Ilusiones

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POR: Hugo Ramírez Iracheta

CUANDO el hombre pierde su brújula humanística y por codicia, avaricia o porque el consumismo se vuelve demasiado exigente, entonces se refugia en el egoísta “YO”. La ambición no deja espacio a la empatía o solidaridad social. Sólo hay lugar para el egoísmo. No existe mezquindad, grande o pequeña, imposible de cometerse contra la sociedad y el planeta. A las personas les hacen creer en el individualismo. Por lo tanto, mira a los demás como enemigos de su anhelo de riquezas. Es cuando el odio hace peligrar la existencia del mundo.

EL CAPITALISMO tiene un historial de explotación y muerte por lo cual, con justa razón, se le califica de salvaje. En este modelo socioeconómico los empresarios (comerciantes a la cabeza en tiempos de paz), anteponen la ganancia a cualquier consideración moral. Es lo mismo con los fabricantes de armas convencionales y nucleares, inclusive de artículos esenciales en conflictos bélicos, obtienen grandes dividendos. Es un sistema sin ética que engaña,

chantajea y roba al aprovechar la enajenación de las masas, su avaricia pero, sobre todo, sus temores o miedos. La codicia de los capitalistas no tiene límites. No le importan la muerte de niños, mujeres y viejos. Pese a su total falta de humanismo, mucha gente simpatiza con el capitalismo salvaje. Su mejor arma para tener adeptos es la propaganda del fácil lucro y riqueza sin esfuerzo.

LA VIOLENCIA es destructora, tanto para quien la promueve como para la víctima. Un ejemplo idóneo es la dura propaganda contra el presidente Andrés Manuel López Obrador. Los medios de comunicación masiva, sobre todo los “grandes”, durante la campaña, al iniciar su sexenio y a últimas fechas, lo han atacado con inusitada virulencia. En la mayoría de los casos sin elementos probatorios. Hasta la clase media, aunque apolítica como acostumbra, dejó de creer en ellos. Ahora la oposición utiliza las redes sociales para manifestarse contra AMLO, donde ha tenido poca aceptación. Sin embargo, la existencia de sectores clasemedieros que escuchan a los conservadores no son problema. El mayor respaldo al

Presidente está en la plebe. Y todas las revoluciones de independencia o por mejores condiciones de vida han sido hechas por los pobres. ¿Quién, si no?

ESTA frase no recuerdo si la escuché o leí, pero está para plagiarla: “Gastamos dinero que no tenemos en cosas que no necesitamos para impresionar a personas que no le importamos”. Esta actitud es la que aprovecha el conservadurismo para despojarnos de nuestra empatía y solidaridad social.

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