Espejísmos Laguneros

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Por: Hugo Ramírez Iracheta

RECIBÍ un mensaje de una persona muy estimada, vía teléfono móvil. Contenía refranes de la sabiduría popular. El primero muestra ingenio, además rebosa actualidad. Relata: “Ladrón que roba a ladrón… ¡es político el cabrón!

Dejando a un lado el lenguaje coloquial, el cual resulta inocuo comparado al utilizado en programas televisivos de “entretenimiento”, el sector más olvidado y desprotegido de los gobiernos lo considera una perogrullada. Pero también es comparado a una conclusión antropológica.

La plebe, aherrojada al estrato social más bajo, estima a la frase un reflejo de la frustración de millones de personas abandonadas por los sucesivos gobiernos, cuya insignia ha sido la corrupción y la impunidad.

Pero las quejas nunca han roto cadenas, mucho menos cuando se aceptan pusilánimamente.

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