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La valeidosa madre naturaleza

Lo caprichosa y voluble que históricamente suele ser la madre naturaleza, les ha sido ratificado este verano a las autoridades y habitantes de la entidad duranguense.

Impredecible como es, la madre tierra –como también se le conoce- ha dejado constancia de que nadie, ni siquiera los meteorólogos que con toda su tecnología presumen de sabérselas de todas todas, en cuestión de condiciones climáticas, pueden afirmar con certeza el clima que habrá de prevalecer en las siguientes tres, cuatro o cinco semanas.

Y esto, ahora, lo tienen bien claro autoridades y residentes duranguense, quienes en un lapso de dos meses, han enfrentado los peores efectos del clima extremoso que predomina en la zona del semi-desierto (La Laguna, pues) por la falta de agua y por el exceso de la misma, fenómenos que aquí pueden presentarse en un abrir y cerrar de ojos.

Hace apenas dos meses, allá por el pasado mes de junio, el ganado bovino estaba muriéndose de sed por falta de lluvias y a sus propietarios estaba enviándoseles el preciado líquido en camiones cisternas (pipas).

Esto provocó que el gobernador José Aispuro Torres presentara ante el Gobierno Federal una declaratoria de emergencia por la aguda sequía a la que sus gobernados estaban enfrentándose.

A la vuelta de tres o cuatro semanas, las fuertes precipitaciones pluviales aparecieron como por arte de magia o por obra del Espíritu Santo, provocando serios estragos en la infraestructura urbana duranguense y que las presas recuperaran sus importantes niveles de almacenaje, incluso algunas de ellas con el riesgo de desbordarse el agua de sus “vasos”.

Tan serias fueron las afectaciones que los torrenciales aguaceros provocaron en ciudades y poblados del estado duranguense, que el mandatario estatal se vio obligado a presentar, de nueva cuenta, otra declaratoria de emergencia, aunque ahora por el exceso de agua pluvial.

Vaya incongruencia que en el gobernante provocó, sin querer queriendo –como alguien diría-, la frívola madre naturaleza.

Con su pronta reacción, Aispuro Torres puso en claro que a él no se le duerme y mucho menos baja la guardia, en temas tan delicados que pongan en riesgo la salud y seguridad de sus gobernados.

Ahora sólo falta que las autoridades federales atiendan con premura sus declaratorias de emergencia para que a los damnificados por las tempestades, se les pueda prestar de manera oportuna la ayuda que demandaron.

Por hoy fue todo. Hasta la próxima…Dios mediante.

Para quejas, sugerencias y hasta una que otra mentada…aguilaquecae_51@hotmail.com y aguilaquecae51@gmail.com

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