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Lo que Corre en la Red…

¡HAGAMOS LIMPIEZA DE ALMA Y CORAZÓN!…

POR: Estrellita E. de la Torre Lomelí

Nuestra vida entera está llena de grandes momentos, algunos positivos y obvio otros negativos, que cada momento, cada detalle, cada triunfo, cada fracaso, cada decepción, engaño, tristeza, pérdida, alegría, orgullo, rencor, felicidad, vamos acumulando en nosotros mismos, en nuestros pensamientos y en nuestro corazón. Y estas cargas cada día se nos hacen más pesadas, sobre todo cuando vamos acumulando tantas cosas negativas, que esa pesadez incluso nos afecta y daña y no nos permite seguir adelante con nuestras vidas.

Nos enfrascamos tanto en situaciones pasadas que ya no vemos lo que llevamos recorrido, que ya no prestamos atención que el tiempo pasa y nosotros junto con él y vamos llevando a nuestro presente y a nuestro futuro, cosas que debemos dejar muy pero muy atrás. Que existieron circunstancias que no nos permiten seguir, y sobre todo no nos permitimos dejar de lado y continuar en nuestro recorrido.

Dicen que nada es eterno y quizá eso sea cierto, ya las relaciones no son tan duraderas como antaño, ya las emociones se basan en que tanto me das para darte lo mismo, ya nuestro mundo va cambiando aunque no mejorando, ya los amores duran un parpadeo, cada día el amor dura tan poco y las ganas de luchar por el otro ya no existen.

Nos damos cuenta que puede más una cara y un cuerpo lindo, que los más bellos sentimientos; cada día nos volvemos más agresivos y problemáticos, menos empáticos y más orgullosos, cada día menos románticos y más fríos. Total que todo a nuestro alrededor va cambiando y lo peor es que permitimos que todo eso cambie y no ponemos un alto a cosas que no nos agradan, no nos a sinceramos sobre lo que en verdad esperamos, queremos y deseamos.

Pero todo aquello que no nos agrada va haciendo mella en nuestras vidas, todo se va convirtiendo en una carga negativa y se va a cumulando en nuestro cuerpo, va llenando nuestras mentes y vaciando nuestras almas de lo verdaderamente importante.

Muchos de nosotros no logramos desechar aquello que nos hace daño, que nos perturba, que nos quita el sueño; a veces somos tan incapaces de alejarnos de amores que no funcionan, de aquellos que no nos son necesarios en nuestras vidas, nos volvemos tan débiles y vulnerables ante lo malo, o al temor a sentirnos solos o desplazados.

A veces conforme nuestra vida va llenándose de problemas, de cargas negativas; eso no nos permite percibir los buenos momentos, las mejores personas, el cariño sincero. Todo el pasado, aquellos recuerdos, o las personas que alguna vez lo fueron todo; tan sólo son eso, “recuerdos”, algo que ya fue y ya no será. Pero la vida nos sigue dando oportunidades, por eso aún seguimos aquí, vivos, respirando, aprendiendo, sembrando y cosechando.

Por eso creo que a veces es necesario hacer limpieza del corazón y del alma a profundidad, de pensamientos; vaciarnos por completo de las cargas negativas, tanto de momentos como de personas. A veces es bello recordar sobre lo bueno que alguna vez vivimos; pero cuando alguien se marchó, cuando alguna circunstancia ya pasó; es mejor sonreír por lo que ya fue y volver a dar paso firme a lo que vendrá. No dejemos que todo aquello siga caminando a nuestro lado, demos libertad a lo que vivimos. Como un ave enjaulada luchando por su libertad, dejemos la jaula abierta y desahoguémonos de aquello que no debe ser guardado, librémonos de odios, rencores, tristezas y dolores.

Demos gracias a Dios por estar vivos, por seguir aprendiendo tantas lecciones de vida, por seguir en nuestro andar. Sacudamos el polvo del pasado, limpiemos nuestras heridas, sanemos cada cicatriz que el pasado nos dejó.

Que el viento se lleve las cargas negativas, estamos conscientes que  no es nada bueno cargar con los malos sentimientos o pensamientos, sobre todo si eso no nos permite continuar. Agradezcamos a aquél que nos hirió porque hoy nos hizo más fuertes, porque ya no creemos en cuentos, porque ahora damos nuestros pasos con firmeza, veamos como lecciones todo lo malo que pudimos experimentar.

Sabemos que los recuerdos más dolorosos son aquellos que llevamos en el corazón, de aquellos que creímos que estarían con nosotros por el resto de nuestras vidas; pero vivamos cada dolor, cada lágrima, hagámonos amigas (os) de nuestros días de soledad; Los problemas del corazón son los más difícil de soltar eso es más que claro, eso es algo que nos lleva un poco más de tiempo el superarlo, porque no es tan fácil dejar de pensar en alguien que tanto se amó; pero tarde o temprano las cosas van pasando y el dolor va disminuyendo.

Hagamos limpieza profunda de corazón, de alma; quizá algún día no muy lejano ya nos encontremos preparados para hacer cambios, para recibir nuevos momentos, nuevos amores, nuevas lecciones, nuevas metas, nuevos sueños, nuevas ilusiones. El dolor tampoco es eterno, pero abramos nuestras emociones y sentimientos, no cerremos la puerta a nuevas posibilidades, a nuevas mejoras, no tengamos miedo a volver a sonreír, a llenarnos de alegría. No hay quinto malo dirían por ahí, cada momento nos da lecciones, cada persona nos regala nuevos capítulos, cada amor una historia.

Hagamos limpieza de alma, sacudamos el polvo de la tristeza, desechemos el dolor, alejemos el rencor, tiremos el odio, eliminemos todo lo negativo que hace pesada nuestra carga, vaciemos los bolsillos de cargas que nos perjudican. Aprendamos a vivir, disfrutemos de cada momento,  gocemos de cada experiencia, vamos a alegrarnos por lo que tenemos y por los que continúan con nosotros.

No enfoquemos nuestra vida en lo negativo, la vida es cómo queremos vivirla. Nadie es la herramienta de nuestra sonrisa, ni el latir de nuestro corazón, ni la medicina para nuestra alegría. La vida es cómo queremos vivirla.

Estamos conscientes que en este mundo nadie estamos exentos de problemas, de dolor; pero en nosotros está si nos quedamos en el funeral sintiéndonos terribles por lo que ya sucedió, de luto por algún mal amor o si nos vamos de fiesta, disfrutando por lo que estamos dispuestos a luchar, por lo positivo que deseamos conservar.

Por ahí leí esto que les comparto que es totalmente cierto:  “Ríe, baila, despéinate y deja que el viento mueva tus cabellos libremente, no vivas con el dolor llenándote el corazón, la vida es y será como tú la quieres”. ¡Así que a disfrutar y a despeinarnos se ha dicho!.

Y cómo cada viernes los invito a leerme en el Diario Digital e Impreso EXTRA de la Laguna y en mi página de Facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor).

Lo Que Corre en la Red…

¡EL AMOR SE RESPIRA POR LOS AIRES!…

POR: Estrellita E.  de la Torre Lomelí

Waooooo, que bellísimo es el sentimiento del amor, el romance destilando por doquier, ese dulce sentir, besos con sabor a miel, abrazos inesperados, amores enlazados, deseos latentes, sonrisas, suspiros, sentimientos a flor de piel. Desde tiempos muy remotos artistas, escritores, poetas, músicos, pintores, científicos, han tratado de capturar la verdadera  esencia de este sentimiento en cada muestra de lo que hacen, en cada uno de sus aportes al mundo.

El 14 de Febrero es una fecha tan importante para tantas parejas, una fecha tan esperada, ilusionada, deseada; cómo si fuese el único día para expresar nuestras emociones, para no reprimir todo aquello que sentimos, que soñamos, que deseamos.

Hace un par de días justo para esta fecha, era tan perceptible sentir cómo el amor se respiraba por los aires, y nos transmitía el deseo de sentirnos tan especiales, queridos, amados, la atención entre las parejas fue tan  notoria.

Vimos en todas las redes sociales: Instagram, twitter, facebook, whatsapp, youtube, Snapchat, etc.,  tantas muestras de afecto, el romance en todo su esplendor, las amistades haciendo gala de una gran fecha. Y es más obvio mencionar que la mercadotecnia invadió nuestras pantallas, cada lugar hacia algo elocuente de un día tan especial, con sus ofertas y promociones.

Es un hecho que esta semana todo fue romanticismo puro, miel destilando por los poros, el afecto haciéndose presente en nuestro andar, entregas de arreglos florales, globos, mensajes en los coches, letreros, obsequios al por mayor transitando por todas las calles de las diferentes ciudades.

Creo que a comparación de años anteriores, este pasado San Valentín vi con gran placer el hecho de que el amor se hizo presente en cada uno de nosotros, que aquel sentimiento que tenemos en nuestro corazón lo dimos a conocer con mucho gusto.

Y la verdad está por demás el decir que el amor es bellísimo y sobre todo recibir y dar muestras de afecto, de amor; que aunque no es necesario entregar algún obsequio para demostrar lo que siente nuestro corazón, ni para demostrar qué es lo que somos capaces de hacer por alguien, ni dar a saber qué tanta muestra de amor debemos tener para hacernos querer, para dar a saber que alguien es importante para nosotros.

El amor es bello transmitirlo, vivirlo, verlo, sentirlo; el amor es hermoso cuando lo tenemos, el dar y recibir muestras de nuestros sentimientos es algo verdaderamente maravilloso. Pero creo que no debe existir fecha especial para hacerlo, no es necesario esperar a que llegue el bendito Día de San Valentín “Día del Amor y la Amistad”, para escribir una carta, para enviar un bello mensaje, para dar algún detalle, para una cita especial, para un encuentro romántico.

La verdad es qué esta fecha que es tan especial para muchos y se ha convertido en el día más comercial para otros; total que todos los enamorados en este pasado día del amor y la amistad hicieron un extenso derroche de detalles y de amor. Y que esas demostraciones llenaron nuestras redes de mensajes con hermosas dedicatorias a esas personas que son tan especiales para cada uno de nosotros.

Pero lo importante de este asunto no son las demostraciones afectuosas de todo mundo, sino el hecho de hacerlo tan sólo en una fecha que nos parece tan importante y significativa; y es que el demostrar afecto y amor, no tiene fecha, ni hora, ni motivos; la verdad de las cosas es que eso debería ser cuestión de todos los días.

No debemos esperar a que sea una gran fecha para demostrarle a alguien que amamos o que queremos todo lo que significa para nosotros; ya sea a nuestras parejas, hijos, familias, amigos.

No dejemos que el 14 de Febrero sea tan simple una fecha más donde derrochemos amor; no dejemos que vuelva a pasar un año para hacer una invitación romántica, para escribir lo que sentimos, para hacer algo inesperado, para hacer alguna sorpresa, para demostrar lo que sentimos.

Los sentimientos debemos demostrarlos cada día de nuestras vidas, hacer sentir a los demás lo especial que son para nosotros sin estar en espera de que un día del año llegue para recordar que debemos manifestar lo que sentimos, para que el romanticismo se haga presente en nosotros.

El amor no es cosa de un día, el amor se vive diariamente, el amor hay que alimentarlo con palabras y con hechos cada día. No dejemos que la rutina, la costumbre, la impaciencia, los sinsabores de la vida, los recuerdos, el pasado, las nostalgias, las desconfianzas nos hagan perder la hermosa costumbre de demostrar nuestras emociones, no dejemos de lado aquello que nos hizo amar a alguien, que el romance nunca termine, que el cariño siempre exista.

Recuerden que cada momento especial lo hacemos nosotros, no dejemos que la monotonía de nuestros días nos haga cambiar de actitudes; nosotros pintamos nuestros días de colores, nosotros somos los únicos que podemos amargar o celebrar, sufrir o gozar, reír o llorar. Dejemos que el amor invada cada día nuestros corazones y que sin ser un día especial hagamos sentir a quienes nos rodean cuanto valen para nosotros.

Los sentimientos no cambian, cambiamos nosotros con nuestras propias actitudes; así que a mejorar, a disfrutar cada día de nuestros días, dejemos bellas huellas en los corazones de quienes están a nuestro lado, aún en la distancia.

La verdad es que el amor no se respira en el aire, el amor está en nosotros, en nuestras palabras y acciones, en cada gesto que regalamos, en lo cotidiano. Es más que obvio que todos o al menos todos queremos amar y ser amados, pero hay que reconocer si de verdad sabemos hacerlo.

Construir y mantener una relación no es nada fácil, ya que con el paso del tiempo las atenciones se van terminando y el amor se va modificando. Pero eso es cuestión de cada uno, de permitir que eso suceda. Demos el tiempo, el valor, la atención que los demás merecen, tanto como lo merecemos también nosotros. El amor puede respirarse en el aire, en nuestros hogares, en nuestro alrededor si así lo queremos, si así lo seguimos demostrando día a día y no con regalos, sino con aquellos detalles que alegran los corazones, que roban sonrisas. El sentimiento no termina, terminan las ganas de seguir demostrándolo y no debemos permitir esto.

Amigos no dejemos que el amor sea un día de San Valentín, un cumpleaños, Navidad. Las fechas son solo fechas; hagamos del amor, de nuestras acciones algo importante. Que la monotonía, el trabajo, la crisis, los problemas, la escuela no nos haga cambiar. Demos algo de nuestro tiempo a aquellos que nos rodean, amemos sin medida y recibiremos lo mismo.

Por ahí leí esta frase que dice: “La calidad del amor no es por la cantidad, sino por el cómo amamos”. Así que manos a la obra y a poner nuestro granito de arena y a demostrar día a día nuestros sentimientos.

Por cierto no quiero despedirme sin enviar un saludo muy afectuoso a mis bellos hijos, mi hermosa familia y a cada uno de los amigos que en el transcurso de mi vida me ha acompañado, tanto a aquellos que se encuentran a mi lado, cómo a aquellos que viven a la distancia. Para ustedes mi cariño y es un gusto enorme demostrarles día a día lo que significan para mí. Feliz 14, 15, 16 y el resto del año. ¡LOS QUIERO!…

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Lo que Corre en la Red…

¡EL AMOR ES RECÍPROCO!

POR: Estrellita de la Torre Lomelí 

Este tema va dedicado especialmente a nosotras las mujeres, y es que existen situaciones que afectan más a unos que a otros y creo que es a nosotras principalmente que nos afecta más un mal amor, el estar aferradas a alguien que no siente lo mismo por nosotras.

Y es que a veces hay situaciones que nos hacen amar tanto a una persona, que nos olvidamos de nosotras mismas, nos entregamos por completo en alma y corazón que nos dejamos de lado, que esa otra persona se convierte en nuestro mundo, nuestra vida, nuestros sueños, nuestras ilusiones; que dejamos de vivir, que dejamos de lado lo que somos y lo mucho que valemos.

Pero hay situaciones que nos hacen aferrarnos a un amor, que nos perdemos en nuestros caminos, que sentimos que sin esa persona no somos nada, perdemos tanto el control de nosotras mismas, nos afianzamos a alguien que sabemos que no nos conviene, que su trato y su forma de ser no es el adecuado para nuestras vidas, pero a veces es el simple miedo a continuar, a la soledad la que no nos permite tomar distancia y volver a agarrar nuestros rumbos.

Y claro todo mundo sabemos que el amor es el sentimiento más esplendoroso que pueda existir sobre la tierra, que es un sentimiento que te llena, que te hace ver el mundo diferente, que tu percepción cambia completamente. Pero ojo, el amor es bello siempre y cuando seamos completamente correspondidas, porque cuando uno ama más y se entrega por completo, lo mínimo que esperas es que te regresen en la misma medida. Pero cuando no es así, debemos de preguntarnos ¿Qué hacemos en una relación así?, donde sabemos que el único fin será el total fracaso tarde o temprano y ¿porqué no tomar las rindas y dar ese paso?. Recuerden que cuando alguien no nos quiere, no debemos estar mendingando sobras de cariño, somos mucho, valemos mucho. Recuerden que al cerrar una puerta no es el fin del mundo, tarde o temprano otras se abrirán.

Dicen que debemos de aprender a amar con medidas, pero eso es totalmente imposible, amamos simplemente sin medir consecuencias, sin pensar; simplemente amamos, damos y nos entregamos. Y claro, ¿quién no ha sufrido una decepción amorosa?, ¿quién no ha llorado y sufrido por un amor?, a veces estamos tan llenos de cicatrices que nos es difícil contarlas. Y para que el amor sea lindo hay que entregarnos, pero por ambos lados. Cuando sabes y estas consciente que no existe reciprocidad es que algo no anda bien en esa relación, y para qué seguir dando, si no estás recibiendo nada a cambio.

Y sabemos que no es tan sencillo el decir que hay que olvidar a alguien, porque es más que claro que nada en este mundo es fácil y menos cuando existe un sentimiento, y por más que nos digan que alguien no es para nosotros y nosotras estemos conscientes de nuestra realidad, sé que toma algo de tiempo darnos fuerza, creernos lo mucho que valemos, confiar en nosotras, amarnos, y respetarnos. Todo lleva un proceso, una determinación y una necesidad de querer hacerlo.

Estamos seguras que hay historias que  tenemos tan marcadas en nosotras, situaciones que se han vivido, que son imposibles de borrar y la verdad es que es imposible, nadie puede olvidar ni borrar lo que ya se vivió, ni un sentimiento tan grande y verdadero; pero debemos aprender a vivir con ello, a continuar nuestros caminos por si solas. Aunque al principio haya sido todo tan bello, hay personas que comienzan a sacar su peor versión, que sabemos que en las relaciones no todo es miel sobre hojuelas, pero tampoco debemos permitir que todo sea amargo y nos vaya dejando por nuestro andar heridas y sinsabores; entonces que caso tiene estar una relación que poco a poco nos va carcomiendo el alma y lastimando el corazón.

Lo peor de estar en una relación en donde estás consciente que las cosas ya cambiaron, que el respeto, la comunicación, la confianza, la fidelidad, y quizá la lealtad ya no son las mismas, que sabes que algo anda mal, que el trato no es el mismo; Nosotras tenemos un sexto sentido que se agudiza en muchas situaciones, no hagamos oídos sordos a las cosas, ni cerremos los ojos a ninguna circunstancia.

A veces estamos en espera de un milagro, que las cosas mejoren, que el amor regrese; pero créanme las cosas rara vez vuelven a ser cómo eran al principio y más cuando ya hemos permitido tantas cosas en nuestra relación. Tratamos de cumplir las expectativas del otro, en cumplir sus necesidades, en perdonar, en esperar; nos convertimos en objetos, en una más, en juegos, en aquella que está disponible siempre; perdemos por completo nuestra autoestima que permitimos que nos humillen, nos pisoteen, nos agredan, nos engañen. Nos volvemos tan necesitadas de amor, de cariño, de comprensión que lo poco que nos dan nos satisface.

Lloramos tantas veces en silencio, nos quejamos en la soledad, pero nos hacemos tan vulnerables a la hora de actuar. Y existen ocasiones que nos decidimos a salir de esa relación, pero una palabra tierna nos hace volver a caer, un poco de sobras de ternura, de tiempo nos emociona a tal grado que olvidamos los motivos por los que ya no queríamos permanecer en ese lugar.

Nos volvemos tan dependientes de alguien, que esa persona se convierte no en la mitad de nosotras, sino nuestro ser completo. Y a veces aunque nos odiemos y lleguemos a maldecirnos por no poder dar un gran paso, por no poder salir de esa situación, seguimos en ella sin poder hacer nada al respecto.

Es más que claro que no se deja de amar a alguien con tan sólo alejarnos, ni con decirlo o escribirlo; pero hay que mantener nuestra postura cuando ya estamos decididas a salir, cuando ya estamos plenamente seguras de que merecemos el amor, el tiempo, la comprensión de alguien que vale la pena, que de verdad tomemos conciencia del valor que tenemos y de lo mucho que merecemos.

Así que amigas, a veces volcamos nuestro amor en una persona que creemos tan indispensable para nosotros, que se vuelve nuestro aire, nuestro entorno, nuestro mundo, nuestro todo; pero debemos saber que las únicas indispensables somos nosotras mismas, que primero hay que aprender a amarnos a nosotras mismas para saber lo que entregamos y a quien se lo damos. No permitamos que un falso amor, nos diga cómo vivir, como seguir, que seamos tan dependientes de ellos que nos alejemos de lo verdaderamente importante.

Así que a retomar las riendas de nuestras vidas, a ver primero por nosotras y después por nosotras, que hombres existen en cualquier lado, que aquellos que en verdad valen la pena los veremos con los ojos del corazón y con la inteligencia de nuestra razón. El tiempo será nuestro mejor aliado, para poder continuar con nuestras vidas, para ayudarnos a cerrar capítulos, a cambiar de historia, a sanar heridas. Recordemos que el amor no se mendiga, que se construye entre dos, que el amor a medias no es amor, que el amor es recíproco, que lo mismo que damos debemos recibir, que para que las cosas funcionen hay que saber que lo que tú me das, yo te doy, así de sencillo.

No olvidemos que: “Antes que nadie somos nosotras mismas”.

Y como cada viernes los invito a leerme en el Diario Digital e Impreso EXTRA de la Laguna y en mi página de Facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor).

 

 

 

 

Lo que Corre en la Red…

¡DE EXTRAÑAR NO SE VIVE, NI DE RECUERDOS SE SIGUE!…

POR: Estrellita de la Torre Lomelí 

Bueno todo mundo pasamos por diversas circunstancias de nuestras vidas, y claro he de decir que algunas malas y obvio algunas buenas. Pero que podemos decir cuando pasas por momento de soledad, de tristeza, angustia, dolor  y desesperanza. Es más que evidente que todo aquello negativo que pasamos en el transcurso de nuestras vidas tiene un proceso para seguir y que siempre hemos de evaluar el daño que esa situación nos llega a afectar en nuestras vidas o en nuestro entorno.

¡Si, lo sé!, no todo en la vida es de color de rosa, reconozco que no todo es alegría, que no todo son sonrisas, no todo son cosas positivas, puesto que hemos de vivir de todo un poco para tomarle quizá más sabor a nuestros días, para saber vivir, para aprender y enseñar.

Que a pesar de lo mucho que queremos, a veces las cosas no son tan sencillas; pero ¡claro!, en esta vida nada es sencillo, todo tiene su sensibilidad, su gravedad, su destreza. Pero es más que obvio que todo lo que vivimos bueno o malo nos deja un nivel de enseñanza para nuestro presente y nuestro futuro, que tal vez dejará una marca muy grande en nosotros, pero es de personas inteligentes aprender de todo proceso, darle seguimiento a todo aquello que estamos viviendo y no quedarnos estancados, ni hundidos en nuestro extenso mar de posibilidades.

Y claro en nuestro recorrido también han pasado muchas personas por nuestras vidas, personas que bajaron de nuestro viaje y no desearon continuar a nuestro lado, por cualquier razón que fuera. No todo mundo estamos en posibilidades de estar acompañados, sabemos que en nuestro viaje hemos dejado muchas personas bajar de nuestro tren de vida.

Pero qué decir de esas personas que decidieron no continuar con nosotros,  la verdad es que no podemos decir ni hacer nada al respecto. Obvio es, que no podemos obligar a nadie a permanecer a nuestro lado, que todo tiene una razón de ser, que aquél que no desea seguir es porque no estaba destinado a continuar con nosotros, porqué quizá Dios nos tiene destinado algo muchísimo mejor, o porque simplemente la vida así lo quiso.

Y claro es en esos momentos en que la soledad acude a nuestras vidas, que la tristeza nos hace presas, que la inseguridad no se apiada, la irracionalidad nos acompaña, que la negatividad acude a nosotros, que la angustia, el dolor y la desesperanza no se aparta de nuestro lado y es más que obvio que cuando alguien se aleja es normal sentirnos así. Nos sentimos tan débiles e indefensos, tan carentes de amor, tan melancólicos y los recuerdos no se borran y las lágrimas no se secan y nos vamos pasando los días lamentándonos y preguntándonos que fue lo que sucedió, que hay de malo en nosotros, en fin que la inseguridad nos vuelve locos.

Pero he de decir que cuando una persona se aleja de nosotros, no es fin del mundo; aunque al principio así nos podamos sentir. Es lógico sufrir, llorar y lamentarnos; pero todo pasa y la vida junto con nosotros. Es normal por un momento tomar nuestras distancias, querer alejarnos del mundo; pero créanme eso no soluciona nada, ni mucho menos alivia el dolor.

Es de humanos deprimirnos, puesto que aquel o aquella a quién creíste estaría contigo por siempre ya no lo está, ese a quién le diste todo lo mejor de tí, que amaste sin igual al final de cuentas se alejó. Pero hay que darnos cuenta que tenemos una vida por delante, que tenemos amigos, familias, por quiénes debemos estar bien y sobre todo que estamos nosotros, el motivo más importante para estar muchísimo mejor.

Claro es natural extrañar, pero de extrañar no se vive; ni de recordar se sigue. Enfrentémonos de nueva cuenta a nuestro andar, sigamos en pie de lucha.

Existirán miles de decepciones tal vez, de caídas, de sin sabores; pero de eso se trata la vida de salir avante de cada mal momento, de no perder nuestro ímpetu y ese deseo enorme por continuar, por volver a sonreír.

Amigos, la felicidad no está en aquel o aquella que una vez nos dijo un te quiero, un te amo, o eres el amor de mi vida; la felicidad es más que mil palabras bellas, está en cada acción, en aquellas personas que aún continúan con nosotros.

Si alguien se alejó demos gracias, tal vez algo mejor está destinado para nosotros. Si alguien decidió bajarse de nuestro tren de vida, es porque necesitamos asientos vacíos para nuevos pasajeros. Que el Adiós de alguien no nos haga sentir débiles, ni vacíos; al contrario dejemos en nosotros cada buen momento que nos obsequiaron, cada linda palabra que hizo eco en nosotros, cada buena acción, cada mensaje, cada detalle que nos marcó. La vida se vive de momentos, dejemos sólo en nuestras mentes y en nuestros corazones todo lo bueno.

Lloremos lo que tengamos que llorar, lamentemos lo que se tenga que lamentar; puesto que todo en nuestras vidas tiene un proceso. Pero no dejemos que el distanciamiento de aquellos que un día lo fueron todo, nos mortifique ni nos quite el sueño para siempre.

Levantemos nuestro ánimo, regalemos miles de sonrisas, dibujemos de felicidad nuestras vidas, pintemos de colores cada día. Que lo mejor siempre a nuestras vidas ha de llegar. Tomemos a nuestra amiga soledad quizá como compañera de paso, disfrutemos, vivamos.

Que cada día sea un motivo más para sonreír, no dejemos que aquellos quienes decidieron no continuar con nosotros en nuestro camino hagan mella en nosotros. Y como siempre les digo vivamos el día a día, con cada dolor y cada sin sabor, que todo en esta vida es una lección más de vida.

Y sobre todo amigos que nos quede muy en claro, que en esta vida venimos solos no acompañados, que nadie es la llave de nuestra felicidad, ni el motor de nuestro andar. Aunque claro existen nuestros hijos y familias que sabemos que siempre estarán, que siempre formarán parte de nuestro viaje.

Así que amigos, ánimo en nuestro andar… Claro ante algún rompimiento de alguna relación, es de humanos extrañar, pero también es de humanos la necesidad y el deber de continuar.

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Lo que Corre en la Red…

¡QUE LA EDAD NO NOS CAMBIE!…

POR: Estrellita de la Torre Lomelí 

Hay circunstancias en nuestras vidas que nos hacen cambiar mucho, tanto nuestra forma de pensar y de actuar, conforme pasan los años nos volvemos o más amargados, ambiciosos, ansiosos, desesperados, selectivos, huraños, caprichosos, berrinchudos, y muchos se vuelven ajenos a lo que pasa en su mundo alrededor. Algunos se encierran tanto en ellos mismos, que se desatienden no solo del mundo exterior, sino de todo lo que gira en torno a ellos. Y claro es obvio que a veces los tropiezos de nuestras vidas, cada error, cada lección te puede cambiar tu forma de percibir todo, aunque claro con esto no quiero decir que todo el mundo en general sea así, porque claro hay sus excepciones.

Pero hay que ponernos a pensar que claro existen cosas que ya no se encuentran dentro de nuestras manos tratar de arreglarlas, pero hay algunas otras a las que les damos por completo la espalda sin darnos cuenta que también forman parte de nuestra vida, de nuestro mundo, de nosotros mismos.

Dicen que el tiempo no nos hace más maduros, ni responsables; pero eso es cuestión de cada persona el madurar, el actuar, el conocer, la percepción de cada cosa. Y que a veces la edad es un simple número, que en ocasiones no nos hace ser las personas que queremos ser, sino al contrario nos hace evolucionar según los momentos, las situaciones, las percepciones.

Pero quiero decirles que la edad no lo es todo, que conforme pasa nuestro vivir eso no nos debe de volver más sabios, porqué jamás lo seremos; que no nos hace ser más maduros, porque en momentos dejamos de actuarlo; que no nos hace más fuertes porque a veces nos derrumbamos sin aviso alguno.

Pero claro también el paso de los años puede hacernos de carácter más fuerte, de personas más estratégicas, nuestros intereses poco a poco van dando un giro, nuestros sueños van cambiando o cayendo, nuestras ilusiones van desapareciendo a través del viento, el amor se vuelve más costumbre, más metódico, menos intenso. Pero quiero decirles que no debemos permitir que en el transcurso de nuestras vidas dejemos las cosas importantes de lado, no dejemos que aquello que vale la pena desaparezca y se nos vaya de entre las manos, no nos alejemos de todo aquello importante que es parte de nuestras vidas, de nuestros días.

He escuchado por ahí en algunas personas que cuando nuestros hijos crecen, debemos dejarles que vuelen; pero yo creo que no con esto quiere decir que al llegar ellos a cierta edad dejemos todo lo que les pasa de lado, creo que a ninguna edad los hijos dejan de ser hijos; claro a veces se vuelven más independientes y hay que dejarlos cometer sus errores, que la vida a veces les dé sus propias lecciones; pero cuando algunos de sus problemas estén al alcance de nuestras manos no hay porque abandonarlos a su suerte.

Sé que la edad a veces nos hace ser más duros, pero hay que serlo con las personas indicadas; que a veces la edad nos vuelve más amargados, fríos; pero hay personas, situaciones que pueden llenarnos de alegrías, con tan solo su presencia, que a veces nos volvemos tan huraños con nuestras pertenencias, con lo que podamos llegar a poseer, que nos volvemos ajenos a las necesidades de los demás, a los sufrimientos de quienes nos rodean.

De verdad amigos no dejemos que la edad nos cambie, seamos los mismos de siempre, demos sin esperar nada a cambio, pongamos siempre en primera fila a todos aquellos quienes nos rodean, nuestros hijos, parejas, familias, amigos. Seamos conscientes que al irnos de este mundo nada nos llevaremos, sino al contrario; debemos dejar buenas huellas, recuerdos memorables.

No dejemos que nuestros segundos matrimonios o parejas, también nos haga alejarnos de nuestras familias; demos amor y bienestar sin medida, seamos inteligentes y capaces de decidir por nosotros mismos lo que es mejor para quienes aún a pesar de haber formado nuevas familias siguen siendo importantes para nosotros; creo que sus nuevas compañeras (os) de vida deben estar conscientes que existían personas antes que ellos.

He vivido casos de cerca que en donde los padres dejan de tomar ese rol, que solo se vuelven padres de nombre, en las que suponemos que todo mundo debe forzosamente caminar a su propio ritmo, y el valor de la vida no significa alejarse de quienes creemos ya han formado sus vidas, o de quienes pensamos no nos necesitan.

No dejemos de lado el afecto y la comprensión, la solidaridad y la lealtad, la ayuda y la compañía, la paz y la esperanza, la confianza y la fe; recordemos que la edad es un número y que a pesar de nuestro camino recorrido vamos dejando huellas y recuerdos a los demás.

Vivamos cada día como si fuera el último, reflexionemos sobre cómo hemos vivido nuestras vidas, sobre que hemos dado, cómo hemos ayudado. Demos un instante para nosotros y vamos a ponernos a pensar sobre cuántas sonrisas hemos dibujado o cuántas lágrimas hemos hecho derramar, cuántos corazones hemos sanado o cuántos hemos destrozado, sobre cuánta ayuda hemos brindado o cuánto hemos quitado, sobre cuánto bien hemos hecho o cuánto mal pudo ganar, sobre cuántas peleas hemos tenido o cuántas nos han ganado, sobre cuánto amor hemos dado, cuánta calidez hemos brindado, cuánto buen trato. Regalémonos un momento para reflexionar, para poner las caras en la mesa, para hablarnos con sinceridad y saber si somos las personas que queremos y necesitan los demás.

Claro, vivamos como si fuera el último día; demos sin esperar recibir, para cuándo dejemos la vida terrenal, seamos recordados por nuestras acciones, por lo que dimos y ofrecimos. Seamos las personas que el mundo necesita, que nuestras parejas, hijos, familias necesitan. Seamos solidarios a las necesidades, sentimientos de los demás. No dejemos a los demás la comodidad de responder por nosotros, de actuar por nosotros. La semana pasada hablamos sobre la Ley de Causa y Efecto, así que recordemos que todo el bien que damos nos será regresado con creces, quizá no hoy ni mañana pero la vida siempre nos premia cuando actuamos de buena manera. Somos adultos, tomamos decisiones mientras aún contamos con nuestras facultades mentales saludables, veamos no solo por nuestros intereses, echemos un vistazo a las personas que nos rodean. Seamos los padres que nuestros hijos necesitan, seamos los esposos o las parejas con las que siempre imaginamos un futuro, seamos la familia que deseamos, seamos los amigos que queremos a nuestros lados, seamos los jefes que nuestros empleados necesitan, o los empleados que los jefes quieren. Apoyemos, demos, que el hecho de dar un poco no nos hace más pobres, que el hecho de dar más amor, no nos achica el corazón.

Que ninguna circunstancia en nuestras vidas nos haga cambiar, tratemos de ser fuertes, generosos, cariñosos, empáticos, pacientes, sinceros, sociables, siempre que se pueda. Demostremos que somos unas grandes personas, dejemos huellas imborrables en la memoria y en los corazones de los demás.

Y como cada viernes los invito a leerme en el Diario Digital EXTRA de la Laguna y en mi página de Facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor).