Una Nueva Era

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POR: Fernando Rangel de León 

Este 1 de diciembre, inició el gobierno de México, del Presidente Andrés Manuel López Obrador, para el sexenio 2018-2024, con mucho optimismo y muchas expectativas
para los mexicanos, de una verdadera transformación en las instituciones del estado
Federal, que coloque al país a la vanguardia en el concierto de las naciones; porque la forma de funcionamiento todavía actual ya no puede sostenerlo porque no tiene el cimiento y la fortaleza necesarios para soportar semejante peso; y que es por lo que votamos el pasado 1 de julio.
Esta nueva forma de funcionamiento de las instituciones que necesita México para que pueda progresar y desarrollarse como lo requiere la población, necesita de una moral humanista en los funcionarios que van a estar a su cargo para que realicen cambios económicos, educativos, energéticos, ambientales, de justicia y demás en los que no tengan cabida la desigualdad económica y social, la incultura, el desempleo, la falta de oportunidades, la depreciación del peso, la carestía en la gasolina y la energía eléctrica –que son los motores para que camine el país-, la impunidad y la corrupción, la inseguridad pública y la violencia.
Todo lo anterior desde luego no puede lograrse de la noche a la mañana, pues son lastres de casi un siglo que viene arrastrando México, con los malos funcionarios que están a cargo de las instituciones; porque los beneficiarios del estado de cosas de injustos privilegios y aviesos fines, las utilizaron en su favor y en favor de sus compinches, y crearon toda una subcultura –mentalidad- para hacer creer a la población de que todo eso era legal y que
tendrían que resignarse; cuando la verdad es que era legal porque ellos mismos habían
hecho la ley en su beneficio; pero no siempre lo legal es justo; pues el derecho
es un medio para alcanzar la justicia, que es darle a cada quien lo que le corresponde.
Por eso si todos queremos una verdadera transformación en el país, entonces
todos debemos ayudar al nuevo gobierno de México, a lograrla; y eso debe de empezar
por no hablar mal de él con pesimismo, desaliento, derrota, fracaso, calumnia, difamación y todo lo que lo denoste.
Lo que debemos de hacer es apoyar con todo lo que podamos al nuevo gobierno; lo
cual no significa que perdamos nuestro derecho humano de libertad de expresión, de
sana crítica, de hacer señalamientos constructivos, de aportar lo mejor de nosotros
para que el gobierno haga bien las cosas; porque México necesita que nos unamos pero
no contra él, sino en su beneficio; toda vez que si le va bien a él, nos irá bien a nosotros.
Hagamos votos para que “nunca llegue el rumor de la discordia” ¡Enhorabuena México!.

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