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De Norte a Sur

ACCIDENTE EN LA LÍNEA 12 DEL METRO ADVIERTE PELIGROS EN OTRAS SEIS

POR: Abigail Correa Cisneros

06 de Mayo de 2021.- El fatal accidente en la Línea Dorada que corre de Tláhuac a Mixcoac, sucedido este 3 de mayo, sirve como advertencia del colapso del Metro de la Ciudad de México. Desde la inauguración, en la que con bombo y platillo estuvieron el entonces presidente Felipe Calderón, el extitular de gobierno del DF, Marcelo Ebrard, ahora titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), y el magnate Carlos Slim, la obra fue criticada por diversas fallas.

Esta línea resulta ser la más costosa por el mantenimiento que recibe, cerca de 200 millones de pesos anuales, su costo inicial fue de 26 mil millones. La noche del lunes costó la vida de más de 20 personas y 70 heridos. Las advertencias del mal estado eran constantes en las redes sociales, pero las autoridades ignoraron las denuncias de los usuarios.

Incluso se mantuvo cerrada casi un año, luego de la inauguración, por mostrar fallas en las curvas, las vías fueron mal diseñadas para el tipo de trenes que circulan. El entonces director del Sistema de Transporte Colectivo Metro, Joel Ortega, se deslindó de cualquier accidente futuro, tenía muy claro que en cualquier momento colapsaría.

Hoy, la directora del metro, Florencia Serranía, aseguró que la última revisión de enero de 2020 no mostró anomalías en este tramo, pero cómo es posible si hay imágenes que muestran el daño desde hace años. Los señalamientos por negligencia en la construcción de esta línea, tiene fundamentos, miles de mexicanos exigen a las autoridades que se castigue a los culpables.

La Fiscalía capitalina anunció una carpeta de pesquisa «por los delitos de homicidio y daños a la propiedad, ambos culposos», en la que se investigarán los contratos de obra y a la constructora, y en la que ingenieros y geólogos realizarán estudios para identificar la causa del siniestro.

De acuerdo con México Evalúa, la Línea 12 del Metro fue una obra que se terminó con diez meses de retraso y costó 9 mil 222 millones de pesos extra, más del 50 por ciento del monto original.

La línea accidentada se empezó a construir en 2008 mediante un contrato entre el Gobierno del Distrito Federal (GDF) y las empresas ICA, Alstom y Carso, por una suma de 15 mil 290 millones de pesos. El contrato estaba inicialmente previsto para desarrollarse entre el 3 de julio de 2008 y el 31 de diciembre de 2011. “Ni el contrato ni la duración se mantuvieron cerca de lo originalmente planeado”, aseguró la organización en abril de 2014.

Casi dos años después del cierre en 2014, el entonces director del Sistema de Transporte Colectivo, Jorge Gaviño, reconoció que la línea había “nacido con problemas endémicos”.

Según dijo en su momento Jorge Gaviño, esta línea era un dolor de cabeza, especialmente en el área que colapsó este lunes. El temblor de 2017 agravó la situación y se solicitó que fueran revisados algunos tramos, por lo que las mismas empresas encargadas de la construcción, Carso, Construcción de Obras para el Transporte, Colinas de Buen, T.S.O y Systra, supuestamente arreglaron los daños.

Gaviño también dijo que hay seis líneas que están en riesgo debido al escaso mantenimiento que se les da. “Hay riesgo, se los digo desde ahorita, a las 6 líneas, que alguien se electrocute porque no pueden cortar la línea, la energía eléctrica de inmediato, si no lo digo soy también corresponsable”.

La empresa responsable de la construcción del tramo accidentado es CICSA, propiedad de Carlos Slim, por lo pronto los representantes dijeron que se esperará a que se realice el peritaje correspondiente relacionado con el incidente. Esta empresa está a cargo también del tramo 2 del Tren Maya, proyecto importante de esta administración del que esperemos que en los próximos años no ocurra algo similar que en la línea 12 del metro.

La construcción de dicho tramo quedó a cargo de Grupo Carso y la española FFC, obra por la que facturarán 18 mil 553 millones de pesos. ICA, que está a cargo del tramo 4, obra que obtuvo por adjudicación directa por contar con el derecho de vía de la carretera Kantunil-Cancún, con un costo de más de 27 mil millones de pesos, que corre de Izamal, Yucatán, hasta Cancún, Quintana Roo.

Se espera que el Tren Maya sea inaugurado en 2023. El presidente Andrés Manuel López Obrador tiene mucha confianza en estas dos empresas, hoy señaladas por las fallas que ocasionaron el desplome de la Línea 12 del metro, en la que murieron más de 25 personas.

Algo más que palabras

CONFUSIÓN DE SIGNOS Y SIGNIFICADOS

POR: Víctor CORCOBA HERRERO/ Escritor

“La inhumanidad se ha convertido en un terreno fértil hasta dejarnos sin sentimientos”

Somos una generación confusa, por una parte invocamos constantemente el lenguaje de los derechos humanos, mientras que violamos continuamente nuestras más elementales obligaciones, e incluso nos ponemos al servicio de unos signos que conllevan significados destructivos. Muchas veces, yo diría que en demasiadas ocasiones, nos falta coherencia entre el decir y el hacer, también entre el obrar y nuestro propio reposo meditativo. Lo realmente absurdo, es que vamos de aquí para allá sin apenas tiempo para la reflexión, atrapados por una maldita retórica que nos deja sin aliento. La fiebre de comportarse como piedra en el camino se ha extendido como jamás. Nos hemos distanciado de lo auténtico. Se nos llena la boca de propósitos y no pasamos de la hipocresía, de avivar el bien común y no hacemos nada por los demás, de cultivar la ética y alimentamos la corrupción, de ser compasivos y nos hemos deshumanizado totalmente. La inhumanidad se ha convertido en un terreno fértil hasta dejarnos sin sentimientos. Cuando se pierde la fibra de las emociones y no se sintoniza con los estremecimientos del alma, todo se derrumba, también nuestra propia ilusión.

Los signos de confusión son tan evidentes, que nuestras propias riquezas espirituales se han aletargado, a la espera de una nueva época que nos inste a reconciliarnos con nosotros mismos, despojados de toda presión de poder e intereses. De entrada, yo mismo me niego a que los pedestales mundanos me dejen sin identidad. Por eso, cada día intento entrar en diálogo con mi propia sabiduría, hacer autocrítica y no encerrarme, sino abrirme a ese mundo del que todos formamos parte, porque entre todos hemos de reconstruirlo humanamente. Lo que no es de recibo es que los países dominadores nos enmarañen y no hagan, apenas nada, por desenredar esta atmósfera de desconciertos. Sabemos que las emisiones de dióxido de carbono están poniendo en peligro el futuro de todos los infantes del mundo, mientras multitud de países ricos continúan con sus prácticas comerciales nocivas. Es público y notorio, pues, que la salud del planeta y la salud de las personas están muy interrelacionadas. Ya tenemos constancia de ello, pero todo sigue igual. Por desgracia, los párvulos, como ese Niño que resultó ser nuestro Salvador con su venida, van a heredar la degradación de una morada y la degeneración de sus moradores. Sea como fuere, no se puede caer más bajo. Necesitamos, con urgencia, un cambio en nuestras actuaciones.

Ojalá el auténtico espíritu navideño ilumine nuestros pasos, adoctrinados ahora por el lenguaje del orgullo y la soberbia, y nos haga ver otro renacer más solidariamente humano, sin caer en el ahogo del alboroto y de la confusión. Quizás nos sea saludable retomar el silencio, oír la voz de la conciencia, ponerse en disposición de escucha interior, enhebrar nuevos sueños, saboreando la mansa alegría que este Niño trae a la humanidad. A poco que ahondemos en nuestro corazón, María, la Madre por excelencia, va a ayudarnos a entender aquellas hondas palabras del misterio del nacimiento de su Hijo divino: humildad, quietud, asombro y gozo. Nos vendrá bien, entonces, repensar sobre sus buenos sentimientos; puesto que, al fin y al cabo, es lo que puede unirnos. La postura interesada o del beneficio, aval de nuestro caminar diario, jamás ha forjado uniones duraderas; porque, además, aún no hemos aprendido a acogernos y a difundir la evidencia de los valores y las huellas. Contaminado el ambiente por este volcán de falsedades, la desolación de muchas gentes es bien patente, solo hay que mirarle a los ojos y beber de sus lágrimas. También ese amor de servicio a la vida, me refiero al amor conyugal, nos lo hemos devaluado hasta el extremo de no reconocer la entrega total y recíproca, como un don de valor incomparable.

Así hemos llegado, igualmente, a la caducidad del darse y del donarse; a una trivialización que todo lo desnaturaliza y lo mueve al antojo de esa cultura dictatorial irresponsable, que todo lo confunde en favor de su endiosamiento. Por consiguiente, hoy más que nunca, hay que salir de uno mismo a injertar ese Belén en nuestras vidas, a vociferar que somos hijos del amor y, en consecuencia, hemos de amarnos sin condiciones ni condicionantes, ya que somos amantes de toda existencia viva a la que hemos de darle presente. No podemos continuar en esta contradicción, de no dar cuidados y vitalidad. Esta visión de la desconfianza entre unos y otros nos lleva a la decadencia. De ahí que, con el corazón repleto de vivencias, repasemos con el pensamiento las vicisitudes de este año 2020 que está llegando a su ocaso e intentemos resplandecer interiormente, experimentando la complacencia de la bondad. No más laberintos de sospecha; si acaso, más comprensión, poniendo en acción las energías de la mente y del alma. Seguramente así, alcanzaremos ese momento de elegancia, porque toda vida humana es capaz de tener una cierta experiencia mística que le insta a ese cambio que nos embellece, a través de un trabajo que nos dignifica, resurgiendo de las cenizas y con la voluntad siempre crecida de esperanza.

Reflexiones Amorosas

JESÚS ANUNCIA LA PRUEBA DE FE EN LOS SUYOS

POR: Antonio Fernández

Jesucristo Hijo de Dios hecho hombre, estando en los alrededores de Jerusalén reunido con sus discípulos responde a las diatribas que contra Él suscitaron los escribas, fariseos y sacerdotes, pero la misericordia de Dios no tiene límite porque desea que al ser escuchado recapaciten del error en que viven dieran de corazón su reconocimiento al declarar que creen que Él Jesucristo Nuestro Señor es el Hijo de Dios o sea que es Dios, de su parte el deseo sublime como Padre amoroso es alimentarlos espiritualmente lo que revela a los ahí reunidos; “Por Mí mismo Yo no puedo hacer nada. Juzgo según lo que oigo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.” ¿Y cuál es la voluntad de quien lo envío? La salvación de las almas, y para redimirlas morirá derramando su preciosísima sangre por ellos. Cristo Nuestro Señor anuncia a sus discípulos la forma en que va a morir, como será tratado, ofendido y escarnecido, lo incomprensible para sus ellos es que va a ser crucificado, sorprendidos por lo que Él les da a conocer y más porque esa muerte en Roma es para los criminales, asesinos o gente sediciosa, y su Maestro nada de eso es, por lo que era inexplicable en ellos Él les dijera que morirá de esta manera. ¿Por qué es indescifrable? Porque conocen de Él su misericordia, benevolencia, comprensión y amor por el prójimo, caridad, humildad y tantas virtudes de su Maestro; contemplaron su divinidad pues le vieron realizar prodigiosos milagros, entendiendo que solo Dios puede hacerlos, así fue cuando resucito a la hija de Jairo, al hijo de la viuda Naím, a su amigo Lázaro; reconocen en Él al Padre que ve en todo por ellos, los ha enseñado a orar, la dedicación en satisfacer toda duda de sus enseñanzas que paciente les explica; es de tener presente que a ese momento vino a la memoria de Pedro, Santiago y Juan cuando en el monte Tabor fueron testigos visuales de la transfiguración de su Señor. El anuncio que Jesucristo Nuestro Señor da a conocer sobre la forma en que será su muerte fue punto de choque interior en cada uno, nunca imaginaron que siendo Cristo Nuestro Señor bueno, justo y humilde fuera a recibir un castigo injusto, y cruel, como no lo entendían, más se acrecienta la pena de que morirá, su corazón pregunta e implora; ¿Porque va a suceder todo lo que nos ha dicho? ¿Por qué Señor padecerás ese arbitrario e inmerecido castigo? Entre más ideas venían a su mente por lo anunciado más se agobia su alma, el Señor obra amoroso pues expuso en tres ocasiones como será su muerte, de lo sencillo hasta dejarles clarificado la realidad que ha de venir, así, que si en la primera ocasión anunciada no dieron importancia, en la segunda cerraron oídos para expulsar de la mente lo que no aceptan, la tercera fue como se dice la gota que derramo el vaso, y como conocen que su Señor jamás dice mentira, lo que les ha anunciado es profecía que se cumplirá, eso los deprimió aún más, se estremecerán sus entrañas cuando llegado el momento en que verán al Señor tomado preso, recordaran las tres ocasiones que sobre ello les hablo su Maestro, de donde comprendemos nosotros miserables pecadores: Jesucristo Nuestro Señor anuncia la prueba de fe en sus discípulos, así también lo hace en cada persona, de ello estemos convencidos nadie queda exento o afirmar “yo no acepto sus pruebas”, porque todos pasaremos por ellas y en estado de gracia serán superadas.

Reza el Salmo; “Sabed que el Señor es Dios. Él nos hizo y somos de Él” Apreciamos en sus discípulos el dolor que padecen al anunciar Jesús la prueba de fe ellos por lo que padecerá su Maestro, es muy posible que pocos en la actualidad se unan a para rememorar en ellos su momento de dolor, entendiendo por la fe el pesar y angustia en sus discípulos de que estarán separados de su Maestro, al que en todo momento se gozan en Él como un privilegio ganado al responder de inmediato a su llamado, viven en Él y con Él estar al lado del Señor y Dios Nuestro, es algo que la humanidad en su inmensidad no comprende, vivieron la verdadera felicidad, así como los hijos disfrutan a los padres de la tierra, pues mucho mayor e indescifrable fue en ello el gozo de vivir al lado de Dios, muchos

que viven por su conducta alejados de Él no valoran el vacío del alma cuando se vive separado de Cristo Nuestro Señor, cuando el pecador cae en pecado es entender, comprender y quedar convencido que se ofendió al ir contra la voluntad Dios, no es exagerado que el acto de pecado sea de la magnitud que sea es rebelarse contra su mandamiento, doctrina y Evangelio, en sus discípulos esa separación les es inexplicable pues nunca le han ofendido porque lo aman y le sirven, porque de Él son amados, habrá muchos incrédulos que dirán lo contrario: “no creo que padecieran, y sí así fuera eso a la mayoría del mundo no interesa , porque lo que interesa son sus cosas, solo suyo es lo que quiere”. Otros comentaran: “además eso es de tantos siglos atrás que los comentarios los han distorsionado, no tiene caso pensar en ello”. Cuanto bien seria a la humanidad tener fe en su Redentor; cuanto bien sería valorar que se ha venido al mundo por obra y gracia del Señor; cuanto bien será pensar que la presencia de Cristo Nuestro Señor en el mundo es para salvación de las almas, en vez de reconocer el bien que se entrega surge la áspera critica del incrédulo, la del corazón cerrado y obstinado pero llegará al final de la vida terrena el momento de la realidad y sorprendidos de lo que viene después de morir se comprenderá el error en que se vivió y que aunque se quiera no se podrá volver atrás, porque ese pecador conscientemente y a voluntad dejo de lado la misericordia de Dios y vino la justicia, es cuando se vivirá en carne propia la palabra de Cristo Nuestro Señor que sacudirá el alma angustiada;” Por qué, así como el Padre tiene la vida en Sí mismo, ha dado también al Hijo el tener la vida en Sí mismo. Le ha dado también el poder de juzgar, porque es Hijo del hombre” La justicia está en pensar, sentir y obrar como Dios quiere. Tal fue el sumo anhelo.

Algo más que palabras

LA INTERDEPENDENCIA QUE NOS UNE

POR: Víctor Corcoba Herrero/Escritor Español

“Ya está bien de inútiles batallas entre sí, ¡no más guerras!, sembremos la reconciliación”

Este año los prolegómenos y las vivencias navideñas serán, si cabe, más intimas y de recuerdo hacia esas personas que nos han dejado, o que han sufrido y están sufriendo a causa de la pandemia. Son estas situaciones críticas, verdaderamente, las que muchas veces nos hacen reencontrarnos con nosotros mismos y ver la interdependencia que nos une a todos y con todo. El silencio y la soledad que ahora irradia este orbe circundante, nos hace percibir y contemplar la hondura existencial, el movimiento de belleza que a veces se nos pasaba desapercibido por falta de sintonía, y que nos genera tal vez una mayor empatía para comprender al otro, con el que a veces tenemos distancia y convive con nosotros, hace vecindad a nuestro lado y apenas le conocemos. Sin duda, estamos llamados a entendernos, a socializarnos, a servir y no a dominar. La confusión era grande. Nos urge activar otro tipo de actuaciones más auténticas, más de donación y entrega permanente, más de relación en suma, lo que nos empuja a explorarnos internamente para vivir en armonía consigo mismo y con los demás.

Nos une la observancia de no caer en la desolación. Cuando menos nos necesitamos para soñar otro astro más fraterno, por el que esclarezca la concordia, mediante una visión efectiva y desinteresada. Nadie avanza ni alcanza su madurez aislándose. En el fondo todos requerimos acogernos y recogernos en ese sentido de pertenencia mutua, ocuparnos y preocuparnos los unos por los otros, a pesar de la diversidad de etnias, sociedades y culturas, porque lo armónico llega cuando en realidad se cultiva una ética global de solidaridad y cooperación al servicio de un horizonte forjado por la interdependencia y la corresponsabilidad entre toda la familia humana. No puede quedar nadie excluido. Las sociedades excluyentes fenecen por sí mismas. Precisamente, ahondando en ese compromiso mundial, el Secretario General de las Naciones Unidas acaba de pedir a todos los gobiernos, y a cada ser humano en particular, que activemos nuestro coraje para que el estado de emergencia climática alcance la neutralidad de las emisiones de carbono.

Hoy más que nunca necesitamos creernos y recrearnos en la credibilidad, que no es otra que convertir en realidad la promesa de una tierra sin emisiones contaminantes, para reforestar y proteger nuestros bosques y también los océanos. Desde luego, la afirmación de que toda vida depende de otras savias, no es un ensimismamiento más, sino que es algo que toma cuerpo planteándonos una serie de desafíos, obligándonos a asumir nuevas posiciones y a desarrollar originales transformaciones, tanto en nuestro modo de ser como de actuar. Sea como fuere, cualquier respuesta, ha de ser colectiva y concertada, basada en la confianza mutua. Por desgracia, el recelo prolifera entre nosotros, lo que dificulta un diálogo sincero, incapaz de encaminarse hacia el bien común; haciéndolo, en la mayoría de las veces, hacia intereses encubiertos o particulares. El imperativo moral y humanitario, en consecuencia, ha de ser abecedario común entre todas las naciones. De lo contrario, corremos el grave riesgo de destruirnos mediante el persistente y engañoso espanto de la absurda contienda entre semejantes.

Ya está bien de inútiles batallas entre sí, ¡no más guerras!, sembremos la reconciliación. Hemos de cerrar páginas que nos demuelen. Quizás lo importante, en estos momentos, sea reconstruirnos como ciudadanos de bien; arrimando en todo el corazón, en cimentar un futuro más seguro y saludable, invirtiendo menos en armas y más en sistemas reeducativos y de salud para todos, lo que mejorará la atmosfera social entre nosotros. Considérese que apenas nada podemos resolver por nosotros mismos. Jamás olvidemos que la interdependencia que nos une, ha de requerirnos a pensar en un solo mundo, en un proyecto colectivo más equitativo, por lo que cada día es más indispensable un consenso mundial que nos lleve a promover una gestión más adecuada de los recursos, empezando por asegurar, a todos los moradores del planeta, el acceso al agua potable y a un ambiente sano. Ojalá tomemos conciencia del reflejo de servidumbre, que hay en todo cuanto existe, y en respetar esa complementariedad de visiones que nos enriquecen, puesto que todo está conectado; lo que nos requiere con urgencia devolver la dignidad a los excluidos y, simultáneamente, cuidar de la naturaleza como parte nuestra. Degradarnos y corrompernos, pues, es cavar nuestra propia fosa como especie.

Compartiendo diálogos conmigo mismo

POR: Víctor Corcoba Herrero

SOBRE LA POÉTICA DEL BELÉN

(De la contemplativa esperanza que germina de un pesebre nació la luz;

y, por ende, también la vida)

I.- TODOS ALREDEDOR DE LA GRUTA

Todos alrededor de la gruta con los labios encendidos,

dispuestos a biografiar los más profundos sentimientos,

aquellos que de alegría tejen níveos vocablos de quietud,

tras vivir en la mística del silencio la emoción celeste,

de una estrella que nos ilumina en la fragilidad del ser.

Dejemos que la mirada cruce las entretelas del tiempo,

impulsemos el propósito de encauzarnos en la simpatía,

de dejarnos envolver por el asombro de las emociones,

pues tras las tinieblas de la noche nos despierta el día,

que es el que nos pone en camino para el reencuentro.

Volvamos a ese místico pesebre a sonreír de regocijo,

retornemos a ese nido que todos traemos muy adentro,

reanudemos el camino que va de Belén hasta la Cruz,

ofrezcamos nuestra alma para un encuentro de amor,

será reconocer a Dios en nosotros, y conocer al Niño.

II.- LA GRAN REVOLUCIÓN DEL AMOR

El Belén nos hace percibir aquello que tal vez no vemos,

nos hace revivir y vivir el ensueño de nuestro transitar,

saborear de la fuente del nítido querer hasta saciarnos,

sentir la certeza de que Jesús nos conduce y reconduce,

que se hizo providencia para renacernos en cada instante.

Somos originarios de la ternura, es nuestro gran aliento,

nuestro gran alimento son las asistencias, no los bienes,

la efusión por ascender en donación, celebrando la vida,

con su renuevo de naturalidad, venciendo desconfianzas,

sabiendo que en el naciente habita la liturgia del gozo.

Jesús nos cambia por dentro, nos desenmaraña la savia

que se enmaraña en el cuerpo egoísta a más no poder,

con Él y por Él nace el amor y vive la acción del amar,

porque venerar es mostrarnos la autentica casa del pan,

demostrarnos que somos panes partidos para compartir.

III.- EL BELÉN CON SU LUZ DIVINA

El manifiesto del albor de Belén, nos muestra perceptible

nuestra propia existencia, desplazando las mil tinieblas

de nuestro lado y nos evidencia ese encuentro con el sol,

siempre presente en los senderos con su destello de fuego,

haciendo de la inocencia el mejor rostro y el mayor rastro.

Acerquémonos con confianza, postrémonos con dulzura,

reflexionemos con mansedumbre, tomemos el alcance

de la gracia salvadora de Cristo, la única que consigue

transformar el mal en bien, así como cambiar el espíritu

de cada ser humano, hasta hacerlo un oasis de sosiego.

Volvamos a esa obra mística, convertida en ecuménico

sentir, que su llegada no sea en vano, vivamos la fiesta,

busquemos sin cesar al Salvador, cultivemos la enmienda,

pidamos que habite en nosotros, hagámoslo de corazón,

según el deber de una conversión franca, ¡versión de luz