Somos de Plomo…

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POR: René de la Torre Rodríguez 

Cuando digo que somos de plomo, no me refiero a las partículas que emite al ambiente lagunero la empresa Peñoles, sino a los que nos iniciamos en el periodismo hace algunos ayeres, que era la forma técnica que se utilizaba para imprimir los periódicos, en las famosas «galeras».
Recordar es vivir, dice el viejo adagio y ahora revivo mis inicios de esta bella profesión, una de las más antiguas del mundo, que se desarrolló y amplió gracias a la invención de la imprenta
Recuerdo cuando ingresé a las filas de La Opinión de los hermanos Guerrero Álvarez, contratado por Don Edmundo, con el aval del entonces dirigente sindical Carlos Ávila Molina y gracias a la invitación de Enrique Jaramillo Zamora, quien era sobrino político de Don Edmundo y para mí un hermano de crianza.
Entré por la puerta principal del edificio que estaba ubicado en avenida Matamoros esquina con calle Falcón –frente a la Escuela Alfonso Rodríguez-, las oficinas administrativas estaban en la planta baja, por lo que subí las escaleras como me indicó la recepcionista. Recorrí el pasillo para llegar a la oficina del director general, don Edmundo Guerrero, quien me dijo que para ser reportero, primero tenía que pasar por el departamento de Corrección, cosa que acepté no de buena gana, porque la impaciencia de salir a la calle a reportear recorría a galope mis venas.
La Sala de Redacción estaba cerca de la Dirección donde observé con admiración a los reporteros que aporreaban las Remington – para información a las nuevas generaciones, eran las máquinas de escribir de color negro- todos los días pasaba por esa sala, porque era la manera de llegar a Corrección, por lo que mi deseo de convertirme en uno de ellos se acrecentaba.
Fue mi primera visión al mundo del plomo, en mi departamento había una gran ventana que comunicaba al departamento de Linotipos, desde donde llegaban lo que llamábamos «galeras», hojas largas de papel donde iban los textos para corregir, aunque cabe destacar que algunos linotipistas tenían buena ortografía, rápidos y dedicados a su profesión, entre ellos Carlos Ávila y Raúl Muñoz.
Entré a formar parte del cuerpo de Redacción, donde aprendí de grandes maestros del periodismo lagunero, me refiero a Arturo Cadivich Michelena, Eduardo Elizalde Escobedo y Alejandro Saborit Irigoyen, quienes de manera generosa me daban consejos para mejorar mis escritos.
En esa época coincidimos también en este viaje, Jaime Aguilera, Alfonso Ramírez Leyva, Eduardo Presa Castruita y como Jefe, el eterno Heriberto Domínguez Aguilera.
De los linotipos brotaban líneas de plomo capturadas por trabajadores capaces que las acomodaban para imprimir «las galeras» que luego se corregían para ser formadas, según un esquema previamente diseñado en Redacción, después eran pasadas a una máquina especial que se cubrían con una capa de plomo al rojo vivo que se convertían en plomo redondeado con los textos ya impresos. Una vez secos se pasaban a la rotativa y finalmente ya estaba listo todo para la impresión del periódico. Así descubrí como se editaba La Opinión Diario de la Mañana y La Opinión de la Tarde, ahora convertidos en Milenio y Express, una vez que fue vendida por los herederos al Grupo MIlenio.
En los años 70´s el sistema de plomo se utilizaba para imprimir periódicos en todo el mundo, hasta que llegó el sistema Offset que facilitó la impresión, apoyada años después con la invención de la computadora, ahora llamada la era digital que hizo desparecer varios departamentos entre ellos la fotomecánica. Ahora es todo es más sencillo y rápido el proceso para editar los periódicos, incluyendo EXTRA de La Laguna.
Es agradable recordar aquellos tiempos y a los compañeros integrantes del Departamento de Corrección, en aquél entonces al jefe Juan Rodríguez, Manuel Torres González, Hugo Lozano Codina, Raúl Zugastí Reyes, Enrique Jaramillo Zamora, su servidor quien esto escribes, Hugo Ramírez Iracheta, Enrique Proa Villarreal, Jaime de la Fuente y seguían entrando más correctores mientras a nosotros nos ascendían al departamento de Redacción convirtiéndonos en novatos reporteros. Así llegaron Cuauhtémoc Torres González, Francisco Martínez Enriquez, Gerardo García Cruz, entre muchos más.
La primera vez que vi una plancha redondeada de plomo iba a ser acomodada en la rotativa, cuyo olor y sonido me gustaba, me introducía en uno de los pasillos interiores de la máquina cuando los prensistas lo permitían, para ver de cerca la impresión.
De mis recuerdos aparecen mis andanzas y aprendizajes por El Siglo de Torreón, donde las Remington eran tecleadas a gran velocidad por Higinio Esparza Ramírez, Alfreso Rivera, el profesor Joaquín Sánchez Matamoros, Jesús M. Moreno Mejía, Rodrigo Caballero, César Marina Miravalle, Juan Ramos, Fernando Alatorre Escobedo y Marín Chavez; luego se dio cabida al género femenino, la primera en llegar fue Irma Bolívar, luego Linda Milán, Gaby Nava, Yolanda Ríos, Ana Matouck, Georgina González, Angélica Bustamante y Lupita Bustos.
Con gran afecto recuerdo al profesor Armando Ramírez Mijares quien era el Jefe de Redacción, al que tras su retiro suplió Ángel Esparza Ramírez.
Muchos compañeros de viaje ya se nos adelantaron al destino final, a ellos y a los que todavía viven, rindo tributo, porque gracias a la presencia de todos y cada uno de ellos me hicieron mejor ser humano.

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