Contrapunto

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POR: Hugo Ramírez Iracheta

AL HABLAR del “Rey de la creación”, se sabe que al inició fue víctima de la voracidad de depredadores más capacitados físicamente. El recorrido para desarrollar la inteligencia fue largo y penoso. Mientras tanto, perdía su pelaje hasta llegar a la depilación casi total y autodenominarse “homo sapiens”.

Al bajar de los árboles nuestros ancestros se alimentaron de bayas, raíces, fruta caída y animales indefensos o enfermos. Pasaron millones de años antes de ser capaz de cazar presas más grandes. La rapiña acompañó a nuestros antepasados prehistóricos en su camino del desarrollo de la inteligencia.

Así pues, ¿somos humanos, en la acepción de los filósofos humanistas? Es desconsolador y triste responder que no, generalmente. El instinto depredador de la antigua bestia sigue latente. El hombre ha cambiado sus métodos para expoliar

masivamente. Ha creado la guerra y pretextos como la religión, la patria, la libertad y el temor a posibles ataques para atacar y explotar a los demás.

En sus “ataques defensivos” manifiesta una crueldad inaudita. Sus cotos de caza son los bienes naturales y las economías de otros países. Se los apropia sin importar si mueren sus congéneres en guerras convencionales que provocan millones de muerte por armas, hambre y enfermedades. Las bestias matan para comer; el hombre (supuestamente la criatura preferida de Dios), lo hace por acumular dinero.

Desde el principio de lo que se ha dado en llamar “La aventura del pensamiento”, se han incrementado algunas características del “homo sapiens”: Su avaricia, codicia y ambición. Estas peculiaridades han permitido a unos pocos, a nivel mundial, convertirse en los amos y señores de los destinos de sociedades enteras, de sus economías y de los mismos individuos.

Con el avance del raciocinio ha crecido la desigualdad entre los hombres. Cada día es mayor la brecha entre quienes poseen mucho y los que tienen

poco. En el mundo mueren diariamente 280 mil niños de hambre y enfermedades. Lo anterior plantea la pregunta ¿realmente el hombre es un “ser humano”, (en el concepto que plantean algunas religiones humanistas)?, o simplemente es otro ente de la creación, éste con capacidad de raciocinio que lo hace más peligroso al resto de las otras creaturas.

Para muchos el futuro de la raza humana es ominoso. Ha creado armas capaces de destruir al planeta. Otros peligros son las catástrofes naturales. Todo parece estar en contra de su subsistencia. Pero hay quienes piensan que su básico sentimiento de supervivencia, aunado a su ingenio, salvará al “homo sapiens” de la autodestrucción.

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