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¡Seré abuelita!…

POR: Estrellita de la Torre Lomelí

Hace pocos días, justamente el día en que celebraba mis 45 primaveras, me dieron la noticia de que seré abuelita, de repente creo que ciertos tipos de sorpresas no las esperas, te llegan como balde de agua fría que sacude todos tus sentidos y hacen girar tus emociones, se siente un mundo de preguntas, tu vida en cuestión de instantes da un giro por completo.

“¿Yo?, abuelita tan joven”, me sentí como haber pasado de ser una simple chicuela a la madurez de un momento a otro, que ya era hora de sentar cabeza (jajajaja). Creo que en ese momento no pensé en mi hijo, ¡sino en mí!.

Después de unos instantes caí en cuenta que uno como padre siempre desea para sus hijos lo mejor, que concluyan sus estudios, que se encuentren estables en cada aspecto de sus vidas, ya sea laboral, académica, sentimentalmente y en contadas ocasiones esperas recibir una noticia de este tipo.

Claro que siempre piensas que algún día iba a llegar una noticia así, pero nunca piensas cuanto tiempo deba pasar para ello, la verdad es que no se está preparado para una situación así y menos cuando sientes que tus hijos son demasiado jóvenes y aún les falta camino por recorrer y sobre todo, tú como madre aún te sientes en la flor de la juventud (jajajajaja).

Pero la verdad, es que nunca estamos preparados para ninguna situación, la vida solo se vive y se disfruta continuamente con sus altas y bajas, con sus pros y desventajas, creo que conforme van pasado los días, te vas haciendo a la idea de que todo tarde o temprano cambia, que hay que recibir las bendiciones, así tal cual como son y sobre todo el hecho de saber que un nuevo miembro siempre será bienvenido en cualquier familia.

Hoy debemos de estar conscientes que nada, ni nadie obstaculiza el camino de otra persona, al contrario; ahora es la lucha de dos personas que tendrán que sobrevivir por mantenerse juntas, por avanzar, por seguir en la búsqueda de nuevos desafíos, de nuevos proyectos y metas pero en unidad, en un mismo conjunto.

Sé que nadie estamos preparados para cambios, para nuevas llegadas, para otros desafíos, otros caminos, nuevas vidas; pero los tiempos de Dios siempre son perfectos y hoy por hoy, me encuentro totalmente feliz, por los hijos que tengo, por la familia que formé, y por dos nuevos miembros que se unen a ella; una nuera y la extensión de mi hijo, que un día me dirá “Abuelita”.

Uno siempre inicia con el miedo que da el recibir un nuevo miembro y sobre todo el hecho de que cambiarán tal vez mil cosas en muchos aspectos, aunque claro, creo que mi principal temor era el creer que aún no tenía la edad para ello… Pero me doy cuenta que jamás existirá la edad adecuada para ser abuelita y es que siempre se nos pinta con cabellos blancos, con patitas de gallo y cuerpo encorvado; la verdad es que el hecho de experimentar hoy una nueva etapa no significa que la juventud o la creencia de ella se escape entre las manos, sino hoy será la madurez y experiencia de enfrentarse a nuevos cambios, nuevos retos y sobre todo al complemento perfecto a lo que será nuestra nueva familia…Enhorabuena a mí!….

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Cuestión de Decisión

Creo que en el transcurso de nuestras vidas siempre hemos pasado y seguiremos pasando cantidad de calamidades, malos momentos, pésimos tiempos, recuerdos que nos sacuden el alma, nostalgias que aceleran el corazón y sentimientos que nos aprisionan para quitarnos la calma.

La verdad es que conforme va pasando la vida, siempre nos enfrentaremos a tantas circunstancias negativas, que nos van atormentando y sobre todo van sacudiendo nuestra esperanza, la seguridad, la confianza, la fe, la razón, y nuestras emociones se van haciendo cada vez más frías, con incertidumbre, miedos e indecisas.

Pero creo que en ocasiones es preciso analizar nuestro interior y darnos cuenta que tenemos la gran capacidad de sobresalir de todo lo negativo, que podemos continuar sin rendirnos, que con voluntad podemos reponernos de cualquier situación y que está en nosotros la decisión de ver la vida del color que en verdad queremos verla, que a veces es necesario caer para levantarnos con gran fuerza, que también es natural equivocarse para aprender de cada lección, de estar conscientes de que todo tiene un porqué, una razón de ser en este camino llamado “vida”.

A veces es necesario enfrentarse a la carga que llevamos, a todo aquello que sentimos, a esas heridas que no contamos, a esos sueños que no cumplimos, a tantas promesas que se escaparon y a esos amores que en el viento se esfumaron. Hay que saber que debemos ser fuertes, ante todo lo que se nos va acumulando, para poder sobrellevar nuestra vida y definir el camino que deseamos continuar, si seguimos lamentándonos o deseamos la vida despejar.

Pero a pesar de lo negro que pueda ser nuestro panorama, hay que estar conscientes que solo en nosotros debe estar la determinación de querer continuar, de olvidar, perdonar, sacudir, emprender o despejar todo aquello negativo que venimos arrastrando, sólo nosotros podemos cambiar ese entorno que nos envuelve y pintarlo nuevamente de mil colores.

Nosotros somos los que decidimos, la elección está al alcance de nuestras manos, de nuestras decisiones y entusiasmo. Si solo vemos tristeza, congoja, soledad, inseguridad, miedo, indecisiones, recuerdos, llantos, culpa, rencores, decepciones y desesperación; es porque es lo que sólo queremos ver; cambiar nuestra percepción y resultados sólo depende nosotros. Todo cuanto vivimos, y la forma en que lo recibimos depende de nosotros, ¡Sólo tú sabes si te sigue afectando, o tratas de ir poco a poco soltando!.

Cuando estemos decididos en pensar en forma positiva y optimista, ten por seguro que la calma, la confianza, la fuerza y la estabilidad llegará a nuestras vidas. Hay que darnos cuenta que todo cuanto nos sucede, no está en saber cuánto nos afectará, sino como reaccionemos ante ello.

Amigos la verdad es que es cuestión de decisión si continuamos quejándonos de todo cuanto nos pasa y nos provocan, o si simplemente nos quejamos un momento para con fuerza levantarnos. ¡Así qué… Tú eliges!.

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¡No existe falta de tiempo, es falta de interés!…

Dicen que no existe la falta de tiempo, que existe la falta de interés, porque cuando la gente realmente quiere, la madrugada se vuelve día, el martes se vuelve sábado y un momento se vuelve oportunidad… ¿La verdad es que, quién no ha leído esto por ahí?…

Es más que claro que la falta de interés por parte de alguien, duele mucho y creo que todos al menos alguna vez lo hemos experimentado, hemos sentido que alguien no tiene el mismo sentimiento, compromiso para con nosotros, no existe el tiempo, la paciencia, las palabras, la compañía, el interés que deseamos.

Está por demás el decir que siempre creemos cualquier pretexto que nos ofrezcan, accedemos fácilmente pensando que algún día todo estará bien, o que quizá estamos pensando mal, la verdad es que tratamos de justificar cualquier excusa porque es lo que nuestro corazón quiere tratar de creer y nos aferramos, aunque estamos conscientes en muchas ocasiones que nuestra razón nos grita fuertemente que los motivos son totalmente diferentes. En el fondo sabemos que estamos perdiendo la confianza, la seguridad, la esperanza y sobre todo el tiempo, pero seguimos en la espera que nos correspondan tal y cómo queremos, pero a veces las cosas no suelen ser cómo uno lo sueña.

Forzamos tanto las situaciones y seguimos detrás de lo que queremos, que se nos nubla el pensamiento y confiamos plenamente en cualquier justificación que si el trabajo, la familia, los hijos, la cuarentena, la pandemia, la casa, el vecino, el perro, el perico… Total que tratamos de creer cualquier tonto pretexto que se nos dé.

Solemos caer en el error de seguir buscando, escribiendo, llamando; lo que sabemos que al final resulta ser una pérdida completa de nuestra dignidad, porque por más esfuerzos que hagamos sabemos en nuestro interior que todo está mal, que no debemos esforzarnos más, que llega el momento de dar un paso atrás y retirarse con la poca voluntad, dignidad, sueños y sentimientos que nos quedan. Nos cuesta creer que existen personas que por más intentos o esfuerzos que hagamos no ocuparemos un lugar, que sólo siguen presentes quizá por reafirmar su ego.

Así que dejemos de correr detrás de quien no quiere ser alcanzado, creo que todos valemos mucho y que hay decisiones que pueden ser dolorosas, pero más doloroso es aferrarse a alguien que no da señales de buenas intenciones, de lealtad, de compromiso o interés. No nos esforcemos, por alguien para quien somos invisibles, por alguien que no nos tiene entre sus prioridades.

A quien no te llame y no conteste tus llamadas, no le llames. No busques a quien no te extrañe. No extrañes a quien no te busca. No escribas, no te sometas al castigo de la indiferencia que demuestran mensajes ignorados o silencios infundados.

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¡Vamos de nuevo!…

POR: Estrellita de la Torre Lomelí

Creo que en el transcurso de nuestra vida, en ocasiones recorremos caminos que con el tiempo se cierran, existen ciclos que terminan, errores inevitables, personas que solo fueron punto de partida, trayecto, pero no el destino final.

Vamos conociendo personas que suben y bajan, que sólo nos van mostrando situaciones de vida, caretas y personalidades; personas que al final de cuentas nos dan lecciones, que agradeces hayan sido simples pasajeros, pero no nuestra terminal.

La verdad es que todos quienes están y quienes se fueron, durante el recorrido de nuestro viaje, pasan y nos dejan aprendizajes, nos motivan, nos obligan a luchar, esforzarnos, aprender, soltar, enmendar y sobre todo que nos enseñan a no caer de nueva cuenta en las mismas situaciones.

Creo que siempre llega el momento de dejar atrás, cada decepción, desamor, desengaño, traición, humillación, inseguridad, miedo, dudas, mentiras y fracasos. Sobre todo, tengamos en cuenta que debemos agradecer, que si no permanecieron a nuestro lado es por un motivo, la verdad de la vida es que todo cuanto nos pasa en el transcurso de nuestros días es por una razón muy especial, las mejores cosas de la vida dicen que siempre llegan al final, así sin esperar, sin pensar, sin avisos… Todo aquello que tal vez un día soñamos, tarde o temprano se nos será destinado, es cuestión de esperar.

E temas del amor, siempre existen circunstancias para darnos nuevas oportunidades, para reivindicarnos en nuestros errores, para establecer nuevos sueños y mejorar nuestras emociones.

¡Claro!, volver a comenzar requiere de esfuerzo, entusiasmo, de esas ganas de hacerlo mejor, de no fallar ni que te fallen, de dar y recibir, de luchar, de experimentar, de tomar las mejores oportunidades y no cometer los mismos errores pasados, de reinventarnos, de estar conscientes y plenos de lo que queremos y cómo lo queremos. Agradezcamos a todos esos que se cruzaron en nuestros caminos, que nos abrieron los ojos y nos mostraron desafíos de vida, para hoy crearnos más conciencia, mejorar el planteamiento de nuestros sueños y renovar las esperanzas.

Leí por ahí: “El fracaso es una oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia” (Henry Ford).

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¡Buscando la Felicidad!…

POR: Estrellita de la Torre Lomelí                

Creo que a este mundo venimos a tratar de vivir la vida lo mejor posible, y es qué, en ocasiones la cotidianidad nos vuelve locos y nos encierra quizá en un lugar donde ya solo estamos por simple comodidad, agradecimiento, paz, conciencia y gratos recuerdos.

A veces estamos tan acostumbrados a una forma de vida, a ciertas personas, que nos vamos olvidando por completo de nosotros, de nuestra felicidad, de estar bien con nosotros mismos, y nos vamos dejando de lado con tal de no desacomodar a los demás, o por el tiempo que han estado a nuestro lado, que vamos sintiendo que les debemos tanto.

Dicen que la mejor forma de vivir, es disfrutar cada uno de nuestros momentos, recuerden que no somos eternos y lo mejor que podamos hacer es tratar de saborear cada instante e ir en busca de aquello que en verdad nos haga felices a nosotros.

Sabemos que el tiempo pasa tan deprisa que cuando menos lo pensamos, nos damos cuenta que no vivimos como queríamos, que no disfrutamos el tiempo, ni siquiera el amor. Me doy cuenta que en ocasiones estamos tan sumidos en una relación, que ya no nos ofrece absolutamente nada; que ya no existen palabras lindas, tiempo, calidad, atención, calor, ni romance; pero los años y el agradecimiento no nos permite ir en búsqueda de lo que en verdad desearíamos disfrutar, tener y conservar.

En ocasiones no nos damos cuenta que el tiempo pasa tan deprisa, que poco a poco se nos van alejando las oportunidades, las esperanzas de poder reencontrarnos, valorarnos y querernos como deberíamos. A veces llegamos a un punto que por más que queremos, nos da miedo redescubrirnos, volver a comenzar y tomar las riendas de nuestras vidas; ya sea por no lastimar a quien tenemos a un lado y por aquellos que tenemos alrededor y dejamos ir tantas oportunidades, sin siquiera pensar un poco en nosotros y la felicidad que podría acarrear.

Creo que a veces elegimos caminos que creímos serían eternos, esperanzadores, satisfactorios; pero también hay ocasiones que esos caminos se terminan y ya no nos complementan y nos hacen sentir solos, tristes y vacíos; pero los continuamos con tal de hacer feliz al otro, con tal de no salir de esa zona de confort, de no dañar a quien creímos tal vez sería para toda a vida. Pero nos damos cuenta que no todo es eterno y que la felicidad viene en envases pequeños que hay que tratar de volver a llenar.

Leí por ahí que la felicidad no se busca, que te encuentra; pero creo que no es así… Es necesario buscarla, encontrarla y tratar de conservarla. Para ser felices, en ocasiones necesitamos salir de la comodidad, de la cotidianidad, de personas que restan en lugar de sumar, quizá las cosas van a cambiar eso es seguro… ¿pero quién no quiere ser feliz en este mundo?.

Hay que saber qué, en estos momentos lo que debemos hacer es tomar todo nuestro amor, nuestro coraje, nuestros sentimientos, nuestra fuerza y luchar por salir adelante, por buscar también lo que es mejor para nosotros y que nos devuelva esas ganas de seguir, de luchar y vivir.

Muchas veces nos hemos preguntado si vale la pena entusiasmarnos de nuevo, y hoy les puedo contestar una cosa: “Hagamos que nuestra vida valga la pena”.

Hay que darnos cuenta que vale la pena cualquier sacrificio, aprender de los errores, incluso aprender del propio sufrimiento, porque eso nos hace ser quienes hoy somos, siempre hay que luchar por tratar de estar bien y sobre todo de volver a llenar esos vacío que hoy podemos sentir.

Sé que todo esto son simples palabras, letras entrelazadas con el único fin de darnos la idea de que no debemos estar en donde ya no hay nada, donde se esfumaron los sueños y esperanzas. Pero hay que estar conscientes que todo depende de nosotros y de hacer que cada instante de nuestra vida en verdad pueda volver a colmarnos de emociones, de sentimientos y felicidad.

No se trata de estar en donde pensamos que estaríamos de por vida, es más que claro que con el tiempo las cosas cambian y si ya no existe nada, para que continuar en donde ya no nos ofrecen lo único que buscamos…que es: “El amor, el apoyo y la felicidad!.

Tratemos de ser felices, que de eso se trata la vida…Por favor, sé feliz ahora, no mañana; que quizá mañana ya no estás. “La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar”: Thomas Chalmer.

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