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Vacunas de Pfizer y Moderna contra la Covid-19 no afectan el código genético

(AGENCIAS) 25 de junio de 2021.- Las vacunas Pfizer y Moderna son sustancias ARN Mensajero (ARNm), es decir, que contienen pequeños fragmentos del material genético conocido como “ácido ribonucleico mensajero”.

Esa característica ha provocado que a muchas personas les preocupe que la aplicación de dichas dosis puedan afectar su código genético.

Las académicas australianas Archa Fox, Jen Martin y Traude Beilharz explicaron por qué las probabilidades de que esto ocurra son casi nulas.

La tecnología utilizada en las vacunas de Pfizer y Moderna es una forma de dar instrucciones temporales a las células para fabricar la proteína de la espiga del coronavirus.

Esta proteína se encuentra en la superficie del SARS-CoV-2, que causa la Covid-19. Las vacunas enseñan al sistema inmunitario a protegerse si alguna vez se encuentra con el virus.

El ARN Mensajero de la vacuna es absorbido por las células del cuerpo, terminando en el líquido dentro de cada célula, también conocido como citoplasma.

Las células producen, de forma natural, miles de ARNm propios todo el tiempo para codificar una serie de otras proteínas. Así que el ARNm de la vacuna es uno más.

Una vez que el ARNm de la vacuna está en el citoplasma, se utiliza para fabricar la proteína de la espiga del coronavirus, según precisan las científicas de las universidades de Melbourne, de Australia Occidental y Monash.

El ARNm de la vacuna tiene una vida corta y se descompone rápidamente una vez que ha hecho su trabajo, como ocurre con todos los demás ARNm.

Su código genético está formado por una molécula diferente, pero relacionada con el ARNm de la vacuna, conocida como ADN o ácido desoxirribonucleico.

Ambas moléculas tienen una química diferente. Si el ARNm pudiera insertarse de forma rutinaria en su ADN al azar, esto causaría estragos en la forma de producir proteínas.

La segunda razón es que el ARNm y el ADN de la vacuna están en dos partes diferentes de la célula. Nuestro ADN permanece en el núcleo. Pero el ARNm de la vacuna va directamente al citoplasma: nunca entra en el núcleo. No hay moléculas transportadoras que conozcamos que lleven el ARNm al núcleo.

Hay algunas excepciones extremadamente raras. Una de ellas es cuando los elementos genéticos, conocidos como retrotransposones, secuestran el ARNm celular, lo convierten en ADN y vuelven a insertar ese ADN en su material genético.

Esto ocurre esporádicamente a lo largo de la evolución, produciendo algunas copias antiguas de ARNm dispersas por el genoma, para formar los llamados pseudogenes. Algunos retrovirus, como el VIH, también insertan su ARN en el ADN, utilizando métodos similares a los retrotransposones. Sin embargo, la probabilidad de que un retrotransposón de origen natural se active en una célula que acaba de recibir una vacuna de ARNm es muy pequeña.

Incluso si un retrotransposón se activara o un virus como el VIH estuviera presente, las posibilidades de que encontrara el ARNm de la vacuna Covid, entre las decenas de miles de ARNm naturales, son extremadamente improbables. Esto se debe a que el ARNm de la vacuna se degrada a las pocas horas de entrar en el organismo.

Las académicas australianas detallan que aunque el ARNm de la vacuna se convirtiera en un pseudogen, no produciría el virus del SARS-CoV-2, sino sólo uno de los productos virales: la inofensiva proteína de la espiga.

No hay, hasta el momento, ningún estudio que busque el ARNm de la vacuna en el ADN de las personas que fueron vacunadas. No hay ninguna base científica para sospechar que se haya producido esta inserción. Sin embargo, si se llevaran a cabo estas investigaciones, deberían ser relativamente sencillas. Esto se debe a que ahora es posible secuenciar el ADN en células individuales.

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