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Para todos los Hijos

POR: Dr. Manuel Estrada Quezada 

Todos los días morimos poco a poco.
Cuando en la vida perdemos a alguien que
amamos,
también algo muere en nosotros.
Vivimos al despertar cotidiano.
Morimos todas las noches.
Hoy que no estás con nosotros
evoco tu risa cristalina.
Sé que ya no habrá más miradas llenas del
deseo
de vivir.
Extraño tus bromas de niño travieso.
Hoy ya no comparto tus anhelos, sueños e
ilusiones.
Sé que estoy muriendo.
Ahora comprendo la piedad de Miguel Ángel,
donde se plasmó el dolor profundo de una
madre ante la pérdida de un hijo.
También entiendo que se desgarran el corazón
y el alma cuando un hijo se va para siempre.
No existe dolor más grande en la vida.
Esto no es un reclamo, es una plegaria por que
tu amor y el mío viven por siempre.

 

Aún falta lo mejor por venir…

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