Reflexiones Amorosas

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EL PEDREGOSO CAMINO DEL PECADOR

POR: Antonio Fernández 

…»Los sobre la piedra, son aquellos que al oír la palabra (de Dios) la reciben con gozo, pero carecen de4 raíz; creen por un tiempo, y a la hora de la prueba, apostatan «… (Lc 8, 13)

Habla al corazón Cristo Nuestro Señor; …Vosotros me llamáis sembrador, en verdad lo soy, siembro bienes, gracias y dones en abundancia; infundo en la inteligencia y la voluntad los medios para ordenar la vida de los seres humanos en sus obras para con Dios mí Padre; despierto la pasión y el celo del alma por alcanzar el reino de los cielos … Esto y más dispone el Señor en las almas, al revelar que la razón primordial de su presencia en el mundo, es sembrar en todos los corazones, la semilla de la buena nueva de su doctrina y mandamientos, a la que toda alma tiene derecho y obligación de acceder a la aspiración celestial: su salvación. Jesús siembra su semilla en tierra fértil, que son todas las almas sin excepción, siembra en ella el amor a Dios y al prójimo; siembra la fe, esperanza y caridad que como flores darán en el cristiano católico frutos de gloria y de riqueza espiritual; siembra la infinita misericordia, y afirma, mío el consuelo que te conforta, alivia las penas y agobios del alma atribulada por el pecado, tranquilizo la paz interior, a que conquiste el amor que viene de Dios.
La siembra de semillas en los campos de cultivo de este siglo, quien es el dueño del campo a sembrar, lo hace con maquinaria especialmente diseñada para depositar la semilla en un terreno para este fin, evitando que ninguna semilla se pierda ni se desperdicie, y al llegar el momento, florece y da fruto calculado; ahora bien, en el tiempo de Nuestro Señor Jesucristo, la forma de sembrar era que el sembrador llevaba terciado o cargando un pequeño costal con la semilla, tomaba un puño y lo esparcía sobre el terreno, lo hacía con pasos medidos, pero si en el lugar no se habían quitado las piedras o plantas silvestres, la semilla esparcida podía caer sobre ellas y perderse, otra situación era que al esparcir la semilla cerca del limite del terreno de siembra, el impulso del sembrador podía arrojar la semilla fuera del campo y caer entre las piedras o en el camino, perdiéndose el fruto de esa semilla.
El sembrador como muchos lo haría con cuidado, pero otros no, de donde se entiende la parábola: la semilla mal sembrada que nuestro Divino Maestro nos ilustra con sus parábolas, la toma de la actividad principal de la región o de la ciudad, para facilitar la comprensión de la enseñanza que da al pueblo, aquello de lo que conoce para que les sea familiar lo expuesto en la parábola, y la gente se la guarde y repase desmenuzándola hasta encontrar el sentido espiritual de su palabra. Podía Cristo Nuestro Señor explicar su doctrina sin necesidad de la parábola, no lo hizo, porque sabía que se hubiera hecho en el pueblo poca cosa, mostrando nulo interés, no entenderían por carecer de fe, lo que les haría burlarse de su palabra o ir en su contra, quiso Jesús que forzaran su mente para encontrar la verdad en su palabra, de donde deducimos, la fe, iluminada por las potencias del alma, a recibirá con claridad de la parábola, inflamando su corazón la palabra Jesús, que no dejará de manifestarse en los corazones las gracias que a diario nos entrega, estas quedaran en suspenso, en tanto no encendamos con pureza de corazón la fe, de otra forma, el ser humano seguirá en su vida dando tropiezos que cada vez le amarran a la vida de pecado. Dispone el Señor su Catedra ante una inmensa multitud después de su salida de Cafarnaúm, acude gente de ciudades vecinas y lejanas, atraídas por su doctrina y milagros, se fue reuniendo el gentío, llegado el punto, inicia la interesante parábola del sembrador: …” El sembrador salió a sembrar su simiente. Y al sembrar, una semilla cayó a lo largo del camino; y fue pisada y la comieron las aves del cielo. otra cayó en la piedra, y, nacida, se secó por no tener humedad. otra cayó en medio de abrojos, y los abrojos, que nacieron juntamente con ella, la sofocaron; y otra cayó en buena tierra, y brotando dio fruto centuplicado “… La sencillez y simplicidad de su exposición fue como en muchos a través de los tiempos, una narración ingenua, ¡Error! Piensa y medita, en ella encontrarás tu realidad.
hefelira@yahoo.com

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