Regionalismo y Lenguaje

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POR: Jesús M. Moreno Mejía

“Habla como el pueblo común; pero piensa como los sabios”. Roger Asham.

Cada región tiene peculiaridades en el hablar (léxico) y también en sus costumbres, destacando cada lugar en la entonación que le dan a su voz los habitantes del lugar y las palabras comunes que el pueblo usa en cada caso o circunstancia, sin tener que ver con la elegancia o lo rústico de quienes las emplean, pues forman parte de sus tradiciones.

Sobre el particular bastante se ha escrito en libros, periódicos y otros medios impresos, pero no está de más volver a abordar de nuevo el tema, e incluso recordar dos o tres palabras típicas de otros estados y naciones de habla hispana.

Por ejemplo, en el área metropolitana de Monterrey y en casi todo el estado de Nuevo León, a los niños se les identifica como los huercos, y en cambio en Sinaloa son los plebes, si bien esta palabra se emplea también a los jóvenes, que reunidos en conjunto constituyen la plebada. Y nos resulta curioso enterarnos que si un niño anda desnudo en Culiacán, dicen: es un plebe bichis, también escuchamos que un aguachile es una persona sin modales, independientemente de que esa palabra también se le asigna a un platillo de mariscos debidamente preparado.

Llaman la atención no pocas palabras coloquiales de los españoles, pero por ser tantas sólo nos referiremos a una: pringado, la cual se le asigna a un individuo que es ingenuo y se deja engañar fácilmente en cosas que otros no quieren hacer. En cambio, en México, para ese tipo de personas se emplea una palabra vulgar que es preferible no recordar.

Pero mejor recordemos una serie de vocablos y expresiones que se emplean en esta Comarca Lagunera y que le dan color a nuestro léxico regional.

Veamos las siguientes, con una breve explicación:

Reborujado.- Revuelto o complicado de entender o explicar (No viene en el Diccionario de la Real Academia Española, RAE, sólo en diccionarios de americanismos y en el de mejicanismos de Francisco J. Santamaria). Es una palabra frecuentemente empleada en La Laguna y desconocida en otras regiones del país.

Moyote.- Mosquito al que también se le identifica como zancudo. (Otra palabra muy nuestra que tampoco viene en el diccionario de la RAE 2001).

Asquel.- Hormiguita pequeña.

Modorro.- Forma de sentirse al interrumpir el sueño, somnolencia, sopor profundo.

Lonche.- Palabra derivada de “lunch” (inglés), y que en otros lugares se le conoce como torta.

Chesco.- Descomposición de la palabra refresco de soda.

Chapuza.- Para los laguneros significa hacer trampa, y según la RAE incluye diversas acepciones, entre ellas, estafa.

Bronca.- Pelea o dificultad; persona sin domar, de mal genio o de trato áspero.

Chanza.- Palabra modificada del inglés “chance”, misma que significa oportunidad.

Cachar.- Atrapar (derivación de la palabra inglesa “catch”, o sea agarrar al vuelo una pelota u otro objeto pequeño, pero según la RAE, significa además hacer pedazos algo, hacer cachos algo.

Pichar. – Del inglés “pitch”, arrojar o lanzar algo (como lo hace el pitcher con la bola en el beisbol); en La Laguna lo entendemos como solicitar pagar determinado consumo a nuestro favor.

Pistear.- Tomar bebidas alcohólicas. Cotorrear.- Reunión divertida o agradable de amigos.

Reliquia.- Platillo típico de la región que consiste en siete pastas (también llamadas sopas) y un guisado, preferentemente de cerdo, mismo que se distribuye gratuitamente por una devoción religiosa a un santo.

Tortillón.- Taco enorme de harina con diferente vianda, según el gusto de cada quien, también identificado como “burrito grande” y en otros lugares como “gorda gigante”.

Raid.- Es otro anglicismo que para el mexicano significa, pedir a quien conduce un vehículo que lo lleve con él a donde se dirige; también se expresa como “pedir un aventón”, tal vez para que se escuche más nacional. Para el extranjero que habla inglés, ellos dicen “ask for raid”.

Refri.- Palabra que usamos como diminutivo de refrigerador o de aparato de refrigeración. También utilizamos palabras derivadas del náhuatl, como zacate, para referirnos a la hierba que crece en el campo o en jardines, pero en realidad es una palabra despectiva, pues difiere de césped o pasto, que son de otra clase o calidad.

Guaripa.- Sombrero de petate, de copa y alas relativamente cortas, que deriva de Saguaripa o Sahuaripa, tocados similares utilizados por los yaquis de Sonora.

Catarrín.- Borracho consuetudinario.

Chanate.- Pájaro de color negro brillante.

Bachicha.- Serie de golpes propinados a la cabeza de un sujeto, a manera de castigo, también llamada Pamba. La RAE también identifica la palabra bachicha como colilla de cigarro.

Agüitado.- Triste o desangelado.

Feria.- Monedas de baja nominación.

Picado.- Entusiasmado en el juego o en algún otro entretenimiento.

Quiúbo o kiúbole.- Expresión que sustituye a ¡Hola! – ¡Váyase a la cola.- Fórmese al final de la fila.

Echarse la vaca.- No ir a la escuela a propósito, pero también irse de pinta.

No te la jales. Expresión vulgar que equivale a no exageres. Aclarando que la palabra jales tiene otras acepciones, como ocurre en la minería, y otra en desuso: lienzo grueso y resistente para cubrir objetos. En España la palabra hale, se usa como expresión equivalente a ¡ándele! Las anteriores palabras y expresiones que son comunes en la Región Lagunera, se mencionan la mayoría en el libro “Sobre habla lagunera”, del maestro Saúl Rosales Carrillo, columnista de la revista “Siglo Nuevo”, quien es además miembro de la Academia Mexicana de la Lengua (Española), y catedrático universitario. Lamentablemente el libro antes mencionado, está agotado. Consideramos en este artículo de nuestra autoría, que es todo por ahora sobre el léxico lagunero, pero nuestros amables lectores deben tener sus particulares opiniones ampliadas o diferidas sobre este tema. ¡Hasta la próxima!

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