Reflexiones Amorosas

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MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO

POR: Antonio Fernández

Nuestro Señor jamás fue tan claro con la gente del sanedrín porque no tenían merecimientos para ello, les dio a entender para que por sí mismos razonaran que su divinidad es real y verdadera y de su parte dar la respuesta afirmativa a lo que en sus palabras daba a conocer de su realeza, pero los pontífices, sacerdotes, escribas, fariseos, herodianos y demás sectas judías en su mente jamás paso reconocer a quien bien sabían tenían frente a sí. Su odio bullía en su corazón la oscuridad de la soberbia maligna los ato a su incredulidad, a pesar de que Jesucristo Nuestro Señor dio paso a todos a ser reconocida su dignidad y su realeza, no lo hicieron, a quien se le permitió preguntar fue a un gentil romano, Pilatos, y no porque tuviera méritos, él era pagano que nada creía de Él, al hablarle de su realeza con claridad fue una afrenta al pueblo elegido que nunca hizo esa pregunta, ese pagano pregunta con precisión al Hijo de Dios; “¿Eres tú el rey de los judíos?” El Señor responde lo que nunca entendió Pilatos; “Mi reino no es de este mundo” Y Pilatos ahondo; “¿Luego tú eres rey?” Y la respuesta fue clara, real y hermosa, excelsa y sublime; “Tú dices que Yo soy rey. Yo para esto nací, y para eso vine al mundo” La palabra de Dios, verdad eterna y única, no admite punto de discusión menos contradicción, sino esforzarse a ser digno súbdito de Cristo Rey.

De la casa de Caifás el Señor es llevado de madrugada al pretorio a Pilatos, suscita una serie de acusaciones del sanedrín, preguntas y aclaraciones del Tribuno Romano del por qué lo han traído ante Él, las acusaciones y razones de los pontífices no lo convencen, sabe que los mueve la envidia contra el que acusan, no debía dar crédito a los que odian a Roma y falsamente se fingen celosos guardianes de poder imperial y del César, por lo que va a preguntar a Jesucristo Nuestro Señor; “Volvió pues a entrar Pilato en el Pretorio, y llamó a Jesús, y le dijo: ¿Eres tú el rey de los judíos? “Pregunta que no fue escuchada por el sanedrín ni la plebe, fue un interrogatorio privado. Lo que Pilatos no conocía es que Jesucristo Nuestro Señor es el Mesías esperado por lo que le acusan, en efecto es el Rey no solo de los judíos sino Rey del mundo y el universo.

Continua el Evangelista; “Respondió Jesús: ¿Dices tu esto de ti mismo, o te lo han dicho otros de Mí?” Dio a entender Nuestro Señor a Pilatos, eso que te han

dicho mis enemigos de Mí, tú como gobernador puedes informarte si he dicho alguna palabra que de indicio o sospecha que vaya contra el Estado; pon atención a mis acusadores para que no te sorprendan abusando de tu demasiada credulidad. Advertencia de considerar lo que a muchos nos pasa cuando se nos reclama algo de quien catalogamos bajo y se desdeña su comentario. Nuestro Señor persuade a Pilatos buscar lo que quiere saber, visiblemente contrariado en su orgullo romano suponerse estar envuelto en la acusación del sanedrín a los que aborrece, su reacción se ve en la contestación; “Respondió Pilato: ¿Soy acaso yo judío? Tu nación, y los pontífices te han puesto en mis manos: ¿Qué has hecho?”

“Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo. Si de este mundo fuera mi reino, mis ministros sin duda pelearían, para que Yo no fuera entregado a los judíos: más ahora mi reino no es de aquí” Al momento queda entendida que la acusación de los judíos es una calumnia sin fundamente; “Mi reino no es de este mundo” El reinado de Jesucristo Nuestro Señor es de verdad, de justicia y santidad, su reino no es como el de los reyes de la tierra. Pilatos no entendió el origen del Reino del que habla y su incredulidad no le concede entender que es reino es de verdad, es celestial y su naturaleza es espiritual. Al fin pagano, lo que haya intuido de esta idea quedo en él calificada como ilusorio.

“Entonces Pilato le dijo: ¿Luego rey eres tú? Respondió Jesús: Tú dices que Yo soy Rey. Yo para esto nací, y para eso vine al mundo, para dar testimonio de la verdad: todo aquel que es la verdad, escucha mi voz” Llego al punto Pilatos, este hombre es inofensivo, lo califica de soñador, especulativo, cree tener dominio o ventaja sobre los demás y por eso se llama rey. ¿Y el cristiano católico que contesta? Su respuesta es una expresión de fuerza que nace del corazón; ¡Cristo vence! ¡Cristo reina! ¡Cristo impera! Y ratificando su fe y confianza aviva más la voz; “¡Viva Cristo Rey! .. hefelira@yahoo.com

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