Reflexiones Amorosas

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CRISTO AFIRMA SU DIVINIDAD

POR: Antonio Fernández

…” ¿Quién de vosotros puede acusarme de pecado? Y entonces si digo verdad, ¿Por qué no me creéis? “… ( Jn 8, 46)

¿Escucho la palabra de Dios? …Por si no lo sabes estas entrando a tu medidor que te comprobara tu situación, lo real es que tu sabes que ese medidor es tu verdad ante Dios. Nuestro Señor en este pasaje demuestra a sus detractores que la verdad los hará libres, ellos no entendieron, porque son carentes de fe, lo mal interpretaron diciendo que ellos no eran esclavos de nadie, a lo que Jesús dijo; …”En verdad, en verdad, os digo, todo el que comete pecado es esclavo del pecado “…Obvio que esa respuesta los incomodo sobremanera, a tal grado fue su ira que niegan a Jesús su divinidad, pero Él sigue adelante en su exposición, la que lleva al punto donde tienen que responder: si o no, así como la víbora se desliza por la selva, ellos actúan no con razonamientos porque no los tienen, sino que cargan contra el Señor con ultrajes, Él interroga con serenidad; …” ¿Quién de vosotros puede acusarme de pecado? Y entonces si digo verdad, ¿Por qué no me creéis? “… Debieron guardar silencio, no tuvieron que responder, su mente ágil repasa “algo que decir” como no hay nada de que acusarlo guardan silencio y con ello otorgan la realidad, Jesús es justo. Al examinar la pregunta del Señor vemos dos razones con que rodea a sus acusadores; o me convencen de ser pecador y de mentira mi doctrina o deben creer que en mí no hay pecado, en mi está la verdad y que Yo soy la verdad, abro la puerta de mi misericordia, esto y más le dio a entender lo que bien entienden; …Es necesario creer en Mí… Y por si mismo confirma su divinidad a que cómo no hay nada que recriminar de pecado, el adoctrina cuando dijo: …” El que es de Dios, escucha las palabras de Dios: por eso no la escucháis vosotros, porque no sois de Dios “…Sobre ello San Gregorio invita a reflexionar; …” Cada uno pregúntese a sí mismo, si acoge las palabras de Dios con los oídos del corazón y entenderá de donde viene “… ¿Cuál será la respuesta? No hay necesidad de suponer como es en unos y otros el interior de su alma, en todo ser humano existe un lugar para el arrepentimiento y este tiene un común denominador: ¡Perdón Señor Perdón!
La incomodidad de la verdad embala los sentimientos de limpios a impuros, ¿Por qué dejar que la verdad triunfe? ¡Contra ella! a contradecirla, a rebatirla, a buscar una coyuntura que la desprestigie, que la eche abajo, por eso los escribas, fariseos y sacerdotes del templo en el acto reaccionan; … “A lo cual los judíos respondieron diciéndole: ¿No tenemos razón, en decir que Tú eres un samaritano y un endemoniado? “… Estos no quieren a los samaritanos, los odian de corazón, y acusan al Señor de ser como ellos, cuando que Él nació en Belén, pero para ellos decirle samaritano era insultarlo, no quedando satisfechos con su intención, cargan contra Él al que comparan intentando detener su palabra y sin más lo acusan de ser un endemoniado; ¡Increíble! Pero no tanto, hoy la conducta humana de este siglo le dice lo mismo que sus difamadores, hasta con mayor perversión y desprecio, esto no es una exageración, basta dar una vista a nuestro alrededor y descubrimos tantas cosas contra el Señor, que nos atemoriza el día del castigo. Responde a sus diatribas Nuestro Señor Jesucristo al sentenciar; … “Jesús repuso: Yo no soy un endemoniado, sino que honro a mi Padre, y vosotros me estáis ultrajando” … Uno se pregunta; Sabiendo la realidad sobre la divinidad de Jesús, Hijo de Dios, el Mesías esperado, ¿Se le trata calumniando y difamando su naturaleza divina? ¿Decir que la verdad está envuelta con la maldad? Ha este momento estarán pagando su osadía los pecadores, con un solo acto de su maldad, aunque se califique de pequeña, actúa, como fue en esos incrédulos, y hasta con más fuerza de la que ellos ha ejercido, asemejándose al pasaje del evangelio, que nos dice; cuando un demonio es expulsado de una persona, este conspira para volver, y va por otros más perversos que él para apoderarse en definitiva de esa alma, al ver estas situaciones que vivimos en el mundo, el cristiano católico tiene el deber ver que Jesús padeció por todas ellas, por la salvación de las almas, y correspondiendo las almas en gracia a ese amor con mayor disposición del corazón, compadecernos de nuestras miserias y flaquezas, suplicando que su gracia, y fortaleza misericordiosa permanezca hasta el final del camino de la vida terrenal.
Continua Jesús su Catedra, … “Más Yo no busco mi gloria; hay quien la busca y juzgará “… Da a comprender, toda injuria en su contra del tamaño que sea, agrava el estado del alma, por que la justicia va obrar, al negarse en tiempo de vida los medios que se otorgan y dispensan a las almas para su salvación, así muestra el Padre la divinidad de su amado Hijo, pero al permanecer alejada el alma del bien puesto a su disposición, solo Dios tenderá la mano al sincero arrepentimiento del corazón endurecido por la vida incrédula que ha llevado, es vencer y dominar el orgullo de la soberbia maligna, dijo Jesús; …” En verdad, en verdad, os digo, si alguno guardare mi palabra, no verá jamás la muerte “… Por lo que Ilustra San Juan Crisóstomo; …” Quien habrá guardado mi doctrina no solo con la fe, sino también conduciendo una vida pura, no se condenará “… La muerte a que se refiere Nuestro Señor Jesucristo, es la muerte o condenación eterna, por lo que el mejor y único camino a seguir es; Guardar su doctrina, esto es su palabra, hasta hacer de ella hábito de vida y costumbre, teniendo presente a Cristo afirmando su divinidad. Pero cuando la dureza del corazón amarra a la amargura que la soberbia maligna tiene acosado el corazón, hace ver en su derrota, que la única salida es lanzar diatribas sin escrúpulos contra Dios en su divino Hijo; … “Respondiéronle los judíos: Ahora sabemos que estas endemoniado. Abrahán murió, los profetas también; y tu dices: Si alguno guardare mi palabra no gustará jamás la muerte. ¿Eras, pues, más grande que nuestro Padre Abrahán, el cual murió? Y los profetas también murieron; ¿Quién te haces a Ti mismo? “… ¿Qué escuchamos en estas palabras? Incredulidad, rechazo y oposición, ¿Por qué esta actitud? Miremos, están en el error de un pecado por el que fueron perdiendo su salvación, su orgullo fue un castillo de naipes, que, al mover una carta de sus errores, cayó a la hora de su muerte todo lo que decididos fueron contra su Creador. Reconocer con humildad este proceder, pero cuando el alma se aleja de Cristo, se vuelve con desprecio a su deseo de amarle y servirle, porque no se puede amar a Dios en pecado, no se puede servir en pecado, una y otra actitud es negar la divinidad de Cristo, es ir al mar borrascoso embravecido por las olas del mundo, es perder de vista el faro que orienta al puerto de salvación.
hefelira@yahoo.com

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