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Política Virtual

EL SALARIO MÍNIMO QUE FUE PULVERIZADO

POR: Cuauhtémoc Torres González 

Los inhumanos incrementos que en los precios de diferentes productos se registraron durante la última semana del 2017 y la primera de este 2018, han provocado la desintegración del “flamante” salario mínimo que se otorgó al sector obrero, percepción que de acuerdo con las autoridades del país de “Alicia y las Maravillas”, debería de ser de 353 pesos (uffff,cómo no).
De manera anticipada al nuevo “gasolinazo” que en nuestro país ya se avizora, como ya clásico regalo de año nuevo para el pueblo mexicano, transportistas, taxistas y hasta automovilistas particulares, se dieron a la tarea en días pasados de bloquear gasolineras, pues a tal aumento le seguirán indudablemente los del agua potable, transporte, energía eléctrica y peaje en las casetas de las autopistas.
Total, la espiral inflacionaria a todo lo que da, mientras que nuestros inefables políticos siguen enfrascados en sus campañas políticas, desgarrándose las vestiduras y hasta la moral familiar, todo con la única finalidad de llegar a su objetivo que les garantice satisfacer su ego y sus bolsillos.
Especialistas en economía, han vislumbrado que el reciente incremento salarial otorgado hace unas cuantas semanas, ha empezado a esfumarse y que peor será en cuanto los productos de la canasta básica aumenten entre el 13 y 14 por ciento, como ya ha ocurrido con varios de ellos, tales como la tortilla, el tomate, el huevo, la cebolla y el gas licuado, de acuerdo con los voceros de la Procuraduría Federal del Consumidor –Profeco-.
Los mismos expertos, aseguran que los salarios promedios y mínimo han ya perdido desde el 3.9 al 14.4 por ciento de su poder adquisitivo, lastimando de manera severa la economía de las familias que menos tienen, entre las que se encuentran las de madres solteras, pensionados, con empleos alternativos, personas de la tercera edad y con capacidades diferentes.
En este caso, huelgan las explicaciones relacionadas con los espeluznantes efectos que provocará la referida escalada de precios, misma que conducirá a la mayor parte de la población a una situación de mayor pobreza o de miseria que, para el caso, es lo mismo.
Si a todo lo antes descrito, agregamos el hecho de que los nuevos empleos que en el país han estado generándose son de baja remuneración, entre uno y tres salarios mínimos, resulta fácil deducir que al panorama para la mayor parte de los mexicanos, será bastante complicado.
Debe tenerse presente que cuando el incremento al salario mínimo para el 2017 fue de 73.04 pesos a 80.04 pesos, apenas un 9.5 por ciento, los precios de la canasta básica entre enero y octubre, registraron un alza de casi el 14%, definitivamente más que el aumento salarial y que contribuyó de manera positiva a que los ciudadanos dejaran de consumir las perjudiciales frituras con un 14.53 por ciento y los cigarros con un 13.27 por ciento.
En consecuencia, hasta el pasado mes de noviembre, el salario mínimo real fue de 88.36 pesos, totalmente insuficiente para alcanzar la canasta básica alimentaria individual que es de alrededor de 95 pesos.
Para este 2018, el aumento reportado por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos fue de apenas ocho pesos (un 10.39 por ciento), aunque en aumento fijo representa un 3.9 por ciento, basado en la tasa de inflación que se esperaba.
De acuerdo con nuestro historial, los salarios mínimos en México han ido en declive, perdiendo desde hace 25 años su poder adquisitivo, panorama que contribuye a que más de la mitad de la población asalariada –el 51.7%- permanezca debajo del bienestar.
Por el hecho de que los salarios mínimos hayan permanecido durante más de dos décadas por debajo, tanto de la posibilidad de un aumento a un nivel digno y competitivo, como por debajo de los precios, particularmente de la canasta básica, certifica lo que ha sido la constante: “disfrutar de una economía que privilegia a unos cuantos y un conjunto de medidas que mantienen a la mitad del país por debajo de los niveles deseables de bienestar”.
Representantes del millón 271 mil trabajadores de tiempo completo que a lo largo y ancho del territorio nacional perciben en la actualidad su salario mínimo, consideran que la crítica situación por la que recientemente atraviesan, en lo que a incrementos a dicha percepción se refiere, obedece simple y sencillamente a que los sindicatos y sus voraces dirigentes ha perdido fuerza a nivel de negociación o, simple y sencillamente, trato que realizan en su beneficio y obviamente por debajo de la mesa o como coloquialmente se le conoce, “en lo oscurito”.
Como quiera que sea, lo realmente visto es que los obreros, pensionados, adultos mayores y madres solteras, han empezado a vivir un terrorífico inicio de año, agravado de manera indudable por la no menos espeluznante “cuesta de enero”.
Por hoy, fue todo. Hasta la próxima…Dios mediante.
Para quejas, sugerencias y hasta una que otra mentada…aguilaquecae_51@hotmail.com y aguilaquecae51@gmail.com

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DON BRAULIO, PANCHITO Y AHORA RIQUELME 

POR: Cuauhtémoc Torres González 

El tan largamente esperado segundo gobernador coahuilense lagunero, llegó por fin a la silla estatal, tras de una prolongada polémica, provocada al término de las pasadas elecciones de manera inexplicable por las mismas autoridades electorales que, titubeantes e ignorantes de su reglamentación, hicieron abrigar vanas esperanzas al excandidato panista Guillermo Anaya Llamas y sus simpatizantes.
Con su arribo al llamado “Palacio Rosa”, el mandatario Miguel Angel Riquelme Solís, hace renacer las esperanzas que siempre hemos tenido los habitantes de la Comarca Lagunera de Coahuila, y concretamente de Torreón, en el sentido de que, por fin, se nos haga justicia y regrese en obras algo de lo mucho que durante varias décadas nos dejaron de aportar los exgobernantes de pasadas épocas.
Desde hace poco más de cuatro décadas, que no se presentaba un panorama político tan alentador para los torreonenses, pues se debe recordar que el primer, y prácticamente único mandatario originario de La Laguna, nacido en San Pedro de las Colonias, fue Don Braulio Fernández Aguirre, nacido el 21 de noviembre de 1912 y fallecido a los 101 años de edad, el 03 de diciembre del 2013, encargándose de cubrir el período 1963-1969, cuando escaseaban los recursos y no existían las mezclas que ahora agilizan el desarrollo de cualquier entidad o municipio.
En aquellos tiempos, Fernández Aguirre fue uno de los fuertes impulsores de la Universidad Autónoma de Coahuila –UAC-, siendo alcalde hasta por dos ocasiones de Torreón (1958 y 1946-) desempeñándose también como diputado y senador. Durante su primera administración municipal inauguró el aeropuerto y el Palacio Federal.
De 1970 a 1976, logró desempeñarse como senador y como director general de la Comisión Nacional de las Zonas Aridas –Conaza-, cargo que le otorgó el entonces presidente de la república, Luis Echeverría Alvarez. Su buen desempeño, le valió la colocación de una estatua en su honor, localizada en el crucero de la calzada Colón y la avenida Presidente Carranza.
Después de esto, La Laguna coahuilense y con ella Torreón, entró en una debacle gubernamental que frenó de golpe el fuerte desarrollo que ya empezaba a registrar, progreso que los siguientes gobernadores se encargaron suspender para otorgárselo a la capital, aunque con recursos de los impuestos que de aquí se llevaron.
Luego siguió de manera efímera, el también finado exalcalde torreonense Don Francisco José Madero González, hijo del general Raúl Madero y nacido en San Antonio, Tex., como consecuencia de la persecución revolucionaria de que su padre fue objeto, pero avecindado tanto en Parras como aquí desde muy pequeño, pues le correspondió cubrir en la gubernatura coahuilense un interinato de sólo tres meses, tras la renuncia en agosto de 1981, de Oscar Flores Tapia por las serias diferencias que tuvo con el expresidente José López Portillo.
Madero González, como sobrino que fue de Francisco I. Madero, fue un incansable coahuilense –por adopción- que luchó en defensa de la democracia y por el cumplimiento de los ideales que abanderó su tío.
Durante su administración en la alcaldía torreonense, 1976-1979, Panchito –como se le conoció- se encargó de ampliar las redes sanitarias de diferentes colonias e inició la construcción del Periférico, de varios centros educativos y de centros culturales. Al dejar la gubernatura en 1982, fue electo senador para posteriormente ocupar altos cargos en el ISSSTE.
Ahora toca el turno a Miguel Angel Riquelme Solís, quien en su calidad de auténtico torreonense está obligado, a pesar de su lamentable exabrupto, a devolverle –tal y como en la parte duranguense han estado haciéndole a los gomezpalatinos, la alcaldesa Leticia Herrera Ale y el primer ejecutivo de la alternancia, José Aispuro Torres- durante su gestión a sus gobernados algo de lo mucho o poco que pasadas autoridades les arrebataron.
La primera prueba de sus claras intenciones de recuperar la confianza de los torreonenses, la dio tras de su toma de posesión con la designación dentro de su gabinete de varios funcionarios de primer nivel que son originarios de dicha municipalidad.
Los ciudadanos que diariamente acostumbran tomar café en restaurantes para tratar de componer el mundo y la política, han expresado su más profundo optimismo para que nuestro nuevo mandatario “perdone” a sus ahora gobernados por haber depositado pocos votos a su favor durante la pasada contienda electoral.
Total, cualquier triunfador de elecciones, es lo primero suele decir: “Ahora a fortalecer la unidad y a resanar las heridas para trabajar por el bien de la ciudad o del estado”, según sea el caso.
Por hoy, fue todo. Hasta la próxima… Dios mediante.
Para quejas, sugerencias y hasta una que otra mentada…aguilaquecae_51@hotmail.com y aguilaquecae51@gmail.com