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Notitas Educativas

CÓMO LIDIAR CON GENTE TÓXICA!…

POR: Karina García Vázquez

En nuestro diario vivir nos encontramos con muchas personas y muchas de ellas no entendemos la forma de ser o reaccionar ante alguna situación específica y hablo en esta ocasión de la gente tóxicas, esas personas especialmente difíciles, retorcidas, dramáticas, trágicas o negativas.
Ante la presencia de estas personas tendemos a sentirnos mal sin ser muy conscientes de ello. Es importante que aprendas a no dejarte contagiar por los estados de ánimo de los demás cuando están negativos.
Siempre que nos relacionamos con alguien se produce un intercambio energético, es decir, las energías de ambas personas tienden a equipararse o balancearse.
Por ejemplo, imagínate que tienes un día estupendo, vas paseando por el parque observando el hermoso paisaje, en la puesta de sol y de pronto te encuentras con un conocido a quien le ha sucedido algo trágico y este empieza a contártelo con todo lujo de detalles, tu naturaleza empática te lleva a atenderle y rápidamente te hace sentir lo que él está sintiendo, al rato esta persona se va más tranquila y tú te quedas hecho un caos, esta persona no tenía ni la más mínima intención de dejarte de tal manera y hacerte sentir mal, pero así ha sucedido…
En algún momento tu exceso de interés en la plática con lo que le estaba sucediendo a esta persona ha hecho que te fusionaras con ella, bajando la guardia y dejándote contagiar por emociones que no eran tuyas.
Lo ideal en este es caso es que tú hubieras podido infundirle entusiasmo a la persona con la que platicabas, al menos para que tu no hubieras acabado tan perjudicado.
Saber que en todo intercambio con los demás se produce un intercambio energético te va a ayudar en este tipo de circunstancias. La información es poder y en este caso mucho más.
Cuando empatizamos en exceso con otro, nuestra atención ya no está en nosotros y nuestros procesos internos, si no en lo que le sucede al otro, y desde ahí es muy complicado regular o modular lo que estamos pensando y sintiendo.
La auto-observación te permitirá estar más centrado en ti y regularte emocionalmente justo cuando sientas que estás empezando a sentirte mal.
Alejémonos de estas personas que al fin y al cabo no dejan nada positivo en nosotros.
Animo nos leemos en la próxima!

Notitas Educativas

HAY NIÑOS QUE SE DISTRAEN CON UN SIMPLE RUIDO 

POR: Karina García Vázquez

Hay niños que se distraen con un simple ruido, una luz o con sus propios pensamientos. Les cuesta concentrarse y esto hace que vayan más lentos a la hora de aprender. No son niños especialmente nerviosos. Es más, pueden ser niños muy tranquilos, sin embargo, van a un ritmo más lento porque se despistan y no prestan la suficiente atención. ¿Cómo podemos ayudarles?
Los niños distraídos y el Déficit de atención (TDH)
No es lo mismo niño distraído que niño con Déficit de atención (TDA/H). El Déficit de Atención es un problema que afecta a una proporción mínima de niños (se calcula que un 4%). ¿En qué se diferencian? El TDA/H (Déficit de atención e hiperactividad), se produce cuando el problema de concentración del niño es severo y no evoluciona. Los síntomas aparecen antes de los siete años y se dan tanto en el colegio como en el hogar. Se diagnostica a partir de una serie de pruebas, ya que se trata de un problema o disfunción en algunas áreas del cerebro. Psiquiatras, neurólogos y pediatras diagnosticarán si existe o no TDA/H.
Sin embargo, la mayoría de los niños distraídos no sufren TDA/H.

Sólo se trata de problemas de concentración. Puedes ser niños soñadores o despistados o tal vez niños inquietos.
Consejos para ayudar a los niños distraídos
Cuando un niño se distrae con más facilidad de lo normal, se nota en el proceso de aprendizaje. Adquiere conocimientos de forma más lenta y las tareas en casa se convierten en una pesadilla para los padres. Sin embargo, es fundamental no regañar al niño ni mostrarse enojado. El niño podría sentirse ‘fracasado’ y culpable.
Ten en cuenta estos consejos para ayudar a tu hijo a concentrarse más en las cosas:
1. Asegúrate de que duerme lo suficiente y que descansa. Hay niños que duermen mucho pero mal y al final no pueden rendir bien porque están cansados.
2. Mírale a los ojos cuando hables con él y le pidas algo. Es la mejor forma de asegurarte de que está atendiendo.
3. Cuando trabajes en casa con él, crea una zona de trabajo sin elementos que le puedan distraer. Aparta luces, juguetes y objetos que puedan llamar su atención. Y respeta siempre un mismo horario. Crea una rutina de trabajo.
4. No dejes las tareas más difíciles para el final. Estará cansado y perderá el interés por esforzarse.
5. Existen juegos que ayudan a ejercitar la memoria y la concentración, como el juego de ‘Simón dice’
6. Y por último, ten mucha paciencia. La concentración es algo que se trabaja poco a poco. No esperes resultados de un día para otro.
Éxito nos leemos en la próxima!

Notitas Educativas

LOS ERRORES QUE COMETEMOS LOS PADRES CON FRECUENCIA 

POR: Karina García Vázquez

El cómo educar bien a nuestros hijos es a mi parecer una de las preocupaciones más frecuentes entre los padres. Saber qué hacer en cada situación y cómo afrontar cada conflicto no están fácil como pareciera ser y créanme no existen recetas mágicas.
La educación de los hijos provoca muchas inseguridades y angustias a muchos padres. ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Debería haberle castigado? ¿Me habré pasado de duro? ¿Seré demasiado blando? ¿Cómo logro que me obedezca? Psicólogos y pedagogos explican que quizá restaría presión a los padres modificar sus expectativas: en lugar de aspirar a hacerlo todo bien, plantearse no hacerlo mal y, sobre todo, evitar los errores más dañinos a la hora de educar por mencionar algunos serian:
1. Disparidad entre los padres La falta de unidad de criterio entre las figuras de autoridad es uno de los grandes lastres para educar. De entrada, porque si el niño recibe mensajes contradictorios, si sus padres se desautorizan entre ellos, no sabe a quién hacer caso y se siente perdido. Y porque a medida que crecen aprenden a utilizar esas discrepancias o diferencias de criterio para hacer lo que quieren. «Siempre es mejor equivocarse juntos que acertar por separado», (Victoria Gómez), y es que conocemos frases tan populares como «pregúntaselo a tu papa» o «lo que diga tu mama» son un error. «Cuando piden algo y no se tiene un criterio claro o único, lo mejor es decirles ya lo hablaremos después.
2. Sobreproteger éste es uno de los errores más frecuentes en la sociedad actual. Los padres asumimos muchas tareas de los hijos, estudiamos con ellos, les disculpamos ante el maestro , intervenimos antes de verles sufrir las consecuencias de una mala decisión, les decimos constantemente lo que han de hacer, organizamos toda la vida familiar a su alrededor, les evitamos disgustos… Esta sobreprotección resulta muy perniciosa porque hace ciudadanos dependientes y a veces muy tiránicos, porque crecen pensando que el mundo gira a su alrededor, que son los reyes de la casa, no uno más de la familia. La sobreprotección provoca personas inseguras, incapaces de tomar decisiones y de enfrentar las dificultades y contratiempos diarios, que no saben asumir las consecuencias de sus actos y con problemas de autoestima la sobreprotección es un error clásico a la hora de educar porque estamos preparados genéticamente para proteger. La infancia es muy larga, y para criar a un niño durante tantos años en nuestra actualidad había que sobreproteger mucho; pero esa sobreprotección comenzó a resultar excesiva cuando la vida cotidiana se hizo menos peligrosa; lo que ha cambiado es que esa obsesión de los padres por salvaguardar a su hijo de todo mal hoy se ha generalizado a toda la población, y de ahí el actual síndrome del emperador.

3. Transmitir desprecio Frases como «ya sabía que lo ibas a romper», «eres idiota», «pareces tonto», «no vales para nada», «siempre me defraudas» o «no sé para qué te he tenido»frases que he escuchado y que resultan muy dañinas para los hijos. no hay que faltar al respeto a los hijos ni ponerse a su altura cuando se enfadan: «Los padres no deben perder los papeles, han de controlar su actitud por mucho que el hijo les provoque; hay que estar por encima de ellos y no comportarse como un niño o como un adolescente, y perdonar con facilidad.
4. Falta de continuidad. El dejarse llevar por tu estado de ánimo a la hora de educar, de modo que permiten o no algunas conductas en función de que estén más o menos cansados, contentos o enfadados. Hay que tener conciencia de que estamos educando siempre, no en momentos concretos,
5. Castigar mal Poner sanciones desproporcionadas o sin lógica, imponer castigos imposibles, hacer promesas inalcanzables o que no se cumplen son errores muy habituales y muy nocivos a la hora de educar. Si los castigos no se aplican por imposibles o por dejadez, los padres pierden autoridad y transmiten la idea de que sus normas pueden quebrantarse fácilmente. Es mejor ser moderado en el castigo y llevarlo a la práctica, y en lugar de castigar al adolescente sin salir todo un mes o exigirle que estudie cinco horas diarias, limitarle a una hora la conexión a las redes sociales o a la videojuegos.,
Nos leemos en la próxima!

Notitas Educativas

LAS VACACIONES DE VERANO, ¿DESCANSO O PESADILLA?

POR: Karina García Vázquez

Se acercan las vacaciones y lo primero que se viene a la mente como mamá qué somos es ¿qué
voy a hacer, y qué no hare con el tiempo libre de mis hijos?
¡Ya están aquí las vacaciones! ¡Ya está aquí el calor! Se acabó el ciclo escolar. En cuestión de unas pocas semanas los más pequeños de la casa inician sus vacaciones de verano. Las rutinas de todos los hogares sufrirán cambios drásticos, empezando por la hora de ir a la cama, de levantarse, de jugar; por tal razón como padres debemos estar preparados para el reto que es tener niños en casa con toda esa energía para gastar.
QUÉ DEBEMOS CONSIDERAR:
Lo primero que debemos asumir por el bien de nuestros hijos y más aún si son pequeños es no permitir que sus días transcurran frente al televisor, la computadora o los vídeo juegos; busca alternativas que impliquen que tu hijo salga de casa, experimente cosas nuevas, interactúe con chicos de su edad.
Pídele que te haga una lista de cosas que le gustaría hacer en su tiempo libre, que, si tuviera que planear cada día, cómo lo haría y luego ofrécele un plan en el que incluyas sus deseos, en la medida de tus posibilidades; pero haciendo una contraoferta que implique realizar actividades que tú como padre deseas que ellos asuman y aprendan a realizar.
Debemos destinar un presupuesto para las tan esperadas vacaciones, si no cuentas con uno, entonces infórmate sobre los programas culturales que existen en la ciudad y que incluso algunos de ellos son gratuitos o de bajo costo, es usual que el Gobierno destine recursos para programas infantiles esta temporada.
Antes de iniciar las vacaciones procura adelantar en lo posible tus pendientes del trabajo o cualquiera que este sea, de esa manera podrás salir a la hora y pasar tiempo con tus pequeños para ir al teatro, cine, a comer, a pasear al parque, y sobre todo para decirle lo mucho que lo amas y lo feliz que eres de pasar tiempo con ellos.
Busca apoyo con tus parientes, ofrece que tu hijo (a) les ayude en tareas que sean para el bien común, por ejemplo, sacar la basura, barrer la banqueta, limpiar el jardín; ya será cosa de ustedes si su trabajo será de carácter social o remunerado. Es conveniente que hagan sentir al pequeño que no es un castigo sino una oportunidad de colaborar y que se le dé el reconocimiento necesario por su esfuerzo.
Déjale labores para hacer en casa y ponles un horario para ser llevadas a cabo; que sean vacaciones no quiere decir que no tiene que hacer nada, enséñale que las cosas se hacen además de y no en vez de.
Involúcralo en cosas que no haya hecho antes, por ejemplo música, baile, cocina, pintura, deporte, pero todo orientado a niños, no desde la perspectiva de los adultos; de lo contrario podrás hacer que pierda el interés y que le resulte aburrido.
Invita a sus amigos a la casa, de esa manera conocerás sus amistades, y les enseñarás a ser
anfitrión. Dales la oportunidad que ellos planeen las actividades, pero explícale las cosas que deben cuidar, como el tipo de comida y la cantidad, las actividades a realizar, el permiso de los demás padres, la importancia de tener la casa ordenada, la necesidad de comportarse con educación y respeto, etc.
QUÉ NO DEBEMOS HACER:
*Castigarlo, te recomiendo que no lo castigues muy severamente, salvo que haya hecho algo verdaderamente grave; preferentemente opta por hablar sobre lo que sea que haya pasado y lleguen a un acuerdo, no hagas que sienta que estar en casa es malo.
*No los dejes todas las vacaciones en un sillón frente a algún aparato electrónico.
*Evita llevarlos a lugares que alienten conductas negativas como mala alimentación, sedentarismo o actitudes no acordes a su edad.
*Permitir que su rutina cambie demasiado, si permites que esto suceda, será complicado volver a la normalidad cuando inicie el ciclo escolar.
*No hacer planes, todos necesitamos vacaciones y los niños siempre las esperan con ansias, es por ello que independientemente de tus posibilidades económicas, debes hacer lo necesario para que tus pequeños disfruten de sus días de descanso y así cuando inicie la escuela irá con renovados bríos.
Cada familia es un mundo y cada niño es único y especial, pero todos comparten un denominador común en la infancia, y es el amor por las vacaciones, el deseo por divertirse, conocer cosas nuevas y recibir el amor de sus padres. Aprovecha estas oportunidades de convivir para hacer exactamente eso: convivir con tus hijos y crear recuerdos juntos. No olvides que Las vacaciones son una necesidad, ¡no un lujo!
¡Éxito! Nos leemos en la próxima.

Notitas Educativas

LOS LÍMITES

POR: Karina García Vázquez

Muchas veces como padres no tenemos en claro por qué deben existir los límites, para qué sirven, por que debo de establecerlos en que benefician o en qué medida pueden afectar a mis hijos y qué consecuencias generan la justa y correcta aplicación de los mismos. Si bien podemos exponer el tema de «Los Límites» desde diferentes contextos de nuestra vida, en esta ocasión me referiré a los límites y a su aplicación en la educación a nuestros hijos.¿QUÈ SON LOS LÌMITES? Y CUAL ES SU IMPORTANCIA
• contener
• guiar
• proteger
• prevenir
La Crisis de autoridad que existe en nuestra actualidad junto con el manejo de esta misma en nuestras familias es muy criticado. El padre y la madre imponen las normas, ellos corrigen y castigan o premian. Pero el padre es el que tiene la última palabra, en él reside la responsabilidad económica, social y moral de la familia. Es esta una dinámica que ha funcionado durante siglos y todavía funciona en muchas familias. ¿Cuáles son las ventajas del estilo autocrático? El poder y la responsabilidad están concentrados en el padre y la madre, no se comparten con los hijos; es una manera rápida y económica de manejar la familia, siempre y cuando los hijos sean obedientes o sometidos. ¿Pero cuáles son sus desventajas? Cuando todo depende de Papá y Mamá, los niños tienen poca oportunidad para tener iniciativa y a participar. Los niños no han aprendido como funcionar en grupo, a cooperar o a contribuir con ideas nuevas. Sólo saben obedecer y a responder al miedo que sienten frente a las exigencias y a los castigos de Papá y Mamá.
Pero hay familias donde esto ha dejado de funcionar. Estas son familias donde el estilo autocrático se ha resquebrajado y los padres no han encontrado todavía la manera para que los niños asuman sus responsabilidades, sean obedientes y cumplan con las normas de la familia. Estas son familias donde nadie está contento y donde hay mucha tensión o «stress». Son familias donde surgen constantemente pequeñas crisis de autoridad y, a veces, a crisis más grandes, los padres no saben qué hacer, porqué sienten que están perdiendo el control sobre los niños y temen perderlo completamente.
Las crisis son buenas y son sanas, siempre y cuando tengamos la fortaleza de encararlas y examinarlas, son buenas porque nos obligan a darnos cuenta que la familia no está bien y son sanas porque nos obligan a actuar, a cambiar.
Recordemos que en una familia con un estilo autocrático, los niños aprenden a obedecer y/o rebelarse, sin embargo no hay lugar para la participación y cooperación. Es un estilo que no promueve la verdadera fortaleza emocional y espiritual, ni la responsabilidad, y el tipo de liderazgo que los niños aprenden es un liderazgo opresor y no uno que invita la iniciativa y la creatividad del grupo. Los niños crecen en un ambiente autocrático y tienen dificultad para ajustarse al mundo moderno.
¿Cómo cambiar cuando hay crisis de autoridad en la familia? El cambio que les propongo es un cambio hacia un manejo más democrático de la disciplina en el hogar.
No estoy hablando a una ausencia de normas, ni siquiera una disminución de normas. A lo que me refiero es que en vez de que las normas vengan impuestas desde los padres, estas normas van a surgir de los diferentes miembros de la familia, de los miembros que las tienen que cumplir.
Hay que compartir el poder y la autoridad con nuestros hijos, que la familia ha tradicionalmente colocado en los padres. Si las responsabilidades y las normas son discutidas y no impuestas, los niños se van a sentir muy importantes, se van a sentir tomados en cuenta y van a estar listos para asumir sus responsabilidades.
A través de éste sistema nosotros como padres, estaremos promoviendo la cooperación de nuestros hijos, su auto responsabilidad, su iniciativa, la comprensión de las necesidades de las normas, la comprensión de la necesidad del respeto hacia el otro, respeto por su espacio y respeto por su tiempo.
El ser humano logra bienestar si, en sus relaciones consigo mismo y con los demás, se mantiene en esos límites, moviéndose con libertad en ellos. En cambio, si despliega una búsqueda de sí o de los otros, creando objetivos y expectativas fuera de esos límites personales, se siente mal. En tal caso, sus capacidades y aptitudes de ser intentan sobrepasar su realidad. Entonces, vive una fantasía o bien sufre la angustia y frustración de no alcanzarse a sí, ni comprender a los otros.
El gran peligro reside en ver en el límite sólo su aspecto negativo-empobrecedor: lo que nos quita y nos prohíbe.
Hay que entender que también los límites son EDUCATIVOS.
• Porque ayudan al niño a salir de su narcisismo y a prepararse para amar. «Cuando la madre le pone una condición: «te dejo ver la televisión si ordenas el cuarto» o plantea una renuncia o un sacrificio por amor («no pidas este juguete porque papá anda con poco dinero «Esto hace que el hijo deje su narcisismo (al quererse a sí mismo por sobre todos los demás) y vaya aprendiendo el verdadero amor de vincular desde sus primeras relaciones afectivas. Reconocer el deseo del otro es uno de los rasgos más importantes de madurez.
• Porque ayudan a la persona a desarrollar el respeto a la autoridad. «No puede haber socialización ni verdadero sentido de la justicia si no se renuncia al principio del propio placer y al interés egocéntrico». El deseo o el principio del propio placer tiene sus propias leyes. Su consigna es: ¡»Quiero todo Ya!..!» El límite pone fin a esta fantasía de ilimitación y omnipotencia. Así, los límites nos ubican en la puerta de la satisfacción más profunda de la persona. Si el niño o el adolescente permanecen en un estado de ilimitación, de satisfacción espontánea de sus continuas demandas, nunca llegarán a la madurez humana. En ese caso, no hay educación sin una adecuada dosis de frustración. Porque toda educación supone la reducción del deseo y de la fantasía de omnipotencia.

• Porque al limitarnos la realidad es que no somos omnipotentes. La vida muchas veces nos dice «no» y, si no sabemos aceptarlo, vivimos resentidos. Por ello la educación tiene que llevar a la persona a comprender y aceptar que no todo saldrá siempre según su deseo, que no siempre logrará lo que se propone. Esto se denomina tolerancia a la frustración y es un rasgo fundamental de la personalidad madura. Quien no lo adquiere será un caprichoso consentido, aunque tenga 40 o 65 años. «Entonces, cuando papá dice «basta» o «no hay más» o «espera un ratito le está adelantando situaciones que tendrá que experimentar, lo está ayudando a ubicarse».

El establecimiento de límites es esencial a la hora de educar.
Para poner un límite generalmente la gente piensa que se requiere ejercer violencia, agresividad y por tal motivo suele esperar hasta que la situación estalle. Mientras tanto los límites se van poniendo flojos, elásticos y parece que no existen. Esto causa mucho desconcierto a las personas que dependen de nosotros, especialmente los hijos.
La palabra clave es firmeza, y la firmeza tiene que ver con la seguridad interna, con autoestima.
Mucha gente confunde esta seguridad con estar enojados y la única forma de poner límites es enojándose y la verdad es que no debería ser así.
El ejemplo que se les brinde dentro de la familia será decisivo para la construcción de sí mismos.
EL LIMITE ES EL VALOR IDENTIFICADOR DE CADA PERSONA
Algo está bien definido cuando sabemos lo que es y lo que no es. Una persona tiene una identidad definida cuando sabe quién es y quién no es, cuando sabe lo que piensa, siente y quiere. Pero al mismo tiempo, sabiendo esto sabe lo que no piensa, lo que no siente y lo que no quiere, lo que no puede y lo que no debe. Sabe quién es, qué lo diferencia de los otros, y no se confunde con ello. Esto le da conciencia de su identidad.
En sus relaciones sociales actuales y futuras, los niños tienen que reconocer y valorar su propia identidad y la de los demás. El amor sólo es posible entre dos personas, dos seres con su propia identidad. Sin identidad no hay amor sino sometimiento y posesión.
Es menos problema (en apariencia) dar permisos y no tener que escuchar reclamos o frases como «te odio» o «lo que pasa es que tú no me quieres», entre tantas otras que suelen brotar de la boca de los adolescentes cuando se les dice simplemente: «NO»
Es preciso marcar los límites y explicar el porqué de una situación. El no por el «no», termina siendo un acto de violencia de los padres hacia sus hijos, quienes finalmente no comprenden el fundamento de la decisión tomada por los adultos. Poner límites, con seguridad y convicción, pero, por sobre todas las cosas, con AMOR.
La falta de capacidad de los padres para poner límites a los jóvenes es sin dudas uno de los grandes problemas de nuestro tiempo. Todos hablan de la necesidad de poner límites a los adolescentes, pero nadie se siente encargado de hacerlo: la tarea siempre le corresponde al otro. Los profesores dicen de sus alumnos: «Sí en la casa no les ponen límites, ¿Qué podemos hacer nosotros?» Los padres responden: «La escuela está en crisis, nuestros hijos se «desata» allí. La culpa no es nuestra» Todos estamos convencidos de que tener límites es bueno para la persona pero nadie quiere asumir la difícil tarea de establecerlos.
Jaime Barylko ha dado una explicación de este desentendimiento de los mayores: «El Siglo XX ha sido el siglo de la permisividad, un tiempo en el cual los padres que habían experimentado exceso de autoridad, creyeron que lo mejor que podía pasarles a sus hijos era la permisividad
Tenemos que reencontrar el sentido de educar en los límites. Si seguimos viendo el problema desde lejos, nunca daremos los pasos necesarios para comenzar a realizar esta tarea tan ardua. Y a ello tal vez nos ayude el recordar por qué los límites hacen bien y son educativos, y en qué sentido contribuyen a lograr la madurez psicológica.
A veces el solo hecho de nombrar la palabra límites molesta, pues parecería que si estamos «limitando», estamos cortando las posibilidades de nuestros hijos. Sin embargo, la palabra límite no tiene que ver con limitación, sino con protección, nosotros ponemos límites a nuestros hijos para protegerlos y para protegernos. Desafortunadamente, muchos de nosotros no hemos aprendido a poner límites.
Poner límites en la educación de los hijos ayudará a que aprendan a tomar decisiones en su vida en el momento correcto. Los adultos frente a sus propios hijos, quedan frecuentemente sorprendidos y desorientados por las pretensiones del chiquito, y es cuando se repiten las mismas preguntas que se formularon en variadas oportunidades:
• ¿Para que acepten un límite, es necesario prohibir todo?
• ¿Existe alguna forma de poner límites sin reprimir?
Muchas veces se cree que los mismos deben ir acompañados de gritos, penitencias, castigos o insultos; y otras tantas se considera que al aplicar un límite a un niño se le está reprimiendo en su deseo y es propio de una política autoritaria en la cual los padres no están de acuerdo.
¡Qué difícil es para los padres darse cuenta en qué momento poner un límite a sus hijos!
Es importante entender al niño, dialogar con él, permitirle explorar y crecer en libertad. Ayudar al niño a poner en palabras lo que siente, darle un espacio para que se exprese. Acompañarlo en su crecimiento.
Por eso cada familia tiene sus propias reglas, el peligro de ahora es que los padres se olvidan de imponerlas, y con eso de que no les puedes pegar ni gritar, se van al otro extremo, los dejan sin reglas y sin autoridad o disciplina. Lograr imponer reglas es difícil, pero hay que recordar que los extremos son malos; aquí es donde entrará la habilidad de los padres para negociar la situación.
Lo que pasa es que a veces, los padres se sienten culpables y les dan todo y cuando las cosas se salen de los límites, sigue la agresión. Lo que hacen los gritos es infundir temor y desorganización al niño, y si se eleva el volumen de la voz para pedirle que atienda, no lo escuchará, porque el pánico lo va a invadir. Además, alguien que te grita no te inspira respeto, sino temor. Y en un momento dado, cuando los hijos tengan edad, también te van a gritar, y cada vez más!!!!
Éxito nos leemos en la próxima