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Reflexiones Amorosas

EL DULCE Y SANTO NOMBRE DE JESÚS

POR: Antonio Fernández

Nada hay en el mundo que de verdad sea perfecto en las obras humanas, solo Dios es perfecto en todas y cada una de sus obras, ejemplo de ello es nuestro cuerpo y nuestra alma, por ello conociendo la debilidad y flaqueza de la naturaleza humana motiva a que el ser humano luche y se esfuerce en ser perfectible en sus actos para con Dios, su alma, su corazón y por ende lo será en las cosas de su vida en el mundo porque estará en la persona aplicar su capacidad de perfeccionamiento bien inseparable que Nuestro Creador deposita en cada persona, siendo su fe y confianza en el Señor la defensa y amparo ante las adversidades que surgen en el vida de cada persona, a la vista humana, a como es la costumbre despierta un serie de interrogantes que más que encontrar la razón crea desconcierto en lo que se soluciona por la gracia, de la que apreciamos viene del perdón de los pecados, así que todos la pudieran tener si estuvieran alejados del pecado, pero como somos pecadores será difícil adentrarse en los misterios de Dios, por lo que viene la pregunta; ¿Cuántas cosas vemos en este apartado evangélico? ¡Bastantes! La carecía de la fe hace entender el sentido contrario y se juzga a la ligera. Detengamos esa crítica sin sentido y forzando el alma y corazón abramos este para que la obra perfecta de Dios avive nuestra fe ante su omnipotencia. Vamos a un recordatorio, cuando el Ángel Gabriel se hizo presente en María enuncia el Evangelio; “Fue enviado a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen prometida en matrimonio a un varón, de nombre José, de la casa de David” Ello expone que María a ese momento era esposa de José y escucha turbada el anuncio del mensajero que conforme fue dando a conocer su misión la paz y tranquilidad vino a Ella y discernió cada palabra del Ángel. María conocía los oráculos de la venida por ese tiempo del Mesías Salvador, en su interior jamás paso la ligera idea de ser ella el medio para su venida, eso era entre las mujeres de la gente de la sinagoga, de los sacerdotes y demás, por ello al principio se desconcertó, pero entendido el mensaje de Dios que recibía del Mensajero y acepta por lo que es de fe creer y aceptar que a su palabra el Espíritu Santo deposita en el seno de María al Verbo de Dios Encarnado. El Ángel manifestando la omnipotencia de Dios dijo a María; “Porque nada hay imposible para Dios” Esto fue porque su prima Isabel a pesar de su edad a concebido un hijo; “y esta en el sexto mes la que era llamada estéril” Ya en estado Nuestra Madre, hablaría de visitar a su prima Isabel con José y él acepto, permanece con su prima tres meses, cuando vuelve su esposo José en el instante nota los cambios en su esposa María, quien turbado, confundido y porque no agobiado, vino en él una serie de pensamientos que le inducían apartarse de su esposa María, damos paso a la palabra de Dios ya que en ella está la respuesta, respuesta de fe y confianza, porque Dios siempre es puntual en el cumplimiento a su promesa. Sirva como antecedente lo expuesto en los Santos Evangelios sobre el Protector diligente de Cristo Señor San José. Reza el Evangelista San Mateo;” José, su esposo, (De María) como era justo y no quería delatarla, se proponía despedirla en secreto. Mas mientras andaba con este pensamiento, he aquí que un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu esposa, porque su concepción es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, (Salvador) porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” Hasta aquí la disposición de Dios Nuestro Señor por intermedio del mensajero, deducimos que los padres de Nuestro Señor Jesucristo antes de su nacimiento han sido por decir notificados por Dios sobre el dulce y santo nombre de Jesús con el que será bautizado.

“Habiéndose cumplido los ocho días para su circuncisión, le pusieron por nombre Jesús, el mismo que le fue dado por el ángel antes de que fuese concebido en el seno” Como todo plazo en la vida le llega su turno, el Niño Jesús es presentado en el Templo sin tener necesidad de pasar por este sufrimiento pues siendo Dios quiso padecer sangre, dolor y lágrimas desde su infancia para

enseñarnos a cumplir las reglas, aunque nos parezcan simples cumplirlas. El Niño Jesús padeció intenso dolor al ejercer en Él la operación al ser circuncidado, fue su deseo el primer derramamiento de su preciosísima sangre y con ello sufrir el dolor que sacudió las entrañas del Niño Jesús a esa edad, expresa no solo el dolor físico sino entender que Dios desde ese instante de su vida en el mundo derrama sus lagrimas por todos los pecadores que han pasado, pasan y pasaran por el mundo e inició el pagó por los pecados de la humanidad al verter su preciosísima sangre en aras de su salvación. Al concluir vino el instante en que le fue impuesto el dulce y santo nombre de Jesús, el Hijo de Dios será llamado y reconocido por toda la eternidad: ¡Jesús, el nombre anunciado por el Ángel predicado por los Santos Apóstoles y aspirado por Santos y Santas, mártires, almas justas. De ello San Agustín invita a reflexionar; “Estos hechos son asombrosos, porque son divinos; son inefables, porque son también inescrutables; la boca del hombre no es suficiente para explicarlos, porque tampoco lo es el corazón para investigarlos. Creyó María, y se hizo realidad en ella lo que creyó. Creamos también nosotros para que pueda sernos también provechoso lo hecho realidad” Por ello en reconocimiento a la designación del Señor a su divino Hijo vino la costumbre desde antaño, que hoy ha predominado la intención perversa de la incredulidad en dejar de lado la sana intención del cristiano católico de expresar el nombre de Jesús al iniciar el día y toda obra, desear al prójimo que la bendición vendrá de Dios Nuestro Señor al principio de todas las cosas que en su nombre realizará destacando el Santo nombre de Jesús exhortando al pronunciarlo el buen deseo que se pide a Jesús Hijo de Dios, así ocupa el lugar que le corresponde en la vida humana, un deseo tan fácil decir acostumbrarse en muchos es pena, otros temores pocos dan mucho valor al dulce y Santo nombre de Jesús.

¿Por qué al ser humano le gusta vivir en conflictos sean de intriga, mentira, soborno, corrupción, drogadicción, prepotencia, maldiciones a toda persona, a las cosas que se hacen de trabajo y actividad? En una inmensa mayoría esta conducta se ha convertido en una forma de vida, lo malo es que eso origina intranquilidad porque en ello no encuentra satisfacción espiritual, moral y personal, lo que hay es desquitarse, vengarse, humillar sin sentido, burla soez, pero como nada hay que detenga estas actitudes hay desenfreno en todo acto de la vida, bien se pueden tener relaciones extramaritales, perversidades, drogadicción y vicios que cada vez se arraigan hasta cobrar la factura con la muerte, y después de ello el destino eterno donde no hay justificación a los actos contrarios al mandamiento que Dios Nuestro dispuso cumplir en nuestro paso por la vida, esa actitud fue libre no hubo reclamo, se hizo lo que se quiso, se renegó y desprecio los llamados de Dios a detener la vida insoluta y pecadora, en una palabra la misericordia de Dios quedo en nada. ¿Por qué? Es la perdida de la fe y confianza en Cristo Nuestro Señor, creyendo que los males que viven no tienen salida, en efecto no los tienen porque el pecador así lo quiere, aunque tenga poder económico, y de toda índole, cae en un circulo cerrado que cada vez le oprime. La salida de ello está en la firme decisión del afectado, está en voltear la vista al crucificado, y ahondar que así vino a quedar por la salvación del pecador, está así porque vino al mundo en el pesebre del Belén a salvar a todas las almas del pecado, padeció antes de su primer respiro la humillación y desprecio de la humanidad, la persecución injusta como fue su muerte, saber de ello es motivo a critica o de voltear la vista a otra parte, al disimulo o al no me importa, ¡Pero a Cristo Jesús si le importa! Bueno es recordar que dando un paso adelante en su agonía abogo por todos nosotros miserables pecadores; “Señor perdónales porque no saben lo que hacen” Justifico nuestros pecados y se hizo cargo de nuestra salvación a sabiendas de bien sabemos las maldades que se cometen. Lo recomendable es frenar los impulsos de la vida en que se está involucrado atrayendo la memoria, entendimiento y voluntad al pesebre de Belén y ver al Rey de reyes, al Señor de señores, al Hijo de Dios en un pesebre donde comen los animales, rodeado de un buey un asno que rinden adoración a su Dios y con el calor de su cuerpo dan calor al Niño Jesús que vino por ti y para ti hombre como dijo el mismo en peregrinación por el mundo, “De poca fe”, no quedo todo ahí, desde su tierna edad la primeras gotas de su preciosísima sangre fue el principio del

pago por nuestros pecados, así inicio el camino que termina en la lanzada del soldado cuando aún sin vida derramo las últimas gotas de ella. Para animar, motivar y reflexionar Dios Padre pide sea impuesto el dulce y Santo nombre de Jesús, Salvador nuestro. Atraer el recuerdo del refrán que dice; “Nunca se sabe lo que se tiene, sino hasta que lo ve (tiene) perdido.

Reflexiones Amorosas

¿VIVE TU CORAZÓN ACORDE AL DE SANTA MARÍA DE GUADALUPE?

POR: Antonio Fernández

Porque en el de Nuestra Madre Santa María de Guadalupe, ¡Vivirá siempre el nuestro! ¿Qué ha significado este reconocimiento en el sentimiento del cristiano católico de México y Latinoamérica? La fe y el amor responde; “Porque Tú Señora mía eres la Reina de México y Emperatriz de América; Tú eres la Santa Madre de Dios; eres María, de la cual nació Jesús; eres Madre del Verbo encarnado; eres la Madre que estuviste al pie de la cruz ante Cristo Nuestro Señor tu Santísimo Hijo; Corredentora y Mediadora de todas las gracias; Madre del Cuerpo místico; Madre Universal, modelo de la Iglesia; nuevo paraíso, la llena de gracia, la redimida con redención perfecta; Reina del cielo y de la tierra y de todo lo demás que de ella pueda decirse, porque en tu reino de México has estado y estarás presente en nuestras luchas, catástrofes de la naturaleza que originan penas, agobios y angustias has confortado el alma de México”. Todo lo que se ha expresado pese a quien le pese, diga lo que se diga y tristemente se niegue o lastimosamente sea alejada del corazón, al final el incrédulo reconocerá que esta claridad es verdad revelada por Dios Nuestro Señor en la Sagrada Escritura.

Esto y más son las grandes glorias de María, razón por el que Ella no de deja de persistir para ser perdurable en todas las almas y corazones, siendo María Madre de todos los hijos creados por Dios a ellos se debe, y de donde surge la distinción inmerecida para el pueblo mexicano que expreso el 25 de mayo 1754 el Papa Benedicto XIV al confirmar el Patronato de la Virgen de Guadalupe sobre la Nueva España, promulgó, una Bula que aprobó a la Virgen de Guadalupe como Patrona de México, concediéndole misa y oficio propios, y no quedando las cosas aquí el mismo Pontífice refiriéndose al favor concedido por María Madre de Dios a México afirmo; “ Non fecit taliter omni nationi” “No lo ha hecho con ninguna otra nación”. Por eso desde el Tepeyac su corazón palpitante de Madre amorosa clama a mayor fe en su Santísimo Hijo Jesús, impartiendo la primera lección de su obra evangelizadora; “Sabe y ten entendido, tú el más pequeño de mis hijos, que Yo soy la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive; del Creador cabe (cerca de) quien está todo; Señor del cielo y de la tierra” ¿Y lo entendemos? ¿Damos el valor espiritual al llamado de la Madre de Dios? La realidad es todo lo contrario, se ha dejado que el polvo del tiempo a consecuencia de los males del mundo y de México puedan más que levantar la vista y con humildad pedir, a la Madre Dios; “Sin ti nada podemos hacer, “El paganismo que hoy se asemeja al que vivía nuestro pueblo en Tenochtitlan no se adoran ídolos de barro, se adora la droga, el alcohol, la perversión, el adulterio, el dinero, el celular, la televisión, el auto nuevo, el bienestar y placer, eso es y más por las cosas materiales a lo que hoy se le rinde culto en exageración, ¿Quién puede decir lo contrario? Al que le incomoda y carece de escrúpulos dirá, ¡A ti que! ¡Eso quiero y a eso me entrego! ¡Lo demás no me importa! Se responde; ¡Mejor calla! Ha hablado la soberbia maligna, a mí como persona no afecta, más bien la soberbia maligna afecta para llevar al atrevimiento de poner la mano pecadora en la bendita boca a Santa María de Guadalupe así corresponde el pueblo que vino a evangelizar, pero al deseo y propósito de la Madre de Dios se pregunta; ¿Quién puede contradecirla? Antes de hablar bueno será verse a sí mismo, examinarse y corregirse hoy que es tiempo y sin justificarse. Así como la incredulidad aleja las almas de Dios Nuestro Señor, desgraciadamente esa incredulidad ha hecho que la tabla de salvación para el mundo y especial a México se la lleve el vaivén agitado causado por la tempestad borrascosa en que estamos sumidos, y no preocupe que para salir a flote es con su ayuda, porque sí creemos hacerlo por propia fuerza, es indisposición del “Yo” porque sola vendrá la nula fe que hoy se refleja en la vida de México en todos los ámbitos espirituales, morales, familiares, de leyes, de controversias sacrílegas, perversiones que sumen al ser humano en la depravación deshonesta, deslealtad, infidelidad, servilismo, mezquindad e indignidad y repudio a todo lo celestial;

se desprecia la vida y se arrebata sin escrúpulos quien lo hace se asemeja al falso dios y falso cristo porque dispone de ella, esclaviza la vida del prójimo, y cuanta aberración vive el México de hoy es conforme a la disolución de todo principio de orden espiritual o moral, ¿Por qué es así? Cristo Nuestro Señor profetizo; “Pero el Hijo del hombre, cuando vuelva, ¿Hallará por ventura fe sobre la tierra?” La realidad es que cuando el ser humano se aleja de Dios y de su Santísima madre pierde noción de su realidad y camina como previene el Señor; “¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo?” Viendo las cosas con verdad y realidad, estamos en el hoyo profundo de nuestras negligencias, semejante a lo profetizado por Cristo Nuestro Señor sucede en el mundo y también en México, la incredulidad se ha enseñoreado en todos los órdenes de la vida del mexicano, por eso vivimos y tenemos las desgracias que nos merecemos, por esa ceguera que no deja ver que nosotros mismos nos hemos sometido al error en que estamos, entendamos pareciera castigo no ver el error, pero en realidad es nuestro castigo: no ver, no oír para vivir engañados, por favor recapacitemos, el castigo es no poder ver la realidad y razonar, entre más atrae la mentira que se dice verdad, México es más pobre de espíritu, engañado e ilusionado en la falsedad vana de la incredulidad vive el desapego a Santa María de Guadalupe es nuestra problemática,

¿Dónde quedo el fervor de la oración y devoción que inclinara al cristiano católico al amor y fidelidad a su Madre la Guadalupana? Perdido. A pesar que el mexicano se cierre, niegue y haga oídos sordos para huir del amoroso corazón maternal de Santa María de Guadalupe, siempre escuchara lo que nunca Ella ha cesado en animarnos; “Hijo mío el más pequeño, ¿adónde vas?” ¿Qué clase de hijo eres que cuando Nuestra Madre del cielo vino a este México a vencer los males del alma dirigidos a tu corazón y a todos los que han pasado por esta Nación, pretendes inútilmente esconderte de la que ve a todos lados, ¿Entonces porque continuas en tu incredulidad a la que cada vez más te arraigas? ¿Te molesta por que te pregunta “A dónde vas?” La voz de Nuestra Madre aprieta, pero no ahoga, y si sacude misericordiosa profundamente el alma. Cuando la persona carece de fe, vive en un vacío que le impide entender que Nuestra Madre es misericordiosa, es Madre amable, Madre admirable, Madre del buen consejo, a pesar de sus bondades maternales está el inexplicable alejamiento del hijo a su Madre del cielo, Ella ha sido persiste en su amor maternal de palabra y obra, bueno es hacer propia la palabra de nuestra Madre que para ella es compromiso de salvación dispuesto por su divino Hijo reza en el Tepeyac; “No estas bajo mi sombra, no soy tu salud, por ventura no estás en mi regazo que más has menester, que ya no te preocupe ni te aflija ninguna otra cosa” Entonces preguntas; ¿Vive Santa María de Guadalupe en mi corazón? Y tú respuesta ¿Cuál es?

Reflexiones Amorosas

JESÚS RESUCITÓ CON SU MISMO CUERPO Y PROPIA VIRTUD

POR: Antonio Fernández

“Más él les dijo: No tengáis miedo, A Jesús buscáis, el Nazareno crucificado; resucitó, no está aquí. Ved el lugar donde lo habían puesto”. (Mc 16, 6)

La Santa Madre Iglesia confiesa; “¡Si! Es justo alabar a Dios en todo tiempo, mucho más lo es en este día, en que Cristo Nuestro Señor, nuestra pascua, inmolado para expiar los pecados del mundo, nos ha dado la vida con su muerte y resurrección. Pascua es el pecado destruido, la muerte vencida y la vida divina recobrada”. Se nos ha pedido: “Es justo alabar a Dios” Y es nuestro deber retribuir al amor misericordioso de Cristo Nuestro Señor glorificar a Dios; es bendecir la obra redentora dispuesta por nuestro Padre Celestial, cuyo punto culminante es la resurrección de su divino Hijo: Es reconocer y honrar a Jesucristo Nuestro Señor quien resucita con su mismo cuerpo y propia virtud como lo dio a conocer a sus discípulos; “Que Él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sacerdotes y de los escribas, y ser condenado a muerte y resucitar al tercer día”.

Los Santos Evangelios señalan dos ocasiones más que en su contenido es el mismo mensaje, cada anuncio lo cierra el Señor con su palabra promesa de su realeza donde Marcos es más específico; “Más tres días después resucitará”: Es posible que los discípulos dieron más importancia a la persecución y castigo injusto que recibiría su Maestro, y poca la atención a la resurrección, no es de dudar que esa ligereza se debía a que su fe todavía era incipiente, por ello no apreciaron de momento que el triunfo de Cristo Nuestro Señor es la verdad fundamental del cristianismo católico que ellos después de la ascensión a los cielos será punto trascendente para la evangelización del mundo. Ilustra el Pbro. Spadafora: “ El alma siempre unida a la divinidad, y en la mañana del domingo volvió a unirse con el cuerpo para darle vida nuevamente ”La predicción de Cristo Nuestro Señor quedo cumplida y con ello la redención de la humanidad realizada, desde luego, para que cada componente de ella redima por sí mismo su alma del pecado, Nuestro Señor Jesucristo será para todo arrepentido sinceramente; “El camino, y la verdad y la vida; nadie va al Padre , sino por Mí”.

Todo acto litúrgico que la Iglesia ofrece para reedificar el alma del pecado: la Misa, frecuencia de sacramentos, la oración, devociones, obras de piedad y nuestra fe en Cristo Nuestro Señor se afirmará por estos bienes como lo fue en

sus discípulos al verle resucitado; “Redimió el Cordero a las ovejas; Cristo, inocente, reconcilió con su Padre a los pecadores”.

Vaya controversia humana cuando por la soberbia maligna se carece de fe por no creer lo que la razón cree, la incredulidad jamás avivará la fe que desecha; la otra es cuando la fe es obtenida por creer lo que la razón quiere creer se creyó y se aceptó la verdad expuesta por palabra del Señor. Jesucristo revela su resurrección a los fariseos dando conocimiento a la señal que mostrará la incredulidad de su error y la ceguera de no entender que ha dicho la verdad del milagro prodigioso por el que demuestra su autoridad divina; “Destruid este Templo, y Yo lo reedificaré en tres días”. Vino la avalancha de crítica y reproche, reprobación y censura a consecuencia de creer lo que los ojos de los sacerdotes y jefes del sanedrín ven las cosas materiales con que ha sido construido el Templo de Jerusalén, los hombres que trabajaron, el diseño y detalles de los arquitectos eso los hace orgullosos de la obra material y no la espiritual, sin entender que fue la voluntad de Dios la que permitió su construcción, pero carentes de credibilidad enjuician su palabra; “Se ha empleado cuarenta y seis años en edificar este templo, ¿y tú en tres días lo volverás a levantar?”. Continúa el evangelista, dando a conocer la realidad que se comprende cuando es firme en el alma la fe y confianza en el Señor se puede apreciar y gozar lo sobrenatural; “Pero Él hablaba del Templo de su cuerpo”. Bien, los discípulos entendieron con exactitud lo que significaba la frase después de la resurrección, pero la gente de la sinagoga no entendió nada, se escandalizaron porque en la pequeñez de su mente les era imposible aceptar que puede reconstruirlo en tres días lo que años tardo en construirse. En efecto la palabra que dio a conocer Jesucristo: ”Yo lo reedificare en tres días”. Y en vez de profundizar en su palabra meditándola hasta encontrar la causa del porque el Señor les dio saber algo que de momento no comprendían, hicieron lo contrario, más que creer en ella la condenaron pues los fariseos y la gente del sanedrín se valieron de su palabras para acusarlo en el sanedrín; “Y algunos se levantaron y adujeron contra Él este falso testimonio; Nosotros lo hemos oído decir: Derribaré este Templo hecho de la mano del hombre, y en el espacio de tres días reedificaré otro no hecho de mano de hombre”, en primer lugar como se dice en las cosas del mundo, los acusadores del sanedrín maquillaron la palabra del Señor, porque la idea que afirman al acusarlo no lo dijo en el sentido que ellos toman para acusarlo, la otra, es que en la acusación ellos mismos reconocen y dan la lanzada sin razonar en lo que están diciendo, pues dicen “reedificare otro, no hecho de mano de hombre” En ello están afirmando de la palabra del Señor su resurrección, en efecto sin la mano del hombre Jesucristo Nuestro Señor resucito al tercer día como lo profetizo con su mismo cuerpo y propia virtud. Pero la palabra del Hijo de Dios la ajustan con su dicho; “Tú que derribas el Templo, y en tres días lo redificas, ¡Sálvate a Ti

mismo! Sí eres Hijo de Dios, bájate de esa Cruz”. Los escribas, sacerdotes y ancianos del sanedrín incitan al pueblo a escarnecer precisamente al Hijo de Dios, ¿Qué diremos? La realidad, ellos se pusieron a sí mismos y por propia voluntad la soga al cuello, es una increpación grave burlar, mofarse y con ironía humillar ridiculizando la palabra de Dios, como hoy infinidad de hijos suyos trastocados por la incredulidad hace lo mismo, no solo nos sentimos sin fuerzas porque no estamos ahí para decirles la gravedad de sus insultos y la condena en que han caído, veamos lo que el apóstol Santiago enseña a meditar en ello; “Sí uno oye la palabra (Dios) y no la practica, ese tal es semejante a un hombre que mira en un espejo los rasgos de su rostro; se mira, y se aleja (del espejo), y al instante se olvida de cómo era”.

Reflexiones Amorosas

JESÚS PIDE FE Y CONFIANZA

POR. Antonio Fernández

Pregunta Juan a Jesucristo Nuestro Señor a través de sus discípulos es directa, no porque él no supiera, es el primero en reconocer que Jesús es el Mesías, tampoco este negando lo que cree, su pregunta va encaminada a confirmar la medianidad de Jesucristo Nuestro Señor que Juan cree, no miente. El deseo del Bautista es que sus discípulos escuchando al divino Maestro crean que es el verdadero Hijo de Dios hecho hombre, de quien les ha hablado desde que han estado con él; no necesita que se le confirme a él que Jesús es el Mesías, ni el rey de Israel anunciado por los profetas, porque Juan el Bautista es el último de los profetas y todo lo que conoce lo ha anunciado al pueblo, creer lo contrario seria para Juan una negación o contrasentido a lo que dijo en el Jordán. Ante ello Nuestro Señor Jesucristo viendo a lo profundo de cada discípulo de Juan, aprecio en ellos falta de fe en Él, de donde dijo; “Y dichoso el que no se escandalizare de Mí” Palabras a las que habrá de fijar especial atención. Hoy infinidad de personas “predican una verdad falsa de Cristo”, son falsos profetas y falsos cristos que disfrazados sutilmente engañan y hacen creer lo que no son, engañan con su actitud en la mentira y simulación, quien se atreve a contradecirles es puesto en evidencia, y se le acusa de ser un retrogrado, un emisario del pasado, y mas cuando se promueve afirmando que la verdad está en la palabra de Dios, levanta tolvanera de criticas y pretextos, porque la realidad es que en muchos incomoda abandonar la vida de malos hábitos y costumbres en que viven, porque la palabra de Jesús hace en ellos que la conciencia les reclame su conducta, encendiendo su indignación y soberbia maligna no cumpliendo el mandamiento del Señor, que en concreto reclama una vida espiritual, y vivir en orden moral.

Continua el Evangelista; “Id y anunciad a Juan lo que oís y veis; Ciegos ven, los cojos andan, leprosos son curados, los sordos oyen, los muertos resucitan, y los pobres son evangelizados” Las obras portentosas de Jesús son testimonio de ser Él el Mesías esperado, en los discípulos de Juan fue despertar la fe meditando las profecías y profundizar las promesas de Dios sobre la venida del Mesías. De Jesucristo Nuestro Señor Hijo de Dios han conocido sus obras aliviando primero del alma y después del cuerpo, con esta manifestación de su divinidad los discípulos de Juan debieron reconocerlo como el Mesías de quien les ha predicado Juan el Bautista.

Continuando con Jesús;” ¡Y dichoso el que no se escandalizare de Mí!” ¡Claro que es escándalo ver a Jesús Crucificado, porque es castigo injusto! Para las almas sin fe, incrédulas, apáticas y perversas, es un látigo que en este mundo golpea su “Yo” porque bien saben que su conducta y actitud no es la enseñanza de Jesús, por eso les cala e incomoda verlo en la Cruz. La confianza plena, absoluta y total para todo hijo de Dios debe estar en Cristo y solo en Cristo desde al nacer hasta morir, en Él no se encuentra engaño, traición o desprecio, lo que existe en el Señor es la perfección que brinda a las almas y mas las que han sembrado con docilidad la semilla de fe en Él, avivara en ellas su amor paternal, su verdad eterna y su justicia justa, nacerá en las almas la confianza, y comprensión de su misericordia, pues el propósito es que Jesús Hijo de Dios more en su corazón. Nuestro Salvador es confianza y fortaleza, vino al mundo a cumplir la voluntad de Dios su Padre. Jesucristo Nuestro Señor supera y vence las vicisitudes que encontró en su vida de peregrinación por el mundo, afrentas, negaciones, rechazo de su pueblo al que Dios le encomendó salvar del pecado, este por su obstinación negó su divinidad en múltiples ocasiones, será ponernos en el lugar de Jesús a comprender lo que es vivir en acecho continuo, ningún otro ser humano ha soportado tanta adversidad contra sí, vivió en su interior la actitud de saber que conspiraban para quitarle la vida, ser expulsado de los corazones por los que entrego su cuerpo, sangre, alma y divinidad. Toda alma que obedece el mandato divino de salvación se fortifica espiritualmente en el Señor, deja San Pablo esta verdad a quien se fortifica en Cristo Nuestro Señor al decir; “Todo aquel que creyere en Él (Jesús) no será confundido”.

Jesús estando en el templo se pone de pie en el estrado dando lectura a la Escritura, sus divinos labios confirman su mesianidad ante quienes estaban con Él cuando dijo;…”Hoy esta escritura se ha cumplido delante de vosotros”…La voz de Jesús se impuso, se guarda un silencio solemne, escuchar a Nuestro Señor Jesucristo causo una disposición interior que conmovió, lo manifiesta el Apóstol de los Gentiles a los romanos; ”La fe viene, pues del oír, y el oír por la palabra de Cristo” De ella

comprendemos el valor espiritual que para todo católico, como hijo de Dios es la Palabra Divina; ”La Ley de Dios es perfecta, restaura el alma y hace sabio al sencillo” Ha hablado por él el Espíritu Santo, inspirando al profeta en dar a conocer la delicia y gozo de este bien del alma, la palabra del Señor. Dichoso será quien reconozca y no tropiece con dudas, que en muchos es escandalo, porque la incredulidad contagia a otros iguales, guiándose por las apariencias de las cosas hacen escandalo sin entender la razón de ellas, refiriéndose el Señor cuando en Nazaret murmuraron de su origen carpintero, después de escuchar su predicación decían;” ¿No es éste el hijo del carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no están aquí entre nosotros? Y se escandalizaban de Él” El Señor da a conocer la verdad que no se escucho, pero que la envidia en ellos causa una algarabía sin sentido, en vez de aceptar y hacer suya la enseñanza de Jesús, quien ha vivido entre ellos en Nazaret, le critican, hacen de Él comidilla. El que Jesús sea reconocido como carpintero, no es ninguna afrenta o vergüenza, nada tiene que ver, la honra de Cristo Nuestro Señor está en que con disposición ayudaba a José su padre nutricio en los trabajos de carpintería, medio por el que se sostenía la Sagrada Familia, entonces ¿cual es la razón para tanto escandalo? Es cierto que Jesucristo Nuestro Señor realizo este trabajo hasta la edad de treinta años al lado de José, protector de la Sagrada Familia ¿donde esta el mal? ¿Donde el problema? ¿Donde la razón para critica tan escandalosa? ¡No la hay! Lo que incomodo a la gente de Nazaret no fue la verdad que les dio a conocer el divino Maestro, fue su incredulidad que no les dio oportunidad de apreciar su enseñanza, pudo mas su recelo, malicia y envidia. Dice el Evangelista;” Y no hizo allí (Nazaret) muchos milagros a causa de su falta de fe” De las enseñanzas que encontramos en los santos Evangelios es la caridad, por ella es evitar el escándalo ante las obras del prójimo, pero no se aprende a frenar el pecado de escándalo porque es rencoroso ¿Cuantas ocasiones se hace? Se hace, cuando incomoda al” Yo” cuando se conoce que el prójimo resalta en tal o cual virtud o en aptitudes, más que reconocer no se aprecia como bien recibido de Dios, se inicia una labor de sapa en el corazón, que trasciende a los demás, la envidia incita, el celo motiva a la ambición y critica maliciosa alentando el resentimiento. ¿Qué vemos en la crítica? Lo mismo que padeció Cristo Nuestro Señor desde su venida al mundo hasta su muerte ignominiosa en la Cruz del Calvario, en su agonía nos enseño amar al prójimo y lo mostro cuando en sus últimos momentos de vida dijo; ”Señor perdónalos porque no saben lo que hacen” Mas que escandalizarse es amar; mas que escandalizarse, es servir; mas que escandalizarse, es apreciar, admirar y apasionarse por el bien ajeno, en ello Jesús nos hacer ver la realidad del amor por el prójimo, diciendo; ”En verdad, en verdad, os digo, quien cree en Mí, hará él también las obras que Yo hago, y aún mayores, porque Yo voy al Padre” Reconocer en la palabra del Señor la promesa prodigiosa cuando Jesucristo Nuestro Señor pide fe uy confianza.

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JESÚS PIDE FE Y CONFIANZA

POR: Antonio Fernández

Pregunta Juan a Jesucristo Nuestro Señor a través de sus discípulos es directa, no porque él no supiera, es el primero en reconocer que Jesús es el Mesías, tampoco este negando lo que cree, su pregunta va encaminada a confirmar la medianidad de Jesucristo Nuestro Señor que Juan cree, no miente. El deseo del Bautista es que sus discípulos escuchando al divino Maestro crean que es el verdadero Hijo de Dios hecho hombre, de quien les ha hablado desde que han estado con él; no necesita que se le confirme a él que Jesús es el Mesías, ni el rey de Israel anunciado por los profetas, porque Juan el Bautista es el último de los profetas y todo lo que conoce lo ha anunciado al pueblo, creer lo contrario seria para Juan una negación o contrasentido a lo que dijo en el Jordán. Ante ello Nuestro Señor Jesucristo viendo a lo profundo de cada discípulo de Juan, aprecio en ellos falta de fe en Él, de donde dijo; “Y dichoso el que no se escandalizare de Mí” Palabras a las que habrá de fijar especial atención. Hoy infinidad de personas “predican una verdad falsa de Cristo”, son falsos profetas y falsos cristos que disfrazados sutilmente engañan y hacen creer lo que no son, engañan con su actitud en la mentira y simulación, quien se atreve a contradecirles es puesto en evidencia, y se le acusa de ser un retrogrado, un emisario del pasado, y mas cuando se promueve afirmando que la verdad está en la palabra de Dios, levanta tolvanera de criticas y pretextos, porque la realidad es que en muchos incomoda abandonar la vida de malos hábitos y costumbres en que viven, porque la palabra de Jesús hace en ellos que la conciencia les reclame su conducta, encendiendo su indignación y soberbia maligna no cumpliendo el mandamiento del Señor, que en concreto reclama una vida espiritual, y vivir en orden moral.

Continua el Evangelista; “Id y anunciad a Juan lo que oís y veis; Ciegos ven, los cojos andan, leprosos son curados, los sordos oyen, los muertos resucitan, y los pobres son evangelizados” Las obras portentosas de Jesús son testimonio de ser Él el Mesías esperado, en los discípulos de Juan fue despertar la fe meditando las profecías y profundizar las promesas de Dios sobre la venida del Mesías. De Jesucristo Nuestro Señor Hijo de Dios han conocido sus obras aliviando primero del alma y después del cuerpo, con esta manifestación de su divinidad los discípulos de Juan debieron reconocerlo como el Mesías de quien les ha predicado Juan el Bautista.

Continuando con Jesús;” ¡Y dichoso el que no se escandalizare de Mí!” ¡Claro que es escándalo ver a Jesús Crucificado, porque es castigo injusto! Para las almas sin fe, incrédulas, apáticas y perversas, es un látigo que en este mundo golpea su “Yo” porque bien saben que su conducta y actitud no es la enseñanza de Jesús, por eso les cala e incomoda verlo en la Cruz. La confianza plena, absoluta y total para todo hijo de Dios debe estar en Cristo y solo en Cristo desde al nacer hasta morir, en Él no se encuentra engaño, traición o desprecio, lo que existe en el Señor es la perfección que brinda a las almas y mas las que han sembrado con docilidad la semilla de fe en Él, avivara en ellas su amor paternal, su verdad eterna y su justicia justa, nacerá en las almas la confianza, y comprensión de su misericordia, pues el propósito es que Jesús Hijo de Dios more en su corazón. Nuestro Salvador es confianza y fortaleza, vino al mundo a cumplir la voluntad de Dios su Padre. Jesucristo Nuestro Señor supera y vence las vicisitudes que encontró en su vida de peregrinación por el mundo, afrentas, negaciones, rechazo de su pueblo al que Dios le encomendó salvar del pecado, este por su obstinación negó su divinidad en múltiples ocasiones, será ponernos en el lugar de Jesús a comprender lo que es vivir en acecho continuo, ningún otro ser humano ha soportado tanta adversidad contra sí, vivió en su interior la actitud de saber que conspiraban para quitarle la vida, ser expulsado de los corazones por los que entrego su cuerpo, sangre, alma y divinidad. Toda alma que obedece el mandato divino de salvación se fortifica espiritualmente en el Señor, deja San Pablo esta verdad a quien se fortifica en Cristo Nuestro Señor al decir; “Todo aquel que creyere en Él (Jesús) no será confundido”.

Jesús estando en el templo se pone de pie en el estrado dando lectura a la Escritura, sus divinos labios confirman su mesianidad ante quienes estaban con Él cuando dijo;…”Hoy esta escritura se ha cumplido delante de vosotros”…La voz de Jesús se impuso, se guarda un silencio solemne, escuchar

a Nuestro Señor Jesucristo causo una disposición interior que conmovió, lo manifiesta el Apóstol de los Gentiles a los romanos; ”La fe viene, pues del oír, y el oír por la palabra de Cristo” De ella comprendemos el valor espiritual que para todo católico, como hijo de Dios es la Palabra Divina; ”La Ley de Dios es perfecta, restaura el alma y hace sabio al sencillo” Ha hablado por él el Espíritu Santo, inspirando al profeta en dar a conocer la delicia y gozo de este bien del alma, la palabra del Señor. Dichoso será quien reconozca y no tropiece con dudas, que en muchos es escandalo, porque la incredulidad contagia a otros iguales, guiándose por las apariencias de las cosas hacen escandalo sin entender la razón de ellas, refiriéndose el Señor cuando en Nazaret murmuraron de su origen carpintero, después de escuchar su predicación decían;” ¿No es éste el hijo del carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no están aquí entre nosotros? Y se escandalizaban de Él” El Señor da a conocer la verdad que no se escucho, pero que la envidia en ellos causa una algarabía sin sentido, en vez de aceptar y hacer suya la enseñanza de Jesús, quien ha vivido entre ellos en Nazaret, le critican, hacen de Él comidilla. El que Jesús sea reconocido como carpintero, no es ninguna afrenta o vergüenza, nada tiene que ver, la honra de Cristo Nuestro Señor está en que con disposición ayudaba a José su padre nutricio en los trabajos de carpintería, medio por el que se sostenía la Sagrada Familia, entonces ¿cual es la razón para tanto escandalo? Es cierto que Jesucristo Nuestro Señor realizo este trabajo hasta la edad de treinta años al lado de José, protector de la Sagrada Familia ¿donde esta el mal? ¿Donde el problema? ¿Donde la razón para critica tan escandalosa? ¡No la hay! Lo que incomodo a la gente de Nazaret no fue la verdad que les dio a conocer el divino Maestro, fue su incredulidad que no les dio oportunidad de apreciar su enseñanza, pudo mas su recelo, malicia y envidia. Dice el Evangelista;” Y no hizo allí (Nazaret) muchos milagros a causa de su falta de fe” De las enseñanzas que encontramos en los santos Evangelios es la caridad, por ella es evitar el escándalo ante las obras del prójimo, pero no se aprende a frenar el pecado de escándalo porque es rencoroso ¿Cuantas ocasiones se hace? Se hace, cuando incomoda al” Yo” cuando se conoce que el prójimo resalta en tal o cual virtud o en aptitudes, más que reconocer no se aprecia como bien recibido de Dios, se inicia una labor de sapa en el corazón, que trasciende a los demás, la envidia incita, el celo motiva a la ambición y critica maliciosa alentando el resentimiento. ¿Qué vemos en la crítica? Lo mismo que padeció Cristo Nuestro Señor desde su venida al mundo hasta su muerte ignominiosa en la Cruz del Calvario, en su agonía nos enseño amar al prójimo y lo mostro cuando en sus últimos momentos de vida dijo; ”Señor perdónalos porque no saben lo que hacen” Mas que escandalizarse es amar; mas que escandalizarse, es servir; mas que escandalizarse, es apreciar, admirar y apasionarse por el bien ajeno, en ello Jesús nos hacer ver la realidad del amor por el prójimo, diciendo; ”En verdad, en verdad, os digo, quien cree en Mí, hará él también las obras que Yo hago, y aún mayores, porque Yo voy al Padre” Reconocer en la palabra del Señor la promesa prodigiosa cuando Jesucristo Nuestro Señor pide fe uy confianza.