Contrapunto

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POR: Hugo Ramírez

ENTRE los cambios que nuestra sociedad debería realizar destaca uno por ser necesario para el humanismo: Cumplir con las obligaciones cívicas que impone el vivir en una colectividad. Sin embargo, todos los días pierde espacio ante el materialismo.

Las reglas de todo sistema socioeconómico imponen modelos de comportamiento en el individuo. El capitalismo ha impuesto la creencia de que nuestro objetivo, tanto en la vida como en nuestra interrelación social, es tener y atesorar pues nuestra “felicidad” se mide en proporción a las riquezas que poseamos. Y pese a que tenemos un leve atisbo de que esa visión es una gran mentira, desatendemos la obligación ética de practicar la empatía y la solidaridad social.

Descuidamos nuestro pasado, presente y futuro. Y por estar en la senda del consumismo (que exige trabajar y hasta aprovecharnos con el lucro ilícito), desatendemos lo más valioso de nuestra existencia: relegamos esposa, hijos, familiares y

amigos. En los sepelios experimentamos congoja y hasta lloramos. Pero el llanto es sentimiento de culpa por abandonar a los nuestros.

Una de las maneras de enmendar nuestra indiferencia (la cual ha sido inducida mediante propaganda en los medios de comunicación masiva), es preocuparnos por la política. No tenemos que volvernos expertos a lo que actualmente se le considera una cochinada, pero sí saber lo necesario para tener una participación consciente. Se requiere saber lo suficiente para votar con acierto.

Aunque parezca algo sencillo no lo es, ni remotamente, por la manera cómo se trafica con la política. En esta época significa mentiras y engaños. Los delitos comunes de los hombres en el poder político son desfalco, enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias, lavado de dinero, delincuencia organizada y otros. Lo peor es que esta corrupción ha infectado a parte de la sociedad.

México está en el camino para realizar el sueño de todo ciudadano consciente, tanto para su beneficio, como el de otros electores y la mejor

arma es el voto libre y soberano. Para que suceda lo anterior se requiere de personas que sepan distinguir a los candidatos idóneos.

Es difícil saber quien actúa honestamente. Cierto. Pero un poco de pensamiento lógico nos puede ayudar. Cuando un candidato, además de ofrecer solución a todos los problemas sociales también entrega “regalos” como despensas, artículos de construcción y todo tipo chucherías, además de dinero, a cambio del voto, esa es una señal de alerta. Ese candidato se cobrará hasta un mil por ciento cada centavo que “regale”.

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