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Reflexiones Amorosas

EL ACTO SUBLIME DE LA FE ES CREER EN CRISTO

POR: Antonio Fernández

“Jesús le dijo: Ve tu hijo vive. Creyó este hombre a la palabra que le dijo Jesús y se puso en marcha” (Jn 4, 50)

Conoce Nuestro Señor que al llegar a Galilea correrá la novedad de su presencia por esta región, su omnipotencia tiene preparado un milagro que atraerá la atención de la gente por la persona que intervendrá, y confirmara de Nuestro Señor la autoridad del que predica, por lo quees comprender, los milagros no son necesarios ni suficientes para concebir por ellos la fe. Reza el Evangelista; “Fue, pues, otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había un cortesano cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaúm”La ciudad de Caná donde por intersección de María, su Madre de Jesús intervino ante la angustia de los esposos por estar a punto terminarse el vino en las Bodas de Caná.Un cortesano que ejerce un alto cargo en la corte de Herodes Antipas quien, nombrado por Roma con el título de Tetrarca, el pueblo conociendo que es propenso a la adulación lo llamaban rey, ostentando creerse ser lo que no es. Volviendo al cortesano, por lo que se nos da a conocer, esté hombre en su intimidad acepta y reconocede Jesús por sus palabras, obras y milagros, al recibir la novedad que Jesús se encuentra en la ciudad de Caná, sale de casa a encontrarse con Él,recorre una buena distancia de jornada pesada por ser camino siempre en ascenso. Eso no fue dificultad, pues su interior está animado ir a ver y exponer su pena en quien cree y reconoce su divinidad: Jesucristo Nuestro Señor.El cortesano escucharía en la corte muchas intrigas pero cosas buenas, se quedó con estas,por su cuenta ha ahondado desde tiempo su doctrina y cree en Él, pero la distancia y el trabajo de cortesano le impedía ausentarse días para ir a escucharlo, en silencio guarda su fe, por eso cuando su hijo estabaen estado grave de una enfermedad grave e iba a morir, el amor del padre angustiado lo impulso y decide ir en busca del Señor; “ Cuando él oyó que Jesús había vuelto de Judea a Galilea, se fue a encontrarlo, y le rogó que bajase para sanar a su hijo, porque estaba para morir” Aquí la enseñanza del Señor sea aprendizaje; “y le rogóque bajase para sanar a su hijo”

¿Qué nos indica? La fe del cortesano todavía es incipiente, no necesitaba el Señor ir hasta su casa, comparando la fe del Centurión que pide el alivio para su siervo, dijo el Señor: “Yo iré y lo sanaré” Responde el Centurión; “Señor, yo no soy digno de que entres bajo mi techo, mas solamente dilo con una palabra y quedará sano mi criado” Su fe es firme la del plenamente convencido que suplica a Dios el favor que solo Él puede obrar, su fe reconoce en Él que solo le basta su palabra,  de donde es importante deducir en nosotros que la fe es del  pensamiento y de la voluntad, estos no se rinden sin una correspondencia a la gracia de Dios; el cortesano se detiene y pide vaya a su casa. ¿Y bien como es nuestra fe? Como la del Centurión o el cortesano, no respondas Lector (a) aviva mejor a reflexionar el estado que guarda tu fe. El Señor increpa al cortesano no menospreciando su fe, sino forzándolo a acrecentarla por ello; “Jesús le dijo: ¡Sí no veis signos y prodigios, no creeréis!”

¿Cómo se sentiría el cortesano escuchar al Señor?Entendió de ellas que su fe no era suficiente. Le pedía más por lo que va obrar en su favor; “Respondióle el cortesano: Señor, baja antes que muera mí hijo” Estas palabras mostraron a Jesucristo Nuestro Señor que su fe en Él está a la altura que debe estar, ¿Cómo se entera el Señor haber aumentado su fe? Bueno es meditar, Dios Nuestro Señor ve todos los corazones, y viendo a profundidad al cortesano observo que su fe es buena, por lo que comprendemos que nuestra fe tiene un nivel, el que cada quien por su convencimiento obra, unas veces es bien pero otra es con puntos débiles, no hay necesidad que el Señor nos diga esfuérzate lo sentimos al interior del corazón y repasamos; “No me decidí, titubee, recibo lo que merezco, flaquee en el momento, pude hacerlo mejor” En fin se valora por sí mismo la necesidad de mas entrega, mas disposición, más caridad, para superar las adversidades.

Dentro de nosotros quien nos hace repasar las cosas, es la conciencia que muchas ocasiones no escuchamos y ponemos en duda su exigencia. Pensemos cuantos admiran de  Jesucristo Nuestro Señor su doctrina, y sus obras, su religión, las maravillas de la naturaleza, las artes hechas por el ser humano, es reconocer y agradecer que brota del pensamiento del Señor, y a pesar de ello la fe es frágil, pero quien como el Centurión ruega, pide, suplica e insiste, la enseñanza deNuestro Salvador es pedir por la oración; “Pedid y se os dará; buscad y encontraréis; golpead y se os abrirá”Esto hizo el Centurión y obtuvo, el Cortesano hubo esforzarse y obtuvo, de nuestra parte es seguir la enseñanza y el Señor dará por añadidura como al cortesano porque convencido de su fe; “Jesús le dijo: Ve tu hijo vive. Creyó este hombre a la palabra que le dijo Jesús y se puso en marcha”

La muchedumbre que le acompañaba y sus adversarios que estaban con Él, solo escucharon su palabra que debió calar en todos los corazones como diciéndoles; “Hijos míos! ¿Dónde está su fe? No encuentro nada en sus corazones, los veo vacíos, solo veo mentes escandalizadas” Preguntémonos, ¿Si tuviéramos la gracia inmerecida de escuchar de su divina voz la realidad de los corazones de este mundo avanzado en la modernidad del siglo XXI? La respuesta será contundente, agitaría los corazones la misericordia anunciada y no se escuchó; “Pero el Hijo del hombre, cuando vuelva, ¿Hallará por ventura la fe sobre la tierra? La respuesta del mundo dirá; “¡Señor, la hemos perdido! Reconocerlo sería abogar por su magnanimidad, pero a cómo van las cosas no se tendrá valor de contestar, se temerá su justicia, pero mientras hay vida hay esperanza, veamos como el Cortesano regresa a su hogar, en su andar repasa las palabras; “Ve tu hijo vive” sencillas palabras del divino Maestro, entre más piensa más se arraigan en su corazón y mayor su fe.

“Ya bajaba, cuando encontró a algunos de sus criados que le dijeron que su hijo vivía. Preguntóles, entonces, la hora en que se había puesto mejor. Y le respondieron: Ayer, a la hora séptima, le dejó la fiebre”Indudable que agradeció a Nuestro Señor Jesucristo el milagro prodigioso de sanar a su hijo, y este continuar con vida, conmovido por la obra de no perder a su hijo reconoció y de nuestra parte siempre sea igual: un solo actode la voluntad de Jesucristo Nuestro Señor obra a distancia la completa curación de un enfermo en trance de muerte. Al conocer la hora en que estaba bien el hijo vio en ello la mano de Dios, entendió como se logran los efectos espirituales que nuestro Salvadora; “Y el padre reconoció que ésta misma era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive. Y creyó el, y toda su casa”Apreciemos,la familia del cortesano nos enseña; El dolor del padre y a no dudar de la familia.

Los siervos gozosos van al encuentro de su señory le hacen saber la mejora del hijo. Explica el cortesano a su familia y sus siervos el prodigioso milagro del Señor, les hacer saber que solo Dios puede hacerlo, los exhortaría también creer como él en Él, lo importante que se debe valorar es que la familia y sus siervos respondieron al deseo del padre y todos creyeron convirtiéndose a la fe en Jesucristo Nuestro Señor.Bueno es preguntarnos, en nuestra familia escuchamos al papá y a la mamá cuando piden responder a su deseo de rezar el rosario, asistir a la santa Misa, escuchar sus consejos basados en los mandamientos de la Ley de Dios, sabemos la respuesta, lo que no se aprecia por los hijos es que en casa diario hay milagros obrados por Dios en bien de la familia, alimento, vestido y sustento ¿Acaso vemos el momento en que nuestros padres no tiene para alimentar los hijos, al día siguiente de pronto hay para comer y lo que la necesidad requiere?Muchos de los hijos no se conforman con la comida, los muebles, la televisión, el refrigerador descompuesto y más, no piden lo exigen, sin detenerse a pensar que a Dios se debe la vida, el latido del corazón, los logros, lo mucho o poco bueno que se hace, pues todo ello es un milagro que Dios Nuestro Señor dispone para bien de la persona, su alma y su salvación, por ello no olvidemos que el acto sublime de la fe es creer en Cristo Nuestro Señor de palabra obra y pensamiento, lo demás dijo; “Buscad, pues primero el reino de Dios y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura”.

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