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Lo que Corre en la Red…

¡EL AMOR ES RECÍPROCO!

POR: Estrellita de la Torre Lomelí 

Este tema va dedicado especialmente a nosotras las mujeres, y es que existen situaciones que afectan más a unos que a otros y creo que es a nosotras principalmente que nos afecta más un mal amor, el estar aferradas a alguien que no siente lo mismo por nosotras.

Y es que a veces hay situaciones que nos hacen amar tanto a una persona, que nos olvidamos de nosotras mismas, nos entregamos por completo en alma y corazón que nos dejamos de lado, que esa otra persona se convierte en nuestro mundo, nuestra vida, nuestros sueños, nuestras ilusiones; que dejamos de vivir, que dejamos de lado lo que somos y lo mucho que valemos.

Pero hay situaciones que nos hacen aferrarnos a un amor, que nos perdemos en nuestros caminos, que sentimos que sin esa persona no somos nada, perdemos tanto el control de nosotras mismas, nos afianzamos a alguien que sabemos que no nos conviene, que su trato y su forma de ser no es el adecuado para nuestras vidas, pero a veces es el simple miedo a continuar, a la soledad la que no nos permite tomar distancia y volver a agarrar nuestros rumbos.

Y claro todo mundo sabemos que el amor es el sentimiento más esplendoroso que pueda existir sobre la tierra, que es un sentimiento que te llena, que te hace ver el mundo diferente, que tu percepción cambia completamente. Pero ojo, el amor es bello siempre y cuando seamos completamente correspondidas, porque cuando uno ama más y se entrega por completo, lo mínimo que esperas es que te regresen en la misma medida. Pero cuando no es así, debemos de preguntarnos ¿Qué hacemos en una relación así?, donde sabemos que el único fin será el total fracaso tarde o temprano y ¿porqué no tomar las rindas y dar ese paso?. Recuerden que cuando alguien no nos quiere, no debemos estar mendingando sobras de cariño, somos mucho, valemos mucho. Recuerden que al cerrar una puerta no es el fin del mundo, tarde o temprano otras se abrirán.

Dicen que debemos de aprender a amar con medidas, pero eso es totalmente imposible, amamos simplemente sin medir consecuencias, sin pensar; simplemente amamos, damos y nos entregamos. Y claro, ¿quién no ha sufrido una decepción amorosa?, ¿quién no ha llorado y sufrido por un amor?, a veces estamos tan llenos de cicatrices que nos es difícil contarlas. Y para que el amor sea lindo hay que entregarnos, pero por ambos lados. Cuando sabes y estas consciente que no existe reciprocidad es que algo no anda bien en esa relación, y para qué seguir dando, si no estás recibiendo nada a cambio.

Y sabemos que no es tan sencillo el decir que hay que olvidar a alguien, porque es más que claro que nada en este mundo es fácil y menos cuando existe un sentimiento, y por más que nos digan que alguien no es para nosotros y nosotras estemos conscientes de nuestra realidad, sé que toma algo de tiempo darnos fuerza, creernos lo mucho que valemos, confiar en nosotras, amarnos, y respetarnos. Todo lleva un proceso, una determinación y una necesidad de querer hacerlo.

Estamos seguras que hay historias que  tenemos tan marcadas en nosotras, situaciones que se han vivido, que son imposibles de borrar y la verdad es que es imposible, nadie puede olvidar ni borrar lo que ya se vivió, ni un sentimiento tan grande y verdadero; pero debemos aprender a vivir con ello, a continuar nuestros caminos por si solas. Aunque al principio haya sido todo tan bello, hay personas que comienzan a sacar su peor versión, que sabemos que en las relaciones no todo es miel sobre hojuelas, pero tampoco debemos permitir que todo sea amargo y nos vaya dejando por nuestro andar heridas y sinsabores; entonces que caso tiene estar una relación que poco a poco nos va carcomiendo el alma y lastimando el corazón.

Lo peor de estar en una relación en donde estás consciente que las cosas ya cambiaron, que el respeto, la comunicación, la confianza, la fidelidad, y quizá la lealtad ya no son las mismas, que sabes que algo anda mal, que el trato no es el mismo; Nosotras tenemos un sexto sentido que se agudiza en muchas situaciones, no hagamos oídos sordos a las cosas, ni cerremos los ojos a ninguna circunstancia.

A veces estamos en espera de un milagro, que las cosas mejoren, que el amor regrese; pero créanme las cosas rara vez vuelven a ser cómo eran al principio y más cuando ya hemos permitido tantas cosas en nuestra relación. Tratamos de cumplir las expectativas del otro, en cumplir sus necesidades, en perdonar, en esperar; nos convertimos en objetos, en una más, en juegos, en aquella que está disponible siempre; perdemos por completo nuestra autoestima que permitimos que nos humillen, nos pisoteen, nos agredan, nos engañen. Nos volvemos tan necesitadas de amor, de cariño, de comprensión que lo poco que nos dan nos satisface.

Lloramos tantas veces en silencio, nos quejamos en la soledad, pero nos hacemos tan vulnerables a la hora de actuar. Y existen ocasiones que nos decidimos a salir de esa relación, pero una palabra tierna nos hace volver a caer, un poco de sobras de ternura, de tiempo nos emociona a tal grado que olvidamos los motivos por los que ya no queríamos permanecer en ese lugar.

Nos volvemos tan dependientes de alguien, que esa persona se convierte no en la mitad de nosotras, sino nuestro ser completo. Y a veces aunque nos odiemos y lleguemos a maldecirnos por no poder dar un gran paso, por no poder salir de esa situación, seguimos en ella sin poder hacer nada al respecto.

Es más que claro que no se deja de amar a alguien con tan sólo alejarnos, ni con decirlo o escribirlo; pero hay que mantener nuestra postura cuando ya estamos decididas a salir, cuando ya estamos plenamente seguras de que merecemos el amor, el tiempo, la comprensión de alguien que vale la pena, que de verdad tomemos conciencia del valor que tenemos y de lo mucho que merecemos.

Así que amigas, a veces volcamos nuestro amor en una persona que creemos tan indispensable para nosotros, que se vuelve nuestro aire, nuestro entorno, nuestro mundo, nuestro todo; pero debemos saber que las únicas indispensables somos nosotras mismas, que primero hay que aprender a amarnos a nosotras mismas para saber lo que entregamos y a quien se lo damos. No permitamos que un falso amor, nos diga cómo vivir, como seguir, que seamos tan dependientes de ellos que nos alejemos de lo verdaderamente importante.

Así que a retomar las riendas de nuestras vidas, a ver primero por nosotras y después por nosotras, que hombres existen en cualquier lado, que aquellos que en verdad valen la pena los veremos con los ojos del corazón y con la inteligencia de nuestra razón. El tiempo será nuestro mejor aliado, para poder continuar con nuestras vidas, para ayudarnos a cerrar capítulos, a cambiar de historia, a sanar heridas. Recordemos que el amor no se mendiga, que se construye entre dos, que el amor a medias no es amor, que el amor es recíproco, que lo mismo que damos debemos recibir, que para que las cosas funcionen hay que saber que lo que tú me das, yo te doy, así de sencillo.

No olvidemos que: “Antes que nadie somos nosotras mismas”.

Y como cada viernes los invito a leerme en el Diario Digital e Impreso EXTRA de la Laguna y en mi página de Facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor).

 

 

 

 

Lo que Corre en la Red…

¡DE EXTRAÑAR NO SE VIVE, NI DE RECUERDOS SE SIGUE!…

POR: Estrellita de la Torre Lomelí 

Bueno todo mundo pasamos por diversas circunstancias de nuestras vidas, y claro he de decir que algunas malas y obvio algunas buenas. Pero que podemos decir cuando pasas por momento de soledad, de tristeza, angustia, dolor  y desesperanza. Es más que evidente que todo aquello negativo que pasamos en el transcurso de nuestras vidas tiene un proceso para seguir y que siempre hemos de evaluar el daño que esa situación nos llega a afectar en nuestras vidas o en nuestro entorno.

¡Si, lo sé!, no todo en la vida es de color de rosa, reconozco que no todo es alegría, que no todo son sonrisas, no todo son cosas positivas, puesto que hemos de vivir de todo un poco para tomarle quizá más sabor a nuestros días, para saber vivir, para aprender y enseñar.

Que a pesar de lo mucho que queremos, a veces las cosas no son tan sencillas; pero ¡claro!, en esta vida nada es sencillo, todo tiene su sensibilidad, su gravedad, su destreza. Pero es más que obvio que todo lo que vivimos bueno o malo nos deja un nivel de enseñanza para nuestro presente y nuestro futuro, que tal vez dejará una marca muy grande en nosotros, pero es de personas inteligentes aprender de todo proceso, darle seguimiento a todo aquello que estamos viviendo y no quedarnos estancados, ni hundidos en nuestro extenso mar de posibilidades.

Y claro en nuestro recorrido también han pasado muchas personas por nuestras vidas, personas que bajaron de nuestro viaje y no desearon continuar a nuestro lado, por cualquier razón que fuera. No todo mundo estamos en posibilidades de estar acompañados, sabemos que en nuestro viaje hemos dejado muchas personas bajar de nuestro tren de vida.

Pero qué decir de esas personas que decidieron no continuar con nosotros,  la verdad es que no podemos decir ni hacer nada al respecto. Obvio es, que no podemos obligar a nadie a permanecer a nuestro lado, que todo tiene una razón de ser, que aquél que no desea seguir es porque no estaba destinado a continuar con nosotros, porqué quizá Dios nos tiene destinado algo muchísimo mejor, o porque simplemente la vida así lo quiso.

Y claro es en esos momentos en que la soledad acude a nuestras vidas, que la tristeza nos hace presas, que la inseguridad no se apiada, la irracionalidad nos acompaña, que la negatividad acude a nosotros, que la angustia, el dolor y la desesperanza no se aparta de nuestro lado y es más que obvio que cuando alguien se aleja es normal sentirnos así. Nos sentimos tan débiles e indefensos, tan carentes de amor, tan melancólicos y los recuerdos no se borran y las lágrimas no se secan y nos vamos pasando los días lamentándonos y preguntándonos que fue lo que sucedió, que hay de malo en nosotros, en fin que la inseguridad nos vuelve locos.

Pero he de decir que cuando una persona se aleja de nosotros, no es fin del mundo; aunque al principio así nos podamos sentir. Es lógico sufrir, llorar y lamentarnos; pero todo pasa y la vida junto con nosotros. Es normal por un momento tomar nuestras distancias, querer alejarnos del mundo; pero créanme eso no soluciona nada, ni mucho menos alivia el dolor.

Es de humanos deprimirnos, puesto que aquel o aquella a quién creíste estaría contigo por siempre ya no lo está, ese a quién le diste todo lo mejor de tí, que amaste sin igual al final de cuentas se alejó. Pero hay que darnos cuenta que tenemos una vida por delante, que tenemos amigos, familias, por quiénes debemos estar bien y sobre todo que estamos nosotros, el motivo más importante para estar muchísimo mejor.

Claro es natural extrañar, pero de extrañar no se vive; ni de recordar se sigue. Enfrentémonos de nueva cuenta a nuestro andar, sigamos en pie de lucha.

Existirán miles de decepciones tal vez, de caídas, de sin sabores; pero de eso se trata la vida de salir avante de cada mal momento, de no perder nuestro ímpetu y ese deseo enorme por continuar, por volver a sonreír.

Amigos, la felicidad no está en aquel o aquella que una vez nos dijo un te quiero, un te amo, o eres el amor de mi vida; la felicidad es más que mil palabras bellas, está en cada acción, en aquellas personas que aún continúan con nosotros.

Si alguien se alejó demos gracias, tal vez algo mejor está destinado para nosotros. Si alguien decidió bajarse de nuestro tren de vida, es porque necesitamos asientos vacíos para nuevos pasajeros. Que el Adiós de alguien no nos haga sentir débiles, ni vacíos; al contrario dejemos en nosotros cada buen momento que nos obsequiaron, cada linda palabra que hizo eco en nosotros, cada buena acción, cada mensaje, cada detalle que nos marcó. La vida se vive de momentos, dejemos sólo en nuestras mentes y en nuestros corazones todo lo bueno.

Lloremos lo que tengamos que llorar, lamentemos lo que se tenga que lamentar; puesto que todo en nuestras vidas tiene un proceso. Pero no dejemos que el distanciamiento de aquellos que un día lo fueron todo, nos mortifique ni nos quite el sueño para siempre.

Levantemos nuestro ánimo, regalemos miles de sonrisas, dibujemos de felicidad nuestras vidas, pintemos de colores cada día. Que lo mejor siempre a nuestras vidas ha de llegar. Tomemos a nuestra amiga soledad quizá como compañera de paso, disfrutemos, vivamos.

Que cada día sea un motivo más para sonreír, no dejemos que aquellos quienes decidieron no continuar con nosotros en nuestro camino hagan mella en nosotros. Y como siempre les digo vivamos el día a día, con cada dolor y cada sin sabor, que todo en esta vida es una lección más de vida.

Y sobre todo amigos que nos quede muy en claro, que en esta vida venimos solos no acompañados, que nadie es la llave de nuestra felicidad, ni el motor de nuestro andar. Aunque claro existen nuestros hijos y familias que sabemos que siempre estarán, que siempre formarán parte de nuestro viaje.

Así que amigos, ánimo en nuestro andar… Claro ante algún rompimiento de alguna relación, es de humanos extrañar, pero también es de humanos la necesidad y el deber de continuar.

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Lo que Corre en la Red…

¡QUE LA EDAD NO NOS CAMBIE!…

POR: Estrellita de la Torre Lomelí 

Hay circunstancias en nuestras vidas que nos hacen cambiar mucho, tanto nuestra forma de pensar y de actuar, conforme pasan los años nos volvemos o más amargados, ambiciosos, ansiosos, desesperados, selectivos, huraños, caprichosos, berrinchudos, y muchos se vuelven ajenos a lo que pasa en su mundo alrededor. Algunos se encierran tanto en ellos mismos, que se desatienden no solo del mundo exterior, sino de todo lo que gira en torno a ellos. Y claro es obvio que a veces los tropiezos de nuestras vidas, cada error, cada lección te puede cambiar tu forma de percibir todo, aunque claro con esto no quiero decir que todo el mundo en general sea así, porque claro hay sus excepciones.

Pero hay que ponernos a pensar que claro existen cosas que ya no se encuentran dentro de nuestras manos tratar de arreglarlas, pero hay algunas otras a las que les damos por completo la espalda sin darnos cuenta que también forman parte de nuestra vida, de nuestro mundo, de nosotros mismos.

Dicen que el tiempo no nos hace más maduros, ni responsables; pero eso es cuestión de cada persona el madurar, el actuar, el conocer, la percepción de cada cosa. Y que a veces la edad es un simple número, que en ocasiones no nos hace ser las personas que queremos ser, sino al contrario nos hace evolucionar según los momentos, las situaciones, las percepciones.

Pero quiero decirles que la edad no lo es todo, que conforme pasa nuestro vivir eso no nos debe de volver más sabios, porqué jamás lo seremos; que no nos hace ser más maduros, porque en momentos dejamos de actuarlo; que no nos hace más fuertes porque a veces nos derrumbamos sin aviso alguno.

Pero claro también el paso de los años puede hacernos de carácter más fuerte, de personas más estratégicas, nuestros intereses poco a poco van dando un giro, nuestros sueños van cambiando o cayendo, nuestras ilusiones van desapareciendo a través del viento, el amor se vuelve más costumbre, más metódico, menos intenso. Pero quiero decirles que no debemos permitir que en el transcurso de nuestras vidas dejemos las cosas importantes de lado, no dejemos que aquello que vale la pena desaparezca y se nos vaya de entre las manos, no nos alejemos de todo aquello importante que es parte de nuestras vidas, de nuestros días.

He escuchado por ahí en algunas personas que cuando nuestros hijos crecen, debemos dejarles que vuelen; pero yo creo que no con esto quiere decir que al llegar ellos a cierta edad dejemos todo lo que les pasa de lado, creo que a ninguna edad los hijos dejan de ser hijos; claro a veces se vuelven más independientes y hay que dejarlos cometer sus errores, que la vida a veces les dé sus propias lecciones; pero cuando algunos de sus problemas estén al alcance de nuestras manos no hay porque abandonarlos a su suerte.

Sé que la edad a veces nos hace ser más duros, pero hay que serlo con las personas indicadas; que a veces la edad nos vuelve más amargados, fríos; pero hay personas, situaciones que pueden llenarnos de alegrías, con tan solo su presencia, que a veces nos volvemos tan huraños con nuestras pertenencias, con lo que podamos llegar a poseer, que nos volvemos ajenos a las necesidades de los demás, a los sufrimientos de quienes nos rodean.

De verdad amigos no dejemos que la edad nos cambie, seamos los mismos de siempre, demos sin esperar nada a cambio, pongamos siempre en primera fila a todos aquellos quienes nos rodean, nuestros hijos, parejas, familias, amigos. Seamos conscientes que al irnos de este mundo nada nos llevaremos, sino al contrario; debemos dejar buenas huellas, recuerdos memorables.

No dejemos que nuestros segundos matrimonios o parejas, también nos haga alejarnos de nuestras familias; demos amor y bienestar sin medida, seamos inteligentes y capaces de decidir por nosotros mismos lo que es mejor para quienes aún a pesar de haber formado nuevas familias siguen siendo importantes para nosotros; creo que sus nuevas compañeras (os) de vida deben estar conscientes que existían personas antes que ellos.

He vivido casos de cerca que en donde los padres dejan de tomar ese rol, que solo se vuelven padres de nombre, en las que suponemos que todo mundo debe forzosamente caminar a su propio ritmo, y el valor de la vida no significa alejarse de quienes creemos ya han formado sus vidas, o de quienes pensamos no nos necesitan.

No dejemos de lado el afecto y la comprensión, la solidaridad y la lealtad, la ayuda y la compañía, la paz y la esperanza, la confianza y la fe; recordemos que la edad es un número y que a pesar de nuestro camino recorrido vamos dejando huellas y recuerdos a los demás.

Vivamos cada día como si fuera el último, reflexionemos sobre cómo hemos vivido nuestras vidas, sobre que hemos dado, cómo hemos ayudado. Demos un instante para nosotros y vamos a ponernos a pensar sobre cuántas sonrisas hemos dibujado o cuántas lágrimas hemos hecho derramar, cuántos corazones hemos sanado o cuántos hemos destrozado, sobre cuánta ayuda hemos brindado o cuánto hemos quitado, sobre cuánto bien hemos hecho o cuánto mal pudo ganar, sobre cuántas peleas hemos tenido o cuántas nos han ganado, sobre cuánto amor hemos dado, cuánta calidez hemos brindado, cuánto buen trato. Regalémonos un momento para reflexionar, para poner las caras en la mesa, para hablarnos con sinceridad y saber si somos las personas que queremos y necesitan los demás.

Claro, vivamos como si fuera el último día; demos sin esperar recibir, para cuándo dejemos la vida terrenal, seamos recordados por nuestras acciones, por lo que dimos y ofrecimos. Seamos las personas que el mundo necesita, que nuestras parejas, hijos, familias necesitan. Seamos solidarios a las necesidades, sentimientos de los demás. No dejemos a los demás la comodidad de responder por nosotros, de actuar por nosotros. La semana pasada hablamos sobre la Ley de Causa y Efecto, así que recordemos que todo el bien que damos nos será regresado con creces, quizá no hoy ni mañana pero la vida siempre nos premia cuando actuamos de buena manera. Somos adultos, tomamos decisiones mientras aún contamos con nuestras facultades mentales saludables, veamos no solo por nuestros intereses, echemos un vistazo a las personas que nos rodean. Seamos los padres que nuestros hijos necesitan, seamos los esposos o las parejas con las que siempre imaginamos un futuro, seamos la familia que deseamos, seamos los amigos que queremos a nuestros lados, seamos los jefes que nuestros empleados necesitan, o los empleados que los jefes quieren. Apoyemos, demos, que el hecho de dar un poco no nos hace más pobres, que el hecho de dar más amor, no nos achica el corazón.

Que ninguna circunstancia en nuestras vidas nos haga cambiar, tratemos de ser fuertes, generosos, cariñosos, empáticos, pacientes, sinceros, sociables, siempre que se pueda. Demostremos que somos unas grandes personas, dejemos huellas imborrables en la memoria y en los corazones de los demás.

Y como cada viernes los invito a leerme en el Diario Digital EXTRA de la Laguna y en mi página de Facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor).

 

 

 

 

Lo que Corre en la Red…

LEY DE CAUSA Y EFECTO

POR: Estrellita de la Torre Lomelí 

Estaba escuchando por ahí algo sobre la Ley Causa y Efecto, que por cierto me llamó tanto la atención, porque en verdad es un tema muy importante que pocos tomamos en cuenta y casi nadie creemos.

Para comenzar con el tema quiero decirles que es la Ley de Causa y Efecto: Bueno según Wikipedia esto quiere decir que todo lo que hacemos pone en movimiento una causa y ésta trae una consecuencia, positiva o negativa, que dependerá de la causa puesta en movimiento. No existe el azar, la buena suerte o la mala suerte, sólo resultados.

Bueno también leí por ahí que es llamada Ley de Consecuencia, Retribución o Compensación; o Ley del Karma; en fin que esta Ley la conocemos de muchas maneras, pero lo importante que debemos tomar en cuenta no es el cómo se le llame, sino que puede provocar en cada uno de nosotros.

Y es que obvio para muchas personas no es nada importante esta Ley, algunos ni siquiera lo toman en cuenta; pero he de decirles que esto es algo real que debemos llevar a cabo, ya que ante toda acción ya sea positiva o negativa, tenemos una causa según lo que hayamos provocado.

Por eso es bueno saber que todo lo que sembramos, ya sea en acciones o pensamientos;  tarde o temprano vamos a cosecharlo, que ante toda acción su resultado llegará. Así que hay que poner manos a la obra y a sembrar acciones positivas, aquellas que puedan llenar nuestra alma, nuestro corazón y nuestros pensamientos con cosas buenas para nuestras vidas.

Está por demás decir que parte de los pensamientos negativos que nos llegan a perjudicar son la codicia, la envidia, el rencor, odio, traición, falsedad, todos aquellos malos sentimientos que podemos llegar a tener en contra de alguien o hasta de algunos cuántos;  todo aquello que aunque por insignificante que pueda parecernos habita en nosotros y que en ocasiones por nuestras cabezas cruzan ideas negativas contra esa o esas personas e incluso podemos actuar ocasionándoles un mal porqué simplemente nos caen mal, nos hicieron algo, o queremos que ante el mundo ellos se vean como las malos de nuestra historia. Pero que pasa cuando seguimos con nuestras malas intenciones hacia alguien, es obvio que la Ley de Causa y Efecto tarde o temprano a nuestras vidas llegará y quizá no directamente, puede ser indirectamente y es ahí donde nos daremos cuenta que en nuestro caminar algunas veces actuamos de mala manera contra alguien y que cuando el resultado llega no sabemos como actuar.

Y con esto no quiero decir que debemos ser perfectos, que somos buenos, que nunca se nos ha cruzado por nuestras cabezas malos pensamientos o sentimientos, la verdad es que en este mundo nadie somos el culto a la perfección, ya que al menos un par de veces hemos hecho algo negativo en nuestras vidas y esto no significa que por nuestra mala acción, tengamos que pagar y nos irá siempre mal e iremos justo al infierno a parar (eso al menos creo yo y espero que no. Porqué si eso llega a pasar ahí nos veremos, jajajaja).

Con esto quiero decir que a veces es momento de enderezar nuestras vidas, de dejar malos pensamientos que en verdad no solucionan nada, que debemos dejar de lado rencillas pasadas, odios, frustraciones, rencores, envidias, celos. Es momento de elevar nuestra estima, nuestro ánimo, de saber quiénes somos y lo mucho que merecemos, que somos más que malos pensamientos, que en nuestro corazón alberga el perdón, la comprensión, la dignidad, sobre todo los buenos sentimientos. La verdad es que no debemos permitir que nada ni nadie nos quite el sueño, que si alguna vez actuaron contra nosotros no debemos tomar venganza, que si nos han metido el pie para hacernos caer, demostremos que podemos levantarnos aún con cada raspón.

No hagamos lo que nos hacen, no actuemos como han actuado con nosotros. Que la verdad es que ante todo mal, siempre habrá resultados negativos. Es verdad la Ley de Causa y Efecto si existe, y aunque en ocasiones no lo vemos, o prestamos tanta atención, hemos de decir que cuando actuamos de mala forma, siempre los resultados serán negativos, quizá no hoy ni mañana, pero el tiempo no perdona y la vida mucho menos.

Seamos las personas que el mundo necesita, que de maldad y de malas actitudes el mundo está lleno, que para cambiar nuestro alrededor, primero debemos comenzar con nosotros.

Recordemos que La Ley Causa y Efecto es: Siembra el bien sin mirar a quien, para que tengamos buenos resultados y veremos que la vida siempre nos dará cosas positivas, que dejaremos huella en las personas, que nuestra recompensa llegará.

Amigos todo lo que somos o lleguemos a ser será el resultado de nuestra forma de pensar y de actuar, deseemos para todos cosas positivas y veremos que obtendremos lo mismo. Dicen que nuestro pensamiento es nuestra mejor arma para alcanzar nuestros objetivos, así que pensemos cosas positivas para tener una mejor vida, para ser mucho mejores, para alcanzar metas, visualicemos una vida sin negatividades en nuestra vida y veremos buenos resultados para nosotros.

Hay que ponernos a pensar que todo aquello que algún momento nos aflige, nos perturba en nuestra vida es quizá resultado de algo que hicimos. Tratemos de corregir todo aquello que no nos deja estar tranquilos, saldemos deudas, perdonemos, olvidemos, desechemos, recuperemos el control de nuestras vidas, de nuestros pensamientos y sentimientos, dejemos de culpar a los demás de lo que nos sucede. Nada en esta vida es fácil, pero no la hagamos tan difícil nosotros mismos.

Si hemos hecho daño, si hemos traicionado, mentido, culpado, odiado; si hemos sido malos compañeros, amigos, familiares; hoy es el momento de cambiar y mejorar, hoy ha llegado el momento de pedir perdón y perdonar. No dejemos que malas acciones del pasado, afecten nuestro presente y futuro.

La Ley de Causa y Efecto existe, es real; sembremos cosas buenas en nuestras vidas y en la de los demás y tendremos muy buenos resultados.

Lo que Corre en la Red…

¡CAER ES VÁLIDO, QUEDARNOS EN EL SUELO NO!…

POR: Estrellita de la Torre Lomelí

Como cuando de repente se te nublan las ideas, los pensamientos, los sentimientos y todo se te vuelve tan confuso y sientes que ya no tienes ni la más mínima idea de que sucede en tu vida, en tu entorno, en tu mundo, simplemente en tí. Y así de esas raras veces que no encuentras motivos, razones, para sonreír, para soñar, para despegar y volar.

Aunque claro no todo lo que nos debe suceder en nuestras vidas es en tono de un bello rosa, con mariposas volando a nuestro alrededor, cubriendo nuestros días con una suave fragancia y todo lleno de alegría y dulzura… ¡No, claro que no!, a veces todo lo que acude a nosotros son lágrimas, tristeza, dolor, desesperanza, impaciencia, frustración, rencores, odios, y todo te enoja; a veces nos llegan momentos en que queremos gritar y salir corriendo, desaparecer de todo aquello que nos rodea, escapar de todo aquello que nos hace sentir mal, que apaga esas ganas de continuar, de querer luchar por algo, por alguien, por mantener la paz, la confianza, de huir de nuestros problemas, de apagar nuestros deseos, de correr de nuestros sufrimientos.

¡Pero claro!, tener ese tipo de pensamientos es muy natural en cada uno de nosotros; porque la vida se nos va presentando en sus diversos matices, porque tendremos días grises, rosados y coloridos; porque no todo en esta vida es fácil, porque a veces los problemas son más y nos desespera en ocasiones luchar y seguir igual, tratar de sonreír y nos gana la tristeza y el llanto.

Pero creo que todo tiene su momento, su espacio, su tiempo; todo problema tiene su solución, a toda decepción le llega su encanto, a todo fracaso su éxito, a toda su ira la tranquilidad, a todo rencor el perdón, a toda guerra la paz, a todo mal amor el olvido (o siquiera alguien mejor, jajajaja).

Pero bueno es válido caer una, dos, mil veces e incluso tropezar con las mismas piedras. Cometer errores es de humano, pero saber salir adelante de todos ellos es de humanos inteligentes. Tropezar a veces es sano, ya que nos ayuda a aprender, a ser mejores, a valorar, pero acostumbrarse a estar en el suelo jamás.

Es más que obvio que nadie en este mundo nos salvamos de una caída, todos por lo menos un par de veces caemos; pero en nosotros está seguir en el suelo o levantarnos con la cabeza en alto, volver a resurgir, a confiar en nosotros, en lo que somos y cómo somos, en nuestras luchas a pesar de cada obstáculo.

Cada caída nos enseña algo, cada tropiezo da lecciones que debemos tomar siempre en cuenta para saber que estamos haciendo mal y cómo volver a tomar las riendas de nuestras vidas y sobre todo de nuestra estima. Que nadie nos impida brillar, creer, confiar, perdonar, crecer, soñar, reparar. Eso es algo que debemos de tomar muy en claro que a pesar de esos malos días que podamos tener en nuestras vidas, todo tiene un porqué, una respuesta, un seguimiento, un triunfo.

Claro amigos, caer es válido, quedarnos estancados en el suelo jamás. Sé que una y mil veces tendremos días malos, que todo nos agobie, que la depresión quiera ser parte de nosotros, que no nos demos cuenta de todo lo bueno que somos capaces de hacer; si es necesario llorar, gritar, maldecir, enojarnos hagámoslo en ese momento; pero no dejemos que ninguna situación nos haga sus presas. Nadie estamos exentos de días llenos de tempestades, de huracanes rondándonos, de vientos que nos puedan hacer caer, pero la vida siempre será un aprendizaje, la vida debe continuar y nosotros junto con ella.

Abandonarnos es algo normal, creer que siempre estaremos mal, que cuando no llueve llovizna, y que tantas malas situaciones tienen diferentes factores que venimos arrastrando o se nos van presentando. Aunque muchos caemos demasiado, casi hasta tocar fondo sin darnos cuenta del mal estado en que nos encontramos de repente; que sentimos que nada funciona, que todo va en caída libre. Pero a estas alturas del partido me he dado cuenta que a todo mal llega el bienestar, que después del gris los colores llegarán; que todo es cuestión de fe, de paciencia y esperanza. No dejemos todo al tiempo, pongamos de nuestra parte para sanar nuestras heridas, para alejarnos a tiempo, para levantarnos al caernos.

Y créanme estoy consciente que la edad no da la madurez, porque debemos de ser capaces de seguir, de salir, de levantarnos, de ser fuertes. Y sé que a veces es tan sencillo decirlo, pero debemos de tomar fuerzas y seguir hacia adelante. Un momento de tristeza está bien, pero dejemos de victimizarnos, de lamentarnos, de dramatizar en cada tema; tomemos con gran fuerza la rienda de nuestras vidas. Que después de la tormenta la calma llegará, dicen por ahí.

Encontremos motivos para seguir, o seamos los motivos que necesitamos para continuar. No dejemos que nada ni nadie nos haga sentir mal, tan sólo nosotros elegimos la vida que deseamos y los colores con que pintamos.

Todo aquello que llegamos a sentir no debe controlar nuestras vidas, nosotros debemos controlar lo que sentimos. Caer es permitido, pero no lo hagamos con frecuencia. Aprovechemos cada una de nuestras caídas como método de aprendizaje para una vida mejor, para un futuro prometedor.

No dejemos que nuestras emociones negativas nos abracen con tanta fuerza que nos impidan soltarnos que se sientan tan libres de adueñarse de nuestra existencia y sobre todo que nos hagamos tan cómodos de seguir esperando sin luchar, de caer y esperemos a quien nos ponga de pie.

No saboteemos nosotros mismos nuestra vida, somos mucho, valemos mucho; no permitamos a nuestros sentimientos depender de algo o de alguien. Reprimirnos tampoco está bien, debemos soltarnos, sentirnos mal cuando es necesario, sufrir y llorar, reír o gozar. Pero seamos capaces de controlar cada una de nuestras emociones, Caigamos si es preciso, pero al levantarnos sacudamos el polvo de nuestras rodillas, curemos las heridas y a levantarse con actitud y con el amor del mundo y la capacidad que tenemos de querer seguir.

Amigos, obvio que caer es de humano, pero quedarnos en el suelo no es lo correcto. Tenemos la inteligencia necesaria para continuar y el amor que necesitamos para en nosotros confiar.

¡Así que a levantarnos con gran fuerza y a caminar!.

Y cómo cada viernes los invito a leerme en el Diario Digital e Impreso EXTRA de la Laguna y en mí página de Facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor).