Populismo

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POR: Fernando Rangel de León/Miembro de Partidos de Izquierda 

En estas últimas ochos semanas del proceso electoral en las que las posiciones de los diferentes candidatos y partidos parecen agudizarse y enfrentarse con más encono, los mexicanos debemos trabajar por lograr la conciliación nacional, debemos esforzarnos por alcanzar la compatibilidad de intereses diversos y hasta opuestos, de personas y de grupos, en aras de la paz y de la tranquilidad del país, que se traduce en bienestar para todos y cada uno de nosotros.

Por eso debemos de recordar la historia, para aprovechar lo que sirvió a la humanidad y puede actualizarse para serle útil en el presente; y no repetir los errores y los perjuicios del pasado; para lo cual debemos de tener presente que lo que ayer asustó, por ignorancia y por prejuicios, ahora hemos comprendido cuanto bien le ha hecho al mundo.

En la actualidad se quiere asustar a la gente con palabras como izquierdista y populista, para que no vote por “ya saben quién”; cuando lo que significaron en el pasado esas palabras eran progreso y bienestar, y sirvieron para conformar el mundo de nuestros días; porque ayudaron a eliminar los injustos privilegios de la monarquía francesa y del zarismo ruso.

En la Asamblea Nacional de agosto-septiembre de 1789, después de la Revolución Francesa, los parlamentarios que estaban por la revolución, por la transformación de la monarquía despótica de los luises, en un gobierno republicano; por la eliminación de privilegios y explotación política de unos cuantos; por la libertad, igualdad y fraternidad -que fue el lema de la revolución-; se sentaron del lado izquierdo del recinto en el que deliberaban.

De allí nació el término izquierdista, que se aplica a las personas y a la corriente de pensamiento que está por el progreso, por el cambio, por el bienestar de todos; mientras los parlamentarios que querían mantener el mismo estado de

cosas de antes de la revolución, conservar los mismos privilegios que tuvieron en el anterior sistema, y se oponían a la transformación; por haber estado sentados del lado derecho del salón, fueron llamados derechistas.

En medio de la derecha y la izquierda de ese recinto parlamentario estaban los independientes, los constitucionalistas, los que quieren un progreso muy lento sin cambiar de tajo y súbitamente el sistema, y por eso fueron denominados moderados; y son quienes a veces inclinan la balanza entre la izquierda y la derecha.

Ahorita en México a los izquierdistas se les llama populistas, porque hacen por el bien del pueblo; tratando de desprestigiarlos porque dicen que hacen el bien a costa de los empresarios, de los de la iniciativa privada; y confunden a la ciudadanía metiéndoles miedo para que no voten por ellos; a lo que la ciudadanía pensante, a la no enajenada por el sistema, no debe de tener miedo alguno a la verdadera transformación, que deberá ser pacífica y constitucional.

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