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Dicen en las Calles…

POR: Hugo Ramírez Iracheta

CUENTIONAMIENTO. Muchas personas se hacen dos preguntas que parecen difíciles de responder: ¿El político es peligroso? ¿Debemos tenerle miedo? La respuesta para ambos planteamientos es un enfático sí. El capitalismo es un sistema socioeconómico carente de reglas humanísticas donde sólo cuenta la utilidad. Entre más grande, mejor. Por lo tanto, en principio, a los políticos debe considerárseles de cuidado. Cualquiera puede deducir la explicación. Si un sistema socioeconómico permite todas las argucias imaginables para adquirir y acumular riquezas, los adoctrinados por ese método no se detendrán ante nada pues el capitalismo carece de moral y ética.

DESENCANTO. Cuando se demuestra a las personas el cómo, para qué y por qué se influye mediáticamente para manipular a la sociedad, de inmediato se repudia tal concepto. El rechazo puede necesitar explicaciones pues, con singulares excepciones, todos somos reacios a aceptar que alguien pueda jugar con nuestro “yo”, al cual consideramos bastante listo como para permitir que nos engañen. Pero sin duda hay sujetos más inteligentes que inventan métodos para engañar. Éstos son utilizados por quienes detentan los poderes político y económico pues necesitan que la gente crea que su pensamiento es autónomo. Esa situación es una exigencia para mantener el estado de cosas que les permitan enriquecerse lícita o ilegalmente. La forma no debe cambiar el resultado.

A LA CIUDADANÍA pareciera que nada la obliga a permanecer atenta al acontecer político. Sin embargo, por interés de una nación que cada día necesita defender el concepto democracia, así como de su aplicación para el bienestar común, es conveniente permanezca atenta del quehacer político. No hacerlo significa entregar nuestros derechos cívicos al poder que engulle el bienestar propio, el de nuestra familia y la de todo el pueblo. De esa negligencia pretenden aprovecharse el grupo de gobernadores rebeldes. Varios de ellos estuvieron presuntamente involucrados en la entrega de sobornos para que apoyaran la iniciativa del ex presidente Enrique Peña Nieto, la cual permitió la venta de PEMEX. Esa transacción hizo millonarios a muchos personajes del mundo de la política y perjudicó a millones de mexicanos.

Entre mentiras y verdades a medias se oculta la desinformación

POR: Hugo Ramírez Iracheta

La desinformación es el arma que más utilizan los poderes político y económico para controlar a las masas y manipular a la sociedad, sobre todo en países donde la ética está ausente en el quehacer de los medios de comunicación masiva. La eficiencia conque la maneje el estado, o las corporaciones, será el grado de sometimiento que permita o soporte el grupo social.

Esta influencia se vuelve más visible en la guerra por el poder. Es evidente en las naciones donde se aplica el neoliberalismo, método socioeconómico que debilita el marco legal y entonces puede apoderarse de influencias sociopolíticas y económicas. Es la posición perfecta para la enajenación mental, la cual coadyuva a mantener en el poder a personas sin moral.

Y así surge la pregunta: ¿por qué los medios de comunicación están alejados de la sociedad, sobre todo de las clases media y baja, sectores más necesitados del respaldo del gobierno? La respuesta es sencilla, pero difícil de captar por una sociedad que desconoce los laberintos de la política: son negocios, y los negocios deben dar altos dividendos.

Existe una cuasi explicación psicológica del por qué se acepta con indiferencia la información falaz. Casi todos los individuos poseen un ego muy grande, mismo que impide la aceptación de haber sido engañado y opta por fingir no hubo artificio. Resulta más sencillo negar la existencia de alguien más listo. De lo contario sería aceptar ser fácil víctima de una argucia.

La principal premisa del capitalismo salvaje es obtener la mayor ganancia con una inversión mínima, así como deshacerse de cualquier obstáculo utilizando los medios disponibles, sean legales o no. Este método socioeconómico también es conocido con el eufemismo de neoliberalismo y utiliza todas las formas conocidas para conseguir impunidad a sus acciones depredadoras.

La manipulación informativa se practica libre, sin impedimento alguno. La indiferencia social, así como la impunidad de que gozan algunos medios, incluidos reporteros y propietarios sin ética, la colocan fuera del alcance de la ley. La explicación es que mediante el chantaje y el encubrimiento han obtenido grandes botines con los cuales pagan a jueces venales.

Esta práctica es conocida, igual que la corrupción. Y no se rechaza, mucho menos se procede jurídicamente. Su poder es grande y todo lo avasalla. Su influencia mediática abarca todos los sectores sociales. Por supuesto, estos medios no llegan a la población marginada de zonas urbanas y rurales.

No se puede hablar de desinformación sin aludir el tema educativo. Un pueblo sin conocimientos académicos y escasa cultura es imprescindible para que haya un gobierno autoritario, dictatorial o plutocrático. El analfabetismo, o el semi-analfabetismo, son indispensables para subyugar a cualquier sociedad.

Por ello, los conservadores no quieren a un pueblo educado. Cuando existe, sus miembros defienden todos y cada uno de sus derechos cívicos y humanos. Esta consciencia de su rol de ente productivo, de su importancia en la economía nacional, así como su preparación académica, le posicionan en un nivel capaz de percibir y rechazar las deficiencias y abusos del gobierno y otros poderes fácticos.

Así pues, la libertad, la democracia y la justicia social se vuelven características de una nación con un sistema político benévolo. Esas son condiciones que se necesitan para la práctica del periodismo veraz y la existencia de una opinión pública informada. De no es así, entonces la desinformación campea en la sociedad y la democracia enfrenta un gran reto.

Una parte medular de la desinformación son factores como la mentira, medias verdades, tergiversación o el ocultamiento de datos, los cuales podrían dar una verdadera imagen de los acontecimientos. Cuanta mayor sea la distancia entre la sociedad y la verdad, es menos factible se trate de utilizar la objetividad para entender el entramado de la vida cívica.

Ilusiones

POR: Hugo Ramírez Iracheta

TODOS tenemos derecho a pensar que somos libres y que nuestros gobiernos son democráticos, además que la sociedad debe tener la certeza de que pensar lo que piensa es su derecho, y que sólo él y nadie más que él es dueño de su pensamiento. Pero la manipulación mental es cotidiana y hecha con gran habilidad. Entonces no alcanzamos a percibir la manipulación mental de la cual somos objeto. Así que permanecemos ignorantes de que somos súbditos mentales de los poderes político y económico. El lingüista Noam Chomsky asevera, refiriéndose al juicio que se lleva contra el periodista y jefe editorial de Wikileaks, Julián Assange: “Cualquiera que busque en los archivos se habrá dado cuenta de que lo que se mantiene en secreto rara vez tiene que ver con la seguridad, a menos que sea la seguridad de los poderosos frente a sus enemigos y a su propia población”.

HAY GENTE que ignora que el petróleo de México aportaba el 40 por ciento al presupuesto del país. Sin embargo, el ex

presidente Enrique Peña Nieto privatizó ese bien nacional a los gringos. Para recuperar la pérdida en el erario, Peña Nieto autorizó el impuesto a la gasolina. Es por ello que antes del presidente Andrés Manuel López Obrador se registraban los famosos “gasolinazos” cada mes. Ahora ya no se registra la elevación mensual al combustible. Sin embargo, los enemigos de AMLO siguen gritando “Bajen la gasolina”. El combustible bajará de precio al entrar en funciones la refinería Dos Bocas. Esa fue la promesa del Presidente.

LOS GRUPOS de feminazis y amazónicas se presentan como mujeres débiles cuando en verdad son mujeres agresivas que quieren todos los beneficios de las féminas, pero ninguna de las obligaciones inherentes a ese género. Piden igualdad, mas al viajar en el camión exigen que los varones les cedan el asiento, pero son incapaces de ofrecerlo a una persona de la tercera edad. Piden justicia y cometen delitos al exponer tal solicitud. Dicen apoyar la lucha de las mujeres por la igualdad, pero en realidad pretenden que la sociedad acepte su forma de vida. No admiten relaciones íntimas con hombres porque prefieren parejas femeninas. Tampoco aceptan los trances del parto. Sin embargo, quieren educar niños que

no parieron. Todo lo quieren fácil y con sus reglas. Y claro, si es necesario utilizar la fuerza bruta en sus manifestaciones, la aplican.

Dicen en las Calles

Por: Hugo Ramírez Iracheta

LA ARISTOCRACIA económica mexicana decidió que la posesión de dinero le da derecho a considerar cuál estrato de la sociedad merece mayores posibilidades de supervivencia.

Así, los ricos hacen suya la frase de William Shakespeare: “El dinero abre todas las puertas”. Esto ha dado lugar a una rebatinga nacional en donde todos los grupos en busca de poder político o económico, o ambos, han dispuesto apropiarse de ellos y ponen todo su entusiasmo (y dinero), en lograrlo.

Este hecho no deja ya lugar a dudas el anhelo de la élite social de tener un gobierno plutocrático, así como estar dispuesta a gastar tantos billetes como sea necesario.

Pero quienes pretendan quitar un gobierno demócrata, cuyas aspiraciones son democracia y libertad, además de mejorar las condiciones de vida del pueblo, no deben olvidar que la plebe ha hecho muchas revoluciones y el dinero no ha

servido para limpiar la sangre de los traidores a la patria.

Sin embargo, sin importar cuántos argumentos nacionalistas en pro de un gobierno democrático puedan presentarse, todos serían desechados porque limitan las ambiciones de los ricos. Tampoco serían tomados en cuenta razonamientos sociológicos o económicos.

Para el conservadurismo más anticuado de México, sólo importan los privilegios que se arrogan apoyados por la propaganda pagada a los medios de comunicación masiva.

No importa la ausencia de sustento legal. Sólo cuenta el hecho de que su posición les permite hacer lo más conveniente para sus intereses. Pueden ser arbitrarios y estar fuera de todo contexto humanístico, pero en su egoísta perspectiva es lo que merecen por tener dinero.

Mientras, consideran que el destino de la plebe es aceptar sin contradecir cuanto digan quienes cuentan con poder económico.

Y conforme al sistema socioeconómico que nos rige tienen toda la razón. No importa el sentido

común ni la empatía y solidaridad social. El capitalismo salvaje respalda toda actitud donde el interés económico está por delante.

Así pues, para el pensamiento retrógrado poco importa el desequilibrio económico que afecta a la sociedad entera. Lo único trascendente –creen-, es el bienestar de los millonarios.

Contrapunto

POR: Hugo Ramírez Iracheta

ES UNA gran equivocación pensar que en los deportes, en áreas que se consideraban esencialmente masculinas, y donde ahora hay mujeres en ellos, se debe a que la mujer por su esfuerzo ha ganado ese lugar. El hecho de que mucha gente así lo crea no significa que sea verdad. En realidad, los medios de comunicación cumplieron el cometido que les fue asignado en una sociedad consumista.

Así se cree y se acepta como verdad indudable, pues se comenzó a imbuir en las mentes infantiles femeninas el gusto por los deportes rudos que antaño estaban reservados a los varones. Y las niñas y las jóvenes comenzaron a practicar como diversión disciplinas duras. Por ejemplo, la lucha libre, toreo, boxeo, tae kwon do y el balompié, entre otras más.

Estas actividades se iniciaron como diversión. Pero dejaron de ser actividades lúdicas para transformarse en una profesión redituable, en casos excepcionales. Gran parte de las ganancias para los empresarios del espectáculo se encuentran en la taquilla y la publicidad. Para los promotores todo es negocio aunque sea con argucias. El objetivo es convertir en multimillonarios a los negociantes del “deporte organizado”.

El karate puede ser la excepción en cuanto a ganancias para el practicante porque no se ha profesionalizado entre las damas, a menos que haya peleas ilegales en algunos países. Por cierto, el boxeo puede ser mortal o dejar secuelas incapacitantes. Esta disciplina puede ser, y lo es en no pocas ocasiones, bastante dañina para los adeptos.

Todos estos peligros que se aceptan por dinero, tanto entre hombres como en mujeres, son un riesgo que corren con gusto los profesionales de cualquier deporte espectáculo porque las ganancias que obtienen las estrellas son fabulosas.

Sin embargo, para llegar al sitio del dinero en abundancia, se requiere talento, no solamente en el cuadrilátero, campo o cancha, aunque lo más importante es tener a mano la gran maquinaria de la mercadotecnia. Ella se encarga de hacer brillar a quien lo desee.

Así que en esto de buscar la luminosidad de los reflectores hay más ansia de dinero que vanidad. También podría pensarse que la mujer descuella por su femineidad. No es así. A los propagandistas no les importa si es hombre o mujer. Lo único relevante es vender el producto, sea masculino o femenino. Y obtener grandes ganancias.

Y sí, la mujer se distingue por participar en actividades consideradas toscas, brutales, como es el caso del boxeo.

Pero las mujeres fueron posicionadas porque mucho tuvo que ver la seducción propagandística. Las damas piensan que son ellas quienes decidieron hacerlo. Sin embargo, la influencia de la propaganda fue realmente quien la convirtió en un ente de consumo, a la vez que consumidora.