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La santería no es un sistema religioso feminicida

POR: Leonardo Fausto Torres Ramirez

Historiador de las religiones, egresado de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM.  Estudioso del tema de religiones afrocaribeñas.

Sobre el caso de Andrés “El Caníbal de Atizapán”.

Emito esta opinión única y exclusivamente desde mi perspectiva como estudioso del tema de religiones afrocaribeñas, dado que no soy ni seré una persona que pueda hablar desde un enfoque de perspectiva de género.  Este tema ha sido y seguirá siendo estudiado por un sinfín de feministas con diferente formación académica, mis respetos para ellas, en ningún instante quiero invadir su campo de estudio.

Hace varias semanas se viralizó el caso de Andrés, a quién han llamado el caníbal de Atizapán, a quien incluso le han llamado el mayor feminicida serial de la historia. En una nota del periódico El Universal se menciona que este asesino serial dijo que el asesinato de mujeres está vinculado con rituales de Santería, y justamente aquí es donde debemos poner atención.

Dentro de las religiones africanas el único tipo de sacrificios que se hace es de aves y algunos animales de cuatro patas, el sacrificio humano no estaba incluido, conforme pasó el tiempo, con la diáspora llegan al Nuevo Mundo las religiones afro, se sincretizarán y se da origen a lo que hoy en día conocemos como vudú, santería, candumblé, palo mayombe, etc. Teniendo una fuerte reconfiguración con conceptos del cristianismo y la tradición judeo cristiana en general.  Sin embargo, el sacrificio de sangre humana sigue sin tener sentido en las religiones afrocaribeñas.

Vale la pena destacar que, en todo caso el uso de sangre humana para sacrificios dentro de la santería, más bien tendrían un origen más contemporáneo, quizás mezclando religiones afrocaribeñas con cultos satánicos, empleado por grupos criminales variados. Mediante las ofrendas de sangre humana, se piensa muchas veces que las deidades afrocaribeñas le harán más y mejores favores a quienes le están ofreciendo dicho presente. Muchas veces criminales dicen profesar este tipo de creencias de origen afrocaribeñas, solo por querer ser “inmunes”, poderosos, por ambición; pero difícilmente entienden el verdadero significado de lo que implican estos sistemas religiosos, mismos que, como toda religión bien practicada, inculca el amor y el respeto por el prójimo.

El caso del Caníbal de Atizapán, es el claro ejemplo de un sujeto que no comprende el concepto filosófico de los sistemas religiosos afrocaribeños, con una religión mal practicada. Es importante hacer énfasis en que no existen malas religiones, solo existen malos practicantes y falsos creyentes. No podemos generalizar a toda la comunidad santera como feminicidas, pues como ya lo mencioné, el sacrificio de personas no es algo que se incluya en dicha religión. Feminicidas existen en todos los sistemas religiosos y en gente que no profesa ninguna religión, pues el origen de este problema no está precisamente en este tema.

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