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Mi Intimidad

POR: Dr. Manuel Estrada Quezada 

Todos tenemos un confidente en nuestra vida. Generalmente es un buen amigo y en el mejor de los casos, alguno de nuestros padres o ambos. Otra gente confía su interior a un representante de la religión que profesa.
Claro que hay situaciones para platicarle a un amigo.
Otros casos de orden sentimental se confían a la pareja.
Algunos más a hermanos.
Tambien se encuentra confidente en quien tiene ascendente moral sobre nosostros.
Pero quiero señalar que hay una intimidad muy profunda en nosotros, que es sagrada y esa nadie la sabe.
Es aquel secreto que habita en el fondo del alma y del corazón.
No lo platicamos porque sea malo, simplemente porque a veces no nos comprenderán.
En esa intimidad que solitariamente no hace llorar o en ocasiones sonreír.
Es aquella cuya sola evocación nos remonta a un pasado lejano o reciente en medio de un profundo suspiro.
A veces doloroso, otras reconfortantes.
También nos sirve para ser reflexivo o analíticos.
No podemos saber si nos ha servido para bien o para mal, sencillamente es nuestro i interior que solo conoce Dios, y nuestra conciencia.

Aún falta lo mejor por venir…

¿Para qué?

POR: Dr. Manuel Estrada Quezada

La misma vida
nos depara tanto dolor.
sin sabores.
¿Por qué entonces nos hacemos,
imposible la existencia?
Nos autolesionamos.

Aún falta lo mejor por venir…

El último documento

POR: Dr. Manuel Estrada Quazada 

Veo esas hojas largas con un número rojo en un extremo y a pesar de que se que son documentos de carácter legar y de interés epidemiológico y estadístico no dejo de pensar en cuántos nombre he anotado en los vacíos renglones.
Nunca lo hubiese imaginado y he
firmado muchos de familiares y amigos.
Me pregunto ¿cuántos más formularé?
¡Cuándo ocurrirá?
¡Cuál será la causa?
Porque en el certificado de difunción únicamente vemos fríamente nombre, edades, sexos, ocupaciones, escolaridades, fechas, horarios, pero por ningún lado se refleja su verdadero contenido o sentido.
No aparecen escritos ni los grandes dolores, las sentidas ausencias o las lastimantes soledades.
Con mi mejor pensamiento, para mis amigos y compñeros médicos.

Aún falta lo mejor por venir.

Para todos los Hijos

POR: Dr. Manuel Estrada Quezada 

Todos los días morimos poco a poco.
Cuando en la vida perdemos a alguien que
amamos,
también algo muere en nosotros.
Vivimos al despertar cotidiano.
Morimos todas las noches.
Hoy que no estás con nosotros
evoco tu risa cristalina.
Sé que ya no habrá más miradas llenas del
deseo
de vivir.
Extraño tus bromas de niño travieso.
Hoy ya no comparto tus anhelos, sueños e
ilusiones.
Sé que estoy muriendo.
Ahora comprendo la piedad de Miguel Ángel,
donde se plasmó el dolor profundo de una
madre ante la pérdida de un hijo.
También entiendo que se desgarran el corazón
y el alma cuando un hijo se va para siempre.
No existe dolor más grande en la vida.
Esto no es un reclamo, es una plegaria por que
tu amor y el mío viven por siempre.

 

Aún falta lo mejor por venir…

¡Lo que somos!

POR: Dr. Manuel Estrada Quezada

En la medida que conozcamos.
La inmensidad del mundo.
El infinito universo.
Valoraremos nuestra exacta estatura.
Se nos quitará el egoísmo.
La vanidad.

Aún falta lo mejor por venir…