Reflexiones Amorosas

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LA RAÍZ DEL ÁRBOL ES EL CORAZÓN DEL HOMBRE.

POR: Antonio Fernández

…” Así mismo todo árbol bueno da frutos sanos, y todo árbol malo da frutos malos “… (Mt 7, 17)

Dijo el Señor; …” Haced (que sea) el árbol bueno y su fruto bueno, o haced (que sea) el árbol malo y su fruto mal, porque por el fruto se conoce el árbol “…En efecto, el árbol bueno siempre dará frutos buenos, en cambio el malo, malos, está es la realidad de la naturaleza como también entender que esto mismo es en la naturaleza humana donde al disfrutar el fruto que es bueno, se paladea y al deleitarlo anima el sentido del gusto dando preferencia a la satisfacción de disfrutar en la boca el buen fruto este al ser masticarlo hará que cada mordida motiva el sabor que excita el buen gusto de la preferencia que el cuerpo siente y por él se vigoriza, en cambio, al probar el fruto malo su sabor insípido, desagradable y desabrido desagrada da repugnancia y se desecha, detectado por las personas desde el momento que se da a probar el fruto, así, el pequeño hasta el anciano son por decir expertos conocedores del buen y mal fruto, los pequeños orientados por sus padres rápido aprenden a distinguir los frutos buenos de los malos, pero lo que no se distingue ni se aprecia y menos se entiende es la diferencia de la raíz donde surge el origen del porque existe fruto bueno y malo. Dios Nuestro Señor entrega este valioso mensaje en el que muchos no le dan atención ni valoran a consecuencia de la falta de fe en Cristo Nuestro Señor pasan por alto su enseñanza, no se atiende la voz de Dios sino que se le pone como voz de las muchas que se oyen en el mundo, toda enseñanza de Cristo Nuestro Señor estamos obligados a ahondar para bien del alma; …Hijo mío, medita, la raíz del árbol se asemeja a tu corazón, porque el árbol malo tiene una raíz infectada por la plaga maligna incrustada en ella que le hace dar frutos malos que son despreciados, ahora bien, la raíz del árbol bueno siempre dará frutos buenos, por eso hijo mío, hablo a tu corazón porque ahí está el fruto que deseo de ti, me agrada recibirlo pues solamente tú puedes hacer por tus buenas obras me goce y deleite complaciéndome en la dulzura de cada fruto del árbol bueno que brota de tu corazón … ¿Parece que el Señor pide mucho? ¿Es difícil tener la raíz buena que está en el corazón? ¡Claro que todo cristiano católico desea agradar a Dios nuestro Padre! Porque reconocemos recibir de Él la vida y lo que somos. Lo difícil es hacer lo que se tiene que hacer y más cuando se conoce que pudiendo hacerlo no quiere hacerse lo necesario para que el Medico de las almas remedie el mal fruto, solamente teniendo la disposición interior se vencerán las cosas difíciles y en entonces haciéndolas fáciles se hará en cambio de vida, posponiendo las cosas no se resuelven, se detienen agravándose conforme avanza el tiempo, por lo que es incomprensible la apatía de no hacer nada para que las cosas sean fáciles, el desidioso, el perezoso e indolente se queda donde él quiere estar cómodamente por no querer saber nada de espiritualidad y como muchos, nada quieren saber de la salvación de su alma, porque habrán de hacer muchos cambios en su vida negándose a ello porque se está habituado a la vida de placer y promiscuidad moral que no se atreve a detener porque implica dejar de hacer esos pecados que ha convertido en costumbre y habito, lo que hoy es para él y muchos como forma de vida una cadena de situaciones puestas en su voluntad a no intentar retirarse de ellas, se dice estar encaprichado, no es así, su realidad es la falta de fe y confianza en Dios que le tiene en esa condición, por lo que así mismo se convierte en esclavo de la perversidad flaqueza que no permite razonar que se vive adherido al desacierto espiritual.

Los frutos del árbol malo son las inclinaciones malignas en el alma, que atraída al pecado lo hace alejarla de Dios Nuestro Señor e ignore su deseo de salvación, que su paternidad amorosa sea olvidada, que el suave dominio de su amor no exista en el corazón, ni el anhelado deseo por escuchar su palabra de ternura y cariño, ignorada su bondad misericordiosa por el fruto malo inspirado por el diablo lo lleva al desapego y frialdad, ha cerrar los sentidos del alma y el desinterés de no dar el deseo del corazón a su amado Salvador, la misericordia de Dios lleva los corazones a escuchar la campana que al sonar despierta de un sueño aletargado al conocer la firmeza que refiere San Pablo; …” Nunca

serán capaces de llegar al conocimiento de la verdad “ … Está realidad pecadora no se puede modificar con el solo dominio de sí mismo, con la ayuda de Dios Nuestro Señor se deben rechazar los malos frutos, recordemos, sin estado de gracia es nulo todo lo que se quiera hacer, es como aquel hombre que da ayuda a los pobres para que tengan alimentos, ropa, atender sus enfermedades, pero su vida es de promiscuidad, o aquel que da limosna en la Iglesia para que los fieles vean lo que ha dado, la realidad es que esos temen ir al Señor a suplicar perdón, quieren vencer sus pecados con acciones sin dirección, como su “yo” les dice como hacerlo, deben tener presente que estás indefensos se luchará contra el demonio y este vencerá, continuaran envueltos en su telaraña sin poder mover sus pensamientos, congelado su corazón, inmovilizada su comprensión, entendimiento y lo que en el alma quede de su estado de gracia no será suficiente para participar de los bienes de su Señor, por lo que es está pregunta; Cuando el superior en el trabajo, en la escuela el maestro, en la calle la autoridad, en casa los padres llaman exigiendo se corrija algo que se está haciendo mal ¿Qué haces? ¡Te rebelas, protestas o no lo haces! ¿Te rebelas contra la obediencia que debes? Te dejas llevar por la soberbia maligna que al perturbarte te hace gritar iracundo: ¡Ahí está su trabajo, ahí está lo que quiere exigirme, ahí están sus necedades, si quiere hacerlo, háganlo como ustedes quieren! ¡Claro que nada de eso se responde! Se hace lo que se ha dispuesto: ¡Se obedece! Pero él “yo” de la soberbia maligna no deja ver la razón de la corrección es lo correcto, lo que hace es encender la pasión, el árbol que da malos frutos. Ahora bien, de no hacerlo vendrá el despido del trabajo, la expulsión de la escuela, el ser detenido e ir a la cárcel, no honrar a sus padres, el riesgo de perder medios económicos, los estudios, pagar multas, cargar la conciencia por las faltas a los padres, en fin son tantos los males y ningún bien para que no suceda nada de ello, siendo tan fácil resolver en un instante acudiendo a Dios; …”Señor que quieres que haga”… Hablará al corazón concluyendo hacer como se ha indicado, pero el “yo” no se detiene porque molesta la soberbia maligna incita al coraje, a la ira, a la rebeldía que no deja ver en esa llamada al fruto bueno de esos superiores, no deja ver ni pensar el bien que ha recibido como dice San Pablo; …”Se resiste a la verdad” …Triste realidad en una persona que si se resiste al superior en las cosas del mundo, eso mismo hará porque está acostumbrado a desobedecer se resiste cumplir sus obligaciones para con Dios. Complicada como es la mentalidad humana al no reconocer lo que el Señor le pide: obrar con humildad de corazón y amor al prójimo, mientras no se acuda al verdadero arrepentimiento el corazón dará frutos malos, pero cuando con sinceridad y limpieza de miras se dispone el alma y con ello cura la raíz del árbol malo que comenzará a dar frutos buenos, por el conocimiento de las almas ilustra San Agustín; …” Retenle con la fe; rétenle en la fracción del pan].[Reténganlo, no lo dejen marchar; ofrézcanle hospitalidad y reciben una invitación al cielo “ …

hefelira@yahoo.com

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