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Reflexiones Amorosas

JESÚS ANUNCIA LA PRUEBA DE FE EN LOS SUYOS

POR: Antonio Fernández

Jesucristo Hijo de Dios hecho hombre, estando en los alrededores de Jerusalén reunido con sus discípulos responde a las diatribas que contra Él suscitaron los escribas, fariseos y sacerdotes, pero la misericordia de Dios no tiene límite porque desea que al ser escuchado recapaciten del error en que viven dieran de corazón su reconocimiento al declarar que creen que Él Jesucristo Nuestro Señor es el Hijo de Dios o sea que es Dios, de su parte el deseo sublime como Padre amoroso es alimentarlos espiritualmente lo que revela a los ahí reunidos; “Por Mí mismo Yo no puedo hacer nada. Juzgo según lo que oigo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.” ¿Y cuál es la voluntad de quien lo envío? La salvación de las almas, y para redimirlas morirá derramando su preciosísima sangre por ellos. Cristo Nuestro Señor anuncia a sus discípulos la forma en que va a morir, como será tratado, ofendido y escarnecido, lo incomprensible para sus ellos es que va a ser crucificado, sorprendidos por lo que Él les da a conocer y más porque esa muerte en Roma es para los criminales, asesinos o gente sediciosa, y su Maestro nada de eso es, por lo que era inexplicable en ellos Él les dijera que morirá de esta manera. ¿Por qué es indescifrable? Porque conocen de Él su misericordia, benevolencia, comprensión y amor por el prójimo, caridad, humildad y tantas virtudes de su Maestro; contemplaron su divinidad pues le vieron realizar prodigiosos milagros, entendiendo que solo Dios puede hacerlos, así fue cuando resucito a la hija de Jairo, al hijo de la viuda Naím, a su amigo Lázaro; reconocen en Él al Padre que ve en todo por ellos, los ha enseñado a orar, la dedicación en satisfacer toda duda de sus enseñanzas que paciente les explica; es de tener presente que a ese momento vino a la memoria de Pedro, Santiago y Juan cuando en el monte Tabor fueron testigos visuales de la transfiguración de su Señor. El anuncio que Jesucristo Nuestro Señor da a conocer sobre la forma en que será su muerte fue punto de choque interior en cada uno, nunca imaginaron que siendo Cristo Nuestro Señor bueno, justo y humilde fuera a recibir un castigo injusto, y cruel, como no lo entendían, más se acrecienta la pena de que morirá, su corazón pregunta e implora; ¿Porque va a suceder todo lo que nos ha dicho? ¿Por qué Señor padecerás ese arbitrario e inmerecido castigo? Entre más ideas venían a su mente por lo anunciado más se agobia su alma, el Señor obra amoroso pues expuso en tres ocasiones como será su muerte, de lo sencillo hasta dejarles clarificado la realidad que ha de venir, así, que si en la primera ocasión anunciada no dieron importancia, en la segunda cerraron oídos para expulsar de la mente lo que no aceptan, la tercera fue como se dice la gota que derramo el vaso, y como conocen que su Señor jamás dice mentira, lo que les ha anunciado es profecía que se cumplirá, eso los deprimió aún más, se estremecerán sus entrañas cuando llegado el momento en que verán al Señor tomado preso, recordaran las tres ocasiones que sobre ello les hablo su Maestro, de donde comprendemos nosotros miserables pecadores: Jesucristo Nuestro Señor anuncia la prueba de fe en sus discípulos, así también lo hace en cada persona, de ello estemos convencidos nadie queda exento o afirmar “yo no acepto sus pruebas”, porque todos pasaremos por ellas y en estado de gracia serán superadas.

Reza el Salmo; “Sabed que el Señor es Dios. Él nos hizo y somos de Él” Apreciamos en sus discípulos el dolor que padecen al anunciar Jesús la prueba de fe ellos por lo que padecerá su Maestro, es muy posible que pocos en la actualidad se unan a para rememorar en ellos su momento de dolor, entendiendo por la fe el pesar y angustia en sus discípulos de que estarán separados de su Maestro, al que en todo momento se gozan en Él como un privilegio ganado al responder de inmediato a su llamado, viven en Él y con Él estar al lado del Señor y Dios Nuestro, es algo que la humanidad en su inmensidad no comprende, vivieron la verdadera felicidad, así como los hijos disfrutan a los padres de la tierra, pues mucho mayor e indescifrable fue en ello el gozo de vivir al lado de Dios, muchos

que viven por su conducta alejados de Él no valoran el vacío del alma cuando se vive separado de Cristo Nuestro Señor, cuando el pecador cae en pecado es entender, comprender y quedar convencido que se ofendió al ir contra la voluntad Dios, no es exagerado que el acto de pecado sea de la magnitud que sea es rebelarse contra su mandamiento, doctrina y Evangelio, en sus discípulos esa separación les es inexplicable pues nunca le han ofendido porque lo aman y le sirven, porque de Él son amados, habrá muchos incrédulos que dirán lo contrario: “no creo que padecieran, y sí así fuera eso a la mayoría del mundo no interesa , porque lo que interesa son sus cosas, solo suyo es lo que quiere”. Otros comentaran: “además eso es de tantos siglos atrás que los comentarios los han distorsionado, no tiene caso pensar en ello”. Cuanto bien seria a la humanidad tener fe en su Redentor; cuanto bien sería valorar que se ha venido al mundo por obra y gracia del Señor; cuanto bien será pensar que la presencia de Cristo Nuestro Señor en el mundo es para salvación de las almas, en vez de reconocer el bien que se entrega surge la áspera critica del incrédulo, la del corazón cerrado y obstinado pero llegará al final de la vida terrena el momento de la realidad y sorprendidos de lo que viene después de morir se comprenderá el error en que se vivió y que aunque se quiera no se podrá volver atrás, porque ese pecador conscientemente y a voluntad dejo de lado la misericordia de Dios y vino la justicia, es cuando se vivirá en carne propia la palabra de Cristo Nuestro Señor que sacudirá el alma angustiada;” Por qué, así como el Padre tiene la vida en Sí mismo, ha dado también al Hijo el tener la vida en Sí mismo. Le ha dado también el poder de juzgar, porque es Hijo del hombre” La justicia está en pensar, sentir y obrar como Dios quiere. Tal fue el sumo anhelo.

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