¡La Edad no da la madurez!…

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POR: Estrellita de la Torre Lomelí 

Saben me he dado cuenta que entre más edad no es madurar, el madurar se va dando poco a poco quizá por el tamaño de los daños, todo para nosotros va cambiando, claro es más que obvio que ante tantos tropiezos, desamores, tristezas, fracasos, desilusiones, partidas, todo aquello nos va dejando una enorme enseñanza.

Es una idea absurda el pensar que la edad te hace madurar y creo que en ocasiones los adultos podemos ser tan infantiles como nos guste y en ocasiones eso es algo difícil de cambiar, la verdad de las cosas es que la edad es tan solo un simple número que se lleva quizá en el rostro o tal vez en la piel, pero a veces no en los pensamientos ni en el corazón.

El madurar es ir aprendiendo sobre el camino, aunque en ocasiones he de decir que a la mala, ya que a veces pasamos un sinfín de desafortunados procesos, cosas que lamentar, situaciones que dejan marcado nuestro andar; pero eso todo aquello que vivimos, son esos momentos los que nos deja una lección y que todo recuerdo nos reja una reflexión y el aprender a tomar lo mejor de cada cosa es lo que nos hace unas personas maduras, es la actitud con la que percibimos cada situación lo que nos hace unas personas sumamente sensatas.

De repente vamos conociendo en el transcurso de nuestro andar; nuevas amistades, amores, personas y con cada trato nos vamos dando cuenta que tanto nos aporta o beneficia en nuestros días, ya reconocemos lo negativo de lo positivo, lo malo de lo bueno, y el saberlo nos hace aceptar o distanciarnos de algo que puede perjudicar nuestro camino.

Ya nos damos cuenta hoy en día que no todo se resume en palabras, ya no somos tan fácil de engañar, que los hechos hablan por sí solos, que no es quien dice quererte más, sino aquel que demuestra que de verdad así es, no es el decir sino el hacer. El madurar nos hace pensar dos veces cada cosa que deseamos realizar, nos damos cuenta del valor de los silencios, de cada responsabilidad, la consecuencia de cada acción, de una palabra mal dicha, de lo que provoca cada nuevo sentimiento, ya distinguimos el amor o cada falsa ilusión, los sueños o la realidad.

Hemos de recordar que la madurez no es tal vez un estado mental, no es algo que nos llega de pronto a nuestra cabeza, es la actitud que tomamos frente a la vida, las lecciones aprendidas; definitivamente alejada de la edad. En este mundo hay tantos jóvenes maduros, como adultos jugando a ser niños. Aunque eso no quiere decir que el ser infantiles en ocasiones esté mal, sino que todo tiene su momento o su lugar.

La verdad es que la madurez es la forma en que nos enfrentamos a cada momento, a cada situación, esa forma de actuar ante todo con los pies siempre buen puestos sobre la tierra. Les comparto algo que encontré en las benditas redes y me encantó y es totalmente cierto:

“Madurez es la habilidad de controlar la ira y resolver las discrepancias sin violencia o destrucción. Madurez es paciencia. Es la voluntad de posponer el abrazo inmediato en favor de un beneficio de largo plazo. Madurez es perseverancia, es la habilidad de sacar adelante un proyecto o una situación a pesar de fuerte oposición y retrocesos decepcionantes. Madurez es la capacidad de encarar disgustos y frustraciones, incomodidades y derrotas, sin queja ni abatimiento. Madurez es humildad. Es ser suficientemente grande para decir “me equivoque”. Y cuando se está en lo correcto la persona madura no necesita experimentar la satisfacción de decir “Te lo dije”. Madurez es la capacidad de tomar una decisión y sostenerla. Los inmaduros pasan sus vidas explorando posibilidades para al fin no hacer nada. Madurez significa confiabilidad, mantener la propia palabra, superar la crisis. Los inmaduros son maestros de la excusa. Son los confusos y desorganizados. Sus vidas son una confusión de promesas rotas, amigos perdidos, negocios sin terminar y buenas intenciones que nunca se convierten en realidad. Madurez es el arte de vivir en paz con lo que no se puede cambiar”. (Anónimo).

Es más que claro que todo mundo seguimos caminos inciertos, pero es cuestión de cada uno saber qué rumbo tomar, cada uno tenemos las bases, las enseñanzas, sabemos que es bueno y malo, pero es cuestión de cada uno el saber actuar de la mejor manera para nuestra vida o seguir haciéndonos tontos con nuestro vivir, sin juicio ni beneficio.

Hoy nos damos cuenta que la edad no va de la mano con la madurez, que esa te la da la vida misma, y solo nosotros sabemos si tomamos en cuenta las lecciones vividas o si deseamos seguir perdiendo el tiempo con las bases aprendidas.

Los invito a leerme en el Diario Digital e Impreso EXTRA de la Laguna y en mi página de Facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor).

 

 

 

 

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