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Intercambio comercial entre México-EU-Canadá será por tren

POR: Jesús M. Moreno Mejía

Fue a finales del siglo pasado cuando empezó la desaparición de la empresa paraestatal Ferrocarriles Nacionales de México (FNM), la que dió servicio de transporte de pasajeros y de carga a lo largo y ancho del país por más de 100 años.

Los causantes de ese aniquilamiento, fueron los ex presidentes Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León, quienes al otorgar concesiones a particulares entregaron dicho organismo público a empresas extranjeras.

Unos breves datos sobre la historia de los ferrocarriles en México: los antecedentes se remontan al período imperial de Maximiliano de Hasburgo, quien otorgó las primeras concesiones para el funcionamiento de trenes en territorio nacional, mismas que luego refrendó y extendió Benito Juárez una vez restablecida la república.

La mayoría de las empresas iniciales estuvieron administradas por extranjeros, para luego fusionarse con el naciente Ferrocarril Nacional y crear el 29 de febrero de 1908, la empresa Ferrocarriles Nacionales de México, durante el mandato de Porfirio Díaz, con una participación del 58 % por parte del estado mexicano.

Luego surgieron las “empresas hermanas”, Ferrocarril del Pacífico, Ferrocarril de Chihuahua al Pacífico (el que aún está vigente con fines de transportación turística, con el famoso “Chepe”); Ferrocarril Sonora – Baja California; Ferrocarril Coahuila y Zacatecas; Ferrocarril Interoceánico, y Ferrocarriles Unidos de Yucatán, que posteriormente se cambió por el nombre de Ferrocarriles Unidos del Sureste.

Como se dijo anteriormente, Carlos Salinas empezó la privatización de la paraestatal, al otorgar en concesión las líneas del noreste y parte del centro de la república, pero durante el gobierno de Ernesto Zedillo se le dio la puntilla en 1994, al anunciar la total privatización de los Ferrocarriles Nacionales de México, a la que cada vez se incorporaron otras empresas particulares, para constituir la empresa Ferromex de capital foráneo.

Pero regresando al presente, el 20 de marzo del presente año se anunció oficialmente una eventual fusión de dos grandes compañías: la Canadian Pacific Railway y la Kansas City Southern, para crear una red ferroviaria entre Canadá, Estados Unidos de América y México, para transportación de materiales, pero abriendo la posibilidad de incluir vagones para pasajeros (al menos en teoría, para quienes añoramos éste servicio de transportación).

La red de ferrocarriles en nuestro país, tiene una infraestructura del orden de 17,360 kilómetros de vía principal y secundaria concesionada; más otros 4,474 kilómetros de vía auxiliar (patios y laderos), y 1,555 kilómetros de vías particulares, que en conjunto totalizan 23,389 kilómetros de vía operada.

Ahora bien, se informa que le empresa que resulte de la fusión de la Canadian Pacific Railway y la Kansas City Southern, operará 32,186 Kms., entre Canadá y México, previendo que usarán la ruta Nuevo Laredo, Tamps. – Monterrey – San Luis Potosí – Querétaro – Veracruz, y posiblemente los ramales Monterrey – Brownsville; San Luis Potosí – Tampico y Altamira, entre otros, pues la KCS tiene extensión en territorio mexicano.

La empresa Kansas City Southern México (KCSM) tiene sus oficinas en CDMX y en Monterrey, y para ellos nuestro país representa 47 % de sus ingresos, empleando sólo 4,240 kilómetros de vías férreas nacionales, y esa extensión le significará poco más de 13 % de las líneas de tren de carga que tendrá la nueva empresa, una vez concretada la fusión empresarial mencionada.

El transporte de mercancías vía férrea entre los 3 países, según lo revelaron los empresarios canadienses y estadounidenses, representa un estimado de 43 mil millones de dólares anuales, según las estimaciones de la Asociación Americana de Ferrocarriles (AAF), siendo ese monto, en un comparativo, tres mil millones de dólares más a las divisas que recibió México por concepto de remesas el año pasado.

La fusión de esas dos empresas (canadiense y estadounidense), dijo en un comunicado el presidente y director general de la Canadian Railway, Keith Creel, será de beneficio para el Tratado México – Estados Unidos – Canadá (T-MEC), permitiendo una mayor eficiencia dentro de la integración eficiente en las cadenas de suministro de los tres países.

La empresa estadounidense, por su parte, dijo tener los permisos de operación de la red ferroviaria de México hasta 2047, pero con miras a que se extienda otros 50 años más.

La empresa que resulte de la fusión, empleará alrededor de 20,000 personas, proyectando inversiones por 530 millones de dólares en este año y se calcula que generará ingresos totales del orden de los 8,700 millones de dólares, teniendo como base las ganancias de ambas compañías durante 2020.

Por otra parte, actualmente, la empresa KCS de México, desarrolla en conjunto con su matriz, un nuevo puente fronterizo entre Laredo, Texas, y Nuevo Laredo, Tamaulipas, que promete duplicar el tránsito diario de mercancías a través del transporte ferroviario entre EUA y nuestro país.

Se trata de un segundo cuerpo, paralelo al ya existente, por donde se desplazan hasta 30 trenes diariamente; contará con 327 metros de longitud y a 10 metros de distancia del actual, representando la principal puerta de entrada del comercio entre las dos naciones, según lo expresado por Óscar del Cueto, director general de Kansas City Southern de México.

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