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EN CARRERA CONTRA VIRUS, MÉXICO AL ÚLTIMO

POR: Cuauhtémoc Torres González

Los ya casi 600 mil decesos que en todo el mundo ha provocado la pandemia del COVID-19, ha obligado a muchos países a participar mediante millonarias inversiones en la carrera por encontrar la vacuna que ayude a terminar con esta elevada mortandad.

Entre las principales potencias económicas que hacen uso de sus fortalecidas finanzas que las ayude a encontrar la salvación para sus habitantes, se encuentran Francia, Inglaterra, Alemania y Estados Unidos, entre otras.

México, en su calidad de país tercermundista, por supuesto que ocupa el último lugar en esta desigual competencia por la supervivencia, aunque a sus habitantes quizás nos podría ayudar el hecho de que nuestro presidente es ya muy amigo del inefable Donald Trump.

Lo malo del caso, según dicen los que saben, es que el representante del Tío Sam, ha declarado a los cuatro vientos ir por 300 millones de vacunas y medicinas contra el mortal

virus que a sus habitantes les garantice su salud a partir del 2021, algo que indudablemente generará escasez en el mercado mundial.

Para tal fin, el jefe de la nación norteamericana ha recurrido a la metafórica operación denominada “Warp Speed” (más rápido que la velocidad de la luz), con la que el vecino país del norte pretende mediante el acaparamiento procurarse los 300 millones de vacunas y tratamientos para que sus habitantes encaren sanos y salvos el 2021 inmunes al COVID-19 y que podría dejar sin vacunas o tratamientos a otros países más pobres. Vaya como nosotros, pues.

De manera paralela, Trump ha renegado del multilaterismo y tras el anuncio de abandonar la Organización Mundial de la Salud –OMS-, el gobierno norteamericano empezó a destinar miles de millones de dólares para dar con la vacuna y tratamientos que a sus habitantes les garantice enfrentar con éxito la pandemia.

La bronca, dicen los expertos, es que el rubio descendiente alemán no parece tomar en cuenta la dimensión global de la lucha que se libra contra la pandemia y pone en clara evidencia su intención de asegurar para sus gobernados toda la reserva inicial de posibles tratamientos para la sanación, sin compartirla de manera egoísta con el resto del mundo.

Se tiene presente el recuerdo de que apenas hace tres meses, pretendió seducir a una empresa alemana para que trasladara la investigación de una posible vacuna contra el COVID-19 a Estados Unidos, intención que no prosperó y que, en cambio, generó la salida de un alto directivo norteamericana por prestarse a tal artimaña.

Apenas el pasado mes, la Casa Blanca ordenó comprar toda la producción del tratamiento del “redemsivir” de la empresa gringa Gilead, medicamento que se ha comprobado ser útil en el combate contra el COVID-19, determinación que levantó una ola de críticas en noticieros televisivos por el hecho de que una compañía haya decidido vender todo su inventario a un solo país.

Otra criticable acción más que atenta contra la humanidad, es que la empresa farmacéutica de Maryland, Novavax, se adjudicó un contrato por 1,600 millones de dólares por ya desarrollar una posible vacuna y que asegura la tendrá para fin de año.

Pobres de nosotros los mexicanos, porque según estudios tras la pandemia pasaremos del 11.1 al 15.9 por ciento de habitantes en pobreza extrema.

Ni hablar, primero está business volume (volumen del negocio, para los que no sepan inglés).

Por hoy, fue todo. Hasta la próxima…Dios mediante.

Para quejas, sugerencias y hasta una que otra mentada, aguilaquecae_51@hotmail.com y aguilaquecae51@gmail.com

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