Política Virtual

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DON BRAULIO, PANCHITO Y AHORA RIQUELME 

POR: Cuauhtémoc Torres González 

El tan largamente esperado segundo gobernador coahuilense lagunero, llegó por fin a la silla estatal, tras de una prolongada polémica, provocada al término de las pasadas elecciones de manera inexplicable por las mismas autoridades electorales que, titubeantes e ignorantes de su reglamentación, hicieron abrigar vanas esperanzas al excandidato panista Guillermo Anaya Llamas y sus simpatizantes.
Con su arribo al llamado “Palacio Rosa”, el mandatario Miguel Angel Riquelme Solís, hace renacer las esperanzas que siempre hemos tenido los habitantes de la Comarca Lagunera de Coahuila, y concretamente de Torreón, en el sentido de que, por fin, se nos haga justicia y regrese en obras algo de lo mucho que durante varias décadas nos dejaron de aportar los exgobernantes de pasadas épocas.
Desde hace poco más de cuatro décadas, que no se presentaba un panorama político tan alentador para los torreonenses, pues se debe recordar que el primer, y prácticamente único mandatario originario de La Laguna, nacido en San Pedro de las Colonias, fue Don Braulio Fernández Aguirre, nacido el 21 de noviembre de 1912 y fallecido a los 101 años de edad, el 03 de diciembre del 2013, encargándose de cubrir el período 1963-1969, cuando escaseaban los recursos y no existían las mezclas que ahora agilizan el desarrollo de cualquier entidad o municipio.
En aquellos tiempos, Fernández Aguirre fue uno de los fuertes impulsores de la Universidad Autónoma de Coahuila –UAC-, siendo alcalde hasta por dos ocasiones de Torreón (1958 y 1946-) desempeñándose también como diputado y senador. Durante su primera administración municipal inauguró el aeropuerto y el Palacio Federal.
De 1970 a 1976, logró desempeñarse como senador y como director general de la Comisión Nacional de las Zonas Aridas –Conaza-, cargo que le otorgó el entonces presidente de la república, Luis Echeverría Alvarez. Su buen desempeño, le valió la colocación de una estatua en su honor, localizada en el crucero de la calzada Colón y la avenida Presidente Carranza.
Después de esto, La Laguna coahuilense y con ella Torreón, entró en una debacle gubernamental que frenó de golpe el fuerte desarrollo que ya empezaba a registrar, progreso que los siguientes gobernadores se encargaron suspender para otorgárselo a la capital, aunque con recursos de los impuestos que de aquí se llevaron.
Luego siguió de manera efímera, el también finado exalcalde torreonense Don Francisco José Madero González, hijo del general Raúl Madero y nacido en San Antonio, Tex., como consecuencia de la persecución revolucionaria de que su padre fue objeto, pero avecindado tanto en Parras como aquí desde muy pequeño, pues le correspondió cubrir en la gubernatura coahuilense un interinato de sólo tres meses, tras la renuncia en agosto de 1981, de Oscar Flores Tapia por las serias diferencias que tuvo con el expresidente José López Portillo.
Madero González, como sobrino que fue de Francisco I. Madero, fue un incansable coahuilense –por adopción- que luchó en defensa de la democracia y por el cumplimiento de los ideales que abanderó su tío.
Durante su administración en la alcaldía torreonense, 1976-1979, Panchito –como se le conoció- se encargó de ampliar las redes sanitarias de diferentes colonias e inició la construcción del Periférico, de varios centros educativos y de centros culturales. Al dejar la gubernatura en 1982, fue electo senador para posteriormente ocupar altos cargos en el ISSSTE.
Ahora toca el turno a Miguel Angel Riquelme Solís, quien en su calidad de auténtico torreonense está obligado, a pesar de su lamentable exabrupto, a devolverle –tal y como en la parte duranguense han estado haciéndole a los gomezpalatinos, la alcaldesa Leticia Herrera Ale y el primer ejecutivo de la alternancia, José Aispuro Torres- durante su gestión a sus gobernados algo de lo mucho o poco que pasadas autoridades les arrebataron.
La primera prueba de sus claras intenciones de recuperar la confianza de los torreonenses, la dio tras de su toma de posesión con la designación dentro de su gabinete de varios funcionarios de primer nivel que son originarios de dicha municipalidad.
Los ciudadanos que diariamente acostumbran tomar café en restaurantes para tratar de componer el mundo y la política, han expresado su más profundo optimismo para que nuestro nuevo mandatario “perdone” a sus ahora gobernados por haber depositado pocos votos a su favor durante la pasada contienda electoral.
Total, cualquier triunfador de elecciones, es lo primero suele decir: “Ahora a fortalecer la unidad y a resanar las heridas para trabajar por el bien de la ciudad o del estado”, según sea el caso.
Por hoy, fue todo. Hasta la próxima… Dios mediante.
Para quejas, sugerencias y hasta una que otra mentada…aguilaquecae_51@hotmail.com y aguilaquecae51@gmail.com

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