Reflexiones Amorosas

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QUIERO QUEDA LIMPIO

POR: Antonio Fernández

… “Y he aquí que un leproso se aproximó, se prosternó delante de Él y le dijo: Señor, si Tú quieres puedes aliviarme “… (Mt 8, 2)

Reza el Evangelio; …” Y he aquí que un leproso se aproximó, se prosternó delante de Él y le dijo; Señor, si Tú quieres, puedes limpiarme “… Sin duda que el leproso había escuchado de la gente emocionada sus platicas sobre la enseñanza de Jesús y en el silencio de su corazón se conmovió, medito sus palabras y vino en él una paz interior que lo lleva a tener esperanza en Él, por los comentarios entendería que la causa de su enfermedad es consecuencia de sus pecados, los repasaría y convencido de que hizo mal tras mal, se ha arrepentido, surge una luz tenue en su corazón que va en aumento, y diría: …¿Qué debo hacer para que mi alma este tranquila? Pues de esta enfermedad moriré y no alcanzare a salvarme … La enseñanza que ha recibido del Maestro Jesús, fructifica en este hombre, la luz interior en su alma se va haciendo de más claridad conforme se afirma en su arrepentimiento, siendo más real en su corazón, hasta que la fuerza de la luz interior enciende aún más su fe, diría en sus adentros; …¡Solo Él puede limpiar mi alma, mi cuerpo no me interesa, quiero tener en paz mi alma… Reconoce que su condición de leproso no le permite ir hasta donde se encuentra, sabe que Jesús está rodeado de gente sana, que al verlo le pueden quitar la vida. Cristo Nuestro Señor, escucha y ve los corazones buenos y de mala conducta, en los primeros fortalecerlos y los segundos tenderles su mano misericordiosa. La omnipotencia de Dios no tiene fin, entre los millones de seres humanos que hoy habitan el mundo, detecta en el acto la fe entre esa masa humana y la aviva, así fue en este leproso, Jesús conoció la disposición de su alma y su fe, a su vista está sobresale de entre todas las almas que le rodean, e incluso lo aprecia en la región donde se encuentra, y al momento fue a ella, a buscar la oveja perdida, por eso cuando el leproso lo ve, Jesús se adelanta resuelto, sin duda que al avanzar va al encuentro del leproso, para esto ya ha apaciguo los corazones de la muchedumbre para que está no se vaya contra del leproso, es Jesús quien va hacia él, y se acerca amoroso, en sus entrañas el Señor se goza en la fe que ve en este hombre, y sabiendo lo que guarda a su interior, solemne deja exprese la oración que fluirá de sus labios; …”Señor, si Tú quieres, puedes limpiarme” … La muchedumbre creería que Jesús tomaría una sábana para hacer lo que le pide, no entendieron como lo haría, pero aquí comprendamos, Jesús sabe lo que el leproso quiere, y este pide el favor de su perdón, no tanto que lo alivie, sino que de salud a su alma. ¿Qué piensas de ello? Parece demasiada imaginación, es cierto, porque así lo piensa el que carece de fe, en el incrédulo, el receloso, el desconfiado y escéptico, siendo mayor en el ateo que se dará a la burla y mofa de la obra de Jesús. Vamos analizar y sopesar las palabras del leproso; En primer término su lenguaje y voz muestran las virtudes de su oración, sus palabras conforman una oración de elevada suplica, y reconocimiento, aceptación y esperanza de salvación, que bien sabe es venida de Dios en el que cree; manifiesta una gran fe, que se aviva más en su alma al estar ante Jesús, y la confiesa al ponerse de rodillas e inclina su cara tocando el suelo, es el acto sublime de adoración a Dios, que hace al pronunciar la palabra; … “Señor “… Dio pleno reconocimiento a su Divinidad, así confiesa con su sola palabra será sanado, fijémonos bien, no dice a Jesús, pide tú a Dios alivies de mis males, ¡No! Se dirige en directo a Jesús reconociendo en Él su divinidad de Dios mismo, pues le dice; … “Sí Tú quieres” … En nada duda el leproso, en nada duda de su misericordia, nada en su oración hay de recelo; nada hay de temor, nada de la más pequeña vacilación, su oración, aunque pequeña, manifiesta el reflejo de su alma, y la fe que guarda: Cree que Jesús es Dios. Vemos la humildad y sumisión, la fe y confianza que ha perdido la humanidad de este siglo, el leproso no pide otras cosas, únicamente; …” Límpiame” …Se ha referido a sus pecados, debe quedar entendido, de este hombre, reconoce por gracia y obra del Espíritu Santo, en Jesús a Dios mismo, al que suplica le conceda la potestad que viene de Él.

hefelira@yahoo.com

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