Reflexiones Amorosas

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JESÚS BUSCA POR SÍ MISMO AL PECADOR

POR: Antonio Fernández

REFLEXIONES AMOROSAS.

…” ¿Qué hombre entre vosotros, teniendo cien ovejas, si llega a perder una de ellas, no deja las otras noventa y nueve en el desierto para ir tras la oveja perdida, hasta que la halle? “… (Lc 15, 4)

Jesucristo Nuestro Señor predica al pueblo que vino a salvar del pecado y a todos los tiempos; …” Si uno de tus hermanos llega a pecar, repréndelo, y sí se arrepiente, perdónalo “ …El ser humano ha pasado por alto la directiva del Señor porque en este siglo se ha favorecido la conducta intransigente de no perdonar al prójimo, concederlo significara al que pudiendo perdonar no lo hace: sería consentir, claudicar o transigir, si el afectado pide perdón se enciende la soberbia e inflama el ego que niega perdonar, el obcecado que no perdona piensa y se dice: …¡Por qué he de perdonar a este!…El que no perdona conoce la falla cometida y aun así de todas formas no está justificado en negar el perdón, el que no perdona no acepta al que no quiere perdonar, cerrado en su obstinada idea de no perdonar, no reconoce la capacidad que Dios ha dado a todo ser humano a que por sí mismo sea perfectible de sus actos y obras, esto significa que aquel que no se perdona no puede por sí mismo puede superar las imperfecciones en las que ha caído, hay que entender una realidad y no criticarla o echarla al cesto de la basura, su imperfección le da la capacidad de verse a su interior y por sí mismo para corrija sus errores, actitudes, malos hábitos y más, la postura inflexible e imperativa del que se niega perdonar no tiene justificación para negarse perdonar al que ha reparado el daño, lo que muestra contra él es su rencor, resentimiento e inquina. A la inmensa mayoría de personas es imposible perdonar al prójimo; imposible aceptar que el afectado pueda rehacerse de sus errores, así que pensar en perdonarlo es perder tiempo mejor no hacerlo, mejor es mantener la crítica ruda, dura y agria que dice; … ¿Por qué he de perdonarlo? …Y aparece como rayo la injuria: …No tiene vergüenza de lo que hizo y hace … Pero cuando quien no perdona se llega a ver involucrado en cosas indebidas no pide perdón, exige se le den para no empañar su imagen ya que con él no se vale y si no se le da el perdón protesta encolerizado el derecho a ser perdonado. Búsquese como sea, esta es una de tantas actitudes que por siglos no se ha corregido, por eso continúa existiendo en las relaciones entre los seres humanos; …Hacer leña del árbol caído … No hay misericordia, bondad, compasión ni piedad. De esta conducta ególatra del ser humano San Agustín ilustra la forma como el cristiano católico habrá de obrar; …” Te suplican perdón, concédelo. Te lo suplican y lo suplicarás. Te lo suplican; perdona, como también tú suplicas que se te perdone “…Discernida la palabra misericordiosa del perdón por la que Jesús busca por sí mismo al pecador. Refiriéndose al bien de perdonar San Agustín lo esclarece con la doctrina del Señor e instruye; …El seno del hombre interior es su conciencia; y este río que mana del seno del hombre interior es la bondad, que lleva a consagrarse al bien del prójimo y a prodigarle los cuidados afectuosos de la caridad bajo todas las formas “… En los diferentes ordenes de la vida humana el que está en posesión de perdonar, ¡No perdona! Severo en su actitud al no perdonar va más allá juzgando al prójimo de ser indigno del perdón, sentencia que corresponde a Dios, porque si esa persona acudió al Señor su ayudará a esforzarse en superarse, reconocer y corregir sus errores pasados e hizo nuevo orden de vida diferente al anterior eso para el soberbio ¡No vale! Y corre rápido la falsa acusación: …Genio y figura hasta la sepultura …Triste la conducta y comportamiento humano donde la enseñanza del divino Maestro esta olvidada de los corazones cuando a la pregunta de Pedro; …” Señor, ¿Cuántas veces pecará mi hermano contra mí y le perdonare? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete “…El Señor nos enseña siempre a perdonar, por ello entrega generoso su infinita misericordia con la que Dios nos perdona, que el mundo la hace de lado manteniendo el desprecio al prójimo.

Esta pequeña radiografía de la inflexible conducta humana de no perdonar al prójimo, es una parte de toda una parte de la mala conducta y del proceder diario en el comportamiento y costumbre que las personas han hecho un habito, donde no solo es no perdonar, es “la maldad de no tender la mano” “él

no le digas para que le vaya mal” “calla, no le des a conocer el peligro en que caerá” terribles desviaciones de la moral que pide nuestro Redentor, ¿Qué se pensaría del Médico que calla la enfermedad grave de su paciente solo para sacar más dinero, la cuida porque muriendo termino de ese infeliz su minita de dinero? Esta es la realidad que se vive en la mayoría de los ámbitos de la sociedad. De hacer un esfuerzo el ser humano para corregir lo que solo Dios puede hacer por nosotros si arrepentidos se lo solicitamos nos preguntamos; ¿Por qué las personas se niegan tener piedad y misericordia al prójimo, el desvalido, al niño ultrajado, a la mujer violada, al anciano abandonado? No es equivocada la pregunta es verdadera y real, a no dudar muchos en el mundo se rasgan farisaicamente las vestiduras para aprovechar “la oportunidad de hacer el bien” porque ya vislumbraron los beneficios económicos que se obtendrá, anunciando “su generosidad” por eso el que tiene ese poder sostiene su regla: …nada se da gratis… El materialismo de este siglo absorbe la atención de la mayoría de personas sin considerar, será por poco tiempo lo que apresuradas hoy buscan con tenacidad, esfuerzo y desvelo las cosas materiales que en muchos no pueden disfrutar, gozarlas y deleitarlas para que al final se pierdan o la descendencia la disfrute sin mérito y la dilapide.

Las cosas no quedan ahí, la envidia y el egoísmo de tener lo que en otros ha visto, se convierte en idea fija en la mente, decidiendo, si es necesario para obtener lo que se quiere más actividad laboral de la que hoy tiene, va a otro lugar donde por unos pesos va tras ellos a sabiendas de que son cosas del mundo eso no importa, así se maneja la voluntad humana en esa esclavitud económica que al morir no se llevará nada estuvo entretenido en esa persistente acción de más bienes materiales olvidando la razón y el motivo por el que Dios lo envío al mundo.

La misericordia de Dios es el atributo divino por el que se perdonan los pecados, es el perdón divino perdón que viene de Dios y que de ninguna manera el cristiano católico niega, por el contrario será motivo de lucha diaria ser partícipe de la bondad de Dios, el arrepentirse de corazón y prometerle al Señor evitar volver a caer en pecado obtendrá la gracia de conservar el estado de su alma en orden para con Dios, y para que esto se obtenga, es de fe creer y aceptar que Dios ayuda buscando por si mismo al pecador a salir de la profundidad en que estuvo sumido. En medio de este siglo la palabra de Cristo Nuestro Señor aflora esperanzadora en las almas confundidas por las cosas y trivialidades del mundo al desplegar sus divinos labios; …” El que de Mí come la carne y de Mí bebe la sangre, en Mí permanece y Yo en Él “…El incrédulo se escandalizará porque carente de fe no entiende, su pensamiento confundido, aunque inteligente no se le concede la gracia para asimilar la palabra del Señor. Quien ahonde en ella, meditará entre otras muchas cosas que Nuestro Salvador da a conocer en su palabra y según la fe ir repasando hasta llegar a la razón de su enseñanza. Para llegar a este punto del deseo del Señor, quede claro, nada puede lograr la persona por su propio esfuerzo llegar a la invitación del Señor, habrá de discernir que en la parábola de la oveja descarriada y en la dracma perdida está diciendo; …Hijo mío, te ofrezco el bien y el don de Mí misericordia para tu salvación, muestra de mi amor …Su misericordioso deseo es la benevolencia, benignidad y comprensión buscar por sí mismo al pecador, así este mundo revuelto no hay que temerlo, hay que enfrentarlo y vencer las tentaciones y todo atractivo que ofrece para perder no la persona, no el cuerpo, sino el alma.

hefelira@yahoo.com

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