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Sal y Pimienta

DE POLÍTICA Y MÁS

POR: René de la Torre Rodríguez 

DONALD TRUMP, uno de los presidentes más polémico que ha tenido Estados Unidos en las últimas décadas, se presentó ante el Congreso para rendir su primer Discurso como mandatario del país más poderoso del mundo. Ahora no hubo sorpresas, no se salió del guion diseñado para arrancar los aplausos de su bancada una y otra vez… No quita el dedo del renglón del muro, pidió a los legisladores tanto demócratas como republicanos trabajar unidos para avanzar. Pidió que atiendan sus demandas para aprobar una ley migratoria que beneficie a los «soñadores», así como financiar el muro fronterizo, según él para cerrar la puerta a los terroristas… Lo cierto es que Trump es un excéntrico millonario carente de sensibilidad política que tiene en vilo a gran parte del mundo por las barbaridades bélicas que pueda llegar a cometer contra otras naciones.
LA UNIÓN HACE LA FUERZA y así lo están mostrando el gobernador Miguel Ángel Riquelme y el presidente municipal Jorge Zermeño, sobre todo en el área de Seguridad Pública, donde ahora en Torreón se cuenta con nuevas patrullas para vigilar la ciudad. Ahora solo faltan que el actuar de los policías sea el adecuado para contener los delitos de fuero común. Adelante por Torreón!
SANTOS LAGUNA sigue dando alegría a sus seguidores y ojalá siga sumando puntos camino a la Liguilla.
ES TODO POR HOY pero aquí nos seguiremos leyendo si Dios quiere en este mismo espacio…Aaabbbuuurrr.

Lo que Corre en la Red…

¡QUE LA EDAD NO NOS CAMBIE!…

POR: Estrellita de la Torre Lomelí 

Hay circunstancias en nuestras vidas que nos hacen cambiar mucho, tanto nuestra forma de pensar y de actuar, conforme pasan los años nos volvemos o más amargados, ambiciosos, ansiosos, desesperados, selectivos, huraños, caprichosos, berrinchudos, y muchos se vuelven ajenos a lo que pasa en su mundo alrededor. Algunos se encierran tanto en ellos mismos, que se desatienden no solo del mundo exterior, sino de todo lo que gira en torno a ellos. Y claro es obvio que a veces los tropiezos de nuestras vidas, cada error, cada lección te puede cambiar tu forma de percibir todo, aunque claro con esto no quiero decir que todo el mundo en general sea así, porque claro hay sus excepciones.

Pero hay que ponernos a pensar que claro existen cosas que ya no se encuentran dentro de nuestras manos tratar de arreglarlas, pero hay algunas otras a las que les damos por completo la espalda sin darnos cuenta que también forman parte de nuestra vida, de nuestro mundo, de nosotros mismos.

Dicen que el tiempo no nos hace más maduros, ni responsables; pero eso es cuestión de cada persona el madurar, el actuar, el conocer, la percepción de cada cosa. Y que a veces la edad es un simple número, que en ocasiones no nos hace ser las personas que queremos ser, sino al contrario nos hace evolucionar según los momentos, las situaciones, las percepciones.

Pero quiero decirles que la edad no lo es todo, que conforme pasa nuestro vivir eso no nos debe de volver más sabios, porqué jamás lo seremos; que no nos hace ser más maduros, porque en momentos dejamos de actuarlo; que no nos hace más fuertes porque a veces nos derrumbamos sin aviso alguno.

Pero claro también el paso de los años puede hacernos de carácter más fuerte, de personas más estratégicas, nuestros intereses poco a poco van dando un giro, nuestros sueños van cambiando o cayendo, nuestras ilusiones van desapareciendo a través del viento, el amor se vuelve más costumbre, más metódico, menos intenso. Pero quiero decirles que no debemos permitir que en el transcurso de nuestras vidas dejemos las cosas importantes de lado, no dejemos que aquello que vale la pena desaparezca y se nos vaya de entre las manos, no nos alejemos de todo aquello importante que es parte de nuestras vidas, de nuestros días.

He escuchado por ahí en algunas personas que cuando nuestros hijos crecen, debemos dejarles que vuelen; pero yo creo que no con esto quiere decir que al llegar ellos a cierta edad dejemos todo lo que les pasa de lado, creo que a ninguna edad los hijos dejan de ser hijos; claro a veces se vuelven más independientes y hay que dejarlos cometer sus errores, que la vida a veces les dé sus propias lecciones; pero cuando algunos de sus problemas estén al alcance de nuestras manos no hay porque abandonarlos a su suerte.

Sé que la edad a veces nos hace ser más duros, pero hay que serlo con las personas indicadas; que a veces la edad nos vuelve más amargados, fríos; pero hay personas, situaciones que pueden llenarnos de alegrías, con tan solo su presencia, que a veces nos volvemos tan huraños con nuestras pertenencias, con lo que podamos llegar a poseer, que nos volvemos ajenos a las necesidades de los demás, a los sufrimientos de quienes nos rodean.

De verdad amigos no dejemos que la edad nos cambie, seamos los mismos de siempre, demos sin esperar nada a cambio, pongamos siempre en primera fila a todos aquellos quienes nos rodean, nuestros hijos, parejas, familias, amigos. Seamos conscientes que al irnos de este mundo nada nos llevaremos, sino al contrario; debemos dejar buenas huellas, recuerdos memorables.

No dejemos que nuestros segundos matrimonios o parejas, también nos haga alejarnos de nuestras familias; demos amor y bienestar sin medida, seamos inteligentes y capaces de decidir por nosotros mismos lo que es mejor para quienes aún a pesar de haber formado nuevas familias siguen siendo importantes para nosotros; creo que sus nuevas compañeras (os) de vida deben estar conscientes que existían personas antes que ellos.

He vivido casos de cerca que en donde los padres dejan de tomar ese rol, que solo se vuelven padres de nombre, en las que suponemos que todo mundo debe forzosamente caminar a su propio ritmo, y el valor de la vida no significa alejarse de quienes creemos ya han formado sus vidas, o de quienes pensamos no nos necesitan.

No dejemos de lado el afecto y la comprensión, la solidaridad y la lealtad, la ayuda y la compañía, la paz y la esperanza, la confianza y la fe; recordemos que la edad es un número y que a pesar de nuestro camino recorrido vamos dejando huellas y recuerdos a los demás.

Vivamos cada día como si fuera el último, reflexionemos sobre cómo hemos vivido nuestras vidas, sobre que hemos dado, cómo hemos ayudado. Demos un instante para nosotros y vamos a ponernos a pensar sobre cuántas sonrisas hemos dibujado o cuántas lágrimas hemos hecho derramar, cuántos corazones hemos sanado o cuántos hemos destrozado, sobre cuánta ayuda hemos brindado o cuánto hemos quitado, sobre cuánto bien hemos hecho o cuánto mal pudo ganar, sobre cuántas peleas hemos tenido o cuántas nos han ganado, sobre cuánto amor hemos dado, cuánta calidez hemos brindado, cuánto buen trato. Regalémonos un momento para reflexionar, para poner las caras en la mesa, para hablarnos con sinceridad y saber si somos las personas que queremos y necesitan los demás.

Claro, vivamos como si fuera el último día; demos sin esperar recibir, para cuándo dejemos la vida terrenal, seamos recordados por nuestras acciones, por lo que dimos y ofrecimos. Seamos las personas que el mundo necesita, que nuestras parejas, hijos, familias necesitan. Seamos solidarios a las necesidades, sentimientos de los demás. No dejemos a los demás la comodidad de responder por nosotros, de actuar por nosotros. La semana pasada hablamos sobre la Ley de Causa y Efecto, así que recordemos que todo el bien que damos nos será regresado con creces, quizá no hoy ni mañana pero la vida siempre nos premia cuando actuamos de buena manera. Somos adultos, tomamos decisiones mientras aún contamos con nuestras facultades mentales saludables, veamos no solo por nuestros intereses, echemos un vistazo a las personas que nos rodean. Seamos los padres que nuestros hijos necesitan, seamos los esposos o las parejas con las que siempre imaginamos un futuro, seamos la familia que deseamos, seamos los amigos que queremos a nuestros lados, seamos los jefes que nuestros empleados necesitan, o los empleados que los jefes quieren. Apoyemos, demos, que el hecho de dar un poco no nos hace más pobres, que el hecho de dar más amor, no nos achica el corazón.

Que ninguna circunstancia en nuestras vidas nos haga cambiar, tratemos de ser fuertes, generosos, cariñosos, empáticos, pacientes, sinceros, sociables, siempre que se pueda. Demostremos que somos unas grandes personas, dejemos huellas imborrables en la memoria y en los corazones de los demás.

Y como cada viernes los invito a leerme en el Diario Digital EXTRA de la Laguna y en mi página de Facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor).

 

 

 

 

Algo más que Palabras

HACER RECUENTO DE LO VIVIDO

POR: Víctor Corcoba Herrero/ Escritor Español 

corcoba@telefonica.net

En lo vivido está nuestro horizonte, que no es otro que lo labrado bajo los imperios de la mente, a través de ese camino interno que cada cual hemos de realizar por nosotros mismos. En consecuencia, seamos francos, que únicamente en un ambiente de sinceridad es posible la unión. Realmente, para desgracia de todos, lo que encontramos es un mundo dividido e hipócrita, fracturado como jamás, donde cada día es más difícil hallar sosiego, pues en lugar de vivir en sociedades inclusivas, justas y solidarias, lo que domina es la exclusión, la injusticia y el egoísmo, atmósferas que aparte de atrofiarnos, también nos impide salir de esta inseguridad que nos acorrala y poder soñar con un mundo más armónico. Por eso, mi admiración hacia esas mujeres colombianas que tejen el futuro haciendo memoria a través de su alma. El grupo se denomina el Costurero de la Memoria por referirse «al largo camino que han tenido que recorrer las víctimas de la violencia sociopolítica a lo largo y ancho del territorio nacional y del territorio existencial». Marina tejió el primer objetivo: la erradicación de la pobreza. “Siendo desplazada viví en carne propia la pobreza junto a muchas familias que también lo perdieron todo por culpa de la guerra. El acuerdo de paz fue un gran paso. El fin de la pobreza será la meta mayor”, manifiesta entre vivencias y recuerdos. Desde luego, son estas propuestas creativas las que nos acercan, las que nos ayudan a tender puentes y a levantar esperanzas.

Es público y notorio que en toda adversidad nos salva el anhelo que pongamos en nuestro andar, por muy inesperados que sean los hechos. En este sentido, veo muy oportuno el tema elegido por el Foro Económico Mundial de este año, una apuesta que involucra a los principales dirigentes políticos, empresariales y otros líderes de la sociedad para dar forma a las agendas globales, regionales y de la industria, alrededor de “crear un futuro compartido en un mundo fracturado”. Sin duda, esto nos exige hacer un recuento de lo vivido a nivel tanto de comunidad y de uno mismo, como de la gobernanza global. A mi juicio, es esencial salvaguardar a la persona humana de todo tipo de mercaderías y esclavitudes, dignificándola, mediante valores que se centren en la ciudadanía. Precisamente lo recalcó, en parte, el rey de España, Felipe VI, en dicho Foro, a propósito de la situación catalana: “La lección que hay que aprender de esta crisis, una lección no solo para España, sino para las democracias en general, es la necesidad de preservar el respeto a la ley como uno de los pilares de la democracia y el respeto al pluralismo político y el principio básico de la soberanía nacional que, de hecho, pertenece a todos los ciudadanos”. En efecto, todos nos merecemos ese acatamiento a las normas, máxime si es norma de normas como la Constitución, aunque no fuera más que para protegerme de mi mismo.

Resguardado de la selva no habré vivido en vano. Los del Foro Económico Mundial piensan que reuniendo a personas de todos los ámbitos de la vida, con influencia e impulso, al menos podemos dar una nueva dirección al destino de nuestro mundo. La intención es buena, buenísima. Desde luego que sí, puesto que es a través del diálogo y del conocimiento de esta diversidad, como podemos avanzar humanamente. No olvidemos que el mundo de las finanzas y negocios tiene un inmenso potencial para producir un cambio sustancial en todas las personas, mediante la oferta de trabajos decentes, con salarios dignos, pieza clave para la realización de sociedades hermanadas, en las que se interesen los unos por los otros, promoviendo la justicia social, acorde con una distribución equitativa de los beneficios. Algo sumamente necesario en estos tiempos en los que el informe de referencia de la Organización Internacional del Trabajo muestra que si bien la tasa de desempleo mundial se está estabilizando, el desempleo y los déficits de trabajo decente se mantendrán a niveles persistentemente altos en muchas regiones del planeta. Cuestión que ha de hacernos repensar sobre las generaciones futuras, poniéndonos en acción, sobre todo en cooperar responsablemente hacia un orbe más auténtico.

Con el tiempo, yo mismo he descubierto que nuestras propias raíces morales están podridas, y que necesitan regenerarse con las llaves del corazón, para poder hacer familia, que es lo que realmente nos pone en el movimiento sensato. Ya está bien de deshacer hogares. Arréglense, pues, los Estados para ser una estirpe de autoridad, competencia y buen ejemplo. Y también, recompóngase la especie humana, despojándose de esta cultura de lo circunstancial, lo que paraliza el proceso constante de crecimiento y unidad por el que todos debemos luchar.

Para todos los Hijos

POR: Dr. Manuel Estrada Quezada 

Todos los días morimos poco a poco.
Cuando en la vida perdemos a alguien que
amamos,
también algo muere en nosotros.
Vivimos al despertar cotidiano.
Morimos todas las noches.
Hoy que no estás con nosotros
evoco tu risa cristalina.
Sé que ya no habrá más miradas llenas del
deseo
de vivir.
Extraño tus bromas de niño travieso.
Hoy ya no comparto tus anhelos, sueños e
ilusiones.
Sé que estoy muriendo.
Ahora comprendo la piedad de Miguel Ángel,
donde se plasmó el dolor profundo de una
madre ante la pérdida de un hijo.
También entiendo que se desgarran el corazón
y el alma cuando un hijo se va para siempre.
No existe dolor más grande en la vida.
Esto no es un reclamo, es una plegaria por que
tu amor y el mío viven por siempre.

 

Aún falta lo mejor por venir…

Notitas Educativas

LA CONFIANZA CON TU HIJO ADOLESCENTE

POR: Karina García Vázquez

Muchos padres creen que los castigos, discusiones y gritos, así como llevar una relación complicada con los hijos adolescentes son normal, lo atribuyen exclusivamente a esa peculiar etapa de la vida.

Ese panorama está un poco alejado de la realidad, aunque es verdad que en ese lapso hay confusiones, cambios de ánimo y rebeldía, también es cierto que los padres juegan un papel importante para que todo se desarrolle así, o para que exista confianza y comunicación y es muy importante que los papás comprendan que los adolescentes cada día se convierten en individuos capaces de elegir y entender; deben de ser conscientes de que sus necesidades físicas y afectivas cambian constantemente.

¿CONTROL O CONFIANZA?

Muchos padres nos aferramos a la idea de que los hijos siguen siendo niños y que aún son totalmente dependientes.

Por tanto, los papás queremos decir qué ropa, carrera o hobbies son los adecuados, lo que lógicamente, les molesta a los jóvenes y comienzan a alejarse. Es ahí donde la comunicación se desgasta.

Por otro lado, hay que señalar que la búsqueda de identidad y cambios repentinos de los jóvenes a esa edad, aunado con la comstante lucha por tener la razón de ambas partes, propician que se fracture la relación.

Hay que ser empáticos y más que buscar ganar una confrontación, se debe pensar en la manera de solucionar esos incómodos roces con nuestros hijos.

3 PUNTOS CLAVE PARA HABLAR CON ELLOS

Estar en constante búsqueda de una comunicación fluida en casa debe ser una prioridad para nosotros como padres, sin embargo, en la adolescencia es un poco más complicado lograrlo.
Por ese motivo, se recomienda poner especial atención en tres puntos para tener un diálogo útil con ellos.

1. Paciencia. Es el secreto del diálogo ya que con el se puede comunicar eficazmente. Ser paciente permite saber escuchar sin irritarse y conocer lo que ellos realmente piensan.

2. Poner ejemplo. Los hijos desde la infancia representan lo que ven en casa. Si se les inculca la mentira, el hermetismo o la violencia, seguramente en la adolescencia saldrán todas esas características a flote. Lo importante es que como padres transmitamos calma e interés por solucionar los conflictos, así como disposición para abrir el
diálogo.

3. Atención. Que los padres escuchen lo que sus hijos tienen que decir. Preguntarles cómo se sienten, qué tal les fue en el día, qué piensan sobre temas en general, que sientan que les interesan.

Es muy importante que hagamos un esapcio de tiempo al día, para hablar exclusivamente con ellos. De igual forma, hacerle saber que en casa encontrará la confianza para expresarse en un ambiente abierto a la comunicación.
Recuerda la importancia de respetar su individualidad y guiarlo para que decida correctamente, como padres es una de las principales tareas.