Reflexiones Amorosas

0
290

LA INÚTIL PALABRA DEL INFIEL A CRISTO 

POR: Antonio Fernández 

…” Guardaos de los falsos profetas, los cuales vienen a vosotros disfrazados de ovejas, más por dentro son lobos rapaces “… (Mt. 7, 15)

Cristo Nuestro Señor reprende severamente el fingimiento, doblez y simulación de los escribas, fariseos y sacerdotes del sanedrín cuando de cumplir la ley se trata y los señala; …” Hipócritas, con razón Isaías profetizó de vosotros diciendo: Este pueblo con los labios me honra, pero su corazón está lejos de Mí. En vano me rinden culto, pues enseñan doctrinas que son mandamientos de los hombres “… La palabra de Jesucristo Nuestro Señor trasciende los siglos, tristemente la sentencia continua siendo actual, porque el mundo persiste en seguir igual porque no tiene intenciones de modificar su conducta, unos pocos son los que han vencido al mundo, honrados con la santidad de su alma, fuera de ellos, las cosas en la humanidad que debieran ir a menos, van a más, y a pesar de la sentencia no se reacciona, es como si no se hubiera dicho nada, y es porque muchos de esos hipócritas que se dicen profetas en todos los órdenes de la vida, tienen más eco del que buscan en la ceguera y sordera de la humanidad. Cuando en el cristiano católico falta la fe en Cristo Nuestro Señor, se derrumban como castillo de naipes todos los bienes que para su salvación haya cultivado, va con ellos al cesto de la basura, esa carencia de fe lo lleva a ser fácil presa de volverse contra su Creador por el pecado de rebeldía, esa falta de luz interior le hace cometer actos de infidelidad, ese vacío lo convierte en el infiel que niega la divinidad de Jesús, refuta y contradice su doctrina, haciendo de lado las Escrituras y dogmas como toda enseñanza de la Santa Iglesia para la salvación del alma; el engañador que induce, es un lobo enmascarado de bueno, aparenta y finge ser una oveja tierna y sencilla, pero su corazón endurecido por el odio y desprecio a todo lo que viene de Dios, muestra un ser humano inspirado por la maldad del diablo, embustero engañador, estafador del alma que encauza, hace al rebelde más rebelde que el mismo infiel, con fina sutileza, penetra el corazón del que fue fiel a Cristo Nuestro Señor, lo hace apostatar de la fe católica y lo convierte en desertor al ya no profesarla, vive consiente una disputa en su interior, el engañador para calmar toda luz del Espíritu Santo, manipula el alma, a la que da confianza y con juego de palabras embelesa al engañado, surgiendo la verdad y con ella la palabra de Cristo Nuestro Señor, entonces, ¿porque el ser humano de todas las latitudes hace más atención al mentiroso que pregona tener la verdad que es mentira de la cual el Señor alerta y previene? ¡Sí! No deja de anunciar y advertir da los falsos profetas, pero el mundo sigue al engañador, y esté triunfa al malinterpretar la ley en su favor, como lo hizo en su tiempo el sanedrín, mal que persiste en todos los siglos y más en el que estamos viviendo, el engañador se convierte en el lazo que ata el alma del que se ha dejado engañar, desvirtuando el engañador lo que viene de Dios, obrando el calumniador farsante, impostor y mentiroso con halagos, de falsas apariencias; el engañador es un ser humano sin escrúpulos, sabe el mal que ocasiona tanto en él como a los que engaña, pero no le importa, impreca a Dios con sus predicas, incrimina la verdad, juega con ella, lo hace y vuelve hacerlo, porque en su corazón está arraigado el odio y aversión a la verdad que viene de Dios, como ve que nada pasa, continua enrolando incrédulos contra Dios de una y mil formas, pero la invitación y promesa del profeta motiva al cristiano católico a reflexionar; …” Venid, hijos y oídme; os enseñare el temor, acercaos a Él (Cristo Nuestro señor) y seréis iluminados “…La necesidad de la fe a la que el inicuo engañador como escultor, nunca podrá construir algo mejor, el engañador está diseñado para destruir lo cultivado y edificado en el corazón del infiel, evita que la intención en el cristiano católico engañado, no responda con amor a quien su amor merece, convertido el engañado en engañador, la verdad eterna se aparta del alma de ese falso profeta. El buen hijo, siempre está atento a las necesidades de sus padres, sean espirituales o morales, alimenticios o económicos, de enfermedad como de las necesidades que la situación requiere. ¿Y qué si sus padres fueron buenos y cariñosos, desatentos e irresponsables? En el hijo, todo está en el amor por sus padres, reconocer que gracias a ellos, Dios lo trajo al mundo, y todo lo que en sus años de bebe, niño y adolescente vivió o padeció enfermedades, accidentes u otro tipo de problema, donde sus padres siempre estuvieron atentos a resolver, la sangre llama a la sangre; el buen hijo corresponde con amor al amor de sus padres con hechos y realizaciones, pero muchos dirán, mis padres me castigaron injustamente, no me daban de comer, no daban vestido, me maltrataban, mis útiles de la escuela los pedía prestados, esto y mucho más vivieron y viven, pues a pesar de ello, y como manda el cuarto mandamiento de Dios, es amar a nuestros padres, respetarlos, obedecerlos y asistirlos en sus carencias, no solo de palabra sino de obra. por ellos, dar gracias a Dios de hoy tenerlos a su lado, a los padres jamás se debe reclamar injustamente, ningún hijo tiene derecho de juzgar a su padres, solo Dios, debe amarlos y mucho, esto es lo que el Señor nos pide, y esto hay que cumplirlo, ir a ellos sin engaños, sin mentir, sin disfraz de que voy a verlos y finjo una sonrisa al abrazarlo y por dentro está el rencor, lo mejor para ese hijo, es no ir a verlos, porque el hijo infiel, es infiel a Cristo. hefelira@yahoo.com

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here