Política Virtual

0
979

LA IMPOSICIÓN, SERÁ… ¿FACTOR DE DERROTA?

POR: Cuauhtémoc Torres González 

En este sentido, los susurros, rumores y hasta airadas declaraciones en los medios de comunicación en contra de la dirigencia del Partido Revolucionario Institucional en el estado de Durango, han prevalecido desde finales del año pasado, incrementándose con el paso de los días y ante la cercanía del próximo proceso, el cual se encargará de renovar la presidencia de la república, senadores, diputados federales y hasta algunas gubernaturas.
Para nadie es un secreto que dos “vivales” de la política duranguense, aunque uno más preparado que el otro y éste que se deja manejar a conveniencia por aquel, se han apoderado desde hace varios meses de la dirigencia tricolor, evidentemente para mantener su poder político y de colocar en las candidaturas a puestos de elección popular a sus amigos, compadres y demás incondicionales.
Ante el criticable autoritarismo que ambos han empleado en la renovación de los comités directivos municipales en la entidad, son ya varias las voces (y de gran peso político) que de manera airada se han inconformado a este abuso. Sólo el senador Ismael Hernández Deras y su lacayo Luis Enrique Benítez Ojeda, evidentemente no lo ven así, pues en ellos prevalece la ambición. Y más en el primero que, ante el término de su gestión constitucional, irremediablemente se quedará sin chamba.
La mesura, la comprensión, la sensibilidad, la dignidad y hasta su capacidad de discernir, términos de los que tanto se presume en la política, pasan en ellos indudablemente a segundo término, pues primero está conseguir sus metas, pisoteando a los que antes, tanto los ayudaron.
Octaviano Rendón Arce –ORA-, exalcalde gomezpalatino, exdiputado local, dirigente de la agrupación “Unidad Revolucionaria” y amplio conocedor de la política regional y del estado de Durango, fue uno de los primeros a quien alguien le dijo “rana” y raudo y veloz “saltó”.
Sin poder ocultar su malestar, ORA acusó en la prensa al dirigente Benítez Ojeda de falto de capacidad y de manejo político por atender preferencialmente a un grupo de “duranguitos”, lo que indudablemente provocó la división hacia el interior del tricolor, motivo por el que con su renuncia le haría un bien al partido.
Uno de los que fue más directo, fue el exgobernador Angel Sergio Guerrero Mier, quien no tuvo empacho en vaticinar: “De persistir nuestros dirigentes en su terca postura de permanecer en el cargo en contra de la voluntad de la militancia, existe pues el riesgo de que pierda el PRI en los próximos comicios electorales y de que hasta se vaya hasta el tercer lugar como fuerza política”.
Otro de los que tiene una enorme representación entre los priístas, y que se molestó por el mafioso accionar de la dirigencia estatal, fue el dirigente de la Confederación de Trabajadores de México –CTM- en Gómez Palacio, el diputado José Gabriel Rodríguez Villa.
Palabras más palabras menos, dijo que Benítez Ojeda e incondicionales no tomaron en cuenta a ningún perfil de la organización gremial a su cargo para las candidaturas de diputado local, federal o senador, actitud que calificó contraria a la política incluyente que siempre ha prevalecido en el partido y hasta en la central a su cargo que es uno de los tres sectores más importantes. Llevaría tal comentario, ¿algún mensaje?. Quién sabe, sólo el tiempo lo dirá.
Lo único cierto es que, de manera perversa, el líder estatal del priísmo le ha comentado a sus fanáticos más cercanos, su intención de asegurar –otra vez- como suplente un lugar en el Congreso local, con la posibilidad de que el titular, ya como triunfador, solicite licencia y él se mantenga en la curul. Vaya jugada genial de ajedrecista la que pretende Luis Enrique.
Uno que definitivamente no quiso quedarse a ver el desenlace de la caprichosa asignación de candidaturas del tricolor, fue el experimentado político duranguense, Héctor Vela Valenzuela, quien de manera apresurada abandonó las huestes priístas para unirse al proyecto de Morena –por falta de credibilidad, según dijo-.
Luego remató: Me voy porque no creo en lo que ahora hacen los nuevos dirigentes que ahora forman parte de una élite (¿o mafia?) que desde hace tiempo se mantiene apoderado del partido para definir las candidaturas a su antojo”. Más claro no pudo haber sido.

Y todavía así, Benítez Ojeda tuvo la desfachatez de afirmar que “la supuesta inconformidad no es eso, sino más claramente es una rebelión de militantes alimentada por la pérdida de lealtad al partido y la priorización de sus intereses personales”. ¡Orale!
Pues ojalá que esta sublevación sea profundamente analizada por los responsables del PRI, Enrique Ochoa Reza, como su máximo dirigente y por José Antonio Meade, como su candidato presidencial, antes de que sea demasiado tarde.
Por hoy, fue todo. Hasta la próxima…Dios mediante.
Para quejas, sugerencias y hasta una que otra mentada…aguilaquecae_51@hotmail.com y aguilaquecae51@gmail.com

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here