Trump evita el debate sobre el control de armas abierto tras la masacre de Florida

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(AGENCIAS)

16 de Febrero de 2018.- El reciente tiroteo en un Instituto de Florida, que se ha saldado con 17 muertos a manos de un ex alumno del centro de 19 años con problemas mentales, ha reabierto el estéril debate sobre el acceso y el control de armas de fuego en Estados Unidos.

Algunos congresistas, fundamentalmente desde las filas demócratas, han calificado como una «vergüenza» la «epidemia de violencia armada» que vive el país. En Estados Unidos mueren al año cerca de 33.000 personas por armas de fuego y se puede adquirir un rifle de asalto de manera legal por lo que cuesta un móvil y sin cumplir apenas requisitos.

El derecho a portar armas y poder acceder a ellas es algo que en Estados Unidos no sólo se admite de manera natural, sino que queda recogido y amparado en la segunda enmienda constitucional y se defiende fervientemente en multitud de estados, sobre todo en aquellos más conservadores.

Lo que ocurre cada vez que sucede una masacre como la acontecida el miércoles en Florida es que surgen voces que reclaman un mayor control a la hora de acceder a las armas.

Trump evita posicionarse

Los republicanos y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han evitado referirse al tema y siempre han bloqueado cualquier iniciativa legislativa que ponga más controles al acceso de armas. En concreto, el magnate ha centrado sus mensajes tras el tiroteo de Florida en apoyar a las familias de las víctimas y en atajar el «difícil asunto de la salud mental».

Trump no ha propuesto medidas concretas ni tampoco ha mencionado si quiera la palabra ‘arma’. Su predecesor en la Casa Blanca, Barack Obama, sí hizo campaña -aunque sin éxito- por endurecer los controles y limitar la compra de determinados artefactos como armas semiautomáticas.

Al hablar del caso de Florida, Trump ha colado en varios de sus mensajes los posibles problemas mentales de Cruz, expulsado del centro por motivos disciplinarios que no han trascendido. La familia creía que el joven, de 19 años, estaba deprimido, pero lo atribuyó a la muerte de su madre y no a una enfermedad, según medios locales.

Al margen de que el autor de la masacre fuera un perturbado mental, hay quien se cuestiona cómo pudo tener acceso a comprar legalmente un rifle de asalto con el que disparó indiscriminadamente contra sus compañeros y profesores.

Los comerciantes de las armerías estadounidenses defienden que no hay armas peligrosas, sino personas peligrosas y que las armas se vuelven mortales sólo en las manos equivocadas.

El congresista demócrata Mike Thompson ha dicho el jueves que si fuera republicano le daría «vergüenza» no abordar el asunto. «Treinta personas mueren todos los días por armas de fuego. ¿Todo lo que podemos hacer es decir que necesitamos más información sobre ello?, se ha cuestionado.

Por su parte, el líder de los republicanos en la Cámara de Representantes, Paul Ryan, ha echado balones fuera y esquivado el debate haciendo un llamamiento a no hablar ‘en caliente’.

El gobernador de Florida, Rick Scott, ha asegurado que «todo está sobre la mesa» cuando se trata de restringir las leyes sobre el control de armas en el estado.

«No podemos dejar que esto pase sin hacer algo para que esto no vuelva a pasar en mi estado, que es mi objetivo», ha añadido.

Las víctimas y los medios de comunicación exigen medidas

Padres y madres de los alumnos fallecidos el jueves en Florida han pedido al presidente que «haga algo» al respecto. Incluso en diario conservador The New York Post ha reclamado «por favor»  a Trump que «actúe».

En un artículo de opinión del rotativo, el comité editorial le dice al presidente que «este es su momento. Puede cumplir sus promesas con los niños y los padres con su ofrecimiento de hacer ‘todo lo que podamos hacer’. Demuestre cuánto quiere en realidad frenar la carnicería y rehúse ser el rehén de los extremistas de ambos lados».

El diario, propiedad de Rupert Murdoch, nunca ha hecho campaña sobre el acceso y el control de armas hasta ahora, al contrario que su rival, el The New York Daily News, que ha abogado tradicionalmente por restricciones estrictas en la venta de armas de fuego.

Desde otros medios de comunicación, como el The New York Times, también han reclamado a los legisladores que se enfrenten a la influencia de la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés).

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