Reflexiones Amorosas

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EL DON DEL OÍDO Y DEL HABLA

POR: Antonio Fernández

…” Y al punto sus oídos se abrieron, y la ligadura de su lengua se desató, y hablaba correctamente “… (Mc 7, 35)

«Hijo mío, con gozo te traído al mundo a pasar una prueba, para ello te he dado cada día bienes, gracias y dones que posees por tu alma en tu persona, son innumerables medios que ordenados por tus facultades mentales te conducen a creer en Mí como tu Dios Creador, bien sabes que las ocasiones que te has acercado a llorar tus penas, angustias y aflicciones vives en tu persona la misericordiosa voluntad de mi amor, has vivido el refugio y consuelo a tus amores y desamores, te pregunto hijo mío, entonces. ¿Porque disimulas y finges escuchar mi palabra en el Evangelio? ¿Porque en la práctica reniegas molesto al intentar lo que no haces de cumplir tus deberes para conmigo y el prójimo? ¿Porque te veo indeciso, cuando de Mí se trata veo que no te resuelves a modificar tus malos hábitos porque tú mismo engañándote te pones obstáculos? Veo que es más tu gusto dar a lo que este no te pide sino te exige, y entre más le das más quiere perdiendo un tiempo valioso que quitas a la salvación de tu alma. Esto y más veo a diario en tu corazón, ¿Porque afirmas antes los demás amarme, cuando que lo que haces es un acto de hipocresía? Cuando te diriges a Mí en la Iglesia o en tu hogar te veo sin fe, acercándote con la falsedad del fariseo de la parábola, a pesar de ello te espero en el Sagrario y me gozare verte arrepentido …

Esto y más escuchamos del Señor por el oído del corazón ¿Y que responder? ¿Y que justificar? Nada se puede hablar porque un nudo en la garganta enmudece el habla, la palabra del Señor hace que la conciencia sacuda al pecador haciéndole sentir en su interior la verdad, diferente al que lleva su vida ordenada a Dios lo entiende, quedando el pecador donde mismo por falta de fe, para ello se requiere una fe viva en Él pues al carecer de ella se pierde el beneficio espiritual que por el sentido del oído y la facultad para hablar a Dios se recibe por la oración que frena e impide mover el corazón a Nuestro Señor Jesucristo quien benevolente espera el momento que el alma reaccione a dejar de lado sus debilidades y flaquezas, escuchar la misericordiosa, dulce y amorosa palabra de Cristo Nuestro Señor que dio a conocer cuando catequizo al pueblo que vino a salvar del pecado y este al rechazarlo, traspasa su doctrina y mandamiento de salvación a la humanidad de los tiempos futuros sobre cómo debe ser la oración; …” Cuando oréis, no abundéis en palabras como los paganos, que se figuran que por mucho hablar serán oídos. Por lo tanto, no los imitéis, porque Vuestro Padre sabe qué cosas necesitáis antes de que vosotros se lo pidáis “…El Señor ha hablado, su palabra queda en el corazón porque el oído escucho y convencida el alma se acerca al Señor compungida y deseosa de ser escuchada, dando gracias a la benignidad de la inmensa luz de la oración, naciendo la fe y confianza en Él el suplicante cree y acepta que Dios conoce las necesidades mas de lo que nosotros sabemos de sí mismos por lo que obra la generosa bondad y abundancia del Señor. La oración es la combinación que el corazón obra al interior de la persona porque abre su intención a Dios y expresa su habla la palabra fervorosa es la oración dominical enseñada por Jesucristo Nuestro Señor al desplegar sus divinos labios; …” Así pues, oraréis vosotros; Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan super sustancial; Y perdona nuestras deudas como también nosotros perdonamos nuestros deudores; y no nos introduzcas en la tentación, antes bien líbranos del maligno “… He aquí la oración: El Padre Nuestro, oración modelo, la más elemental y sencilla de elevada excelencia para honrar a Dios y con regimiento acceder en el plan divino, solicitando lo que pedimos sea siempre lo que más conviene Él

para bien de nuestra salvación. Surge la pregunta, ¿Entonces? ¿Por qué hacemos las cosas fáciles difíciles? La humanidad padece una serie de enfermedades espirituales, morales y personales consecuencia de los desajustes de vida en el mundo, cuando la enfermedad viene en la persona es cuando salta desesperada y apurada repasa consultorios, laboratorios y hospitales tratando de encontrar alivio a los males que por su voluntad esta sometido, escucha al Médico y observa, anhela escuchar esperanza para superar su problema pero esto no llega y tampoco escucha, pregunta desesperado al farmacéutico por la medicina que no se tiene y puede darle la vuelta al mundo si quiere encontrarla, al encontrarla celebra este hecho como un triunfo que presume como si fuera la pócima salvadora de sus males, ahí, si escucha y sí busca la palabra de satisfacción que espera, pero está no se deja oír, no percibe el comentario de alivio y si toda la inquietud que prolonga su enfermedad, la realidad es que no se razona el refrán; …En mal de muerte no hay Médico que acierte … Resulta que cuando conviene preocupados de que la vida terrena termine escuchamos y preguntamos con ingenio, ¿Entonces? ¿Por qué no hacer lo mismo en el tiempo de vida terrena de aprovechar el don del oír y del hablar para bien de la salvación del alma? Ha referido San Beda a los tiempos que pareciera se dirige a este progresista siglo XXI; …” Es sordo y mudo el que no tiene oídos para oír la palabra de Dios, ni legua para hablarla “…

hefelira@yahoo.com

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