Política Virtual

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TERMINAN ASALTOS DE ESTUDIO; SIGUE EL COMBATE

POR: Cuauhtémoc Torres González 

Hablando en términos boxísticos, luego de concluidos los rounds de “calentamiento o de estudio de los contrincantes” (las pre-campañas, pues), y una vez que sus respectivos partidos o coaliciones los designaron sus candidatos de manera oficial, los aspirantes a la presidencia de la república iniciaron esta semana, con sus actos masivos, la preparación para la lucha final, que se desarrollará dentro de un escenario de gran incertidumbre y que evidentemente será encarnizada para poder llegar a Los Pinos.
En el arranque, como siempre suele suceder en cualquier proceso electoral, siempre existe un favorito y éste será el sempiterno pretendiente del poder federal y ahora primer crítico de la corrupción nacional, Andrés Manuel López Obrador. Sí, aquel que tanto cubrió la putrefacción que prevalecía entre sus principales colaboradores cuando estuvo al frente del Partido del Sol Azteca –PRD- y que ahora pretende reivindicar ante el pueblo mexicano a Napoleón Gómez Urrutia, otorgándole en bandeja de plata la candidatura a una senaduría plurinominal, algo que indudablemente no cayó nada bien entre los “prietos”.
Como segundo en la carrera hacia la Jefatura de la Nación, arrancó el representante de los militantes que a fe ciega creen tener “sangre azul”, Ricardo Anaya Cortés; mientras que en el tercer puesto, se coló el abanderado del tricolor y sus aliados –sin siquiera tener militancia-, José Antonio Meade Kuribreña.
Todo parece indicar que entre uno de estos tres postulantes saldrá el próximo jefe del ejecutivo que habrá de relevar a Enrique Peña Nieto, pues está visto que, de acuerdo con las preferencias electorales, el resto de los candidatos de otros partidos e independientes, serán mera comparsa de los realmente capacitados para dirigir los destinos del país, sobre todo en el caso del gobernador regiomontano, Jaime Rodríguez Calderón alias “El Bronco”, a cuyos colaboradores se les acaba de descubrir haber falsificado miles de firmas para que su patrón pudiera cumplir con el requisito de su candidatura.
Aunque justo es reconocer que en las últimas elecciones, sean del nivel que sean, los pronósticos de las encuestas se han ido por los suelos, motivo por el que ninguno de ellos se debe confiar, pues como en el futbol “suelen registrarse goles (votos en este caso) de último minuto capaces de modificar el marcador – resultado electoral-”.
Está visto que tres importantes aspectos serán de vital importancia en las próximas elecciones del primero de julio a considerar por los votantes; la edad de los candidatos, sus respectivas propuestas y nombres de quienes, en caso de ganar, serían sus colaboradores, muchos de ellos con un pasado no muy pulcro que digamos.
López Obrador cumplirá 65 el 13 de noviembre próximo, Anaya Cortés festejará el 39 aniversario de su natalicio el 25 de los corrientes y Meade Kuribreña cumplirá 49 años el 27 de este mismo mes.
Comprobado está que, después de los 65, la fuerza y las facultades merman (y conste, lo digo con pleno conocimiento de causa y experiencia), sobre todo en un cargo que sabemos es el de mayor responsabilidad en un país y es seguro que a nuestro querido Peje se lo “comerían vivo” sus subordinados en el primero o segundo año de su potencial gobierno.
Esta diferencia en años, pudiera ser la única diferencia por la que López Obrador pudiese cargar con la derrota, ya que su único buen desempeño político pudo alcanzarlo hace casi… ¡dos décadas!, al frente del gobierno del Distrito Federal, algo que realmente deberían tomar en cuenta los “chilangos”, quienes son los que más fuertemente lo respaldan.
Sus contrincantes, en cambio, son 15 y 25 años más jóvenes y que ciertamente también tienen sus “inconvenientes”. Uno ocultando las millonarias “tranzas” que hizo con su fundación y el otro presentando una iniciativa anti-corrupción que genera pocas expectativas en el país.

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