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Reflexiones Amorosas

JESÚS AYUDA, ATRAE, SOSTIENE, PERDONA Y LEVANTA

“Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: Guía adelante, hacia lo profundo, y echad las redes para pescar”. (Lc 5, 4)

¿Qué sucedería si en la ciudad donde vivimos no existieran leyes, normas de conducta, de rectitud y decencia, justicia, legalidad y honradez, respeto a los bienes particulares y propios, obvio que tampoco moral ni buenas costumbres? Sería un caos en todos los órdenes de la vida, nadie tendría seguridad, se viviría con intranquilidad y miedo de ser asaltados, golpeados o robados, ser causa de venganzas o arrebatar la vida; ¿Cómo resolverlo?, La ciudadanía exigirá de la autoridad restablecer el orden, hacer respetar las leyes del buen gobierno. Se dirá: antes vivimos una mala situación que se ha corregido. Ahora la ciudad vive en paz, en la vida exterior, pero ¿y el interior de las personas?

La realidad del ser humano es que el Padre Creador de las almas da a sus hijos para su cuidado bienes que desprecian, prefiriendo los que al cuerpo satisfacen a una vida perecedera, no les importa hagan el mal que se causan porque no se toma en serio lo que es bien para el alma, ¿Causa? Se teme saber que Jesucristo Nuestro Señor sostiene en las buenas y malas situaciones a las que el ser humano se deja llevar, ayuda cuando el agobio cierra las capacidades humanas y no hay salida a nuestras caídas, atrae Jesús como el pastor a la oveja descarriada, la que perdona cuando se acerca al sacerdote y confiesa sus maldades echando fuera las asperezas del alma, el Señor conmovido comunica la novedad a los suyos y en todos hay gozo porque una alma perdida el Señor la ha recuperado, preguntamos ¿Quieres ser tu esa alma que cause alegría indescriptible en los cielos y en tu corazón? Esfuérzate para ello, todo el que quiera puede hacerlo, Cristo Nuestro Señor lo ha dado a conocer; “Así, os digo, habrá gozo en el cielo, más por un solo pecador que se arrepiente”.

¿Dónde está el camino para lograrlo? ¿Qué me entrega el Señor para sacudir mi alma? La respuesta está leer y profundizar con fe y confianza los Santos Evangelios donde el autor es Dios, y Jesucristo Nuestro Señor el objetivo; en los Santos Evangelios es y está plasmada la palabra de Dios por excelencia; porque es la palabra de salvación; es noticia para el cristiano católico de la venida del Reino de Dios; la redención del género humano, se apreciará que fue cumplida y realizada por el Hijo de Dios Padre, enviado por Él al mundo para salvarlo del pecado, ¿Qué más podemos desear para valorar que venimos al mundo y

convencernos que somos aves de paso por él? Debiera conmover las entrañas de los seres humanos que caminan sin sentido espiritual en el mundo que la misericordia de Dios Nuestro Señor es quien legisla para bien de las almas; “Quien no está conmigo está contra Mí”.

San Tomás de Aquino refiriéndose a los Santos Evangelios define; “Lo principal en la ley del Nuevo Testamento y en lo que está toda su virtud es la gracia del Espíritu Santo, que se da por la fe en Cristo”; Los Santos Evangelios escritos por los cuatro Evangelistas San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan fueron inspirados para escribirlos por el Espíritu Santo en diferente tiempo y lugar.

Antes de iniciar su lectura la recomendación es no hacerlo como se hace con un libro de los muchos que hay, en los libros que componen la Sagrada Biblia se encuentra el Nuevo Testamento por lo que es recomendable la lectura de cualquiera de ellos una oración suplicando al Señor gracia que ayude a comprender y profundizar su palabra para que no sea pérdida de tiempo, sino ganancia espiritual. hefelira@yahoo.com

Reflexiones Amorosas

SAN JOSÉ MODELO RECTO DE LOS TRABAJADORES

POR: Antonio Fernández

“¿No es Éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?”. Hay dos tonos para expresar lo enunciado, uno de admiración sincera y la otra de disgusto y por lógica de frialdad, nada encontramos en los nazarenos de lo primero, pero sí de lo segundo, de haber sido la primera hubiera sido movida por la fe y el gozo de escuchar al Hijo de Dios su sabiduría cuya doctrina recorre la intimidad del alma a servir a Dios, pero la segunda mostro la envidia y la soberbia que dice al interior, “¿No es esté el hijo del carpintero?” Palabra acompañada por el tono de una voz molesta que expresa disgusto que se convierte en coraje pasa a la ira y de ahí la furia, la segunda parte del versículo manifiesta su actitud como si dijera: “Nosotros somos de prosapia más alta, ellos son gente sin mérito ni derecho” Cegados por la indignación surge la incredulidad, escuchan a Jesucristo Nuestro Señor molestos y más ver que ocupa el lugar del Maestro en la sinagoga, hizo que nada guardaran en su interior, explica San Jerónimo Doctor de la Iglesia, reconocido Padre de las ciencias bíblicas; “Maravillosa necedad la de los nazarenos. Se admiran de que la Sabiduría posea la sabiduría, y el Poder. Pero viene en seguida el error, porque miran ellos a Jesús como al hijo de un carpintero, por eso dicen: «¿Por ventura no es Este hijo de un artesano?”. Lo enunciado en este versículo deja el sabor de una burla pérfida que menosprecia la divinidad de Jesucristo Nuestro Señor, que deseando en Nazaret ciudad de los recuerdos de su vida, volvió a dejar sembrada la semilla de su palabra en los nazarenos, la respuesta fue ingrata e inconcebible y fuera de si todo deseo en ser atraídos por Jesucristo Nuestro Señor que mostrando su enseñanza a las almas con quien convivio lo negaron. Volviendo a San Juan Crisóstomo veamos la contestación que objeta su proceder falto de fidelidad a su Señor muestra el delito; “En todo eran ellos insensatos, rebajándolo por el oficio que tenía juzgan a su padre, a pesar de que sabían por la historia antigua muchos ejemplos de hombres nobles cuyos padres eran de baja esfera. David fue hijo de un labrador, de Jesé; Amós, de un pastor, y él mismo fue también pastor. Precisamente por esto tenía más mérito, porque a pesar de la humildad de su padre hablaba cosas tan sublimes; lo cual da a entender con claridad, lo que Él era no era resultado de la educación humana, sino de la gracia de Dios”.

“¿Y sus hermanas no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene esto?”. San Hilario invita a reflexionar estas interrogantes; “Se empeñan en rebajar al Señor a causa de sus parientes, y aunque el brillo de su doctrina y de sus milagros los llenaba de admiración no podían persuadirse de que era Dios el que hacía todo esto en el hombre, y acuden al oficio del padre para ultrajarle. Entre tantas cosas magnificas como hacía, solo se dejan arrebatar contemplando su humanidad y por eso dicen: «¿De dónde a este hombre todas estas cosas?». Hasta aquí el Evangelista ha dado a conocer la indolencia de juzgar los nazarenos a Jesucristo Nuestro Señor no como a Dios, sino como hombre, hablan de Jesús despreciativamente, igual lo hacen de San José llamando a Jesús, “El hijo del carpintero” con arrogancia señalan a su Madre la Virgen María y hermanos de ser mujeres sin reconocimiento. Lo anterior nos da a conocer como obra la soberbia maligna en las personas que no ven y escuchan la palabra de su Redentor la ponen en predicamento de si será verdad o mentira inclinándose a esta posición dejan la duda de que sea verdad. La maldad humana deseosa de vivir de acuerdo a su gusto, agrado y placer deja de lado lo que implica sacrificio y aquello que eleva el alma a su Creador se escuda en la ironía entre los que así piensan para que rebajando la divinidad de Cristo Nuestro Señor, y la pureza de María, la entrega de los discípulos y las santas mujeres calificándoles como a pecadores del mundo, y no como San José alma de santidad que obedeció lo dispuesto por Dios a él en la obra de redención, obvio que desconocen vivió situaciones difíciles que otro hubiera flaqueado, porque en “Ese carpintero” San José, existe lo que en ellos está vació: fe, fidelidad, humildad y obediencia única goza a Dios Nuestro Señor y deposita múltiples bienes, gracias y dones; fue San José de su Señor instrumento fiel a sus designios, lleva a Egipto al Redentor y a su Madre, establecido en ese país muestra el celo del trabajo de carpintería, siendo este el oficio que le dio los medios para solventar los gastos de familia, y la providencia de Dios los caminos para que por el trabajo enseñarnos a obtener los medios para dar a la familia casa, vestido y sustento, en este medio

de trabajo abnegado, constante e ingenioso de su padre nutricio, nuestro Redentor desde pequeño aprendió y bendijo el oficio de carpintería y con él todos los demás oficios y forma de trabajo que desarrollan las personas, fue la abnegación y perseverancia que mostro San José Obrero a los siglos: quien al trabajo dedique su tiempo no lo realice viendo solo la remuneración material, sino agradecer a Dios nuestro Señor su magnificencia de proveer del trabajo los bienes personales y temporales para manutención de la familia, no acumular riqueza para satisfacer cosas a que induce el mundo poseer.

“Y se escandalizaban de Él. Mas Jesús les dijo: “Un profeta no está sin honor sino en su país y en su familia”. Profetiza el Señor una verdad real que vive el mundo, sobre todo el pragmatismo en que está sometida surge de la envidia: ¿Cómo es posible que “ese” tenga lo que tiene? Y si se continúan los “posibles” Nunca se acaban pues el interior envidioso de las personas es sin fin, no hay justicia para reconocer, la cuestión es mentir que algo queda, pero en el Señor ese dudar queda a los siglos ser más reconocido, pero la envía exclama: ¿Cuándo lo conocí era un don nadie? Estos comentarios ofensivos surgen del corazón soberbio y maligno, ahora llevemos esta actitud a la que el Señor injustamente recibió de los nazarenos, brotó la crítica humillante e hiriente: Cristo Nuestro Señor enseña a ser manso y humilde de corazón, suplicando hacer nuestro corazón semejante al suyo, lo que San Juan Crisóstomo invita a meditar; “Pero mirad la mansedumbre de Cristo: no los ultraja, sino que les responde con mucha dulzura; y por eso sigue: «No hay profeta sin honra, sino en su patria y en su casa». Aprendiendo de San José Obrero, cómo jefe de familia fue prudente con su esposa María, sabiendo quien era el Niño Jesús obro con reflexión y precaución para evitar daños. He aquí el modelo a imitar por todo jefe de familia, más la euforia que se ha sembrado en el mundo de prepotencia, de poder económico, de maldad, de desprecio influye en la vida de toda persona, en la familia se desquebraja la autoridad del padre y de la madre de tal forma que sucede lo mismo que al Señor; “Un profeta no está sin honor en su país y en su familia” Cierto, un padre de familia en este siglo está sin honor en casa, es escuchado pero ignorado, es respetado de dientes afuera, pero interiormente critican y cuando aprieta la cuña se defienden con los errores del pasado que no se perdonan, se exhiben para humillarles y herirles, aunque los padres pierden los estribos, mantienen la responsabilidad, que será aprender de San José teniéndole modelo en el trabajo y sea la suavidad paternal que ilustra San Juan Crisóstomo; “Pero mirad la mansedumbre de Cristo: no los ultraja, sino que les responde con mucha dulzura; y por eso sigue: No hay profeta sin honra, sino en su patria y en su casa». “Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe”.

Reflexiones Amorosas

LAS TRIBULACIONES DAN LA LUZ DE LA VIDA ETERNA

POR: Antonio Fernández

En su Carta San Pedro esclarece que para el cristiano católico obtener la perfecta alegría, no dejará de perseverar en la palabra del Señor porque perseverando en ella encontrará el premio eterno al término de su existencia terrena ilustra como habrá de llevarse el orden de vida espiritual en el mundo; “Como siervos de Dios. Respetad a todos, amad a los hermanos, temed a Dios, como siervos de Dios” Difícil para el corazón incrédulo, para el corazón perverso y para el corazón posesionado por la soberbia maligna, para el corazón de fe comprender que por la oración alcanzará si así lo desea, la fusión que une vivir en intimidad con Cristo Nuestro Señor y el cristiano católico, para ello se tendrá la condición espiritual de comprender: la fe es un don de Dios Padre que profundiza la condición primordial de creer en la divinidad de Cristo Nuestro Señor como Hijo de Dios, ello tiene el valor del mérito de la fe por la que se dispone a la acción y efecto de conformidad hacia Él, fácil será para aquel que tiene voluntad bondadosa, caritativa y misericordiosa ser indulgente con él prójimo no se pondrán justificaciones injustificables, viendo en el prójimo que vive el agobio y la aflicción del dolor al mismo Cristo Nuestro Señor disponerse a robustecer la fe. El mandamiento de Dios Nuestro Señor que el Primado de la Iglesia orienta a encontrarnos donde está el medio para vencer las tribulaciones que agobian el alma a la que no se le deja en una idea, sino que siendo la palabra verdad eterna de Dios en el pecador, será convertirla por sí mismo conservar al interior del corazón la enseñanza que San Pedro instruye;” Respetad a todos, amad a los hermanos, temed a Dios”. Regla sencilla a cumplir, pero cuando las miserias de la vida convierten en tribulaciones lo que en verdad es prueba de fe se puede perder la luz de la esperanza no descubriendo el camino de la vida que principia y termina en Jesucristo Nuestro Señor, la verdad entre uno y otro momento se manifiesta en a cada alma que recibe múltiples testimonios de que ha sido, es y será el Cristo Nuestro Salvador incansable buscador de la fe en los corazones de las almas creadas por Dios su Padre. ¿Qué hacer para que la encuentre dentro de Mí mismo? Aprendamos lo que el Evangelista imparte sobre la Catedra del Señor; Veamos, llevan ante los discípulos del Señor a uno que está poseído por el demonio, no saben qué hacer para expulsarlo, los familiares de esté hombre exponen ante Nuestro Señor Jesucristo las condiciones del hijo que el Divino Maestro conoce, más los familiares le dicen han pedido a sus discípulos lo expulsen y no han hecho nada; “Entonces, Él les respondió y dijo: ¡Oh raza incrédula! ¿hasta cuándo habré de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo!”, ¿Comprenderían los discípulos la ira divina? Es un reclamó justo que si bien lo sintieron no supieron que hacer ni que decir, teniendo los poderes que el Señor les entrego podían haber obrado la expulsión, pero se quedan pasmados, ¿Porque titubearon y se confundieron? Como todavía su fe no era suficiente temieron hacerlo. Quizá sea repetitivo lo que se expone, el punto vital de la existencia humana en todo aquel que quiera salvar su alma y ganar la gloria eterna, es creer en Cristo Nuestro Señor, en su obra, en su divinidad, en su resurrección y en su mandamiento, ello significa cumplir su voluntad en convertirse y vivir de acuerdo a su mandato; “Y Jesús les respondió y dijo: “¡Tened fe en Dios!”. Estamos ante la reprimenda y censura por incredulidad, temieron aplicar los poderes que entrego el divino Maestro a sus discípulos. Por lo que es de comprender que el vacío de la fe aumenta las tribulaciones que la vida envuelve por el dolor, la pena y soledad, angustia y mucho más, eso no quiere decir que Dios abandona al doliente, Él está a su lado sufriendo y padeciendo mucho más de lo que padece el pecador, pero mientras la fe no fluya del corazón a los labios limpia y sincera, Él permanece en espera, y de nuestra parte el corazón atado a la incredulidad. ¿Qué difícil es no vernos así mismos padecer sin entender porque se padece? ¿Qué difícil es sufrir el dolor y la pena sin verse en el espejo de nuestra realidad? ¿Qué difícil es entender que lo que se padece es la prueba de fidelidad que el Señor dispone?

¿Qué difícil es no comprender que falta lo primordial para salir del cerco que por nuestras negligencias estamos encerrados, y entre más se busca la salida más se cierra el círculo del agobio? .

Las actividades del mundo requieren exigencia a los mejores en aptitudes y capacidades, pero unido a estas cualidades se adhieren otras que son la del maloso oportunista, el que esconde el mal con actitud de bueno, son tantas las apariencias unas sinceras y otras engañosas, en este vaivén de las cosas surgen momentos que la conducta de las personas de ir bien pasa a mal cayendo en tribulaciones y turbaciones, sencillamente porque no se apegan a conservar lo que tienen, sino que la ambición exige ir a más y encontrar en la vanagloria y ostentación la satisfacción al “Yo”, el interés por no perder el bien logrado se disciplinan a cumplir más allá de sus capacidades, en el fondo de su propósito está el ascenso, ganancia, logro de bienes materiales o el bien que se quiere, en buena forma es razonable perder y ganar, luchar y se esforzarse, al final un mal paso y todo vuele al principio, así es la vida, cuando se avanza no se ve otra cosa sino la obsesión y preocupación de ganar creyendo que siempre se avanzará sin caer no se piensa en ello todo se cómo si el éxito fuera para siempre, pero cuando se llega a la caída cuesta mucho esfuerzo levantarse o quizá ya no será posible, porque la ambición es celosa a no perder lugar en el mundo, esta realidad comparada con la voluntad de Dios en Cristo Nuestro Señor, quien no vino al mundo hacer ostentación de ser el Hijo de Dios, vino a salvar Israel y al mundo del pecado, vino a enseñar el camino de salvación, vino a descubrir la fe, vino a ver en los corazones si quedo o no sembrada la semilla de su doctrina y en la que no está, sembrarla, ¿Y cuál es el resultado? La respuesta la da Nuestro Señor; “Porque muchos son llamados, más pocos escogidos”. Se refiere al pueblo escogido de la Antigua Alianza; a las bodas de su Hijo con la humanidad convida el Padre primero a los judíos por medio de sus “siervos” los profetas fueron despreciados y con ello perdieron a la cena. Los “otros siervos” los apóstoles, rechazados esta vez por el pueblo, como Él lo fuera por la Sinagoga, destruida Jerusalén, los apóstoles y sus sucesores, invitan a los gentiles y llenan la sala de Dios. Quien no lleva el vestido nupcial carece de la gracia santificante, sin la cual nadie puede acercarse al banquete de las Bodas del Cordero, por ello todos los seres humanos son llamados por Dios, mas pocos por si mismos se ganan ser elegido.

Cristo Nuestro Señor es el único dueño de las almas a las que quiere en sus bodas. Dios es incansable, su deseo esparce ternura y compasión como en el hecho evangélico anuncia; “Me volveréis a ver”, llegó el momento de confirmarlo a sus discípulos y consolar el ánimo por la tristeza que sobrevendrá en ellos, revela su grande misericordia el corazón amoroso de Padre comprensivo, condescendiente e indulgente, a pesar de añadir la esperanza que fluyen de sus divinos labios: “de volver a verse pronto” el corazón agobiado por la pena no dio atención. Bien conoce la reacción cuando se dispone explicar con detalle la obra de redención y su resurrección, para ello se entregará a sus enemigos y morirá derramando su preciosísima sangre, será escarnecido y padecerá la ignominia de la negación e incredulidad como lo anuncio en tres ocasiones.

Reflexiones Amorosas

LAS TRIBULACIONES DAN LA LUZ DE LA VIDA ETERNA

POR: Antonio Fernández

En su Carta San Pedro esclarece que para el cristiano católico obtener la perfecta alegría, no dejará de perseverar en la palabra del Señor porque perseverando en ella encontrará el premio eterno al término de su existencia terrena ilustra como habrá de llevarse el orden de vida espiritual en el mundo; “Como siervos de Dios. Respetad a todos, amad a los hermanos, temed a Dios, como siervos de Dios” Difícil para el corazón incrédulo, para el corazón perverso y para el corazón posesionado por la soberbia maligna, para el corazón de fe comprender que por la oración alcanzará si así lo desea, la fusión que une vivir en intimidad con Cristo Nuestro Señor y el cristiano católico, para ello se tendrá la condición espiritual de comprender: la fe es un don de Dios Padre que profundiza la condición primordial de creer en la divinidad de Cristo Nuestro Señor como Hijo de Dios, ello tiene el valor del mérito de la fe por la que se dispone a la acción y efecto de conformidad hacia Él, fácil será para aquel que tiene voluntad bondadosa, caritativa y misericordiosa ser indulgente con él prójimo no se pondrán justificaciones injustificables, viendo en el prójimo que vive el agobio y la aflicción del dolor al mismo Cristo Nuestro Señor disponerse a robustecer la fe. El mandamiento de Dios Nuestro Señor que el Primado de la Iglesia orienta a encontrarnos donde está el medio para vencer las tribulaciones que agobian el alma a la que no se le deja en una idea, sino que siendo la palabra verdad eterna de Dios en el pecador, será convertirla por sí mismo conservar al interior del corazón la enseñanza que San Pedro instruye;” Respetad a todos, amad a los hermanos, temed a Dios”. Regla sencilla a cumplir, pero cuando las miserias de la vida convierten en tribulaciones lo que en verdad es prueba de fe se puede perder la luz de la esperanza no descubriendo el camino de la vida que principia y termina en Jesucristo Nuestro Señor, la verdad entre uno y otro momento se manifiesta en a cada alma que recibe múltiples testimonios de que ha sido, es y será el Cristo Nuestro Salvador incansable buscador de la fe en los corazones de las almas creadas por Dios su Padre. ¿Qué hacer para que la encuentre dentro de Mí mismo? Aprendamos lo que el Evangelista imparte sobre la Catedra del Señor; Veamos, llevan ante los discípulos del Señor a uno que está poseído por el demonio, no saben qué hacer para expulsarlo, los familiares de esté hombre exponen ante Nuestro Señor Jesucristo las condiciones del hijo que el Divino Maestro conoce, más los familiares le dicen han pedido a sus discípulos lo expulsen y no han hecho nada; “Entonces, Él les respondió y dijo: ¡Oh raza incrédula! ¿hasta cuándo habré de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo!”, ¿Comprenderían los discípulos la ira divina? Es un reclamó justo que si bien lo sintieron no supieron que hacer ni que decir, teniendo los poderes que el Señor les entrego podían haber obrado la expulsión, pero se quedan pasmados, ¿Porque titubearon y se confundieron? Como todavía su fe no era suficiente temieron hacerlo. Quizá sea repetitivo lo que se expone, el punto vital de la existencia humana en todo aquel que quiera salvar su alma y ganar la gloria eterna, es creer en Cristo Nuestro Señor, en su obra, en su divinidad, en su resurrección y en su mandamiento, ello significa cumplir su voluntad en convertirse y vivir de acuerdo a su mandato; “Y Jesús les respondió y dijo: “¡Tened fe en Dios!”. Estamos ante la reprimenda y censura por incredulidad, temieron aplicar los poderes que entrego el divino Maestro a sus discípulos. Por lo que es de comprender que el vacío de la fe aumenta las tribulaciones que la vida envuelve por el dolor, la pena y soledad, angustia y mucho más, eso no quiere decir que Dios abandona al doliente, Él está a su lado sufriendo y padeciendo mucho más de lo que padece el pecador, pero mientras la fe no fluya del corazón a los labios limpia y sincera, Él permanece en espera, y de nuestra parte el corazón atado a la incredulidad. ¿Qué difícil es no vernos así mismos padecer sin entender porque se padece? ¿Qué difícil es sufrir el dolor y la pena sin verse en el espejo de nuestra realidad? ¿Qué difícil es entender que lo que se padece es la prueba de fidelidad que el Señor dispone?

¿Qué difícil es no comprender que falta lo primordial para salir del cerco que por nuestras negligencias estamos encerrados, y entre más se busca la salida más se cierra el círculo del agobio? .

Las actividades del mundo requieren exigencia a los mejores en aptitudes y capacidades, pero unido a estas cualidades se adhieren otras que son la del maloso oportunista, el que esconde el mal con actitud de bueno, son tantas las apariencias unas sinceras y otras engañosas, en este vaivén de las cosas surgen momentos que la conducta de las personas de ir bien pasa a mal cayendo en tribulaciones y turbaciones, sencillamente porque no se apegan a conservar lo que tienen, sino que la ambición exige ir a más y encontrar en la vanagloria y ostentación la satisfacción al “Yo”, el interés por no perder el bien logrado se disciplinan a cumplir más allá de sus capacidades, en el fondo de su propósito está el ascenso, ganancia, logro de bienes materiales o el bien que se quiere, en buena forma es razonable perder y ganar, luchar y se esforzarse, al final un mal paso y todo vuele al principio, así es la vida, cuando se avanza no se ve otra cosa sino la obsesión y preocupación de ganar creyendo que siempre se avanzará sin caer no se piensa en ello todo se cómo si el éxito fuera para siempre, pero cuando se llega a la caída cuesta mucho esfuerzo levantarse o quizá ya no será posible, porque la ambición es celosa a no perder lugar en el mundo, esta realidad comparada con la voluntad de Dios en Cristo Nuestro Señor, quien no vino al mundo hacer ostentación de ser el Hijo de Dios, vino a salvar Israel y al mundo del pecado, vino a enseñar el camino de salvación, vino a descubrir la fe, vino a ver en los corazones si quedo o no sembrada la semilla de su doctrina y en la que no está, sembrarla, ¿Y cuál es el resultado? La respuesta la da Nuestro Señor; “Porque muchos son llamados, más pocos escogidos”. Se refiere al pueblo escogido de la Antigua Alianza; a las bodas de su Hijo con la humanidad convida el Padre primero a los judíos por medio de sus “siervos” los profetas fueron despreciados y con ello perdieron a la cena. Los “otros siervos” los apóstoles, rechazados esta vez por el pueblo, como Él lo fuera por la Sinagoga, destruida Jerusalén, los apóstoles y sus sucesores, invitan a los gentiles y llenan la sala de Dios. Quien no lleva el vestido nupcial carece de la gracia santificante, sin la cual nadie puede acercarse al banquete de las Bodas del Cordero, por ello todos los seres humanos son llamados por Dios, mas pocos por si mismos se ganan ser elegido.

Cristo Nuestro Señor es el único dueño de las almas a las que quiere en sus bodas. Dios es incansable, su deseo esparce ternura y compasión como en el hecho evangélico anuncia; “Me volveréis a ver”, llegó el momento de confirmarlo a sus discípulos y consolar el ánimo por la tristeza que sobrevendrá en ellos, revela su grande misericordia el corazón amoroso de Padre comprensivo, condescendiente e indulgente, a pesar de añadir la esperanza que fluyen de sus divinos labios: “de volver a verse pronto” el corazón agobiado por la pena no dio atención. Bien conoce la reacción cuando se dispone explicar con detalle la obra de redención y su resurrección, para ello se entregará a sus enemigos y morirá derramando su preciosísima sangre, será escarnecido y padecerá la ignominia de la negación e incredulidad como lo anuncio en tres ocasiones.

Expuso el Señor; “Un poco de tiempo y ya no me veréis: y de nuevo un poco, y me volveréis a ver, porque me voy al Padre”. Tres cosas imposibles de entender en los discípulos, su falta de fe no les permite comprender, “Un poco de tiempo y ya no meréis” “De nuevo un poco y me volveréis a ver” “porque me voy al Padre” Se preguntan, como va a volver si morirá, y eso de un poco y nos volveremos a ver ¿qué quiere decir?, lo hace el Señor para atraer su atención y comprendan que estarán ausentes físicamente de Él porque espiritualmente siempre está a su lado en toda circunstancia de la vida, pero los discípulos no lo comprendían, San Beda, basado en el versículo deja ver la razón de la detención anunciada y dice: «Un poco, y ya no me veréis», porque fue detenido en aquella noche, crucificado en la mañana, y sepultado en la tarde, desapareciendo de la vista de todos”. Los discípulos aprecian interrogantes que se van haciendo enigmáticas en su persona, su Maestro se va a retirar y quedaran huérfanos. Repiten las palabras del Señor los discípulos sin detenerse a entender la explicación que viene de sus divinos labios, pueden más la tristeza de no volver a verle, lo

inexplicable en ellos es que morirá y volverá, sin recordar que les dijo en tres ocasiones que resucitara; Expone el Evangelista; “Entonces algunos de sus discípulos se dijeron unos a otros: ¿Qué es eso que nos dice?: Y un poco y me volveréis a ver, y: Me voy al Padre”. A pesar de la diferencia de lo que en ellos es realidad y en el Señor verdad, la duda seguía, esclarece San Juan Crisóstomo; “Esto no lo entendían, o bien por la tristeza que producía en sus corazones lo que oían, o bien por la oscuridad con que se anunciaba y les parecía contradictorias dos cosas que no lo eran. A saber: ¿Sí te veremos, como te vas? ¿Y sí te vas como te veremos? Por eso dicen: ¿Qué es esto que nos dice, un poco? No sabemos lo que dice”. Las palabras del Señor parecen oscuras a los discípulos antes de cumplirse, por eso no dejan se preguntarse mutuamente: ¿Qué es esto que nos dice?: Un poco y ya no me veréis; y otro poco, y me veréis porque voy al Padre”. Bueno es reflexionar en nuestros asuntos espirituales y temporales; ¿Cuál es nuestra conducta cómo cuando se nos refiere una situación de peligro personal de pecado no reaccionando la razón del problema? Aferrados a la idea se bloquea la inteligencia a no razonar lo que se pudiera resolver suplicando a Dios con fe ayude a la comprensión del problema, cuando esto se llegue a lograr se verá como los discípulos vivieron el error en que habían caído; “Y decían: ¿Qué es este poco, de que habla? No sabemos lo quiere decir”. San Agustín interpreta su palabra; “Como anteriormente no les había dicho: «Un poco» sino «Voy al Padre», les pareció que hablaba claramente. Pero ahora les parece aquello confuso, más al presente ya es para nosotros claro lo que entonces parecía oscuro y después se descubrió. Porque poco después el Señor fue crucificado, y ya no le vieron; poco después se resucito y le vieron. Dijo entonces «Y ya no me veréis», porque en adelante ya no volvieron a ver a Jesucristo en carne mortal”.

Dios Nuestro Señor, conoce lo profundo de los corazones y los pensamientos de cada una de las almas que viven en el mundo, alguien dirá. ¡imposible! ¡Es posible y verdad! Dios es omnipotente y todo lo puede, lo dijo el ángel a María; “porque no hay nada imposible para Dios”. El divino Maestro se adelanta preguntando a sus discípulos la duda que guardan en su mente; “Más Jesús conoció que tenían deseo de interrogarlo y les dijo: Os preguntáis entre vosotros que significa lo que acabo de decir: Un poco y ya no me veréis, y de nuevo un poco, y me volveréis a ver”. Tiene razón está pregunta, el temor nace en ellos por esa fe incipiente que no tiene alcances para entender la palabra del Señor, es muy posible no debiera ser así, pues lo han visto y escuchado dar respuesta clara y verdadera a las intrigas que sus enemigos persistentes buscan se contradiga en su divinidad, verlos molestos porque no tuvieron capacidad de demostrar lo contrario; estar con su Maestro en sus prodigiosos milagros que solo Dios puede obrarlos; la paciencia en enseñarles lo que no entendían de su predicación; el amor y caridad con que siempre los tuvo a su lado, fueron tantas cosas que bien los debería tener convencidos que su palabra es profecía a cumplirse, ¿entonces porque se retienen aceptar la palabra del Señor que en vez de gozarse de ella los tenía sumidos en la tristeza, y más anunciar su resurrección? O no creían, o no aceptan quedarse sin su protección. En las cosas del mundo seria motivo para desesperarse porque los subordinados no entendieran las instrucciones o necesidades y desesperados sea el jefe, director, dueño o capataz los hubieran retirado del trabajo; pero Jesucristo Nuestro Señor, el divino Maestro mostro a los siglos la paciencia que debemos tener con nuestros hermanos en ayudarles a comprender el error del pecado que viven, insistir, y buscar desmenuzar las verdades de la fe cuando no comprendan para no dejarlos perder por apatía o pereza mental y del cuerpo. El punto en los discípulos es: su breve ausencia y posterior presencia.

“En verdad, en verdad, os digo, vosotros vais a llorar y gemir, mientras que el mundo se va a regocijar. Estaréis contristados, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo”. Repasando las palabras del Señor,

Vemos que se aplica a la vida de cada ser humano, tiempo de dolor y tiempo de gozar, pero en el cristiano católico es tiempo de prueba su paso por la vida terrena disponiéndose a una eternidad. Alcuino de York, Religioso y Teólogo especificando el mensaje del Señor motiva a pensar; “Esta palabra (Del Señor) se aplica a todos los fieles que en virtud de las tribulaciones y lágrimas de esta

vida caminan a los gozos de la eterna. El mundo se goza con las lágrimas de los justos, porque goza la presente vida sin esperar nada de la otra. El Señor expone en parábola el dolor de la vida puede convertirse en gozo nuestro deseo y propósito; “La mujer, en el momento de dar a luz, tiene tristeza, porque su hora ha llegado; pero, cuando su hijo ha nacido, no se acuerda más de su dolor, por el gozo de que ha nacido un hombre al mundo”. El parto es un dolor indescifrable por el que pasa toda mujer que da a luz por obra y gracia de Dios un nuevo ser humano al mundo, el Obispo de Hipona desglosa la parábola del Señor; “Este símil no es difícil de entender, porque la comparación es manifiesta. Pues sigue: «Vosotros en verdad padecéis ahora tristeza, pero os volverá a ver y se alegrará vuestro corazón». El acto de dar a luz se compara a la tristeza, y el nacimiento al gozo. Continua: «Y vuestro gozo nadie os lo quitará», porque el gozo de los mismos es Jesús y significa lo que dijo el Apóstol: «Cristo resucitando de los muertos, ya no muere». Cristo Nuestro Señor lo adecua a los dolores que padecemos en el mundo al llegar el momento que las cosas cambian prevenir y tener paciencia, Dios Nuestro Señor enseña en el Génesis cuando José es llevado al Faraón para explicar el sueño de las siete vacas gordas y las siete vacas flacas; “Es lo que he dicho al Faraón: Dios ha manifestado al Faraón lo que va a hacer. He aquí que vendrán siete años de grande abundancia en todo el país. Después de ellos vendrán siete años de hambre” Así es como debemos entender lo que Nuestro Señor explica a sus discípulos y las generaciones del mundo, hay tiempo de dolor y tiempo de penitencia, las tribulaciones dan luz de la vida eterna.

Reflexiones Amorosas

ENTREGANDO SU VIDA REDIME AL PECADOR

POR: Antonio Fernández

Jesucristo Nuestro Señor da conocer que la conducta humana ante la agresión de la soberbia maligna, su defensa está en dominarla imitando su humildad y mansedumbre, para ello se describen dos puntos de su enseñanza; “Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo y diente por diente”, significa ir a la venganza, al desquite, a satisfacer el “yo” del poder, a la represalia, el imposible perdonar, a olvidar la pacificación del ímpetu para detener la agresión sea provocada o accidental contra el prójimo cuando la pasión es dueña del impulso ¡Que difícil! detenerla. San Juan, clarifica el mandato divino para contener la ofensa agresora de una alma por la razón que sea no le es justificado perder el control de sí mismo para atacar y agredir, degradar o denigrar u ofender físicamente incluso arrebatar la vida, lo saludable para toda alma es la humildad ante la injusta agresión del que la recibe como el que la inicia, es dar un paso atrás y frenarse, instruye el Señor; “Más Yo os digo: no resistir al que es malo; antes bien, sí alguien te abofeteare en la mejilla derecha, preséntale también la otra”. Y como conclusión de su palabra, dado que la del Señor es verdad y ejemplo a seguir, previene a los siglos; llevado a la casa del sacerdote Anás y ser interrogado, las acusaciones son sinrazones, injustas y contradictorias, dijo; “¿Por qué me interrogas a Mí? Pregunta a los que han oído, qué les he enseñado; ellos saben lo que Yo he dicho. A estas palabras, uno de los satélites. que se encontraba junto a Jesús, le dio una bofetada, diciendo: ¿Así respondes Tú al sumo sacerdote? Jesús le respondió: Si he hablado mal, prueba en qué está el mal; pero si he hablado bien ¿por qué me golpeas?». El Señor pide paciencia y docilidad, la humanidad no escucha, no tiene deseos de tomar para sí la enseñanza del Señor, no fija su atención en ello porque a su “Ego” le resulta infantil, aniñado y vano, porque el agresor necesita satisfacer su “Yo” por ser “ofendido”. Reza el Señor en el Sermón de la Montaña; “Bienaventurados los mansos, porque heredaran la tierra”, San Agustín reafirma la enseñanza del divino Maestro; “Pelean los que no son mansos y se disputan las cosas temporales, pero siempre serán bienaventurados los humildes, porque ellos heredaran una tierra de donde nadie los podrá arrojar”. ¿Podremos comprender y asimilar que Jesucristo Nuestro Señor siendo Dios pudiendo defenderse y vencer las injustas acusaciones y castigos a su divino cuerpo por sus enemigos, no lo hizo? ¡Claro que podía y puede hacerlo!, San Juan revela que la redención de la humanidad es obra de su misericordiosa mansedumbre, reza el evangelio; cuando al Señor, una gavilla de gente del sanedrín dirigidos por Judas Iscariote con un beso lo entrega para ser tomado preso, vino una reacción de quienes venían con Él; “Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó e hirió a un siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. El nombre del siervo era Malco. «Mas Jesús dijo a Pedro: «Vuelve la espada a la vaina; ¿no he de beber el cáliz que me ha dado el Padre?». Mateo explica con detalle este momento en que el Señor tranquiliza la pasión e hizo razonar a los exaltados; «Vuelve tu espada a su lugar, porque los que empuñan la espada, perecerán a espada. ¿0 piensas que no puedo rogar a mi Padre, y me dará al punto más de doce legiones de ángeles?” Jesucristo Nuestro Señor manifiesta a los siglos que su predicación es ejemplo y obra, así ha de entenderse la norma pronunciada por Él en el Sermón de la Montaña. Y aunque muchos pongan en duda la palabra del Señor por su incredulidad, su enseñanza es siempre actual; “Los que empuñan la espada, perecerán a espada” Dicho de otra manera se entiende del Señor, “el que ha hierro mata, a hierro muere”.

Ahora bien, ¿Por qué la acusación corrió por boca del sanedrín calificándola de ridícula?; “Sí alguien te abofeteara en la mejilla derecha, preséntale la otra”. El Sanedrín estaba a la espera del Mesías que le diera el poder del mundo, primero expulsar a los romanos de Israel para ellos ocupar su lugar llevando como caudillo al Mesías. Los pueblos del mundo eran paganos e idolatras y supersticiosos pero guerreros, les llamó la atención lo del Mesías con poder, y temieron, pero cuando supieron que

ese Mesías era Jesucristo Nuestro Señor enseñando a Israel a perdonar al prójimo, a poner la otra mejilla cuando te golpean se rieron del pueblo judío y decían, ¿Con ese caudillo nos vencerán? Siendo esta la acusación por el que el sanedrín lo desconoció y rechazo, desprecio y negó la divinidad a su propio Mesías. Para reflexión de este hecho en el que se muestra Cristo Nuestro Señor ser el Pastor que da su vida por sus ovejas, es valorar y profundizar que el Señor fue dando paso a paso camino a la redención de las almas. Él sabía cómo sucederían las cosas, cada acontecimiento sea para el cristiano católico una enseñanza para retornar no solo la vista y los sentidos, sino el alma y corazón al Señor que entregando su vida redime al pecador. Jesucristo Nuestro Señor permitió ser llevado al centro de la sinagoga, lugar donde se conspira contra de su divinidad, lugar donde realizan los conciliábulos en su contra, punto donde confabulan sus hostilidades los que dicen creer en un dios que no es Dios. El Evangelista San Juan expone lo que viene a ser la causa principal del sanedrín contra su Mesías; “Y todos le preguntaron: «¿Luego eres Tú el Hijo de Dios?» Les respondió: «Vosotros lo estáis diciendo: ¡Yo soy! Entonces dijeron: ¿Qué necesidad tenemos ya de testimonio? Nosotros mismos acabamos oírlo de su boca.» Entendamos, su maldad está realizada, el Señor pudiera haber dado otra respuesta, pero fue claro, Nuestro Señor conocía que está declaración la estuvieron esperando en el tiempo de su peregrinación por Israel y nunca la pudieron obtener, ahora su deseo de redención la dio porque estaba pronto para llegar a ello. Y para confirmar el deseo del Señor, San Mateo lo deja claro cuando exponen sus acusaciones ante Pilato; «Hemos hallado a este hombre soliviantando a nuestra nación, impidiendo que se dé tributo al César y diciendo ser el Cristo Rey. “Las acusaciones primeras a Pilato no le fue nada interesante, lo vio como una acusación sacada a fuerzas de los acusadores que le temían, por lo tanto, sin valor para el Impero romano, lo que si fue de su interés es lo referente; “Ser el Cristo Rey” Porque eso podía afectar a Roma y a Él como Tribuno, por lo que fue a Él para ver si en realidad es Rey; “Pilato lo interrogó y dijo: «¿Eres Tú el rey de los judíos?» Respondióle y dijo: «Tú lo dices. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a las turbas: «No hallo culpa en este hombre.». ¡Claro! ¡No hay culpa! Entonces ¿Qué paso? La incitación de los sacerdotes, ancianos, escribas y fariseos a la plebe de Jerusalén que ocho días antes lo aclamo Rey, ahora lo acusan de sedición. Así continuo Nuestro Señor Jesucristo el camino al patíbulo de la redención de la humanidad del pecado.