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Reflexiones Amorosas

¿VIVE TU CORAZÓN ACORDE AL DE SANTA MARÍA DE GUADALUPE?

POR: Antonio Fernández

Porque en el de Nuestra Madre Santa María de Guadalupe, ¡Vivirá siempre el nuestro! ¿Qué ha significado este reconocimiento en el sentimiento del cristiano católico de México y Latinoamérica? La fe y el amor responde; “Porque Tú Señora mía eres la Reina de México y Emperatriz de América; Tú eres la Santa Madre de Dios; eres María, de la cual nació Jesús; eres Madre del Verbo encarnado; eres la Madre que estuviste al pie de la cruz ante Cristo Nuestro Señor tu Santísimo Hijo; Corredentora y Mediadora de todas las gracias; Madre del Cuerpo místico; Madre Universal, modelo de la Iglesia; nuevo paraíso, la llena de gracia, la redimida con redención perfecta; Reina del cielo y de la tierra y de todo lo demás que de ella pueda decirse, porque en tu reino de México has estado y estarás presente en nuestras luchas, catástrofes de la naturaleza que originan penas, agobios y angustias has confortado el alma de México”. Todo lo que se ha expresado pese a quien le pese, diga lo que se diga y tristemente se niegue o lastimosamente sea alejada del corazón, al final el incrédulo reconocerá que esta claridad es verdad revelada por Dios Nuestro Señor en la Sagrada Escritura.

Esto y más son las grandes glorias de María, razón por el que Ella no de deja de persistir para ser perdurable en todas las almas y corazones, siendo María Madre de todos los hijos creados por Dios a ellos se debe, y de donde surge la distinción inmerecida para el pueblo mexicano que expreso el 25 de mayo 1754 el Papa Benedicto XIV al confirmar el Patronato de la Virgen de Guadalupe sobre la Nueva España, promulgó, una Bula que aprobó a la Virgen de Guadalupe como Patrona de México, concediéndole misa y oficio propios, y no quedando las cosas aquí el mismo Pontífice refiriéndose al favor concedido por María Madre de Dios a México afirmo; “ Non fecit taliter omni nationi” “No lo ha hecho con ninguna otra nación”. Por eso desde el Tepeyac su corazón palpitante de Madre amorosa clama a mayor fe en su Santísimo Hijo Jesús, impartiendo la primera lección de su obra evangelizadora; “Sabe y ten entendido, tú el más pequeño de mis hijos, que Yo soy la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive; del Creador cabe (cerca de) quien está todo; Señor del cielo y de la tierra” ¿Y lo entendemos? ¿Damos el valor espiritual al llamado de la Madre de Dios? La realidad es todo lo contrario, se ha dejado que el polvo del tiempo a consecuencia de los males del mundo y de México puedan más que levantar la vista y con humildad pedir, a la Madre Dios; “Sin ti nada podemos hacer, “El paganismo que hoy se asemeja al que vivía nuestro pueblo en Tenochtitlan no se adoran ídolos de barro, se adora la droga, el alcohol, la perversión, el adulterio, el dinero, el celular, la televisión, el auto nuevo, el bienestar y placer, eso es y más por las cosas materiales a lo que hoy se le rinde culto en exageración, ¿Quién puede decir lo contrario? Al que le incomoda y carece de escrúpulos dirá, ¡A ti que! ¡Eso quiero y a eso me entrego! ¡Lo demás no me importa! Se responde; ¡Mejor calla! Ha hablado la soberbia maligna, a mí como persona no afecta, más bien la soberbia maligna afecta para llevar al atrevimiento de poner la mano pecadora en la bendita boca a Santa María de Guadalupe así corresponde el pueblo que vino a evangelizar, pero al deseo y propósito de la Madre de Dios se pregunta; ¿Quién puede contradecirla? Antes de hablar bueno será verse a sí mismo, examinarse y corregirse hoy que es tiempo y sin justificarse. Así como la incredulidad aleja las almas de Dios Nuestro Señor, desgraciadamente esa incredulidad ha hecho que la tabla de salvación para el mundo y especial a México se la lleve el vaivén agitado causado por la tempestad borrascosa en que estamos sumidos, y no preocupe que para salir a flote es con su ayuda, porque sí creemos hacerlo por propia fuerza, es indisposición del “Yo” porque sola vendrá la nula fe que hoy se refleja en la vida de México en todos los ámbitos espirituales, morales, familiares, de leyes, de controversias sacrílegas, perversiones que sumen al ser humano en la depravación deshonesta, deslealtad, infidelidad, servilismo, mezquindad e indignidad y repudio a todo lo celestial;

se desprecia la vida y se arrebata sin escrúpulos quien lo hace se asemeja al falso dios y falso cristo porque dispone de ella, esclaviza la vida del prójimo, y cuanta aberración vive el México de hoy es conforme a la disolución de todo principio de orden espiritual o moral, ¿Por qué es así? Cristo Nuestro Señor profetizo; “Pero el Hijo del hombre, cuando vuelva, ¿Hallará por ventura fe sobre la tierra?” La realidad es que cuando el ser humano se aleja de Dios y de su Santísima madre pierde noción de su realidad y camina como previene el Señor; “¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo?” Viendo las cosas con verdad y realidad, estamos en el hoyo profundo de nuestras negligencias, semejante a lo profetizado por Cristo Nuestro Señor sucede en el mundo y también en México, la incredulidad se ha enseñoreado en todos los órdenes de la vida del mexicano, por eso vivimos y tenemos las desgracias que nos merecemos, por esa ceguera que no deja ver que nosotros mismos nos hemos sometido al error en que estamos, entendamos pareciera castigo no ver el error, pero en realidad es nuestro castigo: no ver, no oír para vivir engañados, por favor recapacitemos, el castigo es no poder ver la realidad y razonar, entre más atrae la mentira que se dice verdad, México es más pobre de espíritu, engañado e ilusionado en la falsedad vana de la incredulidad vive el desapego a Santa María de Guadalupe es nuestra problemática,

¿Dónde quedo el fervor de la oración y devoción que inclinara al cristiano católico al amor y fidelidad a su Madre la Guadalupana? Perdido. A pesar que el mexicano se cierre, niegue y haga oídos sordos para huir del amoroso corazón maternal de Santa María de Guadalupe, siempre escuchara lo que nunca Ella ha cesado en animarnos; “Hijo mío el más pequeño, ¿adónde vas?” ¿Qué clase de hijo eres que cuando Nuestra Madre del cielo vino a este México a vencer los males del alma dirigidos a tu corazón y a todos los que han pasado por esta Nación, pretendes inútilmente esconderte de la que ve a todos lados, ¿Entonces porque continuas en tu incredulidad a la que cada vez más te arraigas? ¿Te molesta por que te pregunta “A dónde vas?” La voz de Nuestra Madre aprieta, pero no ahoga, y si sacude misericordiosa profundamente el alma. Cuando la persona carece de fe, vive en un vacío que le impide entender que Nuestra Madre es misericordiosa, es Madre amable, Madre admirable, Madre del buen consejo, a pesar de sus bondades maternales está el inexplicable alejamiento del hijo a su Madre del cielo, Ella ha sido persiste en su amor maternal de palabra y obra, bueno es hacer propia la palabra de nuestra Madre que para ella es compromiso de salvación dispuesto por su divino Hijo reza en el Tepeyac; “No estas bajo mi sombra, no soy tu salud, por ventura no estás en mi regazo que más has menester, que ya no te preocupe ni te aflija ninguna otra cosa” Entonces preguntas; ¿Vive Santa María de Guadalupe en mi corazón? Y tú respuesta ¿Cuál es?

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