Reflexiones Amorosas

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EL TRIUNFO GLORIOSO DE LA ASCENSIÓN

POR: Antonio Fernández

…” Varones de Galilea, ¿Por qué quedáis aquí mirando al cielo?
Este Jesús que de en medio de vosotros ha sido recogido en el cielo, vendrá de la misma manera que le habéis visto ir al cielo” … (hechos 1,11)

Hoy todos los cristianos católicos estamos jubilosos, gozosos y radiantes, animados, confortados y consolados, aún más, estamos avivados y apasionados, por una razón poderosa, se nos ha concedido por obra y gracia del Espíritu Santo, vivir y participar la celebración del triunfo glorioso de la ascensión a los cielos de Cristo Nuestro Señor, el Salvador; vivir la culminación de su obra redentora; vivir y conocer su paso por el mundo cumpliendo el deseo de su amado Padre: la redención de la humanidad al verlo subir jubilosamente a los cielos, nuestra alegría es grande ¡Sí! Que es gozo ¡Sí! Que resplandece el corazón de alegría; ¡Sí! Es motivación ¡Sí! Es aún más, por la elevación del alma el cristiano católico reafirma la sublime guía de Jesús para conservarse en el sendero terrenal que conduce las almas justas y rectas en su camino al cielo, recibiendo del Señor su consuelo amoroso que reza el Salmo; …” La adorable víctima del amor y el triunfador glorioso y admirable” … Las abnegaciones y agobios, esfuerzos y angustias hacen brotar lágrimas de arrepentimiento que es el gozo del corazón; luchar cada día cumpliendo la doctrina y mandamiento por los que nos ilumina Cristo Nuestro Señor para alcanzar el dulce premio que ha preparado, las moradas en la gloria eterna, ese es, el verdadero gozo; el cristiano católico empeñado en la perfección espiritual de su alma, reza a Jesús; …Acudo a ti mi Señor, rompes por tu misericordia, bondad y magnanimidad las cadenas que nos tienen atados y cautivos al pecado, nos conmueves y sacude tu amor, nos haces discernir entre el bien y el mal, desechar este y conservar el primero, el corazón no exclama, sino que gritar al pecho dolido; ¡Padre, perdón! ¡En verdad no sabía lo que hacía! ¡Señor, has venido al mundo a redimirnos del pecado! Por el mérito de esta obra consecuencia de tu amor, te suplico sea en mí tu glorioso triunfo, y por la redención que obraste nuestro bien, estando al lado del Padre, acuérdate de mí…Alegrémonos de sus piadosas acciones de gracia, celebremos nuestra dicha, porque hoy no solamente hemos dicho que nos confirmamos en la esperanza de poseer el paraíso, sino que, también ya entrada el alma en la persona de Cristo, en el reino soberano de los cielos, sea la fe en Él y no duda, sino la esperanza de alcanzar mayores bienes por la gracia de Cristo. David profetiza; …” Acerquémonos a Él con alabanza, y con cantos gocémonos en su presencia “…Invitación que desde siglos se nos pide corresponder a la obra redentora de Jesús, alabando al Dios creador del mundo, y de todos los seres humanos, la ascensión de Jesús a los cielos garantiza el cumplimiento de su promesa, por eso es nuestra. San Agustín en su Sermón sobre la Ascensión del Señor, expresa piadoso; …” La resurrección del Señor es nuestra esperanza; su ascensión, nuestra glorificación. Hoy celebramos la solemnidad de la Ascensión. Si, pues, celebramos como es debido, fiel, devota, santa y piadosamente, la ascensión del Señor, ascendamos con Él y tengamos nuestro corazón levantado. Ascendamos, pero no seamos presa de orgullo. Debemos tener levantado el corazón, pero hacia el Señor. Tener el corazón levantado, no hacia el Señor, eso se llama orgullo; tener el corazón levantado hacia el Señor se llama refugio, pues al que ha ascendido es a quien decimos: Señor, te has convertido en nuestro refugio. ¿Cómo podemos ser orgullosos teniendo el corazón levantado hacia quien se hizo humilde por nosotros para que no continuemos siendo orgullosos?” … Para levantar el corazón como pide el Obispo de Hipona, no solo es desearlo, de ser así, ya es una buena disposición para hacer realidad en sí mismo para levantar el corazón, y esto solo con pasión, ímpetu y ardor imitar a Cristo Nuestro Señor en su peregrinación por el mundo, donde no dejo espacio en dejar de impartir su doctrina y mandamiento; no dejo de difundir su Catedra para levantar o elevar de la humanidad el corazón a Dios su Padre; no dejo de difundir que por la humildad, paciencia y obediencia, cada pecador podrá construir en él los pilares que mantendrán la fidelidad al Señor, cumpliendo el mandamiento del verdadero amor; …”Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, con toda tu alma, y con todo tu espíritu” …Enseña San Agustín; …”¿Quieres amar a tu Dios? Lo tienes en Cristo: En el principio existía la palabra, y la palabra estaba junto a Dios, y la palabra era Dios” …Continua; …” Amarás a tu prójimo como a ti mismo” … Siguiendo la enseñanza del Obispo de Hipona; …” ¿Quieres amar al prójimo? Lo tienes en Cristo: La palabra se hizo carne u habito entre nosotros” …Lo lamentable es que estamos en una época donde la palabra amor a Dios, se ha desvirtuado, confundiendo una idea de amor que es la sensiblería, afecto, o delicadeza mundana, ya que el amor a Dios es; …” por sobre todas las cosas” … Lo que le hace una formula sencilla a cumplir en palabra, obra y pensamiento, fácil cuando alma y corazón se han moldeado en el servicio al Señor; difícil cuando el alma sujetada al pecado, se convierte en el obstáculo que estorba, traba y frena. Al obrar Cristo Nuestro Señor su ascensión a los cielos, del seno de Abraham salieron infinidad de almas que esperaban anhelantes el momento de la ascensión de Cristo Nuestro Señor a los cielos, a no dudar, fue todo ello majestuoso esplendor, ver arribar el Señor rodeado de miles de almas en las que vive el gozo de su gloria, de permitir a la vista humana gozarse con esté hecho celestial se abría desmayado, demasiado para nuestra miseria humana, y más escuchar a Cristo Nuestro Señor pronunciar la palabra profetizada en la parábola de los talentos; …” ¡Bien! Siervo bueno y fiel; en lo poco has sido fiel, te pondré al frente de lo mucho; entra en el gozo de tu Señor “… La Ascensión del Señor a los cielos, guarda en el corazón del cristiano católico estas palabras, para que, escucharlas de sus divinos labios, recibir la palabra del premio eterno, es gozo infinito, porque la palabra del Señor es la entrada a su redil, en bellas palabras manifiesta a el alma justa y recta su alegría de tenerlo con Él.
hefelira@yahoo.com

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