Política Virtual

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EL SENSIBLE DONALD TRUMP

POR: Cuauhtémoc Torres González 

Aunque todo fue bajo la fuerte presión que diversos sectores sociales y políticos del mundo y hasta de su país, ejercieron sobre él, está visto –y demostrado- que el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, sí tiene unos profundos sentimientos, aunque estos se perciban muy en el fondo…del mar.
Y es que la inhumana política migratoria que en el vecino país del norte estableció el estadista, así como su irreflexiva decisión de abandonar el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, provocaron un enérgico y unánime rechazo dentro y fuera del territorio norteamericano, colocándolo dentro del período presidencial más delicado de su gestión, desde su arribo a la Casa Blanca.
Las gráficas de los niños migrantes encerrados en espacios que semejaban jaulas, provocaron un desprecio nunca antes visto a la decisión presidencial de separar a los hijos de los padres de inmigrantes indocumentados, generando fuerte indignación.
De acuerdo con las estadísticas existentes, el gobierno del inefable gobernante reconoció apenas la semana pasada haber separado de sus padres, a poco más de dos mil menores de edad que cruzaron de manera ilegal la frontera, entre el 19 y el 31 de los pasados meses de abril y mayo, provocando enérgicos reclamos de la oposición demócrata y diversas asociaciones de la defensa de los derechos humanos, aunque también de líderes republicanos y de países vecinos.
La “cacería” de pequeños para separarlos de sus padres, provocó el anuncio de las autoridades neoyorquinas de presentar una demanda en contra de Trump, por violar los derechos constitucionales de unos y otros.
En el extranjero, las mayores críticas llegaron procedentes de los países de origen de los inmigrantes, como México, El Salvador o Guatemala, asegurando en conjunto sus autoridades que con tal política “hoy la grandeza y nobleza de Estados Unidos están en juego”.
Sin quedarse atrás, el gobierno mexicano calificó de “inhumana y cruel" la medida migratoria, mientras que las autoridades hondureñas calificaron el panorama de “situación alarmante" y señalando que contra quien se debe luchar, es contra los traficantes y tratantes de personas.
Ya analizado el menudo lío en que se había involucrado, y “aflorándole sus nobles sentimientos”, Trump no tuvo ningún empacho en firmar el pasado miércoles una orden ejecutiva ó decreto para detener (contra su voluntad) la separación de los niños inmigrantes de sus padres, cuando éstos fueron detenidos en la frontera sur.
El documento en cuestión, permitirá que los niños que cruzan la frontera sur junto con sus padres indocumentados, se queden con ellos en los centros de detención de inmigrantes durante un tiempo, hasta resolver su situación legal migratoria.
¡Ah! y todavía Trump tuvo la desfachatez ante los presentes de declarar, al firmar la orden: “Es que no me gustó ver a las familias separadas". Sí, pues cómo no. En fin, lo importante es que, en calidad de mientras, se detuvo la tan criticada y cruel desintegración familiar.
Nada más para tener una clara idea de lo impopular, innecesaria y traumática que en los Estados Unidos resultó esta corta política migratoria, fueron veinte fiscales generales de ese país los que exigieron, por diferentes conductos, que el Departamento de Justicia le pusiera fin a tal medida denominada “Cero Tolerancia”.
Todo parece indicar que el principal descendiente de inmigrantes nazis, hace hasta lo imposible porque la población mundial viva en permanente sobresalto.
Apenas firmó la mencionada carta ejecutiva y el magnate empezó a concentrarse ahora en los aranceles que impuso a productos provenientes de los principales aliados comerciales de Estados Unidos y que mantiene espantados por una posible guerra arancelaria a los principales mercados del orbe.
El posible estallido de esta contienda mercantil entre las diferentes potencias económicas, ha reducido la confianza de los inversionistas, motivo por el que las autoridades de la política monetaria mundial han empezado a reducir sus expectativas de crecimiento.
Con la supuesta intención de establecer un sistema correctivo, la Unión Americana estableció aranceles punitivos en contra de los bienes de sus principales socios comerciales, dando paso a medidas de represalia que amenazan con agravarse hasta convertirse en un conflicto a gran escala, lo que elevaría los costos y reduciría los márgenes de ganancias de las empresas.
Así las cosas, se visualiza un panorama comercial mundial hostil y poco alentador, de ahí que momentáneamente no se puedan determinar sus consecuencias, aunque una de ellas podría ser un impacto significativo en la economía del Tío Sam, de continuar la guerra comercial entre Estados Unidos y China.
Algo, definitivamente desastroso para nuestro país, si se toma en cuenta la frase de que cuando Estados Unidos estornuda, a México le pega una severa gripe. Por hoy, fue todo. Hasta la próxima…Dios mediante.
Para quejas, sugerencias y hasta una que otra mentada…aguilaquecae_51@hotmail.com y aguilaquecae51@gmail.com

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