Valente Arellano murió hace 35 años; los taurofilos laguneros aún lo recuerdan

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Torreón, Coahuila a 06 de Agosto de 2019.- Se cumplieron ya 35 años del fallecimiento del matador de toros que, en su tiempo, fue considerado una de las mejores promesas de la tauromaquia nacional.

Valente Arellano Salum, nacido en Torreón el 30 de agosto de 1964, dejó de existir la madrugada del 4 de agosto de 1984, apenas a sólo 26 días de cumplir las dos décadas de vida, cuando después de divertirse en la discoteca “La Rosa”, estrelló su veloz motocicleta contra un camión que permanecía estacionado en la avenida Juárez y calle 27. Sus lamentos, no deseando su muerte, aún se escuchan en el interior del Sanatorio Español.

Su debut en la monumental plaza de toros “México”, fue la tarde del 26 de septiembre de 1982. Cortó dos orejas de la ganadería “Rodrigo Tapia” y su alternativa tuvo lugar la tarde del 4 de junio de 1984, en la Monumental “Monterrey”, siendo su padrino Eloy Cavazos y Fermín Espinoza “Armillita”, su testigo, escenario en donde cortó una oreja.

Independientemente de su valentía y clase artística frente a los astados, Valente fue dueño de un gran carisma, a grado tal que el periodista Jacobo Zabludowski (qepd), hubo de invitarlo en repetidas ocasiones a su diario noticiero televisivo nocturno “24 Horas”, para entrevistarlo junto al entonces “Joven” Heriberto Murrieta.

Es indudable que su afición por los toros, la heredó de su padre, Valente Arellano Flores, un recalcitrante aficionado práctico a la fiesta taurina.

Después de un exitoso recorrido del 1979 a 1982 por las plazas grandes y pequeñas del territorio nacional, asesorado por Fermín y Miguel Espinoza, así como por Manolo Arruza y Alejandro Silvetti, que ya despuntaban en los carteles, el valiente Valente pisó el ruedo de la Plaza México, conquistando a la afición y armando “la grande” por ser bastante competente en la colocación de banderillas, en el manejo de la muleta y de la espada.

Con cinco actuaciones novilleriles en el coso capitalino, Valente se convirtió en 1982 en el integrante de los carteles del DF más distinguidos, escribiendo una gran historia junto a Manolo Mejía y Ernesto Belmont.

En la capital del país, debutó el 26 de septiembre de ese mismo año, alternando con Eduardo Flores y Manolo Rodríguez, cortándole las dos orejas al novillo “Campeador”.

Finalmente fue el 4 de junio de 1984, cuando Arellano Salum, con toros de Mimiahuapan, recibió la alternativa en el coso regiomontano, de manos de su padrino Eloy Cavazos y de Miguel Espinoza “Armillita”, como testigo, cortando una oreja.

Es evidente que a la promesa lagunera le faltó tiempo, ya que con el doctorado en sus manos, sólo intervino en 9 corridas. Empezaba, pues, a tomar el ritmo del mejor matador de todos los tiempos, cuando sobrevino la tragedia, quedando anunciada su presentación para el día siguiente de su muerte (5 de agosto), en la plaza de Monterrey.

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