Reflexiones Amorosas

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LA HUMILDAD VENCEDORA DE LA TENTACIÓN

POR: Antonio Fernández 

… “Entonces Jesús le dijo: Vete satanás, porque está escrito:
Adorarás al Señor Tú Dios, y a Él servirás “… (Mt 4, 1-11)

Sin excepciones, privilegios o distinciones, en el sentido estricto de la palabra, se llama tentación a toda incitación al pecado, que se agrava mucho más cuando se tolera y se lleva a la obra. Dios Nuestro Señor permite las tentaciones en todos los seres humanos para probar su fidelidad, en efecto, la tentación es la prueba por la que el cristiano católico obtendrá la perfección de su alma, ahora la pregunta; ¿Cómo es que se va a llegar a la perfección del alma por la tentación? Porque la tentación, con la ayuda de la gracia, convertirá en oportunidad la ocasión de ganar los merecimientos, que según San Pablo se logra al pedir a Dios su ayuda, como cuando el lo hizo rogando frenará las tentaciones que el diablo ejercía sobre él, dijo el Señor; …” Mi gracia te basta, pues en la flaqueza se perfecciona la fuerza [.]Por Cristo, me complazco en las flaquezas, en los oprobios, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias, porque cuando soy débil entonces soy fuerte” … Pero el ser humano encerrado en sus cosas y sus preferencias en vivir una existencia cómoda y placentera, no percibe en su corazón que el Espíritu Santo no cesa de manifestar el misterio de la pequeñez que Dios da a los débiles y a los humildes, negándosela a los grandes y a los fuertes, porque son los que no creen, pero al Señor no importa, a todos desea verlos, en su momento los verá dispuestos a Él, para abundar y dar con su gracia los medios para vencer la tentación. ¿Y la respuesta sobre la perfección del alma? Jesús nos invita a ver en Él, que al ser tentado por el diablo, no es señal para ser rechazado, quedando el mensaje; …Si la tentación se tolera, se convertirá en pecado …Como aquel hijo que tuvo la osadía de ir a su madre y decirle que estaba dispuesto a separase de la esposa, al que no le importo que con ella cumplió el Sacramento del matrimonio, porque andaba con otra mujer, la madre dijo al hijo; esa mujer no es gusto pasajero, está buscando tengas un hijo con ella para desbaratar tu matrimonio …¿Qué vemos en este hecho real? La tentación por el adulterio, empezó, se toleró y se convirtió en pecado grave, cuando un pecador cae en esta atadura de la lujuria, debiera recurrir a Dios y suplicar le asista a vencer la tentación que lo tiene agobiado, porque, aunque viva en medio de veladas, reuniones y convites, la conciencia insiste y persiste a dejar de lado esa tentación que agrava su alma y la mantiene perdida. Las tentaciones, quede aclarado, son pruebas a las que todos estamos sujetos, el valor trascendente para nuestra salvación es superarlas y vencerlas, esto se tendrá que hacer una y otra vez, es más, se tendrá que hacer toda la vida, porque la tentación del diablo no se detiene aun cuando ha sido vencido, este vuelve con mayor ímpetu; es la realidad que vive el alma pecadora, sabe que así es como ocurre porque lo vive cada ocasión que peca, pero se hace el que no ve. ¿Qué cuesta trabajo reconocer el error? ¡Sí! Al hacerlo es obrar contra esa tentación, y de ese arrepentimiento sincero saldrá como Cristo Nuestro Señor, victorioso, será muy difícil cuando por sí mismo se quiere superar y vencer la tentación, justo es reconocer y aceptar que solo con la ayuda de Dios, pidiendo su asistencia se podrá superar la adversidad, por lo que es saludable espiritualmente, atraer a la mente lo mencionado al principio sobre San Pablo, cuando asediado por la tentación, suplicó al Señor se las quitara, a los siglos ilustra San Bernardo de Claraval; …” A Dios rogando y con el mazo dando “… Cristo Nuestro Señor nos entrega la enseñanza perene de su Catedra cuando intento tentarlo Satanás para luego vencerlo, Cuando el demonio se enfrenta a el alma fortalecida por la fe, por más intentos de taladrar su corazón para pervertirlo, esta sale cada vez mas airosa en todos los ordenes de su vida, y más en el espiritual, porque lo vencido a la vista de Dios Nuestro Señor, pero el incrédulo dirá; … ¡Eso es imposible, yo no soy ni Santo, ni virtuoso! Ellos vencen las tentaciones con facilidad, a mí me persiguen, vienen a mi mente, me despiertan el deseo y las urdo hasta que las hago, he perdido la sensibilidad, escucho al Sacerdote, y en muchas personas de como debe ser la vida de humildad, eso para mí de perfeccionar mi alma no le encuentro forma ni razón … Para almas así, a no dudar que hay infinidad que así piensan, la tentación los convierte en seres humanos perversos cuya divisa es la mal intencionada maldad y perfidia, vileza y malicia, perversión e inmoralidad “el después lo hago” “el no me importa” “el ya vas empezar con tus cosas, ¡déjame!” atendamos el acierto que a los siglos da San Agustín; …”Nadie se conoce a sí mismo sino es tentado, ni vencer sino ha combatido, ni combatir si carece de enemigo y de tentaciones “…Lo expuesto es real, para poder superar la tentaciones en todas las formas que las presenta el diablo, de momento supo que el acto no debió hacerlo, y temió, después perdió ese temor y obra sin escrúpulos, así quiere al diablo al pecador, que se resbale, ruede y deslice al abismo de la bajeza, a pesar de esta situación, la misericordia de Dios obra. Quien vive en estas condiciones, es porque lo quiere, puede si desea, imitar a Cristo Nuestro Señor, salir victorioso de la tentación, la paz y tranquilidad de su alma, le permitirá voltear su vista al pasado y ver que supero el abismo de la bajeza y la humillación en que el diablo lo tuvo sometido.
Y si se cree que el camino de la reconciliación con Dios logrado por el acto de arrepentimiento, todo termino, queda la pena del pecado que nadie habla y menos se piensa restituir, es de entender que el pecado confesado al sacerdote está perdonado, y la pena de ese pecado o se paga en esta vida o en la otra, quedando al pecador poner las cosas, por lo que lo hecho es una pequeña parte de lo que se tiene que seguir, no creer que ahí termino todo, dice San Pío de Pietrelcina; …”Sino se consigue vencer la tentación, está produce el efecto de un lavado en la ropa sucia “… La tentación volverá, dijo Jesús refiriéndose a la tentación del diablo, cuando es expulsado por el pecador; …” Entonces se va a tomar consigo otros siete espíritus aun mas malos que él; entran y se aposentan allí, y el estado último de ese hombre viene a ser peor que el primero” …Al venir Jesús, viene el Espíritu Santo a santificar el alma, la que conforta y consolida en el amor y perdón de Cristo Nuestro Señor. Exhorta San Juan Crisóstomo; …” Quien se deja agobiar por el dolor y pierde el camino en las pruebas, no tiene gloria; quien abrumado por la vergüenza se esconde, no tiene confianza “… El arrepentimiento, el cumplir con la pena del pecado por la penitencia, es aspirar a la gloria y confianza en Dios. hefelira@yahoo.com

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