Revelación

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¡Que dulce es el amor !,
aunque parezca
que arroja el corazón hacia el exilio 
y así, provocativamente crezca
llevándonos al borde, del delirio.

Que dulces y constantes son las horas
que guardan la dicha consumada
de dos amantes, que al encontrarse a solas,
se entregan a sus ansias, desatadas.

La noche sirvió de fundamento
cuando antes de encontrarse, se soñaban
y fue revelador el sentimiento
al ver que antes de hallarse, se buscaban.

No hizo falta explicarlo pues sus almas
en un par de miradas se entendieron
y sucumbiendo al grito de sus ansias,
su amor entre lineas escribieron.

Doralicia Hernández Sánchez.
alma de colibrí.

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