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El menosprecio al chino aún pervive en Torreón

POR: Jesús M. Moreno Mejía

“Nuestros actos, buenos o malos, son sombras fatales que caminan a nuestro lado”: John Fletcher

En ocasión de la disculpa pública que ofreció el presidente de México Andrés Manuel López Obrador a la comunidad china, el pasado lunes por la terrible matanza de más de 300 personas de esa etnia en Torreón -hechos ocurridos el 15 de mayo de 1911-, aún pervive en nuestra ciudad la xenofobia a los orientales y a otras etnias.

En esta ocasión nos referiremos particularmente a un empresario de origen oriental, que llegó en 1893 a la Villa de Torreón, instalándose cerca de la estación del ferrocarril recién inaugurado, donde compró un hotel con un anexo de restaurante, y a su vez adquirió un terreno para crear en una hortaliza (la primera de su tipo en la región). Su nombre: Wong Foon Chuck.

Fue tal el éxito obtenido en diversos negocios que en poco tiempo se convirtió en un próspero empresario, independientemente de haber sido contratado por ejecutivos de la empresa ferroviaria de aquel entonces para administrar dos hoteles más, uno en Sabinas y otro en El Jaral, Coahuila y en 1886 extendieron sus servicios para manejar un hotel en Piedras, Negras.

Para 1901 ya manejaba seis hoteles a través del Sistema Mexicano Internacional de Ferrocarriles (empresa estadounidense que fue luego expropiada por el gobierno de México), mismos que florecieron hasta declinar a causa de la Revolución de 1910. Sin embargo, Foon Chuck era rico y por ello decidió invertir parte de su dinero

Con otros paisanos de su mismo origen crearon el Banco Chino, cuyo edificio aún se conserva en nuestra ciudad, frente a la Plaza de Armas, en la esquina sureste del cruce de la avenida Juárez y la calle Valdés Carrillo, justamente el lugar donde ocurrió la mayor matanza de chinos en la fecha antes citada.

Omitiremos los detalles del genocidio de 1911, pues de eso se vienen ocupando, desde hace tiempo, otros escritores, pero recordaremos que la colonia china solicitó en diferentes momentos distinguir el nombre de Foon Chuck por la contribución que tuvo en la economía de Torreón, tal como ya ha ocurrido al imponer su nombre a una calle de la ciudad, para luego brotar la inconformidad de los vecinos

Se trata de una pequeña calle de la colonia Nueva Los Ángeles, justo a espaldas del Club San Isidro, designada oficialmente “Foon Chuck”, pero algunos de los vecinos se molestaron y pintarrajearon la nomenclatura, una y otra vez, cambiando el nombre de esa rúa por el de “Catorceava”, pero sucede que la Real Academia de la Lengua Española, aclara que esta palabra significa una de 14 partes iguales de un todo, por lo que resultó peor el remedio pues con la imposición de ese nombre se denota incultura, ya que la calle no es la catorceava parte de las calles de esa colonia.

El caso es que “Calle Foon Chuck” es producto de un acuerdo de cabildo y no puede sustituirse arbitrariamente, si no es con otro acuerdo en contrario. Por lo tanto debe quedarse el nombre oficial y no otro a cambio.

Por otro lado, la colonia china de esta ciudad mandó erigir la figura de un hortelano chino, recordando que Wong Foon Chuck fue el primero en instituir el cultivo de legumbres en la región, y dicha escultura estuvo por un tiempo en el interior del Bosque Venustiano Carranza, hasta que algunos vándalos intentaron robársela, seguramente para vender el bronce del que estaba hecho, motivo por el cual fue retirado de ese lugar para dejarlo a buen resguardo.

Se dice que fue Porfirio Díaz quien le otorgó a Wong Foon Chuck, de puño y letra, la carta de nacionalización como ciudadano mexicano, por haber sido pionero de la agricultura a gran escala y también del sistema de irrigación nacional. En 1895 se casó con Cristina Vega y con ella procrearó nueve hijos, el primero de ellos nacido en Eagle Pass, Texas, y el resto en Piedras Negras. Murió en su casa de campo a orillas del río Guayalejo, Tamaulipas, en 1950, alejado de la envidia y el menosprecio de no poca gente. Fue sepultado en el panteón de Mante, Tamaulipas.

Muchos orientales se establecieron en Torreón, entre ellos Antonio Wong Yin y Eusebio Tea.

Si bien fueron muchos los migrantes que vinieron del lejano oriente para establecerse de manera permanente en la Región Lagunera desde principios del siglo pasado, y otros más desde fines del siglo XIX, nos ocuparemos en seguida

de otros personajes del lejano país de China, en virtud de tener alguna relación con la matanza de 1911, y además tener a la mano un documento biográfico proporcionado por Ricardo Salvador Tea Wong, un compañero de estudios de la gloriosa Preparatoria Venustiano Carranza, por lo que en seguida nos referiremos, primero a la vida del que fuera su abuelo materno, Antonio Wong Yin, de origen cantonés.

Refiere Ricardo Salvador que su ascendiente, el día de la matanza del 15 de mayo de 1911, logró huir de los depredadores saltando la barda de su casa hasta llegar al patio de la familia Esparza Díaz, quienes lo escondieron en un ropero grande de aquella época, y así logrando salvar su vida.

Antonio Wong Yin se casó con la señorita Delfina, integrante de la familia Esparza Díaz, procreando con ella a cuatro hijos, José Raúl, Ángela (abuela de Ricardo), Óscar Edmundo y Laura Emma. Nos comenta también que su abuelo fue un amigo especial de Nazario Ortiz Garza, presidente municipal de Torreón y posteriormente gobernador de Coahuila, quien lo nombró representante de la colonia china (anteponiéndole por su decisión el título de cónsul, aunque oficialmente no lo fuera).

Nuestro personaje tuvo una tienda de abarrotes en la esquina sur poniente de la avenida Hidalgo y calle Eugenio Aguirre Benavides (donde hoy dan servicios de podología, y frente a donde fue el bar Ciriaco), misma que era atendida por su hijo Óscar Edmundo. Antonio Wong Yin falleció el 23 de septiembre de 1946.

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