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Sed nocturna

Me pregunto cómo estarás, si acaso cruzo por tu mente al menos un minuto del día, o sí piensas tanto en mí como yo en ti.

He de revelar que cuando miro la noche estrellada me trae de vuelta al brillo singular de tu mirada. El cielo luce igual de profundo y misterioso que tú. Entonces comienzo a extrañarte, pero me has obligado ya a soltarte…

Dicta entonces mi sentencia por desearte tanto, pecado mortal e imperdonable con el cual camino a diario en la esperanza de consumar al menos un simple roce de tus venenosos labios con sabor a tequila, entrelazar nuestros cuerpos en desvanecimiento y gozar de las vibraciones resultantes de la dicha al ser enteramente tuya.

Vestigios

Me abrazo a ti a través 
de la ausencia, 
siento como algo se desgarra 
en el interior de mi pecho, 
puede ser el desprendimiento 
de la calma que me has arrebatado 
con el frío de tu silencio. 

Al sentirte tan lejos 
el vacío ha regresado, 
dando paso a la angustia y 
a miles de dudas que me 
quitan el sueño, 
tras varios meses en sequía
hoy vuelvo a la necesidad 
de tus bravíos besos.  

Te extraño tanto ésta noche y 
al cerciorarme de la rapidez de 
tu fuga me vuelvo frágil, 
casi puedo sentir el ardor
de mis dedos que te buscan
pero jamás te encuentran. 

Regresa el reclamo de 
tu partida y 
me culpo a mí misma 
mientras te siento a través
de éstas letras.
De nuevo sola entre páginas
desnudas que termino 
vistiendo con los sentimientos
que no me atrevo a pintar
sobre ti. 

Estruendo

Necesitaba sentarme a escribir antes de volverme loca, las ideas se esparcían de manera retorcida por mi mente, padecía de mareos inexplicables en cuanto iban haciendo un nido de mis inseguridades que me mantenían en perpleja confusión, una celda estrecha apachurrando mi cuerpo, garrotes sujetando mis extremidades. Inmóvil e incapaz, como de costumbre.

El orden no existía y cada vez la ansiedad carcomía más mi piel podrida repleta de plagas denominadas ¨traumas¨ y aquella niña interior exteriorizada proveniente de un deseo abismal, con la corona oficial de la vergüenza y el reclamo silencioso en forma de cetro, soberbio y justiciero. Miles de preguntas escritas sobre las paredes blancas y las quejas sobre mi piel, en el espejo se veía la reflexión de la incertidumbre y las migajas esparcidas alrededor de mi boca como símbolo de esclavitud y hambre… Hambre de justicia.

Eres

Eres el sol del día,

el alba luminaria del camino.

Eres la flama de la pasión

que intensifica los

latidos de mi corazón.

Eres la inspiración de mi poesía,

mi sueño hecho realidad.

Eres la abundante sal del mar

y la ola perfecta en

la cual me dejo llevar.

Eres amor y lealtad,

eres aquel con quien

espero llegar al altar,

eres caricia divina

y la seducción precisa.

Eres la calma en la adversidad,

mi delicioso café al despertar.

Eres la mano perfecta al caminar

y la persona ideal

a quien deseo amar

toda la eternidad.

Así nace la poesía

Sale de una historia, una lágrima, un beso, un sufrimiento, una caricia, una risa. Va floreciendo a su paso, calcando letras y formando prosa o versos para deleitarnos al ver el sentimiento genuino de una forma diferente, espiritual y limpia.

Sobre papeles misteriosos se ha atesorado una vida, un sentimiento intenso, un romance prohibido o un secreto espinoso. Eso y más es la poesía, la cual no terminaría de describir nunca, pero aun así lo intento.

Es ésa misma que encuentras por detrás de una mirada e intentas descifrarla, en las gotas diminutas de saliva conectándose a base de dos labios o la magia en incremento a través de dos cuerpos desnudos en entrega total psicológica y física.

Es un mundo invisible, sumamente intenso pero apasionante. Hechizos fascinantes alrededor de cada elemento, efectuando su magia con la esperanza de ser apreciada.