¡Voy a Extrañarte Papá!…

0
281

Estrellita de la Torre Lomelí

Que poder escribir, cuando tu alma se encuentra llorando, cuando sientes los latidos del corazón detenerse, cuando la respiración se comienza a agitar, cuando piensas que nada volverá a ser igual.

Que poder escribir cuando los nudos no sólo se encuentran en tu cabeza, en tu corazón y en tu garganta, sino que ocupan parte de tus manos, de tus dedos, y te impiden tratar de expresarte, te ahogan las palabras escritas, pero la fuerza de tus manos te impiden siquiera llorar entre letras y gritar en una hoja en blanco lo que tus pensamientos están callando.

Que poder escribir, cuando la voluntad te carcome el alma, cuando el dolor te va consumiendo, cuando la esperanza está detenida, cuando la fe la sientes perdida, cuando la herida aún continúa sangrando.

Que poder escribir cuando la soledad, la oscuridad, la tristeza y el llanto de tu vida se van apoderando y de repente te quedas mirando al horizonte, con los pensamientos divagando y el alma llorando, y el corazón enmudecido soportando el dolor de que Papá se ha marchado.

Existen momentos en nuestras vidas difíciles de cargar, sentimientos acumulándose, emociones queriendo gritar, situaciones que nos hacen detenernos y pensar.

Creo que uno de esos momentos difíciles es la pérdida de un ser querido, de alguien tan cercano que te hace tener un desbarajuste de emociones, de ideas girando en tu cabeza y en tu corazón.

Aunque sabes que diste lo mejor de ti y que te quedas con la tranquilidad de que el amor se vivió con la misma reciprocidad, es inevitable tener esa congoja que sientes, que sin querer  te aprisiona el alma y que es inevitable brote por los ojos.

Hoy se fue un gran ser humano, un gran padre, esposo, amigo, compañero, hermano, Director. Hoy se nos adelantó en un viaje que algún día todos seguiremos.

Mientras tanto sabemos que aquí continuamos en un mundo que entre quiénes quedamos nos hemos ido poco a poco consumiendo entre guerras, egoísmos, rencores, odios, en un mundo donde la maldad ha ido atacando y los corazones ha ido oscureciendo, un mundo en donde la antipatía y las banalidades, el consumismo y malas ideologías ha ido reinando, un mundo en donde las enfermedades continúan, donde quizá los sueños no perduran y entre el aire se van esfumando. Un mundo de ambiciones, de hipocresías, y donde los sufrimientos van ganando. Un mundo en donde sabemos que los buenos somos más, pero quizá no hemos puesto nuestro granito de arena para que todo pueda mejorar.

Hoy tan sólo nos quedamos deseando quizá algún día reunirnos con quienes se nos adelantaron en nuestros caminos, deseando reencontrarnos con quiénes hemos perdido, con quiénes hoy quizá perdieron una batalla, pero que sabemos que lucharon y dieron todo su esfuerzo para continuar, con quienes pelearon hasta el cansancio, tratando de vencer cualquier adversidad.

Hoy quizá sentimos que nuestro mundo dio un giro, que la vida tal vez no vuelva a ser la misma, que los sentimientos se han quedado estancados buscando ese gran apoyo, esa mano que siempre estuvo a nuestro lado.

Si, tal vez nuestros días hoy no sean de finos colores, quizá la percepción sea distinta, esa opresión en el pecho, las lágrimas rondando en las mejillas, quizá todo continúe tal vez por algunos días, años; porqué tal vez esa luz de esperanza en la que creías, y esa mano hoy ya no están.

¡Y si!, sabemos que hoy nuestro padre se encuentra descansando de grandes batallas, disfrutando de un mejor lugar, sabemos que para él hoy todo será de colores, que vivirá momentos de regocijo y de gran tranquilidad.

Gracias Padre mío por haber hecho de mí la mujer que soy, por cada enseñanza; sé que mi pasión por las letras es gracias a ti, me enseñaste tanto, sé que siempre trataste de dar lo mejor de ti no solo con tus hijos, sino con tu familia, tus amigos, y en tu trabajo, en ese gran sueño llamado EXTRA de la Laguna que un día creaste. Periodista por convicción, siempre buscando las noticias precisas; ¡Justo en el momento!…

Me enseñaste a leer, a escribir, a buscar entre las letras la mejor versión de mí, a expresar cada sentimiento y emoción. Sé que no fui la hija perfecta, pero trate siempre de dar lo mejor.

Hoy me dejas con un corazón triste, pero con la tranquilidad y el regocijo que hoy te encuentras descansando de todo mal, de todo aquello negativo que te pudiera alcanzar, te encuentras descansando de dolores y sufrimientos, de tristezas o llantos.

Hoy me quedo triste, pero con la esperanza de que algún día me recibirás con el mismo amor con el que me has dejado.

Hoy me quedo triste observando ese escritorio vacío tuyo que has dejado, con miles de recuerdos girando, con la soledad tomando hoy mi mano, sabiendo que mis padres ya no están a mi lado.

Es difícil regresar a un lugar tan lleno de ti, donde todo me hace pensar en ti y extrañarte. Hoy me siento triste, pero sé que debo estar tranquila a sabiendas que algún día volveremos a vernos y que hoy descansarás con el Creador en la Gloria eterna.

Te amo Papá descansa en paz, René de la Torre Rodríguez…

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here