Contrapunto

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POR: Hugo Ramírez Iracheta

NO IMPORTA que una nación sea democrática, pobre o rica, los privilegios existen. Se presentan con mayor frecuencia en países cuyo sistema económico es el “capitalismo salvaje”. Y en todos los pueblos donde impera este modelo de economía, los ricos “coexisten” con los pobres, pero, desgraciadamente, no existe la empatía o solidaridad de los afortunados para con los que poco o casi nada tienen.

Hacer tres comidas al día puede parecer algo fácil, pero muchos mexicanos no pueden hacerlo. Cuarenta millones de connacionales sólo comen una vez al día. Esta situación es de sobra conocida. Los políticos la citan muy continuamente y hacen de la pobreza su bandera al hacer campaña para un cargo público.

Sin embargo, poco se hace para evitar este flagelo continúe castigando a la mayor parte de la sociedad mexicana. El 5 por ciento de quienes poseen la riqueza del país ni siquiera piensan en los miserables y pobres de México. Lo mismo hace la clase media alta. La clase media baja se preocupa.

Pero su inquietud no pasa de una turbación, constante, pero insuficiente para combatir la injusticia social.

Los políticos con cargos de poder, en un pasado muy reciente, nunca abordaron esa calamidad. No cumplieron su juramento de velar por la ciudadanía, protegerla contra la pobreza y la enfermedad. Olvidaron por completo trabajar para tener mejores condiciones de desarrollo. No les interesó paliar los graves problemas económicos.

Por el contrario, los hombres de poder político aprovecharon sus cargos para pisotear las leyes. Y abusando de su posición en el gobierno perpetraron todos los delitos que pueda cometer un funcionario público: peculado, lavado de dinero, tráfico de influencias, homicidios, y un gran Etc. Se hicieron inmensamente ricos y México ocupa el segundo lugar en corrupción a nivel mundial.

No inventaron la corrupción, ni fueron los primeros o segundos en robar el erario y privatizar las empresas nacionales a particulares, tanto locales como extranjeros. Vendieron muchas de las riquezas nacionales. El abuso fue realizado escandalosamente.

Vendieron empresas paraestatales que eran el cimiento del desarrollo y progreso de la nación. Telmex; la banca nacional; Altos Hornos de México, Fertimex, el propio Banco Nacional de México; Aeropuertos y Servicios Auxiliares; Nafinsa; Mexicana de Aviación; AeroMéxico; AHISA; Grupo Azucarera de México; PEMEX; CFE; FERROMEX. Se salvaron por poco los sectores de salud y educación.

Los estudiosos de los fenómenos económicos aseveran que el capitalismo salvaje está en proceso de extinción y los gobiernos de izquierda son atacados por los conservadores. Con campañas sucias pretenden, y lo han hecho, derribar a gobiernos electos democráticamente.

El poder del dinero se manifiesta en su máxima expresión. Ojalá se cumpla pronto la presunción de la desaparición del neoliberalismo pues estamos muy cerca de una guerra, la cual sólo convendría, como siempre, a los muy ricos.

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